Hubo
un tiempo en que el responsable político de la seguridad en Menorca, tras cada
noticia publicada de algún acto delictivo, respondía quitando hierro al asunto
de que era un caso puntual y aislado.
Según él, admitir lo contrario sólo crearía alarma social. Lo cierto es que con o sin alarma, los
delitos seguían aumentando.
Han
pasado los años, y el ministro de la seguridad en España, mantiene el mismo
patrón. No hay que crear alarma social. Eso sí, más de 300 lobos solitarios son
vigilados para que no cometan atentados en España, y más ahora tras los
atentados de Hamás contra Israel y la llamada a la Yihad.
Y
seguro que son muchos más. Ocurre
siempre. Más de 300 son los identificados, reconocidos y vigilados. Pero no
están todos los que son, pero sí son todos los que están. Y de momento, sólo vigilantes. Los unos y los
otros. Con unas reglas de juego
estrictas para unos, sin reglas para los otros.
Hitler
y Putin accedieron al cargo con cierta benevolencia democrática. Hamás también dicta las normas en Gaza al
acceder de la misma forma. Bildu, amiga
incondicional de ETA, también ha accedido democráticamente a los mandos de la
nave. ¡Y los malos son los israelitas!
Dice
el dicho popular que “Vinieron los sarracenos y nos molieron a palos, que
Dios ayuda a los malos cuando son más que los buenos”. No creo que sea Dios quien ayude a los malos,
pero sí que, en este caso, las políticas que hacen algunos gobiernos ayudan más
a los malos que a los buenos. Claro, que
faltaría aún por definir quién es el bueno y quien es el malo.
Y
aquí actuamos por bloques. Para oriente
son los unos, para occidente son los otros.
Pero no, incluso en eso hay divisiones.
En occidente los subbloques se dividen en derechas e izquierdas, y mira
por dónde, unos tiran más a occidente y los otros a oriente.
Vamos
que, si a esos más de 300 les sumamos los miles de simpatizantes con la causa,
apaga y vámonos. Y los yihadistas, al
dominar la comunicación, tiene muchas bazas para ganar. Han sido capaces de confundir los términos
Hamás con Palestina. Es como si
identificáramos a los vascos con los etarras.
Y eso no es justo. Ni con los palestinos ni con los vascos, por mucho
que Bildu se aproveche de ello.
Necesitamos
sin duda más información, menos miedo y más sentido de Estado. Y por supuesto destapar la manipulación
interesada por parte de algún extremo.
¿Por qué casi siempre quienes atentan son los del lado izquierdo del
bloque?
Y esperemos que no ocurra ni puntual ni aislado.
PUBLICADO EL 26 DE OCTUBRE DE 2023 EN EL DIARIO MENORCA.