Eso de
acabar en el consejo de administración de una eléctrica o una gasista ya huele a
viejo. Y mal. Ahora lo que se lleva son
los destinos internacionales en Ginebra, Bruselas o en alguna embajada por ahí
perdida. Una salida elegante antes de que los electores los envíen a casa.
Yolanda
Díaz se prepara para otro “chulísimo” de los suyos. Al principio pensé que se dedicaría a eso del
canto, por lo de la OTI, pero no. No es
la OTI su pretendiente, sino la OIT. ¡Vaya por Dios! ¡Qué confusión la mía!
Nada menos que la Organización Internacional del Trabajo. Con lo que debe saber
ella de eso… Y con su nivel de inglés,
ya no digamos. Como el mío, que cuando
me preguntaban si dominaba el inglés, siempre solía decir el típico de que “si
era bajito y se dejaba”.
Me la
imagino presidiendo un organismo sin pena ni gloria con sueldo astronómico y libre
de impuestos -o al menos, menores que en tierra patria-, dietas infinitas y
chofer a la puerta. Me la imagino redactando
informes impecables sobre el empleo digno.
Bueno, dictándole a la IA que se los escriba y con un poco de suerte,
que se los resuma, no sea que se líe al explicarlo al populacho.
Me la
imagino compartiendo piso, palacete u hotel. Vaya a usted a saber, no sea que
se pierda entre tanto caserón. Y ya que
estamos podría compartirlo con su camarada Mónica García. Ella también busca otro chulísimo cargo donde
desestresarse de tanto pulso con sus colegas de profesión, porque testaruda,
parece que es un rato largo. Intransigente, dirán los más formales.
Me imagino
a la aun todavía ministra de Sanidad exportando la "Marea Blanca" al mundo
mundial. La “marea blanca” contra ella, por supuesto. Y es que claro, Mónica García se quiere ir
con los humos a otra parte. Nunca mejor
dicho. Y del inglés, bueno, harán buen binomio. Vamos, que al “a relaxing
cup of café con leche in Plaza Mayor” de Ana Botella le ha salido serias
competidoras.
Hace ya
tiempo que ha puesto el ojo en la Organización Mundial de la Salud. Nos lo demostró suficientemente cuando la
crisis del Hantavirus y los ratones nadadores. El plan es redondo: pasar del
activismo de megáfono a la gobernanza mundial de la cosa de la salud, donde los
problemas no se resuelven, pero se abordan en comités no vinculantes.
Ambas pretenden un retiro dorado de lujo donde da igual si eres comunista, liberal o ultraconservador; basta con saber posar en la foto oficial, firmar la declaración de turno y disfrutar del retiro a costa del contribuyente. Si lo consiguen o no, ya será cosa de la diplomacia y del peso específico de Sánchez en el mundo mundial.
PUBLICADO EL 30 DE JULIO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.