¿ESPAÑA TRAICIONADA?

Si a Zapatero no le nacían los brotes verdes, al actual inquilino de la Moncloa sólo le nacen malas hierbas.  Malas hierbas y comentarios un poco subidos de tono últimamente.  Las redes sociales se inundan de comentarios en que se preguntan si Pérez-Castejón es un traidor a España.  Indudablemente hay que decir que no.  Rotundamente Pérez-Castejón no es un traidor a España.  Y no lo es porque el CP no contempla como tal todas estas maniobras que está realizando para mantenerse en el cargo.  Se le podrá llamar de otra forma, sí, pero traidor no.

Además, si las actitudes narcisistas que presenta Pérez-Castejón fueran tipificadas como traición a España, junto a él se debería enjuiciar a todo su gobierno y a todo el arco parlamentario que apoya sus decisiones. ¿Acaso no serían también responsables quienes permiten que dirija el rumbo de España? ¿Y todos los afiliados y votantes del partido socialista obrero y español, no serían responsables también de ello? ¿Y los afiliados y votantes de los partidos que le dan apoyo parlamentario y de investidura?

¿Han traicionado la norma algunos de los integrantes de la Comisión de Secretos Oficiales -más bien de gastos reservados- al desvelar el contenido de lo explicado en el seno de la comisión secreta? ¿Acaso esperaba el ciudadano que los susodichos invitados no dieran explicaciones de lo contado? ¿Acaso es responsable y serio que desde las altas instituciones del Estado se permita a quienes no guardan lealtad a España acceder al contenido de tan delicada información?

Además, España no está en guerra.  Ni lo estará.  ¿Qué porcentaje real de español@s y asimilad@s se alistarían voluntariamente para defenderla? Primero nos rendiríamos bajando bragas, tangas y calzoncillos antes de que empezaran a dispararnos, no fuera que algún tiro acertara.  ¿Se imaginan que Rusia en vez de invadir Ucrania hubiera invadido España con la excusa de liberar a Cataluña de la opresión española? Seguramente ahora en vez de imponernos el catalán, estaríamos aprendiendo ruso a marchas forzadas para quedar bien con nuestros “liberadores”.

Y es que de chaqueteros no nos gana nadie.  Y de lameculos, menos aún.  Somos un pueblo en peligro de extinción, cierto.  Y no por ello protegidos, sino todo lo contrario.  Estamos destinados a desaparecer por decisión propia.  Pero, que no quepa duda, una decisión democrática, al menos según el criterio de más votos positivos que negativos.

Hitler también llegó al poder de forma democrática.  Para que lo sepan.


PUBLICADO EL 12 DE MAYO DE 2022, EN EL DIARIO MENORCA.