Sin que sirva de precedente voy a ofrecer públicamente mi apoyo a la ministra Montero. A la de Igualdad, que la de Hacienda se defiende ella sola con tanto vocabulario que salpica en su oratoria. Irene Montero también salpica. Y es mucho más agresiva en sus palabras. Todos conducen - menos ella - en sentido contrario. Y además, seguramente serán machistas. Y eso es un problema.
Y por eso mismo, porque tiene un problema, salgo en su defensa. No me gusta hacer leña del árbol caído. Ni que la hagan. Y aunque compartimos signo zodiacal por suerte no nos parecemos en absoluto. Ellas son del final y será por eso mismo que les cuesta reconocer sus limitaciones. No es mi caso. Mis limitaciones son muchas y variadas, vaya eso por delante.
Pero a Irene Montero la Ley Orgánica de garantía integral de la libertad sexual, vamos la del “solo sí es sí”, le vino grande. Demasiado grande. Y desde el principio. Y es que la prisa es mala compañera. Y el no querer escuchar a quien más sabe, también. Sus prisas por aprobar el anteproyecto antes de un 8-M ha propiciado la rebaja de penas en algunos de los condenados por delitos sexuales. Vamos, que en vez de defender a las mujeres, lo que ha conseguido es que pongan en libertad a algunos de los hombres condenados.
Y eso que desde el Ministerio de Justicia ya le advirtieron. Y los jueces también. Pero claro, ¿qué sabrán ellos, si son hombres? debió pensar la señora ministra. Además de calificar el borrador con “duplicidades, incoherencias en la redacción, faltas de ortografía, y entre otros errores, redacción farragosa”, ya se le advirtió de la posible rebaja de penas. Pues eso, cosas del orgullo.
Y aún así, pese a su tozudez, la defiendo. Y la defiendo porque si a pesar de estar tan mal redactada, tan pésimamente articulada y además con las advertencias hechas en su momento, fue aprobada por un Consejo de Ministros, con la presidencia de Pedro Sánchez, y aprobada por la mayoría cualificada en el Congreso de los Diputados y en el Senado, la culpa es de todos quienes votaron a favor de dicha Ley Orgánica. Todos y cada uno de ellos, de ellas y de elles, si los hubiere.
Vamos, que técnicamente todos los ministros que votaron a favor, con su presidente al frente y todos los diputados y senadores que votaron también a favor, son los únicos responsables de que las mujeres estén ahora más indefensas que antes.
Lo dicho, Irene: no estás sola. Sois mayoría absoluta en la responsabilidad. Y en la culpa, si la hubiere.
PUBLICADO EL 24 DE NOVIEMBRE DE 2022, EN EL DIARIO MENORCA.