Hace unos meses que tomé una de las mejores
decisiones de mi vida: jubilarme.
Quienes me conocen saben que desde hacía años iba detrás de ella. No diré que desde que empecé a trabajar, pero
sí desde cuando te empiezas a dar cuenta que en el tema profesional eres del
grupo de los “estrellados”. Vamos, que
no naces con estrella sino todo lo contrario.
En mi caso llevaba años con el sueldo congelado y
aunque el trabajo siempre era el mismo, pasé de escribir novelas en una
legislatura, a ser el negro que las escribía para otros en la siguiente. Y lo positivo de ello, es que sin duda esto me
ayudó a tomar la decisión de colgar los hábitos. Y lo que son las cosas, cobrando lo mismo.
Desde enero me doy cuenta que soy un
privilegiado. Hay mucha gente de mi edad
que aún les quedan años para alcanzar su merecida jubilación. Muchos de ellos subidos en andamios,
conduciendo camiones, arando el campo, o simplemente detrás de un mostrador
atendiendo al difícil público. Y no es
justo, por no ser igualitario.
Mientras escribo estas líneas, pienso con la ministra
de Igualdad, Irene Montero así como la del Trabajo, Yolanda Díaz, quien hace
cosas chulísimas. ¿Por qué no son
capaces de igualar a todos los trabajadores y trabajadoras y demás
terminaciones, en la edad de jubilación y los años cotizados? ¿Por qué no facilitar la jubilación a quienes
alcancen un máximo de años cotizados y no a una determinada edad? ¿Es justo e
igualitario que uno no pueda jubilarse a los cincuenta y ocho años de edad con
cuarenta de cotizados, mientras otro sí puede jubilarse a los sesenta y tantos,
con sólo veinticinco años cotizados?
Y dirá Escrivá, el ministro de la S.S. de
Pérez-Castejón, que la hucha de las pensiones está vacía. Y tendrá razón. Pero ¿nadie es capaz de cambiar el sistema de
pensiones ideado por Franco? Vamos, que
el sistema de pensiones franquista sí que se mantiene. Vaya por Dios. ¡Con lo fácil que sería pagar las pensiones
con los presupuestos generales! ¿Acaso no hay partida presupuestaria para pagar
al Gobierno y a los suyos?
¿Saben que si dieran trabajo a los más jóvenes se
ahorrarían subsidios, ayudas y demás? ¿Y si destinaran un céntimo de cada litro
de gasolina para las pensiones podrían pagar incluso el desvío del IPC? ¿Por
qué nos engañan con el tema de las pensiones? ¿Por qué son tan embusteros,
señores políticos? ¿Por qué se ríen de nosotros? ¿Cuánto más peor, mejor?
No tienen vergüenza. Y la culpa es nuestra al no reprochárselo, ni cuando votamos.
PUBLICADO EL 26 DE MAYO DE 2022, EN EL DIARIO MENORCA.