La Roja. Y gualda.

 

Hay noches en las que ni la carambola de la vida ni de la política logran eclipsar lo puramente deportivo.  España ha tocado el cielo frente a la garra argentina. Vencimos. Y eso que la crónica de esta final no se escribe solo con goles, sino también con la afilada ironía política.

Hablamos de profecías y de karma. Seguro que en los mentideros de la Villa y Corte se daba por hecho que la presencia de Pedro Sánchez en la final iba a ser el definitivo beso de la muerte para la selección, y más ahora que ha emergido la noticia del intento de boicot de los mandos de Interior y de la Guardia Civil a los actos del 2 de mayo.  Ya me imagino un Feijóo pidiendo la dimisión por el mal augurio. Pero no.  El presidente, colgado con el sambenito de "gafe" por su habilidad para que su presencia coincida con estrepitosos hundimientos deportivos, ha roto su propio maleficio. Esta vez no hubo "efecto Moncloa". El presunto mal de ojo se ha disuelto demostrando que hasta la más persistente de las leyendas negras tiene un límite cuando la Roja decide bordar el fútbol. ¿O simplemente habrá sido por la presencia del rey y demás miembros de la familia real? Menos política y más deporte. Los jugadores, los únicos protagonistas. Y el pueblo español, también.

Las miradas se quedaron con las ganas de ver a la “señora presidenta” en el palco presidencial. Begoña Gómez no fue al fútbol, pero el runrún no se apaga. Y es que, con el pasaporte recién recuperado tras semanas de idas y venidas en los juzgados de Plaza de Castilla, el contraste sigue escociendo. A cualquier españolito de a pie, un embrollo judicial de ese calibre le habría supuesto ver la final en la pantalla de un bar de barrio, o en la plaza del pueblo. A ella, sin embargo, el destino del poder le tenía reservada la absoluta libertad de elegir... aunque esta vez decidiera dejar la butaca VIP junto a Trump vacía.

Y abajo, frente a los derrotados, resultaba imposible no contagiarse de cierta picardía histórica. Los muchachos de la albiceleste caían con el orgullo herido, mientras más de uno recordaba, entre risas, la controversia de la ley de Nietos del camarada Sánchez. Al fin y al cabo, les hemos ganado a nuestros propios nietos.

España reina en el mundo del fútbol. Se ganó en el campo, se sobrevivió a la superstición presidencial y se celebró en las alturas de un palco inalcanzable para los mortales ordinarios. Al final, todo quedó en casa.

Y aunque no sirva de precedente, el pasear la roja y gualda no fue por unas horas sinónimo de fascismo.  Y esperemos que esa vez la noche fuera sin cargas policiales en la Cibeles.

PUBLICADO EL 23 DE JULIO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

SALSA MAHONESA

 

Uno está ya cansado de tanto bombardeo publicitario en el que se ve involucrada tanto directa como indirectamente nuestra estimada Roqueta.  Que si la cerveza tal, que si la naviera cual, que si el faro mengano, que si las playas vírgenes, que si la blancura de las casas, que si el azul de mar, que si los caballos, que si las fiestas patronales… Un morir de éxito sin ganancia alguna para el menorquín de los ocho apellidos.  Un morir, al fin y al cabo. Y un éxito para los que hacen negocio.

Playas desvirgadas, fiestas bajo estado de sitio, restauración con cita previa y playas sin plazas de aparcamiento.  Por no hablar del problema de la vivienda, la carestía de la cesta de la compra, carreteras saturadas y el acceso a los servicios públicos diezmados. ¿Era esa la Menorca que soñaron quienes introdujeron el turismo en la isla? Supongo que no. Eran otros tiempos. Eran otras personas. Eran otras empresas. Sobre todo, otros empresarios.

Las últimas semanas las carreteras se han saturado. Y no sólo de vehículos. También de vallas publicitarias. Y nos han sorprendido.  Sorprendido para bien.  Reivindican lo que ni los menorquines de pura cepa hicieron. Mejor aún, ni los propios mahoneses de pura cepa.  Sin vergüenza alguna, sin tapujos, sin complejos.  Y esta vez no va de pomadas ni de gin amb llimonada.  La cosa es más seria. Más internacional.  Y más tradicional.

“En Helios decimos mahonesa porque…adivina dónde se inventó”.  “En Helios decimos mahonesa porque no sabemos dónde está mayón”.  Así de claro publicitan las vallas. Así de claro aparece en las redes. Miquel Montoro, aquel chaval del hòstia, pilotes de antes, influencer mallorquín de ahora, también lo reivindica. Mahón, y con hache.

Coincide en el tiempo con el boicot del Senado a la firma del Tratado de Amistad y Cooperación entre España y Francia.  Por desgracia nada tiene que ver con este tema. Poco les importa a los políticos defender nuestra historia, aunque sólo fuera la gastronómica.

Está claro que para Helios es sólo una campaña publicitaria.  Es su márquetin, está claro. Su negocio. Pero este márquetin nos beneficia también a quienes defendemos la referencia a aquel “aioli bo” de Fra Roger, recogido también en De Re Cibaria, de Pere Ballester. Y lo mejor de todo, sin que nos cueste un euro de nuestro bolsillo, de nuestros impuestos.  Y más aún, sin que nadie se los embolse inadecuadamente.  ¡Eso ya es la pera!

Y lo más asombroso -aunque no creo que tarden mucho- es que aún no han salido los amantes de quitar la “h” a decir la suya.  O a denunciarlos por doquier. ¿Será motivo de otra campaña?

PUBLICADO EL 16 DE JULIO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

MÁS IMPUTADOS QUE DIPUTADOS

 

El título de hoy no es mío, lo confieso.  Lo he visto por las redes y me he apropiado de él. Suena bien, parece un eslogan y no creo que difiera mucho de la realidad.  Y además rima. ¿Qué más se puede pedir a estas alturas? Un poco de humor siempre es de agradecer.

Tampoco los he contado.  Ni los unos, ni los otros. Desconozco el número de diputados que tiene Sánchez. No los he contado. Ni me importa.  Y el número de imputados, pues difícil. De momento es una progresión diaria.  ¿Será por ello por lo que Sánchez siempre habla de un gobierno progresista?  Vamos que no es que progresen adecuadamente, sino más bien que las listas de espera para acudir al juzgado son una progresión geométrica.

Ya sé que algunos me corregirán diciendo que no son imputados, que son investigados. Que el término es para dar una mayor garantía a los individuos en cuestión. Y bla, bla, bla.  Y algún otro, incluso se atreverá a decir “y los otros más”.  Y tendrán razón los primeros.  Pero lo cierto es que el pase de imputados a investigados se dio cuando los “antiguos” imputados empezaron a ser cargos políticos.  Y no antes.

Y los otros más, tal vez.  Tampoco los he contado.  Pero al ritmo que vamos, o bien tendrán que ampliar las cárceles o sencillamente seguirán sin entrar en prisión, como viene siendo ya habitual, salvo destacados ejemplos.

Y seguro que me añaden lo de la presunción de inocencia.  Y también tendrán razón. Lástima que la verdad jurídica no siempre tenga el mismo porcentaje de verdad a secas. O en mayúsculas.

Últimamente la verdad jurídica es sólo una verdad pactada.  Una verdad pactada entre la fiscalía - ¿de quién depende? - y el delincuente ya no presunto.  ¿Se imaginan que todos los juicios por corruptelas políticas fueran vistos por un Tribunal del Jurado?  Por suerte para ellos, la Justicia es lenta. Y por suerte para ellos, la mayoría no acaba siendo enjuiciado por un Tribunal del Jurado. ¿Por qué será que el Gobierno no gestiona políticas adecuadas para agilizar la administración de la justicia? ¿Quién sale beneficiado de esta mala gestión?

¿Es consciente la ciudadanía de que el hartazgo que provoca tanta noticia sobre corrupción va en su propio detrimento? ¿Somos conscientes de que la pasividad que mostramos ante estos mismos hechos va en nuestra contra? El Gobierno sí lo tiene claro. Y por eso mismo, resiste y no dimite. No dimite ni deja dimitir.

La estrategia de la tierra quemada parece ser el único propósito de nuestro amado líder. Una España sin credibilidad exterior. Una España sin credibilidad interior.  El caos no, la depresión del Estado. De derecho.

PUBLICADO EL 9 DE JULIO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

#YoConBegoña

 

Quede claro que a mí no me encontrarán entre estos millones de españoles y asimilados que van por la calle aupando la frase #YoConBegoña.  Y aunque de momento nadie se ha encontrado a estos millones gritando y alabando “Begoña, Begoña” por las calles y plazas de su pueblo, ciudad, patria o nación, o como quiera llamarle cada uno a su rinconcito, puede que a partir de que el vocero mayor de la república bananera hiciera su aparición teatral ante su señor amo, la maquinaria argumentaría del partido sanchista con sus 61 del ramo, lo hagan posible.  Habrá que esperar a los bulos, a los fangos, a las IAs, quien sabe…

Me imagino la escena:  Nos encierran de nuevo con cualquier excusa. Nos citan a las ocho de la tarde en los balcones de cada casa. Cacerola en mano y espantasuegras en la boca.  En la otra mano, un mazo, cucharón o cualquier cosa con que darle al artilugio de cocina. Y dale que te pego.  Así intentaron cargarse la monarquía cuando el llamado coletas estaba en el Gobierno.  Nos citaron para gritar contra la monarquía.  A las ocho de la tarde de un mes de marzo.  Y el tiro, erró. 

Apoyamos, incrédulos a las fuerzas de seguridad. A los mismos que nos denunciaban si íbamos a comprar los yogures de uno en uno.  A los mismos que aun teniendo que saber que era anticonstitucional la norma, seguían las órdenes del triunvirato de aquella policía patriótica del socialismo populista.  La cordura llegó.  Llegó cuando a la lista del balcón se añadió a quienes de verdad trabajaron para salvar la vida de los demás: los sanitarios.

Han pasado varios días desde que el vocero mayor del sanchismo soltó la parrafada en la tribuna. Han pasado varios días en que, perdida la votación, todos los suyos se alegraron aplaudiendo puestos en pie. El psicoanálisis ya no es posible. Han roto los esquemas y las pruebas clínicas. La IA ya no resuelve si no que, como los GPS, les recalcula la dirección.  El problema con Sánchez es que hay origen, sí. Lo que no hay es destino. Ni el Papa fue capaz de darle claridad a su mente.

Y lo que realmente me preocupa no es el extasiado bochorno de la bancada socialista perdiendo votación tras votación.  Lo que me preocupa es saber a quién se refería Patxi, el inacabado ingeniero industrial por la universidad del País Vasco, cuando se juramentó, agitando los brazos como aspas de molinos, llevándose una mano al corazón y golpeando el estrado con el puño. ¿Será Begoña su madre? ¿Será Begoña su esposa? ¿O se refería simplemente a “su” señora presidenta? Si es a esa última, sólo hace falta mirar la cara de póker que tenía el marido de la presidenta.

PUBLICADO EL 2 DE JULIO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

OÍDO EN LEÓN

Escribo estas líneas desde León, cuna del parlamentarismo, como dicen en estas tierras.  Como dicen, es y la Unesco reconoce.  Otro mérito que se le debe reconocer a León es que allí reinó la primera reina titular de la historia de Europa Occidental, doña Urraca. Un León majestuoso, lleno de historia y vitalidad.

Y hay famosos más recientes.  Podríamos enumerar a muchos -Jesús Calleja, Imanol Arias, Antonio García Ferreras, Luis del Olmo, etc.- pero hay quien brilla con luz propia, la joya de la corona, nunca mejor dicho gracias a la UDEF y a la aún existencia de jueces independientes.  Aunque nacido accidentalmente en Valladolid, toda la familia de Zapatero es de origen leonés y es en León dónde creció, se educó y formó. Y para no defraudar a los seguidores, hay que decir que sus primeros años escolares lo realizó en el colegio privado de las Discípulas de Jesús.  Allí debió ser donde le enseñaron aquello de que “ser socialista es tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho”. O no.  O, todo lo contrario. Vaya, vaya con la educación privada.

Y te cuentan que el alquiler de la vivienda está por las nubes.  Lo que no saben es que con lo que cuesta una habitación en Menorca, allí te puedes alquilar una vivienda entera. Y ya no digamos la diferencia de precio en la compraventa de viviendas. 

Tampoco quieres hablar de los precios de la hostelería, restauración y resto del sector turístico. No hay punto de comparación. Y siempre a favor de León, claro.  Lees en la edición dominical de Es Diari que “los elevados costes se comen los beneficios en la restauración”.  Y piensas que al menos en León sí puedes salir a comer.

Tecleo estas líneas justo llegado de Riaño. Vienes maravillado tras la navegación por los llamados fiordos leoneses y disgustado a la vez. Has aprendido que lo que no se atrevió Franco, sí se atrevió un socialista manu militari. Casi una decena de pueblos fueron destruidos, sus habitantes desalojados a la fuerza y las promesas, como siempre, incumplidas.  Y por un día, Europa no ayudó al viejo Riaño. Eso si, siempre que Europa fuera oída. ¿Cuántas veces nos escudamos en Europa y cuántas veces pasamos de ella?

Estampado en el escudo de la España de todos, León sigue vivo. El leonés, su lengua propia, goza de protección específica en su estatuto de autonomía. Igual le ocurre al gallego en los lugares en que habitualmente se utiliza. ¡Qué envidia me dan! ¡Qué suerte han tenido con sus políticos! ¡Ellos sí son un reino histórico!

Y, además cuna del parlamentarismo, a diferencia de otros que le ponen, eso sí, mucho cuento, a su propia historia.

PUBLICADO EL 25 DE JUNIO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

VISITA PAPAL

 

La visita a España de León XIV no ha dejado indiferente a nadie.  Ha logrado lo que hasta ahora nadie fue capaz, al menos, en las últimas décadas. Podríamos mencionar desde que al himno nacional no se le silbara a que Pedro Sánchez acudiera a una misa.

Lo más anecdótico sin duda fueron los ojos chispeantes en el besamanos de la diputada defensora de los proetarras o la acaparación de manos por parte de la representante independentista catalana, y ya no digamos la postura en formación del republicano catalán de raíces andaluzas.  Todos querían lo mismo: la foto y la mano. Y todos quedaron contentos.  Por cierto, el Papa se marchó tal como vino.  Vamos, con el anillo en el dedo.

Madrid, Barcelona y Canarias.  Como la Santísima Trinidad.  Cada uno a su estilo.  Lo institucional, lo diplomático y como no, lo social.  Brilló sin duda Barcelona.  Se lo merecían. Aunque para brillar, más de quinientos cantores tuvieran que salir escoltados antes de finalizar su actuación.  Y nadie protestó airadamente. Esta vez, sí se encontraron las urnas. O las esteladas, mejor. Y el lemosín que no falte.

Cada uno oyó lo que quería oír.  Casi todos aplaudieron. Y los pocos que no lo hicieron, al menos se pusieron en pie.  La ovación más larga en años, dicen los comentaristas. Y uno se pregunta, por qué no seguir un tiempo así.  Los republicanos aplaudiendo a un Papa, a un jefe de Estado elegido por unos pocos.  Unos ateos buscando cobijo tras la sotana blanca. Unos progresistas buscando apoyo a sus políticas y unos conservadores hablando de espiritualidad del pueblo español y de la defensa de la vida.

Una semana ha dado para mucho.  Incluso para que algunos casos pasaran desapercibidos, acallados, en silencio espiritual.  Los collares de Zapatero se revalorizaron en el peritaje.  Esta vez no necesitó salir en bolsa ni llegar a la subasta.  La fontanera de Ferraz - ¿o deberíamos decir de la Moncloa? - sigue aportando ríos de tinta en los papeles y mares de datos en la red. Y quien no pasó desapercibido fue Iberia.  Fiel a su línea, el aparato no despegó.  ¿Fue un retraso horario o simplemente fueron problemas técnicos?  Al menos, el Falcon no falla.  Y fue el rey Felipe VI quien cedió el suyo.  El del presidente, ni estaba ni se le esperaba.

Y esta semana post visita papal, viene cargada.  Begoña Gómez y Rodríguez Zapatero tienen paseíllo judicial. O al menos, eso se espera. Vayan o no, ya es otra cosa. Depende. Y ¿de quién depende? Pues eso, que se le pregunten a P.S.  Al menos, esta vez ya está identificado con nombre y apellido.  Y eso que esta vez no había tantas pistas.

Amén.

PUBLICADO EL 18 DE JUNIO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

POLICÍA PATRIÓTICA

Escribo estas líneas cuando el jefe de los católicos está sobrevolando suelo patrio a punto de aterrizar en Madrid.  Me lo imagino repasando los últimos detalles que le habrán pasado sus secretarios y haciendo alguna consulta con la IA para afinar sus percepciones de tanto colapso político.  Me imagino al duendecillo bueno soplándole a la oreja aquello de que la eficiencia tecnológica nunca debe sustituir la dignidad inherente de las personas ni la necesidad de relaciones humanas reales.  Magnifica Humanitas, pensará León XIV.

Me lo imagino tecleando en su teléfono móvil el término “policía patriótica”.  Y la respuesta será simple y llana: “Expresión de carácter político y mediático utilizada en España para referirse a una presunta red de altos mandos del CNP, que habría operado de forma encubierta durante el gobierno del PP al margen de los cauces legales y del control judicial, como la Operación Cataluña, Kitchen, Pisa…”.

Hasta aquí llego. Desconozco si León XIV habrá insistido en que afinara más, o lo dio por bueno. O simplemente lo descartó. Creo que la IA, cuando le interesa, se queda corta.  Vamos, que el argumentario también se lo mandan a ella, por lo visto.  A veces, parece un comunicador de TVE.  De la 1, concretamente. Del número ONE.

Yo le añadiría al listado de policía patriótica, supuestamente claro, a quienes reprimieron -o dieron orden de reprimir- a los concentrados frente a la sede de Ferraz; a los mandos que dieron la orden a la Guardia Civil de permanecer de perfil con la investigación al hermanísimo; a quien entregó terminales móviles seguros a la trama Koldo; a quien supuestamente reveló secretos contra su antigua unidad y colaboró para impulsar sospechas ante la directora general. Y podríamos seguir.  Y en un futuro, seguro que podremos añadir muchos más altos cargos a la lista.  Dirán que es un caso aislado. Y lo será cuando éste sea un policía o un guardia civil corrupto, pero cuando lo son los jefes y además siguen ascendiendo en el escalafón, o se les favorece con destinos apetecibles, tiene otro nombre. Y de aislado, nada.

Y cuando alguno se descuelgue poniendo el foco hacia los jueces, pues lo mismo. También podremos hablar de algún magistrado famoso quien ordenó interceptar conversaciones entre abogados y clientes, y como no, a otro que también se hizo famoso al deslizar en una sentencia la famosa frase que daba por acreditada la existencia de una estructura financiera y contable paralela a la oficial en el PP, y que posteriormente fue anulada por el TS.

Vamos, que hay patriotas, con banderita y sin ella. O de diferentes colores. 

PUBLICADO EL 11 DE JUNIO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.