PINTA FEO

 

Hay frases que adquieren protagonismo por si solas.  Otras, necesitarán de un acelerador.  Esta vez el acelerador lleva nombre de presidente.  No es que sea una marca comercial, aunque por lo que parece, de comercio sabe mucho.  Más que de comercio, de negocios. Vamos que la mantequilla unta bien.

Aunque muchos lo nieguen públicamente, a nadie nos ha sorprendido la imputación de José Luis Rodríguez, Zapatero para más señas, por parte de la Audiencia Nacional.  Hacía años que todas las presunciones habidas y por haber volaban sobre su cabeza.  Hacía años que las mismas presunciones dejaban un reguero de sospechas sobre sus viajes, sus encuentros con la dictadura venezolana, las presiones a los familiares de los presos políticos en el Helicoide, el rescate de Plus Ultra e incluso con el caso Delcygate.  Lo que sí nos sorprendía era que ni la policía ni la fiscalía hicieran nada. ¿De quien depende la fiscalía? Pues eso.

Al final, incluso se dice que habrá sido fuego amigo.  Presuntamente, claro.  Incluso hay quienes meten en la ecuación a otro José Luis, Ábalos para más señas.  ¿Fue una guerra entre lobistas y comisionistas?  Y ya sabemos el dicho, no hay dos sin tres.  Tiempo al tiempo. ¿Acaso un lobista actúa solo? Por definición un lobista se dedica a influir sobre las decisiones de los gobiernos. Y por lógica, los gobiernos tendrán que dejarse influir.  Cierro comillas. Al final, le cogeremos cariño a Ábalos.

Dos frases han ganado protagonismo estos días pasados.  El pinta feo de los comunistas y la presunción de inocencia por parte de los socialistas. Lo bueno del caso es que ya ni se han atrevido a lanzar el famoso lawfare tan de moda últimamente. Y eso, dice mucho del caso. ¿Acaso tienen más información de la que ha salido publicada? Pues claro que sí. Blanco y en botella. Y no me refiero a Pepiño.  Al menos de momento. Y tampoco pongo Acento -en mayúsculas- para no despistar al populacho.

Seguiremos implorando a la presunción de inocencia, que es lo único que le queda a uno. La presunción. Lo otro lo tendrá que arreglar antes de llegar a juicio. Después le pintará feo, sí. Por eso mismo ha contratado a un abogado experto en Derecho Procesal y no en Penal. Si no es capaz de parar el procedimiento por algún defecto de forma, pues ya se sabe. Al final terminará negociando para salvar a sus hijas.

¿Qué padre es capaz de meter a sus hijas en sus presuntos dudosos negocios? ¿Y también a su mujer? ¿Acaso se creía un ser de luz capaz de salir airoso de todo? ¿De verdad se creía el faro moral de la izquierda española? Y lo peor es que algunos se lo crean todavía.

PUBLICADO EL 28 DE MAYO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.