DERECHAS E IZQUIERDAS

Buenos, malos y viceversa.  La ignorancia entra en las escuelas cuando el adoctrinamiento está presente en los libros de texto o en la libertad de cátedra.  Y sale a la calle, cuando reniegan  de la libertad del vecino e imponen su voluntad al otro.

Este domingo,  las urnas volverán a sonreír a los visitantes que se les acerquen para depositar sus votos, sus esperanzas, sus deseos.  Será en los colegios, que no escuelas.  Y podrán participar todos, sin exclusión ni coacción.   Buenos, malos y peores.

La manipulación orquestada abandonará por una jornada la actividad publicitaria.  Porque  haberla, hayla.  Y seguirá en la misma noche electoral.  Los buenos, los malos y los peores seguirán peleándose por defenestrar más al enemigo que al adversario.  Y llegará –si no ha llegado ya-  el momento en que todos seamos enemigos del adversario.

Populares, Ciudadanos y Vox se les sitúa a la derecha y se les atribuye el término fascista.  Al PSOE, a Unidas Podemos y a las fuerzas independentistas y nacionalistas se les sitúa a la izquierda y ellas mismas se atribuyen el término progresista.

Y hasta aquí llega la ignorancia y la manipulación.  Desde siempre, por definición, por sus acciones y reacciones, los nacionalistas son y seguirán siendo derecha radical.  Y si además niegan los derechos democráticos y de libertad, deben ser llamados fascistas.  Y no observo a ningún político progresista que llame a los soberanistas ni a los independentistas catalanes ni de otras tierras,  de  fascistas.  ¡Y mucho menos, de derechas!

A quienes se posicionan a la izquierda del PSOE, tampoco observo que se le cuelgue el sambenito de comunistas, cuando en realidad  es lo que son.  ¿No será que quieren evitar que alguien les recuerde a sus homónimos en países donde la pena de muerte arregla muchas disidencias?

Y el peligro no es que ganen los fascistas –como algunos los llaman-, no.  Ni los comunistas.  El peligro es que Pedro Sánchez, por aquello de no querer cambiar de colchón,  es capaz de aliarse -con todas las bendiciones democráticas de las que se quiera ungir -  con los comunistas e incluso con los fascistas catalanes, que es peor.  Y todo por ignorancia de unos y de otros.

Ignorancia, porque no sabemos o no queremos saber nada de pactos, sólo de colchones.  Y porque somos desleales, engañosos y  embusteros por naturaleza.  Una mayoría PP-PSOE  tendría más razón de ser que una forzada alianza con comunistas y sediciosos.


Pero para eso, ambos tendrían que renunciar a los colchones.

PUBLICADO EL 7 DE NOVIEMBRE DE 2019, EN EL DIARIO MENORCA.