¡Y lo ha
vuelto a hacer! Ha repetido la jugada, aunque esta vez ya sin suspense: los
espectadores ni se inmutaron. Porque la jugada tenía trampa —como casi siempre—
y, para colmo, era una trampa vieja, usada, con telarañas. Ya la sacó del cajón
en enero de 2025 y, por aquello de la economía circular, la ha reciclado en
enero de 2026. Y no, tampoco coló esta vez.
Los
jubilados serán mayores, sí, pero tontos no. Eso ya lo aprendió en su día la
lengua viperina de Alfonso Guerra, cuando advertía —elección tras elección— que
si ganaba la derecha los pensionistas se quedarían sin pensión. Ganó la derecha
y, cosas de la vida, los jubilados siguieron cobrando. Ahora Pedro y Yolanda
insisten con la misma cantinela, pero con menos gracia y bastante más ruido.
Han vuelto
a sacar el todopoderoso Ómnibus, esa arma de destrucción masiva parlamentaria,
y tampoco funcionó. El chantaje no surtió efecto, por mucho que Rosario gritara
e insultara desde el hemiciclo como si no hubiera un mañana. Salió en todas las
portadas de los medios afines, abrió telediarios en la televisión del Gobierno
y se convirtió en icono instantáneo… hasta que su fama empezó a jugar en su
contra.
Rosario es
nombre ficticio, por supuesto. Según el Ministerio de Igualdad, “Charo” es un
término machista, cargado de odio y seguramente fascista. No seré yo quien lo
use, Dios me libre. De Rosario, en cambio, no se dice nada. De su
hipocorístico, mejor ni hablar.
Porque
Rosario, en realidad, no se llama Rosario. Se llama Felicitas, “Feli” para los
amigos. Y, según los medios, es una activista okupa además de muchos excargos
en el Partido Comunista. Y fue invitada
por los suyos al Congreso, aunque uno no sabe si como púbico o como actriz.
Jubilada, sí, pero su numerito y su violencia verbal no iban precisamente por
las pensiones, sino por las okupaciones. Detalles sin importancia, ya saben.
Otro año
más, los jubilados siguieron tomando su café con ensaimada matutina sin el
menor temor a quedarse sin pensión. Es más, saben perfectamente que si pierden
poder adquisitivo no es por culpa de la oposición, sino del ministerio de María
Jesús Montero, por muy de izquierdas que se declaren quienes lo gestionan. Y
quienes los votan.
Y a quien
también se le vio el plumero fue a nuestro muy amado líder, que antes de la
votación ya tenía grabado el vídeo acusando a la derecha de atacar a los
jubilados. Esta vez no fue el argumentario lo que le delató, sino el reloj:
aquel que una vez le recordó que eran las cinco y aún no había comido. De casta
le viene al galgo. ¡Y de Paiporta!, añadirán.
En 2027,
mejor quítese el reloj.
PUBLICADO EL 5 DE FEBRERO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.