12 - M

 

Tal día como hoy de hace veintidós años España se encontraba en estado de shock.  Hoy, el destino y nuestros políticos nos lo recuerdan con el consabido eslogan del “No a la guerra”, como si por posicionarte a un lado u otro pudieras cambiar el futuro.  La verdad de los hechos no siempre corresponde con la justificación de las excusas.

Aquel episodio se cerró en falso. Como tantos otros. Ni los que se beneficiaron pasivamente del acto terrorista ni los políticamente perjudicados, hicieron nada para desempolvar aquel polvo que cubrió desde el primer momento la verdad de toda la investigación. ¿Por qué los dos partidos mayoritarios no les interesa que sepamos cuáles fueron los verdaderos motivos y quienes fueron los autores intelectuales del terrible atentado?

Supuesto 1. Los servicios secretos españoles habrían preparado una trampa a ETA para que estos viajaran en tren a Madrid para supuestamente hacer un falso atentado que sería evitado en el último momento por la seguridad del Estado, con la detención de la cúpula etarra y el PP sacaría con ello tajada en las urnas del 14 M.

Supuesto 2. Francia, molesta por el auge del protagonismo de España en la esfera internacional, propició con Marruecos la toma de Perejil, como avanzadilla de lo que hubiera venido después. Tras el fracaso de Marruecos en dicha acción, pues vaya usted a saber lo que pasó. ¿Se vengó Francia de los GAL y la OAS?

U otros. Lo probado es la cadena de anomalías en la investigación que conllevó, como no pudiera ser de otra forma, la correspondiente recompensa meritoria a los implicados.  Y dudas, muchas dudas que permanecen en el trastero de lo incómodo, bajo amenaza de secta conspiranoica.

¿Se conoce algún otro caso en el terrorismo islámico, en que sus autores no se inmolaran en el lugar del atentado? ¿Es normal que algunos de los supuestos terroristas, fueran confidentes de las fuerzas de seguridad? ¿Es lógico que se inmolaran en una vivienda facilitada por los servicios del Estado?

La destrucción de los vagones de los trenes sin la pertinente autorización judicial y antes de que pudieran ser analizados. La aparición de la famosa mochila número 13, sin la correspondiente cadena de custodia. Las octavillas que se repartieron en las calles de San Sebastián instando a los simpatizantes del nacionalismo vasco a hacer un boicot a Renfe, entre los días 1 y 14 de marzo. Y ya no digamos de las contaminaciones en los análisis de los restos de explosivos con apagón incluido. Y podría seguir de tener más espacio.

Lo de correr un tupido velo, nunca mejor dicho, les ha salido redondo a nuestros políticos.

PUBLICADO EL 12 DE MARZO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

LOS PAPELES DE BONO

O el tiro les salió por la culata o simplemente es otra chapuza más. Me refiero a la desclasificación de los papeles del 23F.  No hay munición en ellos para atacar a la monarquía.  Es más, el efecto ha sido el contrario, la monarquía -y don Juan Carlos I- han salido reforzados.  Y eso no encaja.

No encaja porque la sensación que nos dio a los mortales de esta España nuestra es que el Gobierno social-comunista, fiel a su estrategia de siempre, buscaba más munición con la que atacar, al menos, al emérito. Y no ha sido así, sino que se le han dado más alas y lo han subido a los altares. Y esto no encaja.

No encaja porque los susodichos papeles tenían que ser de sobra conocidos por parte de las más altas esferas.  No es normal que, estando depositados en el CNI, en el Ministerio del Interior, en el de Defensa y en el de Exteriores, nadie, ni el titular de la cartera ni ninguna vicepresidenta ni el propio amadísimo líder, hubieran tenido la tentación de darles una ojeada.

Tampoco sería normal que, si hubiera habido en algún momento algún documento comprometedor hacia la figura del emérito, el documento de marras no hubiera sido destruido en su momento. ¿Acaso es normal que los poderes del Estado guarden documentación sensible perjudicial para sí mismo? ¿Quién en su sano juicio guardaría pruebas en su contra? Lo normal hubiera sido de que de haberse producido una intervención activa en el golpe del 23F por parte de la figura del emérito, una vez finalizado el mismo, se hubiera escrito el relato adecuado y se hubiera archivado para la posterioridad. ¿Ha sido eso lo que ha ocurrido?

La verdad jurídica la encontraremos cuando en 2031 se desclasifiquen los documentos del juicio. La verdad más creíble permanecerá para siempre en el silencio de sus protagonistas directos.  Y otra más próxima en los trabajos realizados y publicados por Roberto Muñoz Bolaños.  Todo lo demás, pura cortina de humo, como dijo Feijóo.

Por cierto, habrán preguntado a Bono si cuando irrumpió en el Estado Mayor de la Defensa un 13 de octubre para requisar papeles se llevó alguno que no debiera, como bien confiesa en su libro “Diario de un ministro”, tras forzar un armario y llevarse casi toda la documentación que encontró. ¿Quién nos asegura que desde aquel 23F no hubo alguna otra tentación de altos jerarcas de la nación de hacerse “un Bono”?

Y la pregunta del millón ¿por qué no se desclasifica la documentación del 11M, y de lo sustraído del móvil de nuestro amado líder y de su camarilla? ¿O hay que hacerlo desaparecer, aún, presuntamente, claro?  Vamos, cambiar el relato. O escribirlo, al menos.

PUBLICADO EL 5 DE MARZO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA. 

DIÁLOGOS CON “ENDESA”

 

Sobremesa de un día cualquiera.  Todo es mentira en la Cuatro.  Llamada al móvil desde un número de Málaga.  Oidus interruptus con Risto Mejide. Contestas. Al otro lado te interrogan si eres Juan.  Depende, es la contestación. Depende de quien seas, se interpreta.

Le llamo de Endesa en relación con el contrato de su vivienda.  Un momento, por favor.  Espera de unos segundos y la respuesta que le das es que el número del que te llama no está autorizado por Endesa para contactar en nombre de ellos. La amabilidad se transforma.  Aparece la intercomunicadora agresiva.  No es posible que con tan poco margen haya logrado hacer la comprobación. Fin de la llamada. Número bloqueado.

Siguiente jornada, horario vespertino. Nueva llamada desde Málaga. Nuevo número. Sabes que es de la supuesta “Endesa”, pero te gusta el morbo. Esta vez te interrumpen la lectura del libro “Palabra de director” de Pedro J. Ramírez. Descuelgas.

-Hola Juan, llamo desde Endesa. La interrumpes.  No es posible, este número no está autorizado. Bueno, rectifica.  Somos una empresa que llamamos en nombre de la comercializadora.  Le cortas el rollo. Cuelgas.  Número bloqueado.

La agresividad no es tu fuerte. Cambio de tercio. Te propones disfrutar de la llamada. Reírte de tu interlocutor.  Pasas al plan B. Viejo, sordo y con el menorquín por bandera, que para algo sabemos idiomas.

Mediodía del día siguiente. Esperas la nueva llamada desde Málaga y con número nuevo. Al final llega. Descuelgas.

-Digui…                                                         

-Hola Juan, le llamamos de Endesa….

- Oigaaaa.  Qui és…  No l’escolt.

-Hable más fuerte o acérquese el aparato.

-Digui…. No l’escolt.  Digui….   Que hi ha algú…..?

Pi... pi... pi…

Asunto arreglado. Número bloqueado. Has ganado la partida. Hay que mejorarlo, piensas.

Tarde del día siguiente. Mejide interrumpido de nuevo. Llamada desde Málaga. Número nuevo. Descuelgas.

- Digui…                                                         

-Hola Juan, le llamamos de Endesa….              

-Que dius que  ets na Vanessa?  ¡¡¡Quina alegría em dónes… quant de temps!!!       

-No Juan, no soy Vanesa, que le llamo de Endesaaaa…                                                        

-Idóoo, tot bé per allà? I ets teus pares, fa estona que no se res d’ells.  Que estàn be? Quina alegría em dónes.  Ets al·lots bé?   Pi... pi... pi...

Fin de la conversación. Número bloqueado. Has vuelto a ganar. Estamos empatados. La próxima jornada desempate.

Y la victoria está asegurada con el plan C. Eso piensas.

-Seguridad ¿con quién hablo?

PUBLICADO EL 26 DE FEBRERO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

EL REEMPLAZO DEL ODIO

 

Cada vez que oigo la palabra reemplazo no puedo evitar que se me active el modo nostalgia castrense y me venga a la cabeza el 5º del 80. Para quienes no hicieron —ni harán— la mili: era el quinto llamamiento de 1980, aunque, cosas de la burocracia patria, uno se incorporaba en julio de 1981. Cosas de otro tiempo, cuando el color era caqui o verde “nato” y todos éramos más iguales.

Pero claro, Irene, la amadísima lideresa, por aquellos años ni estaba ni se la esperaba. Difícil que tenga recuerdos entrañables sobre reemplazos militares, sobre todo si el color caqui le provoca urticaria ideológica. Para ella, reemplazo significa otra cosa: “sustitución”. Y demos gracias de no estar en tiempos de Paquito Largo, caballero para más señas, porque alguno ya habría afinado el verbo hasta convertirlo en algo bastante menos metafórico.

Lo curioso es que nadie se haya querellado. O al menos los medios no lo han considerado digno de portada. Tampoco el Ministerio Fiscal ha debido de ver materia inflamable. Y eso que el verano pasado, por bastante menos, VOX fue denunciado por Podemos y por la Delegación del Gobierno por presunto delito de odio. El pecado: unas vallas con dos mujeres —una con el rostro cubierto y otra descubierta— y el eslogan “¿Qué España quieres? Nosotros lo tenemos claro”. Terrible, al parecer. Ahora bien, ¿hablar alegremente de “reemplazar” a una parte significativa de la población no merece ni una ceja arqueada?  Será que José Luis, Zapatero para más señas, tiene otras preocupaciones más inherentes a su cargo de favorecedor de dictaduras que arquear las cejas por ello.

Según Pablo Echenique, “la teoría del gran reemplazo, además de nazi, es una gilipollez”. Una gilipollez que, ironías del destino, salió de la boca de su amadísima lideresa, aunque esta vez, eso sí, era un recurso retórico. Como cuando se habló de “confiscar y hundir” el barco de “negreros”. Aquello no era retórico. Era entusiasmo.

Y al final, lo verdaderamente retórico ha sido el discurso. Porque el reemplazo sí se ha producido y ha sido en Aragón, donde Podemos ha sido reemplazado… de las instituciones. Y, del fervor popular. Se acabó la fiesta, dirán algunos. Y es que hasta las ardillas —metafóricas, por supuesto— les triplicaron en votos. Técnicamente no ha sido un reemplazo directo, tal vez un marrón o “marrona” que dejó a más de uno ligeramente anestesiado. O quizá el electorado decidió aplicar el término en su acepción más simple: sustituir.

Eso sí, todo sin odio. Y, para más tranquilidad, sin necesidad de que vinieran personas migrantes a ejecutar el relevo. Al menos de momento.

PUBLICADO EL 19 DE FEBRERO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

ENTRE LA RISA Y LA VIDA

 

Mientras tecleo estas líneas me asalta el recuerdo de aquel momento histórico en el que Lola Flores pidió una peseta a cada español para pagar su multa con Hacienda. España entera sonrió, aunque no creo que ninguno aflojara la moneda.

Hoy bastarían unos céntimos -de euro- por cabeza. Y no sería para pagar multa alguna, sino para algo tan noble como salvar vidas. El problema es que, mientras uno hace cuentas, las noticias se solapan y, en el caso del cáncer de páncreas, ese solapamiento no se mide en titulares sino en tiempo de vida que se pierde.

Porque el cáncer de páncreas es uno de los más letales y uno de los más olvidados. Sin inversión no hay avances; sin avances no hay esperanza. Esto lo saben los pacientes, los médicos y cualquiera que no confunda la gestión pública con una parrilla televisiva.

Por eso resulta tan indigesto comprobar que el Gobierno de nuestro amadísimo líder no encuentra recursos para la investigación científica, justo ahora que el doctor Mariano Barbacid ha dado un paso de gigante y solicita apenas tres millones y medio de euros para iniciar ensayos en humanos. Tres millones y medio es calderilla institucional. Pero ese dinero se multiplica por diez cuando el destino es financiar un programa televisivo encabezado por David Broncano. Al parecer, la risa cotiza mejor que la vida.

No se trata de demonizar a Broncano. El humor tiene su función social, pero no frena metástasis. Una cosa es apoyar la creación cultural y otra muy distinta es situarla por delante de un avance científico real. Cuando el Estado decide en qué gasta, también decide en qué no gasta. Qué vidas pesan más.

El mantra de que “no hay dinero” se desmorona en cuanto el dinero aparece, puntual y generoso, para otros fines más políticos.  ¿Qué mensaje se envía a quienes luchan contra el cáncer de páncreas cuando se les dice que no hay presupuesto para su enfermedad, pero sí para reforzar la programación nocturna? ¿Qué credibilidad tiene un Gobierno cuyas prioridades parecen dictadas por la audiencia y no por la urgencia médica?

Gobernar es elegir. Y elegir implica renunciar. En este caso, la renuncia tiene nombre y apellidos. Treinta millones pueden traducirse en audiencia, risas y trending topics. Bastantes menos podrían significar ensayos clínicos, avances científicos y vidas salvadas. Que se haya optado por lo primero dice mucho también. Porque cuando se apagan las cámaras y se acaban los aplausos, queda una pregunta incómoda: ¿de verdad no había dinero o simplemente no era una prioridad?

En  criscancer.org/barbacid/index.html, puedes y pueden hacerlo posible.

PUBLICADO EL 12 DE FEBRERO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

DE ROSARIOS Y RELOJES

 

¡Y lo ha vuelto a hacer! Ha repetido la jugada, aunque esta vez ya sin suspense: los espectadores ni se inmutaron. Porque la jugada tenía trampa —como casi siempre— y, para colmo, era una trampa vieja, usada, con telarañas. Ya la sacó del cajón en enero de 2025 y, por aquello de la economía circular, la ha reciclado en enero de 2026. Y no, tampoco coló esta vez.

Los jubilados serán mayores, sí, pero tontos no. Eso ya lo aprendió en su día la lengua viperina de Alfonso Guerra, cuando advertía —elección tras elección— que si ganaba la derecha los pensionistas se quedarían sin pensión. Ganó la derecha y, cosas de la vida, los jubilados siguieron cobrando. Ahora Pedro y Yolanda insisten con la misma cantinela, pero con menos gracia y bastante más ruido.

Han vuelto a sacar el todopoderoso Ómnibus, esa arma de destrucción masiva parlamentaria, y tampoco funcionó. El chantaje no surtió efecto, por mucho que Rosario gritara e insultara desde el hemiciclo como si no hubiera un mañana. Salió en todas las portadas de los medios afines, abrió telediarios en la televisión del Gobierno y se convirtió en icono instantáneo… hasta que su fama empezó a jugar en su contra.

Rosario es nombre ficticio, por supuesto. Según el Ministerio de Igualdad, “Charo” es un término machista, cargado de odio y seguramente fascista. No seré yo quien lo use, Dios me libre. De Rosario, en cambio, no se dice nada. De su hipocorístico, mejor ni hablar.

Porque Rosario, en realidad, no se llama Rosario. Se llama Felicitas, “Feli” para los amigos. Y, según los medios, es una activista okupa además de muchos excargos en el Partido Comunista.  Y fue invitada por los suyos al Congreso, aunque uno no sabe si como púbico o como actriz. Jubilada, sí, pero su numerito y su violencia verbal no iban precisamente por las pensiones, sino por las okupaciones. Detalles sin importancia, ya saben.

Otro año más, los jubilados siguieron tomando su café con ensaimada matutina sin el menor temor a quedarse sin pensión. Es más, saben perfectamente que si pierden poder adquisitivo no es por culpa de la oposición, sino del ministerio de María Jesús Montero, por muy de izquierdas que se declaren quienes lo gestionan. Y quienes los votan.

Y a quien también se le vio el plumero fue a nuestro muy amado líder, que antes de la votación ya tenía grabado el vídeo acusando a la derecha de atacar a los jubilados. Esta vez no fue el argumentario lo que le delató, sino el reloj: aquel que una vez le recordó que eran las cinco y aún no había comido. De casta le viene al galgo. ¡Y de Paiporta!, añadirán.

En 2027, mejor quítese el reloj.

PUBLICADO EL 5 DE FEBRERO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

EL TREN Y SU PEOR MOMENTO

Agosto de 2024. Óscar Puente, ministro de los trenes, es interpelado en el Senado por los populares y dice que el tren vive el mejor momento de su historia. Tal vez el ministro mintió. O no.  Quien no miente es la hemeroteca.

Enero de 2026. Ha pasado año y medio de aquella interpelación.  Año y medio de aquel mejor momento de su historia. Y las hemerotecas nos contarán en el futuro que el momento cambió, aunque la “memoria histórica” explique lo contrario.

Durante este intervalo de tiempo el ministro no ha permanecido callado.  Ha hablado y ha escrito -su otra gran afición-. Y ha propuesto avances significativos en la gestión del ferrocarril.  Llegó a decir que estaba trabajando en la posibilidad de «vender trenes sin asientos». Con esta propuesta de posibilitar que los usuarios viajaran de pie, el ministro aseguraba que se ahorraría en espacio y que líneas que habitualmente van llenas tendrían una mayor capacidad.

Otra de las propuestas fue la de aumentar la velocidad de los trenes hasta los 350 kilómetros por hora. El ministro argumentó entonces que tan solo China tiene trenes que puedan viajar a esa velocidad y que sería un gran avance para nuestra red de alta velocidad.  Obvió decir que en sus trenes no se producen vibraciones.

Mientras, los maquinistas alertaban de fuertes temblores, de las deficiencias que detectaban y la necesidad de bajar drásticamente la velocidad en algunos tramos de las vías. Al parecer ni el mantenimiento ni el control de la inspección de las vías llevarían el marchamo de excelencia.

Más de cuarenta fallecidos certifican que la excelencia ni estaba ni se la esperaba. Marlaska aparece como en los tiempos de la pandemia cuando anunciaban que habían denunciado al vecino del segundo por ir varias veces en un día a comprar yogures en el colmado más alejado del pueblo.  Y la consigna es clara: Sobre la tragedia de Adamuz sólo vale la “versión oficial”. Le faltó añadir “y punto”.

Al menos, los llamados “expertos” no son los mismos que los de la COVID. Las informaciones ya revelan que se han detectado daños compatibles con que la vía estuviese fracturada.  Mal momento para el Gobierno de Sánchez.  Y para Óscar Puente y sus tuits.  Pero lo superarán. Dominan el relato. Ya lo hicieron con anterioridad.  El cambio climático seguro que algo tendrá que ver. Y Franco, también.

Mientras, la televisión del Gobierno nos informa que las ruedas de los trenes no son cilíndricas.  Casi cuadradas, nos explican. ¿Será ésta la versión oficial de Marlaska? Por suerte, y contra todo pronóstico, “el dato mata al relato”. ¡Las ruedas no son cuadradas!

PUBLICADO EN EL DIARIO MENORCA EL 29 DE ENERO DE 2026.