Sábado pasado, celebración del Día del Libro, rutina anual de compra de la rosa. Busco y rebusco, todas llevan pegadas un plástico con las barras de la Corona de Aragón. Realizo una microcirugía para despolitizarla. Atrás queda aquel plástico con franjas amarillas y rojas. ¿Acaso tienen patria las rosas? ¿No había que eliminar el plástico?
Desde hace años, la cultura se ha vuelto política, pero ¿qué es la cultura? Según la RAE “es el conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico”. Aquí nada tiene que ver con política -ni con los políticos-, aunque los políticos intenten manipular el conocimiento, la historia, la información y la realidad. Pero hay más. También es “el conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.”.
Cuatro son las causas que harán que esta definición de la cultura deje entrada a la manipulación política: Modo de vida, costumbres, época y grupo social. Si logra manipular y conjugar las cuatro al unísono, obtendremos como resultado una realidad disfrazada y bendecida por el poder político.
La hoja de ruta es paciente. Como si se tratara de una planta invasora que viene de vacaciones con sus amos, la rosa nos invade y año tras año sale a la calle junto con los libros, como hacía en su Rambla natal. La curiosidad se vuelve tentación. La tentación negocio. Y el negocio costumbre. Y si además le añadimos unas franjas rojas y amarillas, ya tenemos la no costumbre manipulada. E implantada. El Nacimiento y el árbol, otro ejemplo de costumbre, de tradición manipulada.
La cultura es la lengua también. No la acostumbrada -de costumbre-, sino la que vino con la rosa de las Ramblas también y dictada por un ingeniero industrial. La catalanización de nuestra propia lengua menorquina hará que perdamos la riqueza que tanto nos diferenciaba y nos identificaba. La política de la cultura -o la cultura de la política- nos resta identidad. Nos roba la identidad, como dirían los catalanes. Ya no hay castellanismos ni barbarismos del español ¿Se llamarán ahora catalanismos o barbarismos catalanes?
Y la cultura es también territorio, ecologismo, sostenibilidad, desglobalización, solidaridad… Vamos, un cajón de sastre en el que meter toda aquella Hoja de Ruta que gota a gota va germinando aquella simiente que un día, el viento tras montañoso depositó entre alguna rendija en los adoquines de algún lugar de la Biosfera.
PUBLICADO EL 28 DE ABRIL DE 2022, EN EL DIARIO MENORCA.