Uno pensaba que lo había visto todo en política, pero no. Debo reconocer que aún hay políticos peores que Pedro Sánchez y Rodríguez Zapatero. Cuando Pablo Iglesias reclama elementos de control sobre los medios de comunicación, las alarmas vuelven a incendiarse. Y lo dice tan tranquilo al mismo tiempo que cuestiona la salud democrática española y denuncia la falta de libertad de expresión. Su verdad, su libertad, su democracia, le faltará añadir.
¿Qué debe entender el comunista camarada Pablo, por democracia o por libertad de expresión? ¿Acaso cree que los treinta y pocos diputad@s que tiene en el Congreso le permiten dirimir lo que está bien y lo contrario? ¿Acaso es de aquellos que piensa que a una dictadura puede llegarse democráticamente?
¿Pretende el camarada Pablo y su esposa, que en España –o lo que quede de ella- podamos gozar del mismo nivel de democracia y de libertad que disponían los ciudadanos de Cuba, Rusia, Venezuela, China, Corea del Norte, Alemania del Este y tantos otros enclaves comunistas? ¿Pretende obligarnos a idolatrarlo como ocurría con los asesinos Lenin, Stalin, Fidel Castro, Mao, Chaves..? ¿Llegará a volar la cruz del Valle de los Caídos y erigirá en su lugar una estatua a su imagen y semejanza? Algunos llegarán a pensarlo.
En su momento alguien calificó de psiquiátrico de guardia la conducta del encarcelado rapero agresor de periodistas. Este mismo alguien pedirá ahora su indulto. En poco tiempo, aquel ente antisocial se ha vuelto un mártir por la causa. Y la cuadrilla antisocial, anti-todo, saldrá a la calle y romperá todo lo que haya que romper.
Los pacientes antisociales saldrán a la calle a ladrillazo limpio. También portarán encendedores, botellas y todo cuanto pueda arder. Y el trapo estelado que tampoco falte por bandera de aquella banda terrorífica que invade noche sí, noche también. Son el futuro, la nueva generación con ansias de libertad, pensarán algunos otros.
Mientras, otro Pablo, el Trump españolito “made in Argentina”, irrumpirá en las redes. Lo que no incendian los unos en las calles, lo incendian los otros en las redes y en las tertulias, para luego criticar que no existe libertad de expresión. Y mentirán. Peor aún, tergiversarán la realidad y censurarán su no verdad. Pese a ello, lo dirán con música, celestial, por supuesto.
Ya lo dijo Pedro Sánchez -y aquella vez no mintió- que si se juntaba con Iglesias no dormiría por la noche.
Ni de día, le faltaba añadir.
Vamos, de psiquiátrico de guardia.
PUBLICADO EN EL DIARIO MENORCA, EL 25 DE FEBRERO DE 2021