Debo reconocer y reconozco –de
prometer ya no prometo nada, ni por imperativo legal- que cada vez soy más
egoísta. Egoísta, pero no excluyente.
Vamos, que me apunto al carro al que ya hace tiempo se han subido el resto de humanos. ¡Faltaría más!
Y debo reconocer y reconozco que
estos días, al descargarme el borrador de la declaración de hacienda, más
egoísta me he vuelto. Egoísta, furioso y rebelde con causa, sin duda. Vamos, que la pólvora aún mojada, seguro que
dispararía algún trueno de los Daoiz y Velarde. O algún mordisco en el trasero
de algunas señorías.
Y del tema de las pensiones, no
hablemos. Siempre he pensado que el
sistema de pensiones tendría que ser público e individual. Así, cada uno con sus aportaciones y de las
empresas formaría su particular fondo en la caja del Estado. Y el Estado, que funcionaría como una entidad
bancaría sacaría sus beneficios de ello, y en el momento de satisfacer las
pensiones, pues emplearía aquel dinero para pagar la pensión individual de cada
uno. Más cotización más pensión. Más
años cotizados, más pensión. Y punto, carajo.
Que las matemáticas y la lógica son iguales para todos. Bueno, alguno es profesor sin licenciatura,
pero bueno, la política todo lo arregla.
Lo otro, un robo. El repartir el
dinero a todos por igual, otro robo; y sin duda, mantener a unos en detrimento
de los otros, más aún. Una desigualdad
social, guste o no. Pero ya que los políticos solo piensan en satisfacer los
deseos de los más poderosos y de los más pobres, es hora que los asalariados –quienes
en definitiva mantenemos a flote la economía y el país- propongamos alguna
solución.
Y la solución con tanta X, es marcar
otra X. Vamos, que tanto me da que den
dinero a una ONG que a la Iglesia. O a
cinco iglesias en minúscula. Lo único
que propongo es que también nos dejen marcar una X para las pensiones. Que si pagamos los masters de algunos políticos,
el refugio dorado de sediciosos en el extranjero, las televisiones y las piscinas de los presos, también
tengamos derecho de aportar nuestro granito de nuestros impuestos para el
futuro de nuestras pensiones.
Una X solidaría, vamos. Solidaria con todos. Porque cuando los políticos piensan en
subvencionar a sindicatos y a aumentar las ayudas para que se puedan realizar
elecciones primarias en los partidos
políticos, bien que son solo solidarios con ellos mismos. Y no se llaman egoístas.
Una X egoísta, sí. Y solidaria con todos.
Y a quien no le guste, que reniegue
del fondo común.
PUBLICADO EL 19 DE ABRIL DE 2018, EN EL DIARIO MENORCA.