Llenar la cesta de la compra cada vez cuesta más. No es que sea más difícil, sino que es más caro. Vamos, que llenarla puedes, el problema es que luego tengas con qué pagarla. Y en Menorca, muchísimo más, por supuesto.
Sin duda, la pandemia nos impuso unos hábitos en la compra y habrá que volver sobre lo andado si queremos recuperar el orgullo de no ser estafado en nuestras compras.
Antes de -la pandemia-, era de los que solía hacer la llamada “ruta del bacalao” y así compraba en cada supermercado o tienda el producto que tenía ya preasignado, sea bien por su calidad, marca o precio. La pandemia -y el miedo que se nos inoculó por parte del poder instituido- nos hizo tomar por la targente y dirigirnos a un sólo supermercado a fin de evitar riesgos, colas y como no, ahorro de tiempo.
Ahora, después de, el ritmo y la costumbre te llevan de nuevo a no dispersar tus compras y ceñirte al ahorro del tiempo, mientras que tu bolsillo se vacía por imperativo de la siempre excusa de la crisis y del Putín de turno. El abuso de algunos de los supermercados hace que la cesta de la compra se dispare y tu bolsillo se vacíe a mitad de mes. Y soluciones, haylas.
Quienes tengan tiempo disponible para perder, les recomiendo que hagan la lista de la compra y en una primera visita a los supermercados vayan anotando los precios, y posteriormente compren en cada establecimiento los productos que estén mejor ofertados.
Otra solución es en según qué productos comprar ya no por envase sino por dispensación. No es lo mismo comprar un paquete de jamón dulce o de queso, por peso que por lonchas. Por el mismo precio sugiero comprar el que tenga más lonchas. Al fin y al cabo, se van a comer un número determinado de lonchas, no de gramos. Esto es aplicable tanto al embutido como a las carnes. Como mucho ayudará a su dieta.
Y los envases. Suele ser más rentable -y con diferencia- comprar un bote de tomate triturado de ochocientos gramos que dos de cuatrocientos – ya lo dice Shakira-. O el agua misma. Una garrafa de ocho litros sale mucho más económica que comprarla en botellas de litro y medio.
Serán sólo unos céntimos o unos pocos euros. Pero servirán para pagar aquellas chuches o aquellas chocolatinas que se nos resisten por la carestía que suelen representar, o simplemente por aumentar nuestro ego de que hemos aprendido a comprar menos compulsivamente y eso sí, más sostenible.
Más sostenible, aunque el término suele llevar aparejado el ser más caro, no es el caso que nos ocupa.
PUBLICADO EL 19 DE ENERO DE 2023, EN EL DIARIO MENORCA.