BALEARS 2.030

Uno pensaba  hablar del sexo de los ángeles, por aquello de alejarse del espectáculo bochornoso que dan los nacionalistas catalanes, pero la urgencia ha propiciado una mirada al ombligo propio. A Baleares,vamos.

Y es que entre bomberos que apoyaron la consulta ilegal catalana y quienes desde Baleares les gustan incendiar los comentarios, vamos apañados.  Ahora, ya tenemos fecha propuesta: año 2.030.  Diez arriba, diez abajo, tanto les da.  Y añaden, “en cuando exista masa social que lo requiera”. Y aparece la pregunta: ¿a la masa social la fabricamos, la incentivamos o simplemente esperamos por si aflora?

Hablan de consulta, pero nada hablan del método.  ¿Será  al más puro estilo catalán, a imagen y semejanza del régimen bolivariano, o civilizado, Europeo, vamos?

Y trece años no son nada.  Y tres, mucho menos.  Sólo con hacer  un “copia y pega” del nacionalismo catalán, tenemos el proyecto redactado.  Adoctrinamiento en los colegios, guetos y señalamiento.  También habrá que pensar en recomponer la historia.  Tal vez, aquellos moros que el rey Alfonso III,  hizo “desaparecer” cuando “poblaron la isla de “bona gent catalana”  convendría que los vistiéramos de españoles, aunque España por aquel entonces no existiera aún. De esta forma, el odio, el rencor, hacia todo lo que sea español encontraría una base histórica en que basarse.

De momento les faltan los perroflautas y los de extrema izquierda.  En Balears, por suerte –hasta el momento- no tenemos la CUP ni nada que se les parezca.  Los nacionalistas, por definición histórica, son de derechas. Los partidos, llamémosles, constitucionalistas, españolistas y demás, son mayoría.  Otra cosa es que algún dirigente, con sus guiños, pueda traicionar al resto.  Pero, de traidores, siempre ha habido.  Como de corruptos, vamos.

Hablan estos señores de una consulta para la independencia, pero uno desconfía.  Y desconfío porque los dependientes no pueden, saben o quieren ser independientes.  La duda y la desconfianza se refleja en los vínculos catalanistas de este grupo.  ¿Independencia de España y dependencia de Cataluña, o de ambos? 

Muchas dudas en este intento pirotécnico para ocupar algunos reglones de prensa y algunas llamadas en las búsquedas en el Google.  De momento, sólo humo.  El problema serio será cuando empecemos a oír la mascletà.  Y no precisamente la valenciana. 

De momento, ya han conseguido que Caixabank no vaya a Palma, por aquello del reto nacionalista. 


A eso se le llama hacer patria –y en minúscula-.


PUBLICADO EL 19 DE OCTUBRE DE 2017, EN EL DIARIO MENORCA.