LAS DOS VARAS DE MEDIR


En pocas semanas, la opinión pública -ésta en la que al fin y al cabo recae sobre ella un sucedáneo de la soberanía nacional-  ha usado distintas  varas de medir en cuanto a un tema tan actual como es la aplicación de la Justicia.  Digo aplicación y no interpretación, porque de usar la segunda, no hay suficiente espacio en el mundo virtual para archivarlas a todas.

De esta opinión o vociferación pública uno se da cuenta de que en lo referente al término “prisión permanente revisable” preocupa a un sector de la sociedad.  Parece como si les preocupara que a un asesino de niños se le mantuviera encerrado más tiempo a lo que estamos acostumbrados.  Vamos, que con diez años en la trena, para algunos ya tendrían suficiente.  Y llegado a este punto, ya querrían los familiares de la víctima poder disfrutar de una muerte revisable, para que al paso de los años, su hij@ pudiera regresar a la vida.

El otro caso es el veredicto emitido sobre la llamada “manada”.  Interpretamos a nuestro modo el código penal que la mayoría desconoce, y nos ponemos a la misma altura –o superior si cabe- de estos magistrados que también lo interpretan,  pero a diferencia del populacho, sí que tienen obligación de conocerlo.

La calentura del momento que reniegan los contrarios a la aplicación de la permanente, la aplican en la crítica al veredicto de la “manada”. Usan, por decirlo de alguna forma, distintas varas de medir, según sea su “calentura” del momento, o simplemente los intereses que los mueven.

Y es que nuestra sociedad es muy distinta a otras sociedades.  Y es que somos así, no tenemos remedio. Nuestras leyes nos obligan a avisar  a los ladrones que les estaremos grabando si entran a robar.  Y es más, si no los avisamos, aquella prueba de la grabación quedará anulada en un juicio y posiblemente la víctima sancionada por ello.

¿Será que todos pensamos –algunos más que otros, por supuesto- que algún día nosotros también podríamos caer en la tentación de delinquir y por ello necesitemos asegurarnos un burladero por el que salir airoso de una condena?

La duda ya entra en el plano de la comedia al preguntarse uno si en el supermercado de marras debían tener bien expuesto el letrero aquel que dice “sonría por favor, le estamos grabando”.  O simplemente será que la ex madrileña, era simplemente una denominada “cliente misteriosa” que en sus horas libres y por aquello de aumentar su pobre salario, realizaba una auditoria del funcionamiento de las medidas de seguridad del supermercado. 



PUBLICADO EL 3 DE MAYO DE 2018, EN EL DIARIO MENORCA.