¿QUÉ SOY? ¿QUIÉN SOY?

Sin llegar a alcanzar niveles filosóficos, la pregunta que me hizo Vanessa tras la foto de rigor, me llenó de dudas. El qué poníamos en la tarjeta de presentación que tenía que acompañar la fotografía en el nuevo “Es Diari” me complicaba la existencia.  Ortega Gasset diría “soy yo y mi circunstancia”.  Pero las circunstancias pueden ser muchas, y no sólo la profesión de uno.  O los estudios. 

 En la de presentación uno pondrá su cargo. Y los estudios y demás títulos de la colección los dejará uno para el currículum vitae.

Otra cosa serán las necesidades de disfrazar o de adornar el  déficit de uno.  Un abogado en paro no se presentará como un desempleado sino como un licenciado en derecho.

Me viene a la memoria una anécdota de aquellos meses de mili. La de un  valenciano y trabajador en una gasolinera que se  presentó como técnico energético.   Cuando el capitán se interesó por los años de carrera, el mundo se le derrumbó. Y es que uno puede ser enfermero y  diplomado universitario en enfermería. O barrendero e ingeniero urbano.  Pero eso es lo de menos.  Los problemas aparecen cuando a uno lo han hecho allí  mismo y no a sí mismo.  Y de estos también haylos.  Y además se lo creen.
Igual pasa con los empresarios. Para algunos no vende lo mismo ser dueño de un taller mecánico, que empresario de la automoción, o  ser emprendedor.  Y aquí, con tanta crisis y tanto despido, el empresario despide y al emprendedor lo financian.

Bajemos de las ramas y volvamos al tema. ¿Qué diría mi tarjeta de presentación?  La respuesta me fue difícil y tuvo que esperar la repesca.  Decir funcionario, como solía decirse antaño –o incluso disfrazándolo de función pública-  ya no sólo no vende, sino que estás en el punto de mira de cualquier disparo.  Decir que eres un “toca-pelotas”, también pasó a mejores tiempos.  No en vano, estos sesenta y siete meses que te faltan para prejubilarte te aconsejan circular a ralentí y no adentrarte en aventuras románticas de épocas más jóvenes.

Librepensador.  Eso sí, sin connotaciones anarquistas y demás calificativos revolucionarios, que en algún momento se les hubiera atribuido como corriente filosófica.  Decir lo que uno cree que puede decir, pero convencido de ello.  De propia cosecha, vamos.  El ser capaz de criticar el sistema con que se pretende implantar el TIL y a la vez criticar las maniobras políticas de quienes se oponen.  De ir por libre por la vida, vamos.  Con circunstancias, sí, pero las mías, las propias.  No las inventadas por los demás.


Libre y pensador.  Y que  cada uno piense como quiera: unos lo harán en inglés, otros en castellano y algunos otros en menorquín.   ¡E incluso los habrá  en catalán!

PUBLICADO EL 9 DE OCTUBRE DE 2013, EN EL DIARIO MENORCA.