Cada cierto tiempo, cada
vez que se destapa algún chanchullo de corrupción, aparece alguien quien
intenta avergonzarnos sobre nuestra conciencia tributaria. Nos recuerda que somos muchos quienes
intentamos evadir el pago del IVA, y por supuesto carga sobre nuestras pobres
conciencias, que con aquel dinero defraudado miles de pobres tendrían una
comida caliente.
Nada dice el teórico de la
moral ajena, que verdades a medias, son mentiras agravadas. De su chistera, el
mago del embuste intentará dibujar una cortina de humo con la que desviar aquel
odio hacia un sentimiento de culpa propia.
Y no es así, no.
No es así, y puede incluso
ser todo lo contrario. El Estado recibe
la misma cantidad si usted paga una reparación con IVA o sin ella. El dinero para pagar el plato caliente al
sintecho, está allí. Otra cosa es que el
mendigo se quede sin sus alubias porque algún amigo del político se ha llevado
las alubias, el plato, el cubierto y la encimera.
Y eso es así, porque el
empresario es el encargado de recaudar e ingresar al erario público la
recaudación. Y el Estado permite en según qué casos, pagar por estimación
objetiva, o lo que se conoce por módulos.
O sea, un montante anual, y listo.
Una vez el empresario ha recaudado el total de su anualidad convenida,
el resto es negocio para el empresario.
La gratificación, vamos.
Y si el empresario le
permite a usted no pagar el IVA, lo único que hace es dejar de ganar una
propina. El cliente se ahorra un tributo
añadido, y el empresario invierte aquella propina en mantener la lealtad del
cliente. Ni más, ni menos. Al pan pan y
a las alubias alubias.
Y ahora con la ecotasa,
otro tanto de lo mismo. Primeramente por
ser una chapuza. Lo pagan quienes se
hospeden en un alojamiento turístico, sea o no turista. Pero ojo, que el mochilero que pernocte en
cualquier rincón de nuestra costa, no cotiza.
Las autocaravanas tampoco. Los yates, pues tampoco. Los jubilados del
Imserso, tampoco. Los menores, tampoco.
Ah!, el residente balear que por cuestiones de trabajo tenga que viajar
a otra isla, éste sí que cotiza, aunque ya abone sus tributos en la misma caja,
aunque el agua que consuma en el hospedaje sea la misma que deje de consumir en
su domicilio.
Y chapuza también porque
sigue los mismos pasos que con el IVA.
Los establecimientos podrán seguir pagando por módulos. O sea, propina para el empresario. Descuentos
y favores encubiertos.
Y luego, van y se quejan si se habla de favoritismo o
de afán recaudatorio.
PUBLICADO EL 11 DE AGOSTO DE 2016, EN EL DIARIO MENORCA.