La puesta en escena presenta varios
capítulos. El primero, tranquilizador. La ministra de los médicos en huelga y
el ministro del caso Faisán nos dan la primera dosis. Todo está controlado. Todo bajo control.
Aparece el experto. Te acuerdas de
aquellos pocos casos aislados. Ahora, no hay peligro, nos dice. Pues si lo dice
él, tal vez sí. Adelantas la ida al supermercado: papel higiénico, guantes,
agua y harina. La cosa se está poniendo fea, piensas. Te falta la imagen del triunvirato del
ejército, de la guardia civil y policía nacional para que te lo confirmen. De momento, no están. Podremos comprar los yogures de uno en
uno. De momento.
Rebuscas en el fondo del armario y
recuperas las mascarillas sobrantes. Te
dirán que ya han caducado, pero te da igual. Mejor esas, que ninguna. Acaba de
terminar el juicio sobre el negocio de las mascarillas de la Covid y te da la
sensación de que han hablado de todo menos de las mascarillas. De odontólogas, de
bolsas llenas de chistorras en Ferraz…
Aparece la primera crisis. El MV
Hondius no atracará en ningún puerto de Canarias. Bueno sí, en el de Santa Cruz
de Tenerife. Bueno, no, en el de
Granadilla. Bueno, no atracará, sólo
fondeará. Los aviones que evacúan los
enfermos desde Cabo Verde tampoco aterrizarán en suelo patrio. Bueno, tal vez.
Bueno, sí. Ante la negativa de Marruecos, se accede a ello. Se confirma cuando la
prensa lo publica. No antes. Por humanidad y por imperativo legal. Los jueces desmienten al Gobierno. No hay
imperativo legal. Se dice que la
ministra de Más Madrid se postula para ser miembro del Consejo Ejecutivo de la
OMS. Cierro comillas.
El Gobierno de Canarias se entera por
WhatsApp y por la prensa. La
comunicación entre Gobierno central y autonómico es casi nula. Saltan las
primeras chispas. El amado líder no
aparece. Ni está ni se le espera. Se
aplica el 155 portuario. ¿Los ratones saben o no nadar?
Segunda crisis. La ministra de los médicos en huelga declara
que los catorce pasajeros españoles del MV Hondius una vez en tierra cumplirán
cuarentena obligatoria en el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla. Su colega, la ministra de Defensa nos dice
que la cuarentena es voluntaria. Al final, es un juzgado quien decreta sus
internamientos en el hospital.
La que no está y sí se la espera
desde hace seis años es la Agencia Estatal de Salud Pública. Otra promesa sin
cumplir por parte del amado líder. Y luego piden que confiemos.
Eso sí, a la llegada del barco, los
actores principales estaban en formación para la foto.
Ahora sólo faltan los aplausos de las
ocho. ¿Aplauso o cacerolada?
PUBLICADO EL 14 DE MAYO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.