EL GRECO Y LA CORRUPCIÓN


Salta la noticia y no te deja indiferente.  Te enteras de que el Greco,  en su estudio sobre las medidas tomadas en la lucha contra la corrupción en España, concluye que la situación mejora, pero que no es suficiente.  Por un momento tu ignorancia te traslada a la posibilidad de alguna publicación novelada al respecto, pero no.  Indagas y te encuentras con un GRECO en mayúsculas y que nada tiene que ver con aquel Doménikos Theotokópoulos.

El Grupo de Estados contra la Corrupción (Greco), dependiente del Consejo de Europa es quien nos suspende.  Mejor dicho, suspende a nuestros representantes y gobernantes.  Representantes porque son quienes en el Congreso de los Diputados y potencialmente de Diputadas (quedaría mejor Cámara de los Representantes) donde el Gobierno está en minoría, nadie hace nada al respecto.  Bueno si, se han creado comisiones, que eso ya es mucho.  Mucho dinero, me refiero, claro.

Ahora le ha tocado el turno a la independencia judicial y como no, a la transparencia de estos mismos representantes.  Vamos, que cuando hay que rebajar sueldos, abaratar el despido, aumentar impuestos, todos a una, como Fuenteovejuna.  Pero cuando se trata de limitar los “derechos adquiridos” de las señorías o de sus partidos, pues eso, también aplican el “todos a una, como Fuenteovejuna”, pero en su beneficio.

Dicen los europeos que España avanza, pero no adecuadamente.., que necesita mejorar, vamos.  Que la cúpula de los jueces no debería ser elegida por los políticos si se quiere alejar toda duda sobre su independencia. Y que nuestros representantes, tendrían que aclarar muchas más cosas sobre sus intereses y negocios, las puertas giratorias, regalos, viajes y demás.  Y como no, la autonomía del ministerio fiscal.

Vamos, que la mayoría del arco parlamentario no está por la labor.  Y ya no digamos si recurrimos a una noticia del mes de septiembre en la que se informaba que el Grupo Popular Europeo había presentado enmiendas a la regulación europea contra la corrupción.  Concretamente en el punto de la resolución en que se imponía  la pérdida del derecho –durante un tiempo determinado-  a presentarse como candidatos en unas elecciones a las  personas condenadas por corrupción  en sentencia firme.  Es de suponer que en las enmiendas presentadas no debieron solicitar la pérdida de dicho derecho per saecula saeculorum. O tal vez sí, quien sabe.

De momento,  la preocupación por la corrupción  ha bajado, aunque ésta no haya mejorado.  Otros temas  han empeorado más. 


PUBLICADO EL 11 DE ENERO DE 2018, EN EL DIARIO MENORCA.