Mañana es viernes, y desde hace poco, día de las sorpresas. Más que de sorpresas, de las restituciones. Otros los llamarán -intencionadamente, claro- “viernes sociales” por aquello que ahora vende más el calificativo social que cualquier otro. Y si algo no se le puede negar a nuestro invicto presidente Sánchez, Pedro para más señas, es que es un gran estratega. El arte de la guerra de no haberlo escrito Sun Tzu, muy por seguro que habría sido escrito por nuestro docto presidente.
La puesta en escena de la posterior rueda de prensa, también juega su parte en la comedia. Dos o tres ministras, dependiendo de los temas a tratar, hacen el paseíllo hacia el estrado. Les falta sólo desfilar bajo los acordes de marchas militares y precedidas por los maceros del Congreso de los Diputados. Y todos pendientes de confirmar la noticia que desde algunos días ya se había filtrado a los medios. El resto ya es historia. El gobierno de Sánchez no deja de trabajar y de legislar -añadirán otros- recordándole que el poder legislativo recae en el Congreso. Los más desprotegidos son los destinatarios. Y el Nobel será para el presidente, les falta añadir.
Sánchez, como buen estratega, permanece en tercer lugar. Cuando algún avispado –o no tanto- empiece a encontrar fallos y contradicciones, el segundo de a bordo, José Luis Ábalos saldrá a la palestra y defenderá a capa y espada a su presidente. Vamos, que si hay que quemar naves se queman, mientras que el buque insignia siga a flote.
Ya por la tarde de mañana viernes, aparecerán los comentarios políticos de sus adversarios, que si propaganda, que si apaños, que si decretos leyes… Vamos, puro desgaste barato e inocuo. Si al fin y al cabo lo que está haciendo este gobierno es remendar, devolver, restituir algunos de los derechos adquiridos por el pueblo durante muchos años, y que de un plumazo se les quitó por decisión unilateral de otro gobierno. Vamos, que intentan devolver algo que se nos quitó. Así de sencillo.
Lo triste es que nadie se da cuenta, o no quieren darse cuenta, de que nos lo devuelven con cuentagotas, y debidamente planificado para su propio provecho partidista. ¿Acaso no son capaces de aglutinar en un solo Consejo de Ministras todas las disposiciones que tienen en la lista? ¿Acaso son tan perversos como para sólo darnos unas migajas?
De no haber perdido tanto tiempo con Franco, ahora tendríamos más beneficios sociales.
Vamos, que se les ve el plumero desde lejos, y no precisamente del alguacilillo.
PUBLICADO EL 11 DE ABRIL DE 2019, EN EL DIARIO MENORCA.