CAMARADA ESCRIVÁ


Dice el refrán que no hay dos sin tres.  Si la semana pasada escribía sobre la camarada ministra Celaá y el camarada ministro Ábalos –y de refilón de los puntos y comas de la camarada portavoz-,  esta semana le ha tocado el turno por mérito propio al camarada ministro de la SS y demás, señor Escrivá.

La propaganda del sistema ya se ha puesto manos a la obra y  empieza a fabricar las premisas para llegar a la conclusión.  Ahora sólo faltará que el silogismo cumpla con todas y cada una de sus reglas y no se decante por hacer uso de los sofismas a los que habitualmente estamos acostumbrados.

Centenares de miles al año y millones al cabo de poco tiempo.  Y no hablo de euros sino de personas.  Esta es la solución  para el sostenimiento de las pensiones que se empieza a lanzar con globos sonda por doquier.  A diestro y siniestro.  Y de momento todos callan.  No saben no contestan.

No saben, más que no contestan.  Y más siniestro, que diestro, diría yo.  Los números o bien no salen o bien no salen.  Que alguien me lo explique.  Si en España es verdad que hay más de tres millones de desempleados, ¿por qué no se les da trabajo y habrá tres millones más de trabajadores que cotizarán para las pensiones?

¿Podrá prometer y prometerá el camarada ministro de la SS y demás, que los millones de migrantes que lleguen a España tendrán trabajo y así podrán cotizar para el fondillo de las pensiones?  Podrá prometerlo, claro.  Puede  incluso que lo prometa.  Otra cosa es que lo cumpla y que el populacho se lo crea.  Y no por él, sino por la experiencia tenida con su presidente.  Ya lo dice el refrán “prometer hasta bien meter y una vez metido, nada de lo prometido”.

Y soluciones, de haberlas haylas.  Con solo crear un impuesto indirecto que grave todos los productos habidos y por haber, las pensiones se irían pagando con felicidad pasmosa.  Aunque repercutirían eso sí, los  daños colaterales.  Por ejemplo, algunos productos bancarios - de asegurarse las pensiones su continuidad- perderán su atractivo entre la población obrera.

Por el momento, al camarada ministro Escrivá deberíamos concederle el beneficio de la duda, y un consejo –o dos- : ¿Qué le parece si a estos millones de migrantes que llegarán a España en los próximos años los ubicáramos en la España vacía o en la vaciada?  ¿Y si antes de que lleguen, a los más de tres millones de parados los empleáramos en restaurar y construir viviendas para ellos y habilitar carreteras de acceso a estos pueblos?

Y es que prevenir es curar.


PUBLICADO EL 13 DE FEBRERO DE 2020 EN EL DIARIO MENORCA.