Tal día
como hoy de hace veintidós años España se encontraba en estado de shock. Hoy, el destino y nuestros políticos nos lo
recuerdan con el consabido eslogan del “No a la guerra”, como si por
posicionarte a un lado u otro pudieras cambiar el futuro. La verdad de los hechos no siempre
corresponde con la justificación de las excusas.
Aquel
episodio se cerró en falso. Como tantos otros. Ni los que se beneficiaron
pasivamente del acto terrorista ni los políticamente perjudicados, hicieron
nada para desempolvar aquel polvo que cubrió desde el primer momento la verdad
de toda la investigación. ¿Por qué los dos partidos mayoritarios no les
interesa que sepamos cuáles fueron los verdaderos motivos y quienes fueron los
autores intelectuales del terrible atentado?
Supuesto 1. Los servicios secretos españoles habrían preparado
una trampa a ETA para que estos viajaran en tren a Madrid para supuestamente
hacer un falso atentado que sería evitado en el último momento por la seguridad
del Estado, con la detención de la cúpula etarra y el PP sacaría con ello
tajada en las urnas del 14 M.
Supuesto 2. Francia, molesta por el auge del protagonismo de
España en la esfera internacional, propició con Marruecos la toma de Perejil,
como avanzadilla de lo que hubiera venido después. Tras el fracaso de Marruecos
en dicha acción, pues vaya usted a saber lo que pasó. ¿Se vengó Francia de los
GAL y la OAS?
U otros. Lo probado es la cadena de anomalías en la
investigación que conllevó, como no pudiera ser de otra forma, la
correspondiente recompensa meritoria a los implicados. Y dudas, muchas dudas que permanecen en el
trastero de lo incómodo, bajo amenaza de secta conspiranoica.
¿Se conoce
algún otro caso en el terrorismo islámico, en que sus autores no se inmolaran
en el lugar del atentado? ¿Es normal que algunos de los supuestos terroristas,
fueran confidentes de las fuerzas de seguridad? ¿Es lógico que se inmolaran en
una vivienda facilitada por los servicios del Estado?
La
destrucción de los vagones de los trenes sin la pertinente autorización
judicial y antes de que pudieran ser analizados. La aparición de la famosa
mochila número 13, sin la correspondiente cadena de custodia. Las octavillas
que se repartieron en las calles de San Sebastián instando a los simpatizantes
del nacionalismo vasco a hacer un boicot a Renfe, entre los días 1 y 14 de
marzo. Y ya no digamos de las contaminaciones en los análisis de los restos de
explosivos con apagón incluido. Y podría seguir de tener más espacio.
Lo de
correr un tupido velo, nunca mejor dicho, les ha salido redondo a nuestros
políticos.
PUBLICADO EL 12 DE MARZO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.