¿Se imaginan comprando en un
supermercado y que el encargado de sección le hiciera sacar de su carro los
últimos packs de botellines de agua que ha cogido en oferta porque otra familia
con menos recursos “oficiales” que usted los quiere, con la única excusa de que
usted puede costearse los otros packs que no están en oferta?
¿Se imaginan haciendo cola en la caja
de un supermercado y que de pronto apareciera una familia con un carro
abarrotado de productos y se le “colara” con la excusa de que usted tiene más
facilidades para hacer la compra en un supermercado más selecto y con menor
concurrencia de clientes?
Supongo que, si de estas dos
preguntas anteriores se hiciera una encuesta a la población, habría respuestas
para todos los gustos. Y es lógico que así fuera. Por suerte, no todos pensamos
igual, y en eso se basa la democracia: Respetar las opiniones ajenas y de no
haber acuerdo, pues la opción mayoritaria decide sobre las demás. Pero una cosa es una votación y otra muy
distinta, una encuesta. También supongo que los resultados de ellas -de las
encuestas- incluso serían diferentes dependiendo de cuales fueran las empresas
que las realizaran. Entiendo que los
resultados variarían y mucho dependiendo si una de ellas fuera el CIS y las
otras cualquiera habida y por haber en el mercado libre. Al final, lo importante ya no son los
ingredientes, sino quien los cocine.
Lo vemos continuamente. Y lo aprendí
personalmente cuando cursaba COU, y de ello ya han pasado cuarenta y cinco
años. Nos hicieron hacer una encuesta
con formato reglado y los resultados que recogimos de centenares de ciudadanos,
una vez “cocinada” no se parecía en nada a la que habíamos recabado de los mismos. También hay que decir que en “la cocina” ya
no participaban los alumnos, sino solamente los profesores. Desde aquel momento, a no ser que las
respuestas sean “si” o “no”, desconfió de cualquier otro resultado,
interpretación o como quiera llamársele.
Con el tema tan de moda de la
“prioridad nacional” o del famoso “arraigo”, pasa un tanto de lo mismo. Los comentarios en la cola del supermercado,
en la consulta del médico o incluso en la ITV, son más unánimes y, difieren y
mucho del ambiente que intentan vendernos algunos medios de comunicación. ¿De comunicación, de información o
desinformación? ¿Serán preguntas del tipo “si” o “no” o lo contrario?
Porque no es lo mismo preguntar:
¿Quiere que gobierne la política de prioridad nacional de VOX excluyendo a los
migrantes?, que preguntar ¿Cree que el arraigo tiene que prevalecer antes que
otras cuestiones en según qué demandas?
Pues eso.
PUBLICADO EL 4 DE JUNIO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.