¡Hay que ver cómo se pone el patio cuando la cuestión de la nómina entra en juego! Las últimas semanas más que preelectorales parecen prebélicas. Y aún nos quedan meses en las que aguantar las vociferantes estrategias de unos y otros. El más y peor llenarán hojas y horas en los medios de comunicación. Y nosotros, los borregos de siempre, nos enzarzaremos en las estériles disputas de siempre y sin oficio ni beneficio.
El ya institucionalizado 8M fue un éxito por parte de las mujeres. Ya es hora que se unan –y que nos unamos también los hombres- para desterrar las desigualdades que nunca tendrían que haberse producido. Pero aunque haya sido un éxito debo expresar mi sorpresa. Lo ilógico sigue gobernando nuestros días y como no, nuestra ignorancia.
El 8M paró la sociedad y salió a la calle. Pues sí, salió a la calle, sí. Pero no paró. Pararon precisamente las iguales. Pararon l@s polític@, estudiantes y l@s funcionari@s. Me asombra ver en las manifestaciones la presencia de los políticos que dirigen el cotarro local y estatal. Sobre todo el estatal. ¿Qué puñetas hacen l@s polític@s en una manifestación? ¿Por qué no aprovechan el tiempo y en vez de manifestarse, se dedican a legislar y dictar leyes a fin de que desaparezca esta desigualdad entre géneros?
¿No será que mientras existan las desigualdades existirán las protestas y con ellas, las promesas de que si los votan, lo solucionarán? Al menos, en este punto, las borregas y los borregos, estamos igualados.
“Él vuelve” venía a ser la consigna. Y como siempre, se equivocan y rectifican. Ya es retórico. Por el mismo precio son noticia dos veces y además con el consabido “rectificar es de sabios”. Y claro, como “Él” rectifica, “Él” es sabio. Y las borregas y borregos seguimos creyendo que “Él” nos salvará y nos llevará al paraíso. Un “Él” con mayúsculas y un “paraíso” en minúsculas.
¿Y quién es ella? Podría ser cualquiera, como también lo podría ser él. Me quedo con la versión de uno de los videos que estos días circulan por la red. “Si hoy las mujeres pararan, se pararía el mundo. Si mañana lo hicieran los hombres, también se pararía el mundo. Si pasado paran ambos, seguiría parándose el mundo”.
¿Por qué no nos ponemos en marcha para que quienes cobran para hacer una sociedad más justa, cumplan con su cometido?
Mientras exista el “Yo” y el “Él”, no habrá igualdad. Ellas y ellos son quienes viven para y por la desigualdad.
Habrá que tenerlo en cuenta a la hora de votarl@s éticamente.
PUBLICADO EL 14 DE MARZO DE 2019, EN EL DIARIO MENORCA.