Cuando nací
en España había una dictadura. Hoy, bajo
los dictados de Sánchez, poco ha cambiado. Bueno, algo sí. Antes, los
disidentes eran encarcelados. Hoy,
quienes no comulgan con los dictados actuales pueden -de momento- opinar, pero
son tratados como apestados e insultados por los seguidores del poder.
Uno de los
ejemplos más evidentes de ello lo vivimos en Menorca. El menorquín, nuestra lengua materna, es
atacada continua y democráticamente por parte de una quinta columna enraizada
desde hace años en la sociedad menorquina.
Y ya no digamos a sus partidarios.
Quienes
están a favor del catalán y de los inexistentes países catalanes, se escudan en
el “desconocimiento científico” de quienes discuten y ponen objeciones a que en
las islas se habla catalán. Y uno con la
ignorancia de la que siempre hace gala, se pregunta por el desconocimiento
científico. ¿Acaso la lengua se fabrica
de la forma L+L=LL? ¿De verdad son científicos quienes fabrican las lenguas? También mencionarán los rasgos
históricos. ¿No son éstos los mismos que
reescriben la historia cada vez que se les sale un callo en la lengua?
Dirán que
la lengua es el catalán -o lemosín, dirán los otros- y el dialecto el
menorquín. Para los lingüistas siempre
se ha bromeado que la única diferencia entre los dos es que un idioma es un
dialecto con un ejército. Es decir, no existe una diferencia lingüística entre
los dos, solo que uno se impone por cuestiones de política y poder.
Y esa es la
razón y no otra. Imposiciones de
política y poder. Y, es más, si nos
referimos al tema científico, ¿no será porque Pompeyo Fabra era un ingeniero
industrial? Ironías aparte, es de suponer que el lemosín hablado en Cataluña y
el hablado en Baleares pudo ser inicialmente la misma lengua. No lo niego.
Tampoco lo afirmo.
No soy ni
científico ni lingüista, pero ¿por qué no decir que en Baleares se habla el
lemosín en vez del catalán? Además,
históricamente el término “catalán” se inventó siglos después de que en Menorca
ya se hablara y se escribiera nuestro menorquín primario.
¿Qué valor
tiene que el Estatut indique que se denomina catalán, si ni siquiera tuvieron
el valor de que el pueblo balear lo refrendara en las urnas? ¿Qué valor tienen las leyes cuando el pueblo
clama otra cosa?
La
pregunta, siempre es la misma: ¿de verdad clama el pueblo otra cosa?
Científicamente dos más dos son cuatro.
Políticamente, puede ser distinto.
Es distinto.
Bones festes de la Mare de Déu de Gràcia, estimat poble de Mô.
PUBLICADO EL 7 DE SEPTIEMBRE DE 2023, EN EL DIARIO MENORCA.