PROFESIÓN DE RIESGO

 

Hablar de profesión de riesgo se ha puesto últimamente de moda.  No hay día que no esté en los medios de comunicación o en las redes sociales. Lo motiva el PSOE de nuestro amado líder -y de sus socios de Gobierno- al no querer reconocer el carácter de profesión de riesgo a los integrantes del Ejército, Policía Nacional y Guardia Civil.  A la que podríamos añadir también al Servicio de Vigilancia Aduanera.

No voy a sumarme al carro de quienes atacan al Gobierno de Sánchez y a sus amiguitos de comparsa en este tema.  Desde enero me propuse no atacar a nuestro amado líder, quien bastante preocupación debe tener con capear todos los frentes de la siempre presunta corrupción que se le abren tanto en el entorno familiar como en su partido.

Y eso que me sería muy fácil atacarlo con argumentos sólidos.  Además, ellos mismos se delatan.  Sin ir más lejos, una de las últimas manifestaciones del ministro del Interior y juez del Caso Faisán es que en la Guardia Civil la peligrosidad ya está considerada en otros conceptos como la productividad.  Y ya no digamos cuando la frase la pronuncia la mujer más poderosa de España -y no me refiero precisamente a Isabel Diaz Ayuso-.

María Jesús Montero, aquella mujer que cuando se fue del Gobierno para liderar el campo andaluz repartió su poder entre Cuerpo y España, también se llenó de gloria al calificar, en plena campaña andaluza, la muerte de dos guardias civiles en su lucha contra el narcotráfico, simplemente como un accidente laboral.  Y es que así son, así piensan.

Mejor lo gestiona Margarita Robles al, sin hacer nada, decir que “hay un proyecto redactado” para que militares y guardias civiles sean considerados como profesión de riesgo.  Vamos, lo mismo que los demás, pero más inteligente.

Hoy no toca defender estas reclamaciones porque se defienden ellas solas, por pura lógica. De defenderlas, la columna de hoy llevaría otro título. Uno más a mi primario estilo, sin autocensura, políticamente incorrecto: ¿Odio o prevaricación? Porque ¿Tanto odio les tiene el Gobierno que no les facilita armas largas para la lucha contra el narcotráfico? ¿Tiene sentido que el ministro del caso Faisán se las prohíba con la excusa de que dicha acción no sería comprendida por la sociedad? ¿Cuántas cosas hay que no son entendidas por la sociedad y sigue el Gobierno haciéndolas? ¿Por qué el resto de las policías españolas sí tienen la consideración de profesión de riesgo?

Pero en el escrito de hoy sólo trataré un tema. ¿Saben que quienes sí están considerados como profesión de riesgo son los cantantes, los bailarines y los actores?

¡Apaga y vámonos!

PUBLICADO EL 21 DE MAYO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.