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FRENTE DE JUVENTUDES

En el último número en que me asomé a vuestro espacio me despedía con el propósito de tomarme un tiempo sabático. No ha sido así. O al menos, el periodo ha sido mínimo. Paco Orfila, a quien conozco desde hace más de un cuarto de siglo, ha sido esta vez el culpable. Una llamada suya me invitaba a volver al Boletín con las mismas condiciones anteriores –las que en su día me ofreció el siempre amigo Rafa Ayala-, a saber: mismo sueldo, paga de beneficios y vacaciones anuales pagadas. ¿Quién podía resistirse a tales proposiciones?

Eso sí, le condicioné que visto lo visto, las vacaciones no fueran en crucero, porque a lo mejor, aquel descanso sabático podría verse ampliado por los siglos de los siglos….

Y por si fuera poco, en la conversación me dio –sin él saberlo- el título del presente escrito. También es verdad que podría haber aprovechado una guía para cada mes, a saber, mes de febrero para la retórica de los amorados y enamorados, pero eso era ya demasiado repetitivo. Otros meses para el carnaval, Semana Santa, vacaciones, pero …, ¿por qué dedicar un mes y no todo el año al amoramiento-enamoramiento, al carnaval, a las vacaciones, al recuerdo de nuestros antepasados…,?. Y la culpa, pues el consumo. O la crisis. O ambas. O ninguna.

En cambio, el de Frente de Juventudes me gustó. Y no por rememorar viejos tiempos, porque siempre me he posicionado contra el poder establecido, sino simplemente por el término afable que lleva intrínseco al referirse a personas ya adultas y que gozan del merecido relax. Hipotético relax. Porque seguro que cuando no son los nietos, son los hijos, cuando no las excursiones, los cursos, y un largo etcétera que os tienen ocupados por - a la postre- no tener ni obligaciones ni ocupaciones.

Frente y juventud. ¿Qué términos podríamos usar para decantarnos de cualquier posicionamiento histórico o político y a su vez, utilizar este vocablo?. Sinceramente creo que del “frente” me quedaría con el de “semblante” . Y para la juventud, qué mejor definición que el de “energía, vigor, frescura”. Ambos, el semblante fresco, semblante lleno de energía, encuadrarían bastante en esta definición. Más que definición, realidad misma. Lo que sois, lo que profesáis.

Vuestro centro es un centro vivo. Vuestro boletín…. un espacio vivo. Vosotros, ya por sólo el hecho de mover cuerpo y trasladaros hasta este espacio físico, o simplemente por hojear estas páginas, ya estáis dando un semblante de vida, de tenacidad, de que todo lo que acontece os interesa y os motiva.

Aplaudiréis o reprobaréis, criticaréis, rectificaréis o incluso aprobaréis decisiones y comentarios, participaréis y diréis la vuestra, o simplemente callaréis como estrategia aprendida durante años de aprendizaje en esta vida en que uno nunca termina de aprender.
Y participaréis. Como activos o como espectadores, como miembros de la junta, o como votantes, pero vuestra voz, tanto activa como delegada, será vuestra representación, vuestra opinión, vuestra necesidad de comunicaros, de vuestra experiencia, y sobre todo, de vuestra sabiduría.

Y todo ello porque seréis también un Frente común cuando los intereses colectivos puedan más que los individuales, porque eso también os lo habrá enseñado esta Universidad de la vida, llámesela ésta Colársega, Trebeluger, o de más adentro. Y además, un frente joven, dinámico, con ilusión y sin necesidades de aparentar…

Y eso ya es mucho.


PUBLICADO en el número del mes de FEBRERO de 2012, en EL BULLETÍ DEL CENTRE DE PERSONES MAJORS. Area de Acció Social. Consell Insular de Menorca

MES DE DESPEDIDAS. MES DE REENCUENTROS

Noviembre –mes noveno en antiguo calendario- no pasa indiferente para ninguno de los mortales. Más bien, buscamos en él la inmortalidad. No en vano, celebramos la fiesta de nuestros difuntos con la siempre esperanza de un reencuentro en tiempo futuro. Noveno mes, mes del fin y del inicio, según la numerología.

En noviembre de hace dos años inicié la colaboración asidua con el Boletín. Meses atrás, en febrero con la fiebre de los “amorados” tuve mi “primera vez” con el Boletín, y por ende, con vosotros. Y la culpa, sin duda fue de Rafa. Meses después, aquella “primera vez” se convirtió en matrimonio consumado hasta el momento. Pero los matrimonios necesitan su espacio, su rincón, sus manías…

Cuando cada mes de noviembre rendimos homenaje a nuestros difuntos –para las estadísticas los números son fríos y lo que no se manifiesta, no existe-, nos damos cuenta de aquel vacío, de aquel espacio perdido y de difícil relleno. Pero el ser humano es inteligente. Suple aquel vacío con la imaginación y la esperanza en un futuro lleno de felicidad y reencuentro.

Así lo creo yo también. O al menos, de alguna u otra forma, espero una continuidad de algo. Y me apoyo en un experiencia propia. Una experiencia extracorpórea, como técnicamente se define. Bien, ahora, unos que se dicen científicos, por aquello de echar creencias por tierra, dicen que todas estas experiencias se deben a alucinaciones. ¿Estaría drogado cuando de pronto me observaba desde fuera de mí?

Una jugarreta del cerebro, ni más ni menos. ¿Y el que no tragara agua alguna cuando me encontraba varios metros bajo el agua?, otra jugarreta de la glotis, dirían. ¿Y la felicidad y tranquilidad reinante?, funcionamiento anormal de la dopamina. A cada pregunta, una respuesta.

Una respuesta sin respuesta, sin convencimiento. No importa. Cada uno cree según sus vivencias, sus necesidades, según su cultura…. Decía al principio que el matrimonio necesita su espacio. Cuando uno adelgaza hay que renovar armarios. Pantalones más estrechos, blusas y camisas más ajustadas. Nuestro boletín adelgaza a pasos agigantados y la capacidad en sus bolsillos mengua. Y el espacio, falta. Como en los matrimonios.

Mi conciencia, buena o mala –vaya uno a saber- me recuerda que estoy ocupando un espacio. Un espacio que a su vez también es de otros. De otros muchos. De todos vosotros.

Mi egoísmo por salir en los papeles impide a otros ver publicados sus creaciones, sus reportajes, sus fotografías, sus noticias. Y si el espacio es necesario en el matrimonio, también lo es en el Boletín. Y más cuando éste adelgaza, cuando los bolsillos empequeñecen y el cinturón se ajusta.


Han sido dos años en que mes a mes me habéis abierto vuestro tiempo, me habéis dado vuestro espacio, y todo por culpa de Rafa, vuestro coordinador, dinamizador, incansable profesional que lo es, en todo lo que se propone.

Mi egoísmo, mi orgullo, mi lealtad, mis necesidades terrenales me obligan, me aconsejan, me susurran, una retirada. O un paso adelante. O lo que viene en llamarse hoy en día, darme un tiempo sabático. Una retirada a tiempo, una victoria.

Gracias Rafa. Gracias a todos vosotros por vuestro espacio.

¡Ah!, y no olvido nuestra ya cita anual. Con toque de fabiol incluido.

Gracias.



PUBLICADO en el número del mes de NOVIEMBRE de 2011, en EL BULLETÍ DEL CENTRE DE PERSONES MAJORS. Area de Acció Social. Consell Insular de Menorca

¡ADELGAZAMOS!

Adelgazar algunas veces es tarea difícil. En otras, por el contrario es señal de alarma. Cuando llega la primavera suelen ser muchos los cuerpos que se alían en la batalla de conseguir reducir algunos kilos de más y sobre todo, algunos centímetros de volumen corporal. Después, nos encaminamos hacia la Navidad y posponemos la cita con el gimnasio hasta la próxima primavera. Es un ciclo rutinario al que ya estamos acostumbrados.

También es verdad que de cada año, algunos gramos y más aún, algunos centímetros perseveran en conseguir que los adoptemos de por vida, y poco a poco vamos adquiriendo más volumen corporal de difícil erradicación. Y nos acostumbramos a ellos y con ellos vivimos. Nuestras fotos de antaño ya nada se parecen a las actuales. Si calvicie, si canas los que aún disfrutan de ellos, que si gafas, que si aquellas arrugas y aquellos centímetros, palmos dirán algunos, que se nos han ido acoplando por el camino.

Y cuando uno adelgaza, peligro. Es señal de que algo en nuestro metabolismo funciona de forma distinta a como lo venía haciendo hasta ahora. Algo hay en nuestro organismo que ha cambiado.

Y la señal me ha llegado precisamente ahora, en septiembre, cuando terminado el estío, finiquitados los estragos de playa, tumbona y sombrilla El Boletín aparece más delgado que de costumbre y eso a pesar de que estuvo todo el mes de agosto sin moverse de la tumbona, con el abuso de la comida, de los dulces, de la coca y chocolate y como no, de los refrescos gaseados.

Llego a la conclusión de que algo no marcha de igual forma en el metabolismo del Boletín. ¿Dónde habían quedado aquellos tres folios A-3, o aquellas doce caras de los otros meses? Repaso el camino andado y no los encuentro desperdigados por ningún sitio. Sin duda habrá sido una medida necesaria y recetada en la consulta del médico especialista. La receta electrónica suelen venir activadas para un tratamiento definido. Revisión anual o simplemente durante la expectativa de resultados. Dos pastillas en ayunas, otra antes de la comida y otra más antes de acostarnos. Y nos habituamos a que estamos enfermos y medicados.

Pero el medicamento también tiene un coste. Coste económico y coste en nuestro organismo con sus efectos colaterales o secundarios. Y el vino y demás alcohol alejado del mismo. Y el fumar. Y los estragos. Y….

Y los medicamentos genéricos y más baratos, también pueden –ahora ya deben- usarse. Su coste económico –de momento- lo justifican. Más económico es, en según que casos, una vida sana, una dieta pobre en sal, la tan cacareada referencia mediterránea y un poco - más bien, mucho - de sentido común. Y ejercicio, mucho ejercicio. Y del colesterol, ni acercarnos.

El número del mes de septiembre del Boletín me preocupó. Lo encontré como recién salido de la consulta del especialista médico. Con el susto metido en carnes y con la incertidumbre de si dirigirnos al notario a hacer testamento o simplemente tomarnos una parrillada por si esta fuera la última, o mejor aún, por si el diagnóstico fuera erróneo. ¡Que nos quiten lo bailado!.

Pero el diagnóstico, sin ser erróneo, a veces puede mejorar, reconducir, aminorar la tendencia. Una inyección de publicidad, por ejemplo, puede ayudar al engorde del mismo. Me imagino la implicación de entidades bancarias tan dedicadas a los temas de la Tercera Edad, de las agencias de viajes también implicadas en este importante sector de la sociedad, de tantas y tantas otras formas que de una forma u otra –monetario, folios, tóner, etc- pueden favorecer a dar un mejor semblante de este ya reconocido medio de comunicación.

Y el ánimo, el espíritu siempre joven y el ejercicio siempre presente, harán el resto.

Y de tanto en tanto, alguna sobrasada, algún butifarrón, alguna coca y chocolate. ¡Y que nos quiten lo bailado!
¡A engordar se ha dicho!


PUBLICADO en el número del mes de OCTUBRE de 2011, en EL BULLETÍ DEL CENTRE DE PERSONES MAJORS. Area de Acció Social. Consell Insular de Menorca

PUESTA A PUNTO

Cargadas las pilas o descargadas por completo, según sea el caso particular de cada uno, lo cierto es que nos adentramos de nuevo en este nuevo engranaje que año tras año nos encarrila en un nuevo curso personal, escolar, político, … ¡ Y vaya curso que nos espera!

Septiembre empieza con la resaca de un verano de estragos, sosegado o simplemente de relax. Cada uno con el de su propia elección, con el de su propia necesidad o por imperativo del destino –el de uno, el de otros, el de las circunstancias…¡vaya uno a saber!- Haya sido de una forma u otra el verano transcurrido, septiembre ya está aquí. Septiembre ya ha empezado. ¡Vaya si ha empezado!

Para quien esto escribe el inicio de este septiembre habrá sido un gran reto. Difícil reto. El listón muy alto e inexpugnable. La experiencia de uno, nula. Las cualidades, nulas. Las capacidades, nulas. La ilusión, mucha. Y este es el único aval que me acompaña: la ilusión.

Mô vivirá unas fiestas de la Mare de Déu de Gràcia que cada uno moldeará a su medida, acorde a sus necesidades o simplemente dejándose llevar por los acontecimientos, por el bullicio, por la ola que no devasta sino que une. ¡Que más da!. ¡Será una semana plena! ¡Y una nueva puesta a punto!.

Será punto y aparte. El ciclo veraniego tiene su punto de inflexión en este septiembre. Serán fechas de regreso a la primera vivienda, de trasvase de bártulos, de engalanamiento de fachadas. Será un mes de aposento. Un mes de vuelta a rutinas ya olvidadas.

Los colegios abrirán sus puertas, los universitarios volverán a las siempre tierras lejanas, los trabajadores a sus turnos enteros y los jubilados a sus quehaceres cotidianos. La normalidad aparente volverá a las calles y nos invadirán nuevos culebrones televisivos y no tan televisivos. Noviembre acecha y la memoria histórica quiere pasar página. Nos lo recordarán noticiario tras noticiario. La escapatoria no tendrá cabida. Nuestros destinos, indecisos, volubles….

Nuestros destinos nunca han tenido escapatoria. Ahora menos. Nuestro destino económico, social y cuantos más calificativos terrenales están seriamente comprometidos. Tampoco hay escapatoria. Septiembre será el mismo. La puesta a punto de una carrera larga o corta, depende, pero de obstáculos, de zancadillas, de promesas.

El repique de campanas ya ha iniciado su acompañamiento a la fiesta grande. Los fuegos de artificio también darán señal de despedida, de un adiós temporal, con la siempre renovada cita venidera. Septiembre es eso: bienvenida y despedida. Punto de inflexión entre el libertino estío y la realidad cotidiana.

La puesta a punto está hecha. La suerte está echada. El camino dispuesto. La revisión efectuada. La ITV favorable tras los cambios producidos. El engranaje empieza a dar sus primeros pasos…. La ilusión como conductora… ¡ buen viaje!.

PUBLICADO en el número del mes de SEPTIEMBRE de 2011, en EL BULLETÍ DEL CENTRE DE PERSONES MAJORS. Area de Acció Social. Consell Insular de Menorca

EL PATIO DE MI CASA ES PARTICULAR

Particular, privado o como quiera llamársele. También cuando llueve, el patio de mi casa se moja como los demás. Se moja y se moja uno si no se protege del chaparrón. Y de chaparrones, muchos. Y no es que me haya vuelto nostálgico de aquellos tiempos chicos en que en corro cantábamos y nos divertíamos, ni tampoco caeré en la tentación del que tiempos pasados fueron mejores; es que lo del pepino y la soja alemana, me han vuelto a un pasado más saludable, menos mentiroso.

Y aunque te agaches y te vuelvas a agachar, no sabes ni bailar. No sabes ni bailar ni te enseñan a ello, a no ser que sea al son de la partitura escrita por algún compositor, ya sea éste alemán, francés o quien sabe si norteamericano. Lo cierto es que la composición, su paso, su son, vienen dictados por la batuta que ni es tuya ni su director, el tuyo.

Chocolate, molinillo, corre, corre, que te pillo. Chocolate, pepino, pepinillo o quien sabe que será lo siguiente. Y es que el mercado ya no es lo que era. Y no es de ahora, es de antaño. Corre, corre, que te pillo, cantan unos, saltan otros. Y uno, cansado y cansino, ya no corre, y deja que le pillen. ¿Y ahora qué?

Ahora toca el turno a las semillas germinadas de soja, a la carne de animales, a cualquier otro factor que levante la liebre, aunque eso sí, ahora con linaje germánico. Corre, corre, que te pillo, dice el corro. Y el corro sigue su juego. Pagan unos, pagan otros, todos corren. No hay guía, no hay líder. A estirar y a estirar, que el diablo va a pasar. Y el diablo pasa, pasa, pasa.

Chocolate, molinillo, corre, corre, que te pillo. Me vienen recuerdos infantiles cuando aquel patio particular también tenía legumbres, verduras, hortalizas todas, que ni alertaban ni amenazaban. Era sinónimo de salud, trabajo y dedicación. Sinónimo de orgullo por lo hecho. Sinónimo de pobreza y de autosuficiencia.

H, I, J, K, L, M, N, A, y nos patentaron el aceite, el tomate, el ajo, la lechuga y todo lo que encontraron dentro de aquel huerto familiar. Patio particular, huerto familiar donde durante años jugamos a corros, a la comba y a indios y vaqueros. Nos patentaron el huerto y lo llamaron dieta mediterránea. A la patente le dieron de corsos, que de corsarios ya nos vendrían. Ya lo decía la canción, a estirar y a estirar, que el diablo va a pasar.

Y pasó. Y pasó y se quedó. Tardó en llegar, eso sí, pero el canto de las sirenas nos hizo marcar el paso tal flautista de Hamelin. Más que canto, fue el encanto de lo externo, de lo nuevo, de lo desconocido. Se inventaron nuevas patentes llamados IVA, euro y demás tasas que contribuían a la felicidad. O a la búsqueda de ésta. O al pago por ella.

H, I, J, K, L, M, N, O, agáchate y vuélvete a agachar, parece decir el slogan subliminal de aquel canto de sirenas. Me imagino el huerto familiar, libre de tentaciones, libre de incordios microscópicos, libre de pagos y tasas, emolumentos y demás patentes inventadas por el colega humano que dirige orquesta.

Dirige orquesta. Fabrica, comercia y vende batuta. Vende…., y compra, usa y desgasta batuta. Un Juan Palomo de nuestros días, que él mismo se lo guisa y que él mismo se lo come.

Chocolate, molinillo, corre, corre, que te pillo. Ya no estires, ya no estires, que el demonio ya está aquí.


PUBLICADO en el número del mes de JULIO de 2011, en EL BULLETÍ DEL CENTRE DE PERSONES MAJORS. Area de Acció Social. Consell Insular de Menorca


EL SUELO SE NOS MUEVE

Si el mes pasado el tema tratado fue sobre Fukushima y todo lo acaecido en tierras del Sol Naciente, al ponerme manos al teclado para el escrito de este mes de junio, la actualidad informativa no nos depara demasiada benevolencia. También es verdad que cuando estas líneas salgan a la calle, formando parte de un todo llamado boletín, muchos serán los que tendrán miras en otras noticias, en otras realidades. Si el verano que se acerca, si Sant Joan ya presente; fiestas, verbenas y demás excusas para el merecido descanso y disfrute, y como no, el agobio veraniego.

Lorca ha sido la causa de que España entera haya enmudecido. Enmudecido de tristeza, de solidaridad, de hacer frente común con un pueblo en que la naturaleza se ha cebado sobre ella. Y ha sido Lorca, pero podría haber sido cualquier otro municipio. Podría haber sido Menorca entera la que hubiera padecido aquellos temblores, aquel desastroso corrimiento de suelo, que pusiera a prueba nuestros cimientos como pueblo, nuestro cimiento como estructura social.

Las imágenes de Lorca compartieron espacio con la campaña electoral, pero aún así, desbancaron audiencia a estos últimos. Los colores verde, amarillo y rojo-negro, rememoraban en nuestras mentes peliculeras historias en que las epidemias diezmaban a la población y los habitáculos eran señalados para su quema y destrucción. La realidad, esta vez hará que la población no correrá el mismo destino que los habitáculos, pero en cierta manera, algo de ella se pierde.

Nueve fueron las personas que en un primer momento perecieron tras el temblor. Cientos los heridos. Miles los que se quedaron sin vivienda. Y muchos más los que durante el resto de sus vidas, aquellas imágenes pasarán inalterables durante sus noches y sus días.

Electricidad, agua, saneamiento, canalizaciones, transporte, teléfono, abastecimiento y tantos otros cotidianos actos que diariamente no damos importancia por estar incluidos en nuestra rutina diaria, perecerán en un instante. En un instante todo el castillo de naipes se habrá derrumbado. Y con ello, nuestra apuesta de futuro, también se tambaleará a la vez de las réplicas.

La lotería, ésta que tantas pocas veces alcanza ilusionar a alguno de nosotros, de un plumazo, sin apuesta alguna, desilusiona a una sociedad entera. Tantos años de lucha, de empeño en formar un hogar donde hacer aquel nido humano, la fuerza de la naturaleza lo retrae a polvo y tierra, a ruina y desolación.

En tiempos pretéritos se interpretaría sin duda como un castigo divino. En los actuales, los intereses derivarían hacia la destrucción, o como menos, la intervención del hombre sobre la naturaleza. Y conjugándolas, se desautorizan. Ni lo uno, ni lo otro. Al final, reconocer nuestra pequeñez ante el conjunto del universo y sus leyes, simplifica el entendimiento.

Mientras estoy tecleando este escrito, una avería eléctrica me recuerda la pequeñez de la que hablaba en el párrafo anterior. Me quedo a oscuras y sin ordenador. La calle permanece oscura. La cocina se me declara en huelga y la caldera no me calienta el agua. Sólo ha sido una hora y parece como si el mundo retrocediera a los tiempos de nuestros padres.

Solo ha sido mi barriada. Las comunicaciones se mantienen y la gente circula por la calle. El agua canalizada, aún a pesar de los nitratos, sigue presente en nuestros domicilios. Nuestras casas siguen en pie y nuestras camas acogen nuestro descanso.
Unos kilómetros más al oeste, muchos agradecerán poder cobijarse bajo una lona y sobre un colchón. No pedirán nada más. Y agradecerán simplemente el poderlo necesitar. Y es que el ser humano es conformista cuando necesita serlo. La naturaleza aún en esto, nos apoya. Se mueve, si. Y nos movemos, también.


PUBLICADO en el número del mes de JUNIO de 2011, en EL BULLETÍ DEL CENTRE DE PERSONES MAJORS. Area de Acció Social. Consell Insular de Menorca

FUKUSHIMA

Y la tierra empezó a tambalearse. No cayeron los edificios aunque sí falló la contención de la central nuclear. No cundió el pánico entre el pueblo japonés, sino todo lo contrario. Se impuso el orden, el protocolo y la resignación. Y la tierra volvió a tambalearse tantas veces como quiso. Y todos enmudecimos.

La OMS ha sido de las primeras que ha hablado. Y lo ha hecho para anunciar que debemos estar vigilantes durante una o dos décadas por lo que nos pueda pasar tras el desastre de la central nuclear en Japón. Al menos, alguien se digna en recordarnos que lo sucedido es serio, muy serio.


Nadie se atreve pero a dar la voz de alarma. Nadie aconseja sobre los peligros de la comida proveniente de aquellas latitudes, de los animales, de los peces, del aire mismo que circula por su libre albedrío por todo el planeta. Y el agua de los océanos, y …todo, todo….

En cierta manera hemos – y han - decidido apechugar con el entuerto y que sea lo que Dios quiera. Tal vez este sea el mejor de los remedios. El mejor mensaje cifrado.

No me imagino una alarma como la tan novelesca de la gripe A, con una psicosis enfermiza que sólo provocó grandes negocios a los laboratorios y demás intermediarios. Y no me la imagino porque tal vez sería peor el remedio que la enfermedad.

El ejemplo del pueblo nipón, también nos ha condicionado. ¿Cómo movilizarnos los de aquí, si quienes más han padecido viven en una catarsis llena de normalidad?

Tampoco me imagino intoxicarme de yodo para saturar la entrada del radiactivo. Ni vivir enclaustrado en una nave de hormigón armado, ni de evadirme a la Luna, por aquello de volverme romántico a la vez que intentaba salvar el pellejo. Lo cierto es que la suerte -la mala suerte- está ya echada. Y mira por donde, ésta vez si que nos va a tocar….. Y sin aportación alguna, con boleto gratuito y ¡ premiado !

Y tampoco me preocupa. Leo la noticia de que los españoles tenemos diez veces más mercurio en sangre que los alemanes y que los estadounidenses. Y no es que me alegre, pero la ironía por un momento te hace sonreír. ¡ En algo los ganamos !.

En cuanto al cadmio vamos a la par, y en el plomo vamos disminuyendo. O al menos así nos lo venden. Algo positivo tenía que tener la noticia, diría algún optimista.

Y el mercurio que tenemos en sangre no es que lo hayamos robado ni que nos lo hayamos tragado en forma de termómetro ni disfrazado de batería. Ahora resulta que nos estamos contaminando por la ingestión de pescado. Y los ribereños más que más. ¡ Vaya con el Omega 3 y la comida sana ! ¡ Vaya por Dios!

Y ello tampoco lo vamos a remediar. A no ser que hagamos piscifactorías y empecemos a limpiar los genes de los peces de todo resto de mercurio, y alguien haga el agosto en pleno mayo. Lo que si es seguro es que el que ya tenemos ya no nos lo quita nadie. Acumulado queda. Y uno se acuerda de Santa Rita, la que dice que lo que se da, no se quita.

Los tordos volaban desde Chernobyl y la nube sobrevolaba el mediterráneo. Nadie quiso relacionar lo uno y lo otro con los elevados porcentajes de las estadísticas, pero allí siguen estando los datos. Ahora ya nos avisan.

Las estadísticas volverán a hacer su trabajo y dentro de veinte o treinta años, tal vez alguien pueda volver a interpretarlas. De momento nadie critica -o alaba- a las centrales nucleares. Y es que tenemos otros frentes en marcha. Libia, elecciones…, mucho más próximas en tiempo y en espacio. Veinte años, son muchos aún, para algunos.

Y a pesar de todo, la esperanza de vida, sigue aumentado. Será verdad aquel dicho de que “ lo que no mata, engorda”.

Veinte años son pocos, todavía, para otros.


PUBLICADO en el número del mes de MAYO de 2011, en EL BULLETÍ DEL CENTRE DE PERSONES MAJORS. Area de Acció Social. Consell Insular de Menorca

PRIMER VERDOR

Este mes buscaba una forma de evadirme de tanto bulo impuesto. De cada vez, me noto más evolucionado –no me gusta malgastar el término revolución- en cuanto a la búsqueda de muchas respuestas. Y como las respuestas son las que hay, he optado por el ataque frontal a las mismas. Ya no a la búsqueda de la verdad, sino a lo más cómodo, actual y moderno: a negarlas y reducirlas al absurdo.

Y en esto que estaba, entre tanto bulo y media verdad que se nos cruza por el camino, que me ha dado la vena etimológica. Era una forma de evadirme de lo cotidiano, de la rutina de doña Cuaresma, que si redobles de tambores, que si procesiones, que si vacaciones, viajes, huelgas y demás inauguraciones y retóricas habidas y por haber.

Además, no pago, pagué ni pagaré bula alguna. ¿Tendrá algo que ver la bula con tanto bulo?. Y la evasión me vino en forma de inspiración –dejemos el adjetivo aparte, para ser coherente con el escrito- . Y de lo propio. De lo nuestro o participando de ello: el Mediterráneo.

Medi-terráneo. Estaba claro. En mitad de la tierra, o rodeado de tierra, como encontraría poco después en el diccionario. Era pues fácil, muy fácil descubrir algunos significados de palabras. Otra cosa distinta sería descubrir otras cosas, otras respuestas. Pero las palabras, aquellas que se las lleva el viento -y aquí más que en otras partes-, estaban allí, invariables, impolutas, puestas a nuestra disposición y servicio.

Somos nosotros quienes necesitamos ponernos a ralentí para frenar el distanciamiento que fabricamos entre unos y otros. Resetear y desfragmentar las mentes si es necesario. Liberar espacio en disco y desactivar archivos residentes en la memoria.

Y del Mediterráneo, del mar nuestro de cada día, del mar que nos brinda su brisa y su aroma a cada asomo que hagamos al horizonte…, a la primavera. A la estación que ni primera ni quinceava, aunque si a la que nos altera, afluye, renueva y brinda una nueva versión a la casuística de la vida.

Volví a usar el libro gordo de Petete, el de ir por casa, vamos. La deducción también era de cajón, de sastre o de modista, tanto daba. Primavera, prima –vera, y aunque no eran familia, sí era primero que el verano. Aquí la lógica doméstica ya no fue tan aplastante. Podía dar el pego, sí., pero la realidad era otra. Diccionario en mano, la primavera se convertía en el primer verdor del año.

Los campos menorquines volvían pues a ser noticia., hacía tiempo que había dado sus brotes verdes. Aquel verdor que tanto alegra el paisaje de nuestras carreteras volvía a su cita anual.

También volvíamos nosotros. Más bien, volvíamos al encuentro anual. Porque ambos, nosotros y el verdor no nos habíamos ido. Como el Mediterráneo.

Seguíamos manteniendo el tipo, ocupados en otros menesteres, pero presentes. El verdor, con su simiente latente entre tanto terreno, a la espera de que las condiciones les fueran propicias. Nosotros, anonadados con tanto variopinto ajetreo que nos mantenía activos aunque tomando el pulso a tanta situación económica. Y el Mediterráneo, atento siempre a nuestros asomos matutinos, vespertinos, a cualquier hora, a cualquier excusa, a cualquier tentación.

Y el verdor se resistía al sol. La humedad, aquellas heladas menorquinas, luchaban contra toda maduración, y se convertían en los cooperadores necesarios para la coexistencia. La infancia ganaba en inocencia. Y la inocencia creía en bulos, en verdores, en el Mediterráneo incorrupto e impoluto.

El debate estaba servido. Había huido bordeando la realidad, y al final, me encontraba frente a la misma. Sin respuestas, sin negaciones. Y es que la realidad habla por si sola. No importa irse demasiado lejos para encontrarla.

La realidad, la verdad, está en nosotros mismos.


PUBLICADO en el número del mes de ABRIL de 2011, en EL BULLETÍ DEL CENTRE DE PERSONES MAJORS. Area de Acció Social. Consell Insular de Menorca


EL DISFRAZ REVERSIBLE.

Llega el carnaval y la cuaresma. Llegan el blanco y el negro, lo positivo y lo negativo. Lo contrario y lo opuesto. La verdad y la mentira. Pero ni lo uno es uno, ni lo otro es otro. No existen por separados, pero actualmente podemos vivir sin ellos, sin uno de ellos, sin el otro, también.

Y el disfraz nos ocultará de miradas, de pensamientos, de reproches y de envidias.

Primeramente serán fechas de estragos, de revolcones internos, de un romper cadenas de las que nosotros mismos nos hemos ido fabricando e imponiendo en cada etapa de la vida.

Serán también fechas paganas, religiosas, movibles y necesarias. Serán fechas que estarán por necesidades de otras, por imposición de ellas mismas, de sus carencias, de sus estragos….

Serán fechas dulcificadas, enmascaradas bajo cualquier pretexto, excusa, ideología o creencia, nominadas en el almanaque y celebradas por adultos y minúsculos, en la calle y en la escuela, en grupo y en compañía.

No son fiestas de a uno, ni individuales ni de autocomplacencia. Son fiestas de conjunto, de bulla, de extravagancia y sinvergüencería. Son sobre todo, fin y principio. Como suele serlo todo en esta vida. Dador de entrada a un nuevo acto o escena. También bajada de telón y cierre de espectáculo.

Y el disfraz es reversible, reutilizable, cual chaqueta y camisa usada diariamente por muchos supervivientes natos del estrés societal. Reversible por cuanto se adapta a las inclemencias contaminantes de las relaciones humanas, y reutilizable por cuanto no se altera el producto por el efecto desgaste. Una y otra vez las condiciones primarias reconocerán los mismos factores en el material que cubre nuestra corpulencia e identificará la similitud de los ataques externos a la misma.

Desde la infancia, con la superprotección de nuestros progenitores, desde la adolescencia con la atenta mirada vigilante de quienes debían seguir atentos a nuestros devaneos, desde la edad adulta por la siempre regulación de las formas y los fondos, y en la ancianidad por el que dirán de todo lo políticamente incorrecto, hemos ido fabricando tabúes, viviendo de consignas, y a su vez construyendo válvulas y escape donde, de tanto en tanto, difuminar aquel estrés contenido, aquella retención prisionera que parasita en cada uno de nosotros, en cada una de las sociedades, en cada uno de los estamentos.

Creemos, necesitamos creer, que el asueto de unos días, renovará sangre, espíritu y ciclará hasta el próximo disfraz. Por el camino encontrará paradas, zonas de descanso y carriles de aceleración y desaceleración. Por el camino recontarán una y otra experiencia vivida, punto de inflexión y cuantas aspiraciones se programen para un futuro próximo.

Y la vestimenta se irá cambiando según los vaivenes del momento. Un día alegre, otro pensativo, otro más triste y el siguiente dubitativo. El ciclo, sin adaptación a patrones o al mismo tiempo imponiéndose a rutinas preconcebidas por el desconocer mismo del engranaje de la maquinaria corporal, irá tomando forma y se irá anclando en situaciones, relaciones, experiencias…

Llegarán días de bullicio, fiestas, disfraces, y te verás anclado entre el cambio y la retórica. Entre la necesidad de desenfreno y el cotidiano mantenimiento de poses, normas y formas. Tendrás un disfraz y vestimenta para unos. Tendrás vestimenta y disfraz para otros. Llegarás incluso a desconocer qué capa, que lado reversible portas en cada momento, ante cada situación.

Y serás camaleón o lagarto, mariposa o gusano, pero al final, sin tu ni siquiera saberlo, creerlo o quererlo, serás tu mismo, aunque eso si, seguirás siendo un desconocido para unos, para otros, para ti mismo.

Lucharás por dominar el entorno, pero al final te verás sucumbido ante él. Seguirás portando el disfraz. Seguirás llevando la coraza. No llegarás a distinguir la una del otro. Qué más da. Seguirás compitiendo con el prójimo. Desconocerás quien lleva el disfraz, si tu o el semejante, o ambos, o ninguno.

Al menos, será reversible, reutilizable. Y en tiempos de crisis, eso se agradece. Aunque todos, casi todos, lleven piel de cordero. De disfraz, claro.


PUBLICADO en el número del mes de MARZO de 2011, en EL BULLETÍ DEL CENTRE DE PERSONES MAJORS. Area de Acció Social. Consell Insular de Menorca

OTRO AÑO, MÁS O MENOS.

Aunque ya estemos en el mes de febrero, será éste el primer encuentro con nuestra revista –y con nuestros lectores- en este nuevo año que un mes atrás, empezamos. El mes de enero, nos lo hemos tomado de vacaciones. Merecidas, necesarias, deseadas, dirán unos y otros. Lo cierto es que un paréntesis bien nos viene y más si unas fiestas, las navideñas, están por en medio.

Se han acabado las vacaciones para los menores de la casa y para algunos de los mayores. Otros muchos las seguirán disfrutando por aquello del descanso ganado tras años de trabajo y cotización, y otros muchos también, seguirán con la expectativa de abandonar la lista interminable de afectados por la crisis. Entre todos pero, hacemos el conjunto de la sociedad, con la que disfrutamos y con la que padecemos.

Los regalos, las rebajas - el gasto - y la consabida cuesta de enero, ya son tiempos pretéritos. Ya no hay excusa para mirar atrás. Los malos humos -no los hay de buenos- van desapareciendo y algún esbozo de la primavera ya se atreve a despuntar algunas mañanas.

Y este es el presente en el que nos encontramos. Y el futuro. Más o menos. Como cada año, más o menos. O menos que más, que también es posible. O todo lo contrario. Quien sabe.

Febrero, San Valentín. Marzo, Carnaval…., y no paramos de darnos excusas y propósitos para olvidarnos del pretérito y estar siempre activos. Todo ello, a pesar de los recibos de las Visas aplazadas y de las comunicaciones de las entidades bancarias que nos irán recordando todo lo que hicimos en un pasado aún próximo. Pero nuestra huída hacia el futuro será sinónimo de fuerza, de valentía, de osadía si cabe.

Y tras la primavera vendrá el verano. Otra buena excusa para hacer de nuevo un paréntesis en nuestra cotidiana vivencia, reponer pilas, fiestas patronales y preparación para el otoño. Y tras éste, otra vez la preparación de la Navidad. Mes tras mes, año tras año, la vida discurre igual. Más o menos igual. O menos que más. O todo lo contrario.

Este año no necesitaremos ni pitonisas ni magazines que nos auguren buenos o regulares presagios. Las cartas hace tiempo que se echaron y aún hoy andan revueltas las aguas.

Turbulentas. Tranquilas. Estancadas. Con nitratos y sin ellos. Depende de cada uno, de cada historia de uno. Como siempre. Con su pasado a cuestas. Con su presente actualizado según las circunstancias propias y ajenas. Con su futuro condicionado por nosotros mismos y por las circunstancias de los demás.

¿Somos una unidad? ¿Somos parte de un todo? La duda vuelve a presentarse. ¿Unidad o parte de un todo? O todo lo contrario. ¿Un todo en mayúscula o simplemente en minúscula? Dependerá de quien lo escriba, de lo que digan los gestores de la Academia y del interés con que lo escribamos. Al menos, pequeños o grandes, libres o esclavos,…, somos.

Somos, que ya es mucho. Somos, que es todo. Más o menos. Más más que menos. Y sin contrarios.

Somos día a día, mes a mes, año tras año, más o menos.
PUBLICADO en el número del mes de FEBRERO de 2011, en EL BULLETÍ DEL CENTRE DE PERSONES MAJORS. Area de Acció Social. Consell Insular de Menorca

CAPEANDO EL TEMPORAL

Capeando el temporal, o la crisis. Que ésta, ya está aquí, y parece que se encuentra a gusto, porque de irse, nada de nada. Pero el saber popular es sabio, y ya lo dice el refrán “al mal tiempo, buena cara”.

¿Y cómo capear el temporal, o la crisis, teniendo todas las cartas en nuestra contra?. Pues muy fácil, utilizando las únicas herramientas que como usuarios finales tenemos. ¿Y cuáles son estas herramientas? Sencillamente el saber decantarnos hacia la opción más ventajosa para nosotros, la más económica, la más rentable.

A veces la opción más barata no es la más económica, pero en la buena elección está la solución. No lograremos ganar dinero, esto está claro, pero tal vez, si lo hacemos bien, lograremos mantener el mismo nivel de vida que hemos llevado hasta ahora, a pesar de las congelaciones y recargos.

Primeramente hay que saber negociar. Y negociar con las entidades bancarias, el primer objetivo. Son muchas las entidades bancarias que nos ofrecen regalos si llevamos las nóminas y pensiones. Pues ahí que vamos. Y no tengan miedo de cambiar de entidad bancaria, porque ellos no pagan nuestra fidelidad. Regalan a quien ha abandonado a otra entidad, pero en cambio no regalan para mantener al cliente ya abducido. Entonces, el compromiso no es mutuo.

Si de este compromiso por dieciocho o veinticuatro meses nos regalan una televisión, pues hemos ahorrado unos doscientos euros en la compra de la televisión. Y al cabo de este compromiso, a otra entidad. Otro regalo. Otro compromiso.

Y los seguros. ¡Qué decir de los seguros!. Quien tenga asegurado un automóvil, una vivienda, un…., que se de una vuelta por diferentes aseguradoras. Verán que de una aseguradora a otra, el precio puede variar cien o más euros. Vale la pena cambiar de aseguradora cuando las condiciones son las mismas. Además, ya lo dice otro refrán –más moderno, eso sí- de que no hay negocio más seguro, que el de los seguros.

Y ya que estamos a las puertas de Navidad, otro gran error es comprar con antelación. No se preocupen, porque el turrón no se acabará. Pero si compramos el turrón a principios de mes, llegarán las fechas de Navidad y tendremos que volver a comprar ¡ porque ya nos lo habremos acabado ! Y ello, sin tener en cuenta el desgaste en la salud, que si el azúcar, que si los kilos de más, que si….

Y el jamón. ¡ Qué decir del jamón ! Un consejo, si ustedes son de los que compran un jamón entero, de los de pata, aquellos que te regalan el jamonero y cuchillo, pues no cambien por una categoría superior. Si lo hacen, nunca más querrán comer de inferior categoría. Y el coste aumentará año tras año. Y si ya lo han hecho, aunque no hay vuelta atrás, hay que buscar remedio. ¿Y cuál?. Comprar una paletilla. Sale más barata y la calidad la misma. Dura menos, eso sí. Por tanto, hay que hacer como con el turrón. No hay que comprarlo con antelación.

Y si es usted de los que espera para navidades o reyes para comprase alguna prenda de abrigo, o algún electrodoméstico, o algún capricho, pues espere unos días, y cómprelo en las rebajas. Que lo que son rebajas no es que lo sean mucho, pero lo que es ahora, nada de nada.

Y si además de todo, se ve obligado a hacer frente a algunos gastos, intente fraccionar el pago. Hay tarjetas de crédito y similares, que le permiten aplazar ciertos pagos en cómodos tres o seis plazos. ¡ Y sin intereses !.

Y puestos a negociar, negociemos también con las compañías de telefonía. Si usted es de los que utiliza Internet, intente darse de baja y verá como le ofrecen alguna ventaja económica. Además, no se deje engatusar, puede ahorrarse en según que casos varias decenas de euros mensuales por quitar servicios que no utiliza o infrautiliza. Velocidad en la red, llamadas en espera, conversación a tres, alquiler de equipos o identificación de llamadas, pueden ser fácilmente eliminadas de la factura sin casi apreciación por parte nuestra.

Y como estos ejemplos, muchos más.

¿Por qué seguir manteniendo gastos superfluos que sólo benefician a quienes se enriquecen con la crisis?

Es hora de apostar por un consumo responsable. Responsable sí, pero responsable para nuestros propios bolsillos. ¡ No para los bolsillos de los demás !.
PUBLICADO en el número del mes de DICIEMBRE de 2010, en EL BULLETÍ DEL CENTRE DE PERSONES MAJORS. Area de Acció Social. Consell Insular de Menorca

¿NOS MORIMOS O NOS VIVIMOS?

Inevitablemente, como cada año, llega el mes de noviembre. Y como cada año, como cada mes de noviembre, nos referimos a nuestros seres queridos ya desaparecidos. Familiares, amigos, conocidos…, todos son recordados en estas fechas que el almanaque ha querido situar su “festividad” en estos primeros días del mes once.

Es difícil conjugar el término “festividad” en nuestras vidas, cuando en nuestro pensamiento albergan otro tipo de sentimientos. La fe, la esperanza, las creencias individuales y del colectivo, harán lo propio para que los pensamientos albergados sean atenuados y una luz aparezca como excusa y camino a esta festividad.

Al fin y al cabo, vivimos de necesidades. Y para las necesidades. O al menos, eso nos ha hecho creer el cotidiano devenir. ¿Qué hay después de la muerte?. Es una pregunta que junto a la también típica de cómo se formó el mundo, nos mantiene en la más mayúscula ignorancia. Ignorancia e intriga. Y en el egoísmo.

Egoísmo, si. A la muerte la tememos por lo desconocido que es. No tanto por el paso de nuestros antepasados y cercanos, sino por lo propio que nos espera a nosotros. Tenemos miedo a morir por el desconocimiento hacia un algo que nadie a ciencia cierta conoce ni cree. Las creencias y la fe están muy bien cara a la galería, a las buenas palabras e intenciones, pero sólo alcanza un tanto por ciento minúsculo cuando es el propio creyente quien se presenta ante la evidencia.

Y la Luz nos llama. Un túnel, una abducción hacia lo desconocido, es a lo máximo a lo que hemos llegado. El siguiente paso sigue siendo una incógnita. También es cierto que quienes hemos llegado a la Luz, al túnel, o como mínimo a una visión extracorpórea, a un rebobinado de nuestras vidas, lo recordamos como un momento de serenidad. Y el retorno, también.

Y si la incógnita sigue sin despejarse, no ocurre lo mismo con la esperanza en otro algo. Si la muerte, el traspaso a través de aquella luz, de aquel túnel, no tuviera continuidad, no tendría sentido aquella visión extracorpórea. Si aquella visión extracorpórea existe, existió en los casos vividos, es porque algo de nosotros, la parte viva, el alma, el espíritu, nuestro ser mismo, como quiera cada uno llamarlo, no muere.

No muere uno, sino que abandona el cuerpo, el disfraz terrestre, para en otra dimensión, nivel o como quiera cada uno llamarlo, seguir su vida, destino o camino. Tal vez seamos como la energía –somos energía y cuerpo, con sus partículas, partes minúsculas formando un todo- que ni se crea ni se destruye, sino que sólo se transforma.

Tras la muerte, la desaparición, el traspaso o como quiera llamársele, algo de nosotros, todo de nosotros, sigue un camino, o se junta con otros caminantes, o se funde con otras energías, quien sabe. Una nueva incógnita abre nuevos quebraderos en los que dedicar tiempo y emociones.

Una realidad pero, es que tras la muerte, sigue la vida. Una vida distinta tal vez. O el retorno a la misma. Quien sabe.

Las religiones, las creencias, las sectas, todas intentan dar respuestas a nuestro miedo por lo desconocido. Las religiones, las creencias, las sectas, las antiguas civilizaciones, han buscado siempre la solución a la incógnita. Y todas coinciden en la necesidad de una continuidad.

De momento, lo único cierto, es el túnel, la luz, la sensación y visión extracorpórea. Y eso ya es mucho. Eso ya es el inicio –y el indicio- de un algo nuevo. Y es que algo existe, al menos, en el mismo instante anterior a la muerte. Y eso algo, no es un algo negativo, precisamente.

Y el primero de noviembre vendrá a ser la festividad para un nuevo amanecer, para un nuevo nacimiento en un lugar, forma o dimensión para nosotros aún desconocido, pero que ni muere ni nace, sino que sólo se reviste, se transforma en su mismo ser, en su misma alma, o como quiera uno llamarle.
PUBLICADO en el número del mes de NOVIEMBRE de 2010, en EL BULLETÍ DEL CENTRE DE PERSONES MAJORS. Area de Acció Social. Consell Insular de Menorca

NUEVO CURSO

Nuevo curso o la continua rutina de la vida…. que sobre gustos no hay nada escrito. Pero siempre ocurre lo mismo, o al menos, nos empeñamos que así sea. Cada final de septiembre, cada principio de octubre, lo dedicamos, nos dedicamos, al punto de inflexión entre lo que dejamos del verano y la preparación de la vuelta a la cotidianidad. Eso sí, damos por hecho de que el verano es un punto y aparte. Un cargar pilas. Un alto en el camino. Y el otoño -no puede ser de otra forma-, una depresión post-vacacional.

Inicio de cursos, de preparativos, de vuelta a las consabidas responsabilidades adquiridas u obligadas. Época en la que muchos abuelos rejuvenecen con la siempre mano de ayuda que brindan a sus hijos para sus nietos. Época en que muchos abuelos, muchos jubilados, preparan su nuevo curso para hacia ellos mismos. Y sus viajes. Y sus hobbies. ¡ Faltaría más ! ¡ Que uno es joven hasta que se demuestre lo contrario !

Octubre, según la numerología sería un mes curioso por si mismo. Si atendemos que antiguamente era el mes ocho en el calendario romano –de allí le viene el nombre-, su significado en cuanto a esta ciencia –por llamarla de alguna forma- vendría a ser el penúltimo en cuanto a un periodo trazado y a punto de expirar. En el calendario ya gregoriano lo encontramos en la décima posición y por eso mismo en el primero que se adentra en este nuevo acontecer. Y así es como lo tratamos actualmente. Un mes de contactos con lo nuevo. Un mes de ruptura con el pasado.

Un mes, una semana, un día, una hora, un instante nuevo y repetitivo, también. Con él nos adentramos en el otoño, época también nombrada como la primavera del invierno. Y es que en todo buscamos semejanzas, comparaciones. En cierta forma nos negamos a adentrarnos en un algo desconocido. Al menos, el universo, en esto nos acompaña. O al menos, en lo próximo. Nuestras miras, por lejanas que sean, no alcanzan a más.

También es época melancólica, triste, preparadora de eventos como el del recuerdo a nuestros ya desaparecidos. Faltará un mes, sí, pero si siempre están presentes, más lo estarán en estas fechas. Las hojas caducas nos lo recordarán, también. El día empezará a perder luz, y la mano del hombre sobre el reloj –que no sobre el tiempo- también ayudará a que esta luz se haga menos presente. Las tardes se ennegrecerán y las mañanas tardarán en despertarse.

Pero son hechos cotidianos, repetitivos, sincronizados a un reloj biológico, cósmico, o como quiera llamársele. Un reloj natural, ecológico, sostenible, como dirían si de marketing se tratara.

Y en esta cotidianidad nos encontramos. Y más aún lo notamos quienes tenemos el privilegio de vivir en una isla como ésta. En un pueblo como el nuestro. En una sociedad cerrada y abierta a la vez. Este vivir en continua contradicción, nos ayuda a perseverar en nuestras tradiciones y abrirnos al futuro. Futuro que se llama de muy diversas formas. Llámesele nouvinguts o simplemente a las nuevas tecnologías. Cada cual se abrirá a sus necesidades, a sus antojos, a sus intereses –como no-, pero con un punto en común: disfrutar. Disfrutemos eso sí del momento, que de ellos vivimos.

Y es que vivimos de momento, y del momento. De muchos momentos.

Uno llegado a este punto, parece que empieza a filosofar. Y es que la vida es filosofía. Y maestría. Y experiencia. Y tantas cosas que nadie tiene que explicaros. Ni a vosotros ni a nadie. La mejor filosofía es la que se aprende por uno mismo. Filosofía es razonamiento. O al menos así lo creo. Sacar conclusiones desde vivencias, desde tropiezos, desde amarguras y como no, desde alegrías. Pero siempre desde la felicidad. No hay filósofo amargado ni triste.

Simplemente aceptando la realidad, el destino y el final, podemos vivir un presente, un principio, una vida. Octubre, nuevo curso, sí. Una despedida al verano , una bienvenida al otoño. Un cerrar etapa. Un abrir etapa.

Simplemente, un mes para seguir aprendiendo, un mes para seguir sirviendo.

Un nuevo curso, una nueva reválida, un nuevo examen. Y la vida continua.


PUBLICADO en el número del mes de OCTUBRE de 2010, en EL BULLETÍ DEL CENTRE DE PERSONES MAJORS. Area de Acció Social. Consell Insular de Menorca

CUANDO LA POMADA AÚN NO EXISTÍA……

Cuando la pomada era desconocida como tal, existía eso sí, el gin y la limonada por separado, como en Ciutadella, vamos. El gin era para los adultos y con aguante, y la limonada, naranjada y cola, para los más menudos. Pero ni de gin ni de refresco se hartaba uno, porque nunca –casi nunca- se llegaba al final. Los adultos porque el límite de aguante era menor, y los menudos de las casas, porque no había necesidad ni te la daban, de engordar gases por el mero hecho de ingerir líquidos.

Cuando la pomada aún era desconocida, existía ya el cubalibre –como bebida, no como realidad social de aquel país caribeño-, pero no lo adoptamos como nuestro, o al menos no llegó a institucionalizarse.

Mis recuerdos de la niñez se escriben sin pomada. Eran otros tiempos. Lejanos ya. Y sin casi nada que decir. Tendría que recurrir a los programas de festejos de aquellos años para recuperar mi memoria histórica –por antigua, no por desagradable-, o al menos intentarlo.

¿Y qué recuerdos puede tener un chaval de aquellos tiempos? Pues los que han perdurado en el tiempo, sin duda. El repique de campanas y el disparo de morteretes. ¡¡¡Y los gigantes y cabezudos!!! Más cabezudos que gigantes… -aún no existían nuestros Pere ni Gràcia, ni tampoco había nacido en Miquelet por muy salero que sea uno.

¡Y qué miedo nos daban los cabezudos! Y eso que aún no eran Capgrossos…. Aquellas cabezas que paseaban el plumero con el que atizar a más de uno, con el ornamento de demonios, cómicos y toros –y eso que nadie aún se le había ocurrido prohibirlos- daban miedo a la chiquillería que esperaba la salida de los mismos. Y los acompañábamos en su recorrido como si del flautista de Hamelin se tratara.

Y como no, los caballos de la fiesta, de la colcada. Caballos que sólo saltaban y sobre todo, paseaban. Ni bailaban ni caminaban erguidos como hoy en día. Ni niños ni mujeres participaban en la misma –al menos en esto hemos mejorado-. Y el número de ellos, reducido. Eran caballos de labor y gente que vivían para y por el campo. Trajes modestos, como toda la fiesta. Eran tiempos de crisis perenne, y pese a ello, eran tiempos felices.

La feria, otro referente para la niñería del momento (tiros, autos de choque y tómbolas, y las novedades anuales que la harían llamativa) se ubicaban en la Explanada y a veces en la recién estrenada Avda. Menorca. Y los juegos de artificio también en la siempre plaza de la Explanada. Y la traca, que ponía el punto y final a la fiesta.

Y las fiestas eran el siete y el ocho de septiembre, víspera y festividad respectivamente de la Virgen de Nuestra Señora de Gracia, a quien honramos la fiesta. La del día nueve en el puerto, aún no tenía necesidad de ser: ¡¡No había tanto negocio de bares en el puerto!!.

Y eran las fiestas eso sí, de Nuestra Señora la Virgen de Gracia, como pueden ser las de Sant Joan, las de San Martí , Sant Jaume , San Lorenzo, San Bartolomé y cuántas otras fiestas patronales que se celebran en el resto de geografía insular. ¿Se imaginan la fiesta de Joan en Ciutadella, la de Martí en Es Mercadal, la de Jaume o Tiago en Es Castell? Tampoco necesitábamos pregonar las fiestas con algún conocido televisivo. Nuestras fiestas de entonces eran lo suficiente conocidas para nosotros que no necesitábamos de descorcho alguno.

Han pasado los años, hemos ampliado días y fiesta, hemos masificado actos y hemos mejorado muchas cosas. Eso sí, deberíamos, como no, haber sabido poner freno a otras, al alcohol, por ejemplo. Al alcohol entre los más menudos, principalmente.

¿Habrá sido la pomada la causante del aumento del consumo de alcohol entre la chiquillería en nuestras fiestas patronales?

¿Habrá sido la pomada un factor, del cambio producido en las fiestas?
PUBLICADO en el número del mes de SEPTIEMBRE de 2010, en EL BULLETÍ DEL CENTRE DE PERSONES MAJORS. Area de Acció Social. Consell Insular de Menorca

JULIO, AGOSTO Y MAHON…

Así empieza la frase que le valió el nombre de una calle y el de un grupo de viviendas al almirante Andrea Doria, “Julio, Agosto y Mahón….los mejores puertos del Mediterráneo son.” Mejores, porque el abrigo natural –en aquella época no existían las obras faraónicas actuales, o al menos no se practicaban- de nuestro puerto era la seguridad buscada por muchos de los que navegaban por aquel Mediterráneo, que tanto tráfico debía tener.

Ahora, las cosas han cambiado, sino para los mahoneses, sí para el comercio exterior. El puerto de Mahón, Magonis, Port-Mahón, el de Maó simplemente –uno ya no sabe con qué término quedarse- o el nuestro y propio Mô con el plagio de sirenita incluida.

El puerto de Mahón ya no tiene importancia alguna externa. Sólo parece tenerla para la Autoridad Portuaria, pero esto es trigo de otro granero. Las mercancías nos vienen vía Palma o Barcelona, con el consabido aumento arancelario, tasas o demás impuestos que quieran inventarse. No somos ni autosuficientes, ni siquiera para elegir proveedor ni vendedor. Somos sin duda un apéndice, un “cul de sac” en el que absorbemos el reducto de los demás. Incluso nuestra ganadería se marcha a la península para después comprar su carne. ¡Vaya chollo!

Y lo nuestro, lo propio, la tramontana, ahora ya no nos sirve ni para crear energía, ni nuestro sol, con lo barato que dicen que es, por aquello de la estética y del impacto ambiental.

Y el Porto Magonis sólo sirve para el uso turístico y empresarial, el de bares y cafeterías, vamos. Y poco más. Y con la crisis, menos. Y ni eso, ahora. Mô-Maó-Mahón-Magón es una ciudad muerta turisticamente hablando. Comercialmente escuchado.

Ciutadella al otro extremo de la isla es todo lo contrario. Con o sin puerto de cruceros todavía. Kilómetros y kilómetros de costa urbanizada dan cabida a muchas plazas hoteleras. Las calles de la ciudad están llenas a todas horas. Sus comercios abiertos. Sus calles renovadas y cuidadas. Lo nuestro, cerrado, apagado y vámonos.

Maó-Mahón-Magonis sigue anclado por su nombre y su historia. Y nada más. Da sensación latente, eso sí, en busca del príncipe encantado o de la princesa de sus sueños.

Adiós a aquellos paseos junto a la orilla, adiós a aquellos baños y aquellas cañas que esperaban el repiqueteo de aquel cascabel, de aquel “suro” que se hundiera bajo la línea de flotación. Adiós a aquel despedir de embarcaciones. Prohibido, prohibit, prohibited. Barreras y más barreras, espacios vallados y negados al ciudadano. Mesas y sillas, tenderetes, terrazas y marquesinas, coches, barcas y demás artilugios de última generación. Esta es la fotografía actual de aquel puerto de Andrea Doria.

Una ciudad sobre el puerto, pero de espaldas al mismo. Una ciudad que crece, pero que olvida su historia, su pasado, su herencia marítima. Estamos a un paso del puerto y mucha parte desconocida aún. S’ALTRA BANDA es aún desconocida por muchos mahones y menorquines. Y es el último reducto de aquel puerto que conocieron nuestros padres y abuelos. Tal vez por eso, por su desconocimiento.

Y si ahora, poco o nada nos sirve el dicho de Andrea Doria, sí nos debería importar para mantener su estado “natural” ante cualquier arbitrariedad que implique más separación, más distancia, más divorcio, entre la sociedad y su puerto.

Habremos tenido intentos de recuperar nuestra bajada al mismo, Sant Pere, es capellet, las fiestas de Gracia con la jornada en el puerto, intenciones buenas y aplaudibles; pero no suficientes. No sólo la noche vive en el puerto. El paseo matutino, el canto de las gaviotas, el footing por sus húmedas brisas, el olor de aquellas redes que se limpian y secan, aquel ajetreo de las barcas recién llegadas y desembarco del pescado, aquel ….

Eran otros tiempos…., eran otros julios, y otros agostos. Y era, otro Mahón, sin duda.

PUBLICADO en el número del mes de JULIO-AGOSTO de 2010, en EL BULLETÍ DEL CENTRE DE PERSONES MAJORS. Area de Acció Social. Consell Insular de Menorca

VUESTRA PRIMERA VEZ

Dicen que la confianza da asco, y en ésta, estamos. Hoy me he soltado un poco las melenas de mi más bien llamada calvicie y aprovechando esta confianza que me habéis brindado y la que uno mismo se ha dado, entraré -intentaré entrar, mejor- en vuestra intimidad más íntima. Eso sí, siempre con el permiso de Rafa y por supuesto, esperando y deseando obtener el vuestro.

Y ya que estamos en junio, mitad primavera, mitad verano, qué mejor que empezar a deleitarnos con estos calores, esta ropa más ligera, estas incipientes visitas a la playa, a las casetas, a … Y así de sopetón, sin daros casi tiempo a reaccionar , os la suelto: ¿Qué contestaríais si alguien os preguntara por vuestra primera vez?. Sobre todo si se os pregunta delante de familiares, y de una forma más o menos seria, lo que diríamos con “luz y taquígrafos”.

Porque una cosa es hablar delante de amigos, simpatizantes y afines, y otra muy distinta, el de hablar delante gente de “compromiso” ¿eh, pillines?. También es verdad que si la pregunta se le hace a un hombre se espera una respuesta muy distinta a si se le pregunta a una mujer. ¿Por qué?. ¿Acaso las impresiones tienen que ser distintas?.

Y no digamos si estas contestaciones, este diálogo mantenido con el entrevistador, se pueden contrastar con opiniones o medias verdades vertidas por miembros de otras generaciones. Y es que cada generación es distinta. Uno puede empezar a los veinte y tantos, otros a los treinta y porqué no, otros a una edad más precoz.

¿Cuál es la edad ideal? Pues varias serán las variantes que intervendrán en tal o cual decisión. Digo tal o cual, porque el abanico de la entrevista es amplio. Tan amplio como ambiguo.

En diciembre del año noventa y cinco, escribí en la revista Auba de Sant Lluis, un artículo bajo el título “La primera vez”. Con vuestro permiso, el de Rafa y el de la autoridad competente, intentaré reproducir algunos párrafos que escribí en dicho artículo. ….”aquel individuo tenía amigos con experiencia…..era su primera vez. Sabía que ella le estaría esperando. Para la ocasión, antes había entrado en un establecimiento dedicado a estos menesteres…… se decidió por uno de color. Era llamativo, diferente, rompía con la monotonía. El vendedor le explicó como colocárselo, como debía de introducirla en aquel gorrito de colores…..”

Y sigue el escrito, “Al llegar allí, se dispuso a desprenderse de la ropa y tomar un baño bajo aquella refrescante ducha. Una puerta los separaba a ambos. Él sabía que tras aquella puerta estaba ella, solícita a recibirle…… Al abrir la puerta y cruzar el umbral, el ambiente se le hizo cálido, agradable. Allí, tumbada a lo largo y a lo ancho de su lecho, estaba ella, tranquila, serena, esperando a que entraran en ella. Ante aquella visión, el individuo en sí, al comprobar la cálida temperatura en la que era recibido, no pudo por menos, tras un breve contacto, y eso sí, tras colocarse el gorrito de rigor, que deslizarse sobre ella, más bien, penetró en ella. Tras tomar confianza y sentirse cómodo, empezó un contacto continuo, fundido en un abrazo mutuo y húmedo, confundiéndose en el elemento, empezando a salpicar aquel líquido elemento. Jadeando llegó al final de sus fuerzas. Su primer contacto duró poco tiempo. Era suficiente para su primera vez.”

Y el artículo publicado continuaba. No sé si llegado a este punto me permitiréis que continúe o ya me habréis despojado de vuestra confianza. Al fin y al cabo, estáis en vuestro derecho de criticarme, de vetarme o simplemente de ignorarme. No voy a decir que me de igual. No. Por eso mismo, os pediría que me dierais la oportunidad de acabar con lo empezado.

Os daré una pista. Las cosas no son como parecen. A veces, no son como uno se las imagina. Incluso a veces, son bien distintas. Como bien distintas suelen ser las respuestas dadas a unas preguntas inocentes. O insidiosas. O trucadas. O manipuladas.

Esta primera vez que os he relatado, nada tiene que ver con lo que vuestro pensamiento ha querido imaginarse. Como prueba, la continuación del escrito: “…Desde aquella primera vez……, todas las tardes que le es posible, aquel individuo se encamina hacia la piscina, para poder penetrar en aquella cálida agua que le recibe. ……”

Si, sí, la piscina y no otra cosa, era la experiencia relatada en aquel escrito. Cuando alguien os pregunte por “vuestra primera vez”, preguntadle, ¿en qué?.
PUBLICADO en el número del mes de JUNIO de 2010, en EL BULLETÍ DEL CENTRE DE PERSONES MAJORS. Area de Acció Social. Consell Insular de Menorca

MAYO, MES DE ……

Maria, de las flores, de las madres…. En el boletín del mes pasado hablaba de la primavera y es ahora, en el mes de mayo, donde se aprecia la misma. Las flores están en su esplendor, los árboles llenos de vida, el campo, fructífero él, empieza a hacerse notar. Pero la primavera que es aquí, es otoño allá. Y por ende, las celebraciones de nuestro mes de mayo, lo serán entre noviembre y diciembre, allá.

Venid y vamos todos
con flores a porfía
con flores a Maria,
que madre nuestra es.

Así empezábamos la clase en las tardes de mayo, en nuestros jóvenes años de escolares. Quién más quien menos llevaba algún que otro ramo de flores, casi todos de los huertos de casa –eran huertos, los jardines aún no existían-: claveles, orelles d’ase , boques de dragó, tulipanes y poco más. Y toda la clase empezaba su cántico. Eran otros tiempos. Era otra sociedad. Éramos otros protagonistas.

Pero el mes de mayo tiene mucha literatura, muchos resultados de búsqueda -diría nuestro buscador de la red-. Y es que el mes de mayo también es el mes de las flores. O también es el de María. ¿Quién fue el primero? Y el primer domingo, la festividad del día de la madre. ¿Influencia de María o simplemente negocio de grandes almacenes?.

Y vaya, parece como si las tres se hubieran puesto de acuerdo en aunar esfuerzos, en traspasarse el protagonismo unas con otras, o dar libre elección a cada uno de los actuales protagonistas.

Y el acuerdo es real. Tanto que una releva a la otra. La primera debió ser sin duda la proliferación de las flores. Un mayo florido anima a la alegría, a la presencia ornamental de las mismas. Y la alegría es vida. Y la vida empieza en una madre –y con un poquito de padre- y la madre de las madres, pues ya saben. O al menos, así debía ser en nuestra juventud.

Dicen los que saben que el mes de María nació en Italia y de allí pasó a Francia y al resto de Europa. Y pasó los Pirineos de aquel entonces y llegó también a España. ¿ Y porqué no al revés? ¿Acaso había Internet o correo para acelerar la información? Y vino eso sí, con el estallido de la fuerza de la naturaleza. ¿Y en América?.

A América llegó después. Mucho después. Y de ello ya ha pasado más de centuria y media. Pero no llegó en mayo sino en noviembre. Centurias y años y medio después. ¡Y vaya con las coincidencias! Este mes de María de allá, empieza un 8 de noviembre y termina el 8 de diciembre para preparar el dogma de la Inmaculada Concepción. En plena primavera de ellos, en pleno puente de nosotros.

Bienvenido Mayo, y con alegría;
por eso roguemos a Santa Maria
que pida a su Hijo aún todavía
que de pecado y locura nos guarde.
Bienvenido Mayo.
Bienvenido seas, y con alegría.

Y sí que debe tener historia y antigüedad este mes, que si el mismísimo rey Alfonso X el sabio dedicó esta estrofa al mismo, del siglo XIII a nuestros días, poco o poquísimo, ha cambiado sino el acercamiento al consumismo de estos últimos años.

Y si la primavera tuvo -por imperativo de la madre naturaleza- que ser la primera, y María, santa y madre -según nos enseñaron en nuestros años de escolares protagonistas-, la segunda; es ahora en el siglo XXI, más de ocho siglos después de aquel cántico del Sabio, cuando, nuestras madres y abuelas, nuestras esposas y madres de nuestr@s hij@s, celebran también la festividad. Pero no un mes. Sólo un día.

Y en domingo. Y el primero. Para que se enteren todos. Para que no haya excusa. Para celebrarlo en familia.

Abuelas, madres, esposas…. ¡Felicidades!
PUBLICADO en el número del mes de MAYO de 2010, en EL BULLETÍ DEL CENTRE DE PERSONES MAJORS. Area de Acció Social. Consell Insular de Menorca

YA ES PRIMAVERA

Dicen que hemos adelantado, pero a uno le da la sensación que ocurre lo contrario. Es verdad que adelantamos la hora y que a las dos pusimos las tres, pero a las siete de la mañana sigue siendo tan oscuro como antes las seis. Bueno, no tanto, pero menos de lo que podría ser. Así pues, atrasamos nuestras vidas, ralentizamos una hora nuestro devenir. Pero es una sensación errónea. A las siete de la tarde, aún será temprano. ¿Qué ha ocurrido? ¿Nos han alargado la vida? ¿Nos van avalando una hora, para resetearla más adelante?

Es abril, la primavera ya es nuestra. Nos referimos a la primavera, como un periodo en que el mundo vuelve a arrancar movimientos. Coincidirá este año en que la Pascua de Resurrección también dará su llamada a la nueva Luz. Luz, nacimiento de una esperanza, arranque y demás. Pero claro, aquí ya nos metemos en creencias y especulaciones. Y tampoco es tiempo de especulaciones.

Es época de resurgimiento. Época de preparar viajes, época de preparar la “caseta” para empezar a ir los fines de semana, como un preludio al verano que se avecina. Al verano que está a la vuelta de la esquina, de la manzana, del…

Los largos atardeceres, la bonanza del tiempo, incluso el matutino despertar, serán señales de que la vida despierta, de que las flores se engalanan de los árboles y éstos se preparan para dar sus frutos. Es tiempo del aviso de que todo está en la línea de salida.

Y nosotros, como caracoles tras las húmedas mañanas, empezamos nuestro caminar. No queremos desperdiciar tiempo alguno. De cada vez más, nos damos cuenta de que el tiempo es oro o platino. Vamos con prisas como no habíamos ido años antes. No queremos dejar ocasión sin disfrutarla.

Y a eso le llamamos vida. Vivir es simplemente disfrutar de las horas, de los minutos, de cada uno de los segundos. Y la vida necesita felicidad. Y la felicidad no es ninguna quimera. Es fácil si sabemos autofinanciarnos de ella.

La felicidad la podemos encontrar en cada rincón, en cada gesto ajeno, en cada instante nuestro o de los demás. Sólo hace falta captarla, identificarla, asumirla. La felicidad la encontraremos tras cada resultado positivo obtenido tras un trabajo continuo. La felicidad la identificaremos tras cada cresta alcanzada a la salida de cada bache. Incluso podemos ser capaces de encontrárnosla en cada superación de los males humores de los demás. Porque la felicidad está allí, sólo falta darle entrada a nuestra vida.

Es primavera. ¡Ya es primavera! Volvemos a poner nuestro motor en revoluciones, nuestras mentes empiezan a hacer cábalas, los antihistamínicos invaden las farmacias en busca de víctimas de todo un tratado en alergología y este cóctel también puede ser explosivo. Son épocas en que las necesidades se acrecientan. La comunicativas, claro.

Y de comunicación, de relacionaros con otros iguales, no vais necesitados. Sois ejemplo de ello. Pero a veces, la vida nos juega malas pasadas. Y si en el otoño con el ejemplo de la hojarasca, también nuestras ramas se despueblan y quedan desnudas a la intemperie de una incipiente oscuridad, ahora, cuando el día nace, cuando la noche se esfuma, cuando el astro Sol aparece con ansias de estar presente en nuestro cotidiano quehacer, acompañándonos en nuestros recorridos mentales, es el momento de pasar factura al pasado, romper debes y haberes, romper moldes y prepararnos para una nueva prórroga.

He empezado el escrito con el adelanto, o la sustracción, vaya uno a saber. El préstamo más bien, ahora que todo el mundo se retrae. Pero ¿qué pasaría si no hiciéramos caso de las imposiciones? ¿Qué pasaría si no hubiéramos adelantado el reloj?

Seguiríamos levantándonos a la misma hora, con la misma luz, y poco a poco –o rápido más bien-, iríamos adentrándonos en aquella prórroga diaria. Ahora, nos obligan a unos cambios en nuestros hábitos que más que ayudarnos, nos trastornan. Y nos mueve, nos devuelve las alas y nos rejuvenece. Y no es la hora de más, o la de menos, no. Es la primavera. Es la primavera que ya está aquí.

El otoño, dirán por el sur.

Siempre hay una salida digna, una válvula de escape. Es bueno que así sea. Sólo falta adaptarse al lugar. Y adaptándose, será feliz.

PUBLICADO en el número del mes de ABRIL de 2010, en EL BULLETÍ DEL CENTRE DE PERSONES MAJORS. Area de Acció Social. Consell Insular de Menorca

CUARESMA

¿A quien intentamos imitar? ¿Acaso no es buena la sobrasada y el butifarrón?. Cuaresma viene de cuarenta. Cuarenta días de retiro en el desierto, cuarenta días de preparativos para la pasión, cuarenta días…… O lo que es lo mismo, seis semanas. Sí, seis semanas, porque seis son los días a imagen de la actividad creadora de Dios. Y el séptimo descansó. Como vemos, todo tiene relación.

Y luego vamos y nos inventamos lo del carnaval, la excusa de los estragos para justificar la depuración, la limpieza del cuerpo y….. del alma. ¿Y si no hemos hecho excesos en el carnaval, tenemos que hacer bondad en la cuaresma?, se preguntaba uno. Pero la realidad era otra. Baco ya estaba presente antes de la instauración de la cuaresma.

Y lo pagano también se institucionaliza. Al menos, se aprovecha. Y aquellos estragos eran preludio de una abstinencia, de un ayuno. Y qué mejor preparación para el ayuno, para abstinencia, que bien alimentarse uno. Y así tenemos fiestas, comidas y barbacoas, para después poder pasar “cuarenta días” de reflexión.

De renovación, como dirán otras escrituras. De limpieza interior, de hábitos, de pensamiento….. Y luego hablamos de otras costumbres, de otras sociedades, de otras culturas.

Nunca he hecho caso a las directrices del ayuno, de la abstinencia. Ni ahora, ni de niño. De niño, si acaso, públicamente en casa no se comía carne, ni sobrasada, ni butifarrón, eran otros tiempos, otro régimen de libertades. Pero de puertas hacia dentro, no me privaba de ello. Y no me arrepiento. ¿Acaso quien compraba la bula, no quedaba exento de ello?.

¿Y de verdad durante estos cuarenta días nos limpiamos internamente?. Es más ¿seremos más buenos, más bondadosos? ¿nos habremos cargado, energéticamente hablando?

Estas respuestas no tendrán nada que ver con creencias ni prácticas. Será cada uno, a su manera, con su voluntad o su desidia, quien decida rejuvenecerse, limpiarse o intoxicarse. Será cada uno, con sus circunstancias, y como no, con las circunstancias de los demás, quien de alguna forma intentará trazar su camino, su proyecto, su obra.

Y este marzo, como tantos otros, será mes de cuaresma. Tal vez, la reflexión, la abstinencia, vendrá dada por otras circunstancias que nada tendrán que ver con la cuaresma misma. La crisis, la tan cacareada y ya omnipresente crisis, tendrá más convencimiento que las prácticas mismas. Y no seis, sino hasta setenta veces seis puede que se prolongue este ayuno, esta abstinencia. Y poco a poco, vamos reuniendo semejanzas.

Observamos con curiosidad actitudes de otras culturas. Creemos ancladas en el pasado algunas tradiciones de otras culturas nouvingudes y las calificamos de exageradas y retrógradas. Las situamos en un pasado lejano, cuando si comparamos, no tanto nos separa de ellas.

Sólo echando vista a cuarenta años atrás, nos encontraríamos con otras tradiciones, otros ritos, que nada tendrían que ver con las de nuestros días, y mucho menos la intolerancia con la que se practicaba. Ahora, somos nosotros, quienes liberados de aquella obligación, no respetamos, al menos, no sin crítica irrespetuosa, otras culturas, muy similares a las nuestras de aquellos mozos años.

Tal vez, sin ayuno, sin abstinencia, y con el sólo respeto a los nouvinguts, ya nos habremos purificado lo suficiente, cargado pilas y ganada la bula. Y es que sólo un charco de agua, nos separa de tierras. Sólo una lengua nos separa de la comprensión. Sólo…., nada, nada nos separa de un respeto, de un entendimiento, y tal vez incluso, de unas creencias, de un futuro, de un mismo camino.

¡Ah!.....Y la cuaresma hoy día se llama colesterol. No lo olviden. Que también es pecado.
PUBLICADO en el número del mes de MARZO de 2010, en EL BULLETÍ DEL CENTRE DE PERSONES MAJORS. Area de Acció Social. Consell Insular de Menorca.

AGOSTO EN FEBRERO

Este mes se cumplirá un año del que me colé en vuestro boletín. Me ausenté durante varios meses, para reanudar la relación con el número de noviembre pasado. Y febrero vuelve a estar presente. Se ha terminado la cuesta-pendiente-rampa de enero, las rebajas y demás, y llega el tan cacareado San Valentín.

Intentaré que este escrito sea consecuente con mis propios pensamientos. Así, si en el escrito del año pasado proponía el amoramiento en vez del enamoramiento, este no va a ser distinto.

Esta vez no voy a recurrir a frases filosóficas ni a las de libro de texto. Voy, simplemente a recurrir a las páginas que nos enseña la vida misma. San Valentín sin duda no tiene culpa alguna, pero sí algunos visionarios comerciantes que amparados en este santo hacen su agosto en febrero.

Fiel al escrito de febrero anterior, mantendré la hipótesis de que lo principal, el rotor de la sociedad, tiene que ser el amor. Pero ¿qué tipo de amor? Hay tantos… Y no me refiero a los de pícara sonrisa. Me refiero a la relación de ellos, a saber: de pareja, filiales, solidarios…. ¿Por qué cuando nos referimos al amor siempre la primera neurona que se pone en marcha se dirige al amor de pareja? ¿Acaso no hay el amor madre-hijo? ¿Acaso todo el entramado del voluntariado social no es ejemplo de amor?

El siempre presente dúo dar-recibir que acompaña toda relación de amor, está presente en todas y cada una de estas manifestaciones hacia los demás. ¿Por qué no dedicar una fecha a este amor? ¿Acaso la visión comercial no vería aumentada sus ganancias si además de la festividad de los enamorados, del día de la madre y del padre, se institucionalizara un día para toda relación de “amor”?.

La dualidad del dar y recibir está intrínseca en toda relación. Lo aprendí en un viaje-peregrinación que realicé -hace de ello más de una decena de años-, por tierras de Tierra Santa. Allí, además de pecadores como uno, había personas inmersas en el lago del amor, y a ellas le debo la experiencia. Cada gratitud manifestada por uno era respondida por la gratitud del otro. Así, cada vez que agradecías una acción del prójimo, éste te agradecía haberle brindado la ocasión para haberte podido ayudar.

Como el de las madres a los hij@s. ¡Que mejor demostración de amor!. Qué mejor ejemplo que el amor que profesan las madres y padres a sus hij@s. Y eso lo sabéis muy bien vosotr@s. Y no digamos cuando los hijos se hacen mayores y en algunos casos se “olvidan” de sus padres, se “desembarazan” –para utilizar términos modernos- de sus progenitores. Los padres –principalmente las madres- seguirán defendiendo, excusando, perdonando a aquellos retoños que la vida ha ido torciendo.

Y el voluntariado de Cáritas y demás voluntariado social, el de Protección Civil, incluso aquella donación, aquella asociación a una entidad benéfica, ONG o la visita o acompañamiento a enfermos y necesitados, también son ejemplos actuales de mensajes de amor.

Y lo anterior no vende. O al menos, no comercialmente hablando. Existe el día del voluntariado, pero no aparece en calendario alguno. Y también está ausente en las vistas del comerciante. Y ya se sabe, lo que no está escrito, no existe. La historia así nos lo ha enseñado.

Y con lo que está escrito….. cuidado. Que la historia también fue presente. Y el presente, cualquier presente, lo mueven, lo producen, lo escriben…. los intereses.

Es como si intentáramos celebrar las Navidades después de las rebajas por aquello de el Papa Noel y los Reyes Magos. Otra transgiversación del marketing comercial de otros –o los mismos- avispados comerciantes.

Pues lo dicho. …. mucho amor a todos.
Feliz día de San Valentín. Feliz día a todos quienes dais amor. Feliz día a todos quienes recibís amor.
PUBLICADO en el número del mes de FEBRERO de 2010, en EL BULLETÍ DEL CENTRE DE PERSONES MAJORS. Area de Acció Social. Consell Insular de Menorca.