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EL VOTO DEL ABUELO

 

En España, aunque suspendamos en comprensión lectora, somos más astutos que los chinos. Tan astutos que hemos perfeccionado una curiosa modalidad de voto.  Cuanto más lejos vives, más derechos tienes. Al menos tienes el derecho a que no te afecten las decisiones que tomes.  O que tomen otros.

Sánchez lo tiene claro. Un español puede irse a vivir a Australia durante cuarenta años, trabajar allí, pagar allí sus impuestos, tener allí su casa, sus hijos y sus nietos… y seguir votando si Sánchez sigue o no de presidente. Y de paso, qué impuestos deben pagar los españoles que trabajan y viven aquí.

Y hay más. Para Sánchez si el abuelo era español, el nieto también. Magnífico. La memoria histórica merece respeto. Pero ¿en qué momento dejamos de hablar de ciudadanía y empezamos a hablar de genealogía electoral? Porque una cosa es conservar la nacionalidad española y otra muy distinta es decidir sobre un país, estado, patria, nación o como quiera llamársela, en el que nunca se ha vivido. Y en el que posiblemente nunca se vivirá.

Lo mismo ocurre con el Sahara español. España administró aquel territorio hasta que llegó el emérito. Y nos fuimos antes que nos echaran.  Y por eso mismo tiene una responsabilidad histórica. Reconocer a los saharauis que puedan acreditar su vínculo con la administración española puede ser una cuestión perfectamente legítima, aunque no lo hicieran cuando pudieron hacerlo. Pero no deberíamos confundir reparación histórica con representación política. Muchos saharauis lucharon contra España por un Sahara independiente, no para que sus nietos puedan ahora convertirse en españoles medio siglo después. Y no solo eso, sino decidir a qué médico o a qué escuela pueden ir nuestros nietos.

No digo de quitar nacionalidades. Ni de perseguir emigrantes. Ni olvidar a los exiliados. Ni negar el derecho a regresar. Simplemente que las decisiones deberían tomarlas quienes puedan padecer las consecuencias de aquello que votamos. Vamos, que quien se mueve no sale en la foto.  Y añadiría, quienes sostienen el sistema con sus contribuciones, impuestos y demás.

El diplomático, el militar desplazado, el que se encuentra temporalmente en el extranjero por estudios o de turismo sigue residiendo en España, pero quien convierte a otro país en su hogar durante cuarenta años debería aceptar que su relación política con España ya no es exactamente la misma que la de quien vive aquí. Y si algún día regresa, vuelve a participar plenamente.

De lo contrario habrá más españoles fuera que dentro de España.  Y ya se sabe aquello de, “de fuera votarán que de casa nos echarán”.

PUBLICADO EL 17 DE SEPTIEMBRE DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

UNA MUERTE ANUNCIADA

 

El pasado mes de mayo publiqué en estas mismas páginas de Es Diari un artículo titulado “ADIÓS, CEUTA. ADIÓS, MELILLA”, y lo terminaba con las siguientes frases: Esta vez Marruecos puede quedarse con Ceuta y Melilla con sólo cruzar la valla. ¿Quién osará detener tal avalancha?”. Dos meses después, a finales de julio, Marruecos cruzó la valla y nadie osó impedírselo. Nadie, nadie, nadie.

Fue un simulacro. Y, aun así, miles se quedaron. La excusa de que “si quieren ayuda, que la pidan” no le funcionó a Sánchez.  Esta vez, antes de que ocurriera la invasión marroquí, Ceuta le pidió ayuda y el amado líder no se la prestó.  El “vuelva usted mañana” de Larra sigue muy vivo en nuestro Gobierno.  Además, las maletas estaban ya embarcadas. No eran ni las cinco y él ya había comido. Pero el Falcon y La Mareta le esperaban.

Digo invasión y no crisis humanitaria porque no soy ni hipócrita ni embustero.  Ni me juego ningún cargo ni sueldo público. Todos saben que ha sido una invasión y que no será la última. ¿Qué harán la próxima vez cuando en vez de ochenta mil vengan trescientos mil? Y que, en vez de irse, se queden. ¿Nos iremos nosotros como ya hicimos en el Sahara? Pues seguramente, sí. Y con la colita entre las piernas. Y así estamos.

No me ha sorprendido que algunas ONGs días antes de la invasión dieran consejos de cómo actuar cuando ya hubieran entrado en suelo patrio.  Tampoco me sorprende el reparto por parte de ONGs de los llamados espray pimienta y de productos para fabricar cócteles molotov a los asaltantes. ¿Acaso nos tiene que sorprender? Y me indigna.

Y me indigna que con mis impuestos y el de muchos españoles se estén subvencionando a estas ONGs. Y me indigna que tengamos un Gobierno que -seré prudente- no mira por los intereses ni de España ni de los españoles. Y me indigna que manden a los militares desarmados.  Y me indigna que hubiera más policías en La Mareta que en la frontera con Marruecos. Y me indigna que nuestro amado líder nos mienta y todos sus ... lacayos -para ser suaves-. Y lo que más me indigna es que aún haya quienes le aplaudan.

Todo lo paga el Pegasus, ¡vaya por Dios! ¿Habrá vida después del Pegasus? Quien parece que tiene los días contados es otro.  Y no precisamente nuestro amador líder.  Los rumores ya se extienden de que Marruecos está descabezado.  Que quien manda allí ahora es una junta militar. Y el sucesor, pues más fanático que el original, según dicen.

Que no espere Ceuta -ni Melilla- que España ni los españoles las defiendan mientras Sánchez sea el líder. Resistir, resistir y resistir. Y si saben, recen y esperen un milagro.


PUBLICADO EL 10 DE SEPTIEMBRE DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA

FESTES DE Mô

 Hay cambios que se introducen poco a poco, casi sin que nadie repare en ellos. Se cambia una palabra, se modifica un nombre aquí, una denominación allá, y con el paso de los años lo que parecía una pequeña variación termina como si siempre hubiera sido así.

Durante generaciones, los mahoneses habíamos celebrado las fiestas de la Mare de Déu de Gràcia. Sin embargo, desde hace ya demasiados años se nos viene imponiendo la denominación Festes de Gràcia. Y lo llamativo es que esta sustitución coincidió casi a la vez con otros cambios: Mahón pasó a ser Maó, y el menorquín a ser absorbido por el catalán.

El procedimiento es sencillo.  Está en los primeros capítulos del manual del político infiltrado. No hace falta prohibir una palabra si conseguimos que deje de utilizarse.  Se introduce una nueva denominación en los documentos oficiales, en los carteles, en las instituciones, en los medios de comunicación y en los discursos públicos. Al principio conviven las dos formas. Después una empieza a ser considerada la correcta y la otra, poco a poco, queda relegada a los viejos del lugar.

Si podemos eliminar la tradición con una denominación más moderna, oficial o políticamente conveniente, ¿por qué detenernos en Mahón y en la Mare de Déu de Gràcia? ¿Por qué no llamar simplemente a nuestras fiestas Festes de Mô? Más corto. Más auténtico. Más nuestro.  Tal vez así ganaríamos en que la fiestas unirían y no dividirían. No se puede negar que Mô representa al conjunto de los mahoneses.  ¿O sí?

Y hay más. ¿Por qué no cambiamos la fecha de las fiestas?  Últimamente tenemos bastantes posibilidades de encontrarnos con unas fiestas pasadas por agua. Año sí, año también ha habido actividades que se han tenido que suspender.  O como mínimo trasladar de fecha o de espacio.  Y con el famoso cambio climático lejos de solucionarse, lo más probable es que determinadas situaciones meteorológicas, olas de calor y lluvias torrenciales, se hagan cada vez más frecuentes. Entonces, si realmente queremos unas fiestas que permitan disfrutar de la calle, de las plazas, de los caballos y de la participación de vecinos y visitantes, ¿por qué no estudiar la posibilidad de trasladarlas a una fecha más a finales de primavera o a principios del verano, cuando las probabilidades de disfrutar de un tiempo más estable sean mayores?

¿Por qué no recuperar, por ejemplo, la tradición de celebrarlas alrededor de Sant Joan, como se hacía en la antigüedad?  No sería, después de todo, ajeno a nuestra historia. Aunque ya me imagino celebrando las fiestas de Joan.

Y de la Mare de Déu de Gràcia ¡Molt bones festes!

PUBLICADO EL 3 DE SEPTIEMBRE DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

MENORQUÍN, SÍ, GRACIAS

 

Hay debates que en Menorca parecen imposibles de mantener sin que inmediatamente aparezca la política. El de la lengua es uno ellos.

En Menorca hablamos menorquín.  También hablamos menorquín. Lo hablamos en nuestras casas, en el trabajo, en nuestras relaciones cotidianas. Lo hemos recibido y aprendido de generaciones anteriores. Es una manera menorquina de hablar que no apareció ayer ni fue inventada por ningún partido político.

Desde el punto de vista filológico, nadie duda que el menorquín pertenece al ámbito lingüístico catalán. El problema empieza cuando ese reconocimiento se convierte en una excusa para considerar que la única forma legítima, culta o válida de expresarnos es el catalán estándar. Una cosa es proteger una lengua y otra muy diferente es estandarizarla hasta hacer desaparecer sus particularidades.

El menorquín no necesita ser convertido en otra cosa para ser protegido. Necesita precisamente que se proteja aquello que lo hace menorquín.

Durante décadas hemos asistido al proceso en el que las formas propias de Menorca han ido quedando relegadas. Determinadas palaPUbras pasan a considerarse incorrectas; determinadas construcciones dejan de utilizarse en los ámbitos formales; determinadas expresiones se conservan únicamente en la conversación familiar o como una especie de pieza de museo. Si no se actúa, las nuevas generaciones terminarán utilizando cada vez menos aquello que sus padres y abuelos utilizaban con naturalidad. Y aquí está la trampa.

Una modalidad lingüística no sobrevive porque una institución diga que la protege. Sobrevive cuando sus hablantes pueden utilizarla con normalidad y sin sentir que están hablando incorrectamente.

El problema de fondo es que la lengua ha dejado de ser únicamente una cuestión lingüística. Para determinados sectores el idioma forma parte de un proyecto llamado Países Catalanes. Y cuando una concepción política necesita que realidades diferentes encajen dentro de una misma construcción cultural, las variedades lingüísticas pueden acabar desempeñando un papel político que va mucho más allá de la filología.

La propia legislación autonómica reconoce que las modalidades insulares deben ser objeto de estudio y protección. Por tanto, reivindicar una protección específica del menorquín no es una extravagancia ni una guerra contra la filología. Es, simplemente, tomarse en serio la diversidad lingüística que existe dentro de Baleares.

Se ha tardado, han pasado demasiados años, pero por suerte, al fin Menorca tiene un conseller de cultura que piensa en menorquín. Gracias Joan Pons Torres.  Ánimo y sigue así. No cambies.

PUBLICADO EL 27 DE AGOSTO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

QUIMERA EN EL RIF

 

Escribo estas líneas desde Alhucemas. Disfruto de unas jornadas de asueto gracias al patrocinio del Imserso.  Es agosto de 2040. Aún no he llegado a los ochenta y Es Diari sigue permitiéndome ocupar un espacio semanal. Sánchez hace años que ya pasó a mejor vida. Ahora es miembro asesor permanente del Consejo Europeo. Su mujer da clases de piano en el Conservatorio Real de Bruselas y su hermano es el director de una Cátedra Extraordinaria de Transformación Social Competitiva en la Universidad Libre de Bruselas.

La política exterior española cambió y mucho desde que Sánchez es miembro asesor. Vamos, desde que ya no está. Todo empezó con unos supuestos espías.  Durante años, el Gobierno español negó que los servicios de inteligencia hubieran tenido algún papel en la crisis rifeña. Después negó que agentes hubieran estado allí. Finalmente, cuando se desclasificaron los documentos, descubrimos que había casi tantos españoles infiltrados en el Rif como nativos. Pasaban por allí, dijeron ellos.

Hace doce años, el Rif era todavía una región marroquí marcada por tensiones políticas y protestas contra Rabat. Hoy es una república independiente, con moneda propia, Parlamento, bandera, selección nacional de fútbol femenino y una red de hoteles marca España que te cobran doscientos euros por una habitación con vistas al Mediterráneo.

En 2029 llegó todo. Trump también había pasado a mejor vida.  La agenda 2030 estaba a punto de parir cuando la primavera afectó al Rif.  Y de rebote, al Sahara.  Las fichas de dominó habían caído sin obstáculo alguno. Las supuestas saunas y el Pegasus ya no podían parar el proceso. Muerto el perro, se acabó la rabia.  Incluso Francia nos miraba diferente.

Ceuta y Melilla estaban eufóricas. Canarias, también. La llamada Operación Gurugú empezó como una misión de inteligencia.  Inteligencia española. Y secreta, habría que añadir. Tan secreta que ni Marlaska se hubiera enterado. Vamos, como cuando le entraron por Ceuta y nadie le avisó.

Y lo que empieza bien, termina mejor.  Terminó con invasión de hoteleros, constructores e instaladores de placas solares.  Los primeros se quedaron en el Rif, los últimos al Sahara Occidental.  Y los constructores, en ambos.  Ni la arena ni el cemento son problema.

El resto ya está escrito.  Era la Gaza que Trump deseaba para sí, pero en territorio berebere y con sello español.  Sin necesidad de bombardear nada. Bueno, la sobrasada y la carnixua algo tuvieron que ver.  La Operación Porquetjada sigue sin desclasificarse, si es que alguna vez existió.

Utopía, sueño, quimera…  ¿Y por qué no? Torres más altas han caído.

PUBLICADO EL 20 DE AGOSTO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

DOS MILLONES EN CURAS

 Y no me refiero al concepto que por definición es “el conjunto de cuidados profesionales y técnicas sanitarias aplicados para tratar, limpiar y favorecer la sanación de una herida, lesión o úlcera, con el fin de prevenir infecciones y lograr la regeneración de los tejidos de la piel”.  Me refiero a los casi dos millones de euros que la Junta de Andalucía destina anualmente a financiar la asistencia religiosa católica en los hospitales públicos de la comunidad. Vamos, que la cosa va de sacerdotes.  Y digo Andalucía, porque es allí donde ha saltado la noticia. Pero hay más.

Todas las comunidades autónomas sufragan de sus presupuestos la asistencia religiosa católica en sus hospitales. Todas, todas, todas.  Vamos, que todos los ciudadanos que pagamos impuestos pagamos un trozo del cura de los hospitales, seamos o no creyentes, queramos o no que nos asistan.  Y no es por capricho.  Bueno sí. Capricho del primer gobierno socialista, para que luego digan.

El Acuerdo sobre Asuntos Jurídicos entre el Estado Español y la Santa Sede de 1979, dice que “el Estado reconoce y garantiza el ejercicio del derecho a la asistencia religiosa de los ciudadanos internados en establecimientos penitenciarios, hospitales, sanatorios, orfanatos y centros similares, tanto privados como públicos.” Pero nada dice que se tenga que pagar.

Fue durante el primer gobierno socialista, que el Ministerio de Sanidad y Consumo y la Conferencia Episcopal firmaron en 1985 un convenio para la asistencia religiosa en hospitales públicos. En él se fijó que los centros hospitalarios asumirían el coste económico de los capellanes asignados. ¡Toma ya!  Y con el traspaso de las competencias de Sanidad a las Comunidades Autónomas, pues a pagar las comunidades autónomas.

Y es que ya lo dijo Zapatero de que “ser socialista es normalmente tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho”, eso sí, le faltó añadir “siempre que el dinero sea de otros”.

Y yo me digo, ya que los pagamos entre todos, al menos que la asistencia sea a demanda. Vamos que, si estoy ingresado en un hospital y no he solicitado asistencia religiosa, por favor, que no aparezca en mi habitación persona que no sea sanitaria, por mucha bata blanca que lleve. No es por nada, sólo para evitar una vulneración de la protección de datos.  Y que no me gustaría que viniera a visitarme un chamán y me ofreciera beber ayahuasca, por ejemplo.

Y ya que estamos y que somos tan guais, ¿por qué la izquierda española no ha denunciado este convenio con la Conferencia Episcopal y hace que la religión en los hospitales no la tengamos que sufragar los contribuyentes?

PUBLICADO EL 13 DE AGOSTO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

CEUTA Y EL ESTRECHO

Cuando casi un centenar de miles de personas cruzan en un día, sin control alguno, la frontera hacia Ceuta es que algo o alguien falla.  Y si no falla, es porque ese alguien quiere que pasen.  Y punto.

Los servicios secretos pasan la información y quien debe tomar la decisión no la toma.  O sí. La de no hacer nada. A eso se llama hacer política. Y punto.  Grupos de Facebook convocan fecha, lugar y hora para el paso de la frontera.  Es más, con propaganda de trajes de neopreno y bicicleta incluida. ¡Toma ya!

El culpar de todo ello al Tribunal Supremo por hacer cumplir la ley, cuando la ley la “fabrican” los políticos, se llama cinismo.  El bajarse los pantalones a los dictados de un tirano, se le llama ser un títere, un sumiso o colaboracionista, entre otras.

La Fiesta del Trono vino con regalo incluido.  Algunos con pasaje de ida y vuelta. ¿Alguien puede creer que ese casi centenar de miles de hombres en edad militar que invadieron Ceuta lo hicieron por motivos políticos o económicos? Y si fuera así ¿por qué regresaron a la contraorden?  Violación de la integridad nacional, lo llamó Sánchez.  A él le llamaron otras cosas. ¡Y más cuando alabó la labor de Marruecos!

Ceuta se autoconfinó. Por su seguridad, añadirían. A las fuerzas del orden se las esperaba, sí.  A los militares, también.  Acuartelados o en prevención, dirían.  Ni emergencia nacional ni estado de sitio que ampare a los militares.  Mientras, los militares de postureo.

Perejil fue otra historia. Tuvo consecuencias, eso sí.  La venganza vino de la mano de los servicios secretos. Del norte y del sur. Y también se advirtió. Aquella vez con octavillas por San Sebastián instando al nacionalismo vasco a hacer un boicot a Renfe a primeros de marzo. ¡Qué casualidad!

Esperemos que todo se quede en un ensayo general y el suflé se desinfle.  Esperemos también que Ceuta recupere la normalidad y que continúe siendo española.  ¿Esperarán a que empiece la próxima campaña electoral para la entrada definitiva?  Y si es así, ¿anulará Sánchez las elecciones, cosa que no se hizo ni con el 11-M?

El episodio ha servido también para conocer el grado de confianza y de apoyo exterior que posee el Gobierno de Sánchez gracias a su política exterior.  Puede mejorar.  Y si devuelve las verjas a Gibraltar, incluso mejor. Contentará a Marruecos y al otro lado del Atlántico.

Por cierto ¿sabremos alguna vez qué contenía el famoso móvil del presidente, o nos tocará recurrir a la imaginación de cada cual, tal y como ocurrió con el 11-M?

¡Ah! y después de todas esas cosas, siempre suelen ganar las izquierdas, ténganlo en cuenta.

PUBLICADO EL 6 DE AGOSTO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

PUERTAS SUPERGIRATORIAS

Eso de acabar en el consejo de administración de una eléctrica o una gasista ya huele a viejo. Y mal.  Ahora lo que se lleva son los destinos internacionales en Ginebra, Bruselas o en alguna embajada por ahí perdida. Una salida elegante antes de que los electores los envíen a casa.

Yolanda Díaz se prepara para otro “chulísimo” de los suyos.  Al principio pensé que se dedicaría a eso del canto, por lo de la OTI, pero no.  No es la OTI su pretendiente, sino la OIT. ¡Vaya por Dios! ¡Qué confusión la mía! Nada menos que la Organización Internacional del Trabajo. Con lo que debe saber ella de eso…  Y con su nivel de inglés, ya no digamos.  Como el mío, que cuando me preguntaban si dominaba el inglés, siempre solía decir el típico de que “si era bajito y se dejaba”.

Me la imagino presidiendo un organismo sin pena ni gloria con sueldo astronómico y libre de impuestos -o al menos, menores que en tierra patria-, dietas infinitas y chofer a la puerta.  Me la imagino redactando informes impecables sobre el empleo digno.  Bueno, dictándole a la IA que se los escriba y con un poco de suerte, que se los resuma, no sea que se líe al explicarlo al populacho.

Me la imagino compartiendo piso, palacete u hotel. Vaya a usted a saber, no sea que se pierda entre tanto caserón.  Y ya que estamos podría compartirlo con su camarada Mónica García.  Ella también busca otro chulísimo cargo donde desestresarse de tanto pulso con sus colegas de profesión, porque testaruda, parece que es un rato largo. Intransigente, dirán los más formales.

Me imagino a la aun todavía ministra de Sanidad exportando la "Marea Blanca" al mundo mundial. La “marea blanca” contra ella, por supuesto.  Y es que claro, Mónica García se quiere ir con los humos a otra parte.  Nunca mejor dicho. Y del inglés, bueno, harán buen binomio. Vamos, que al “a relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor” de Ana Botella le ha salido serias competidoras.

Hace ya tiempo que ha puesto el ojo en la Organización Mundial de la Salud.  Nos lo demostró suficientemente cuando la crisis del Hantavirus y los ratones nadadores. El plan es redondo: pasar del activismo de megáfono a la gobernanza mundial de la cosa de la salud, donde los problemas no se resuelven, pero se abordan en comités no vinculantes.

Ambas pretenden un retiro dorado de lujo donde da igual si eres comunista, liberal o ultraconservador; basta con saber posar en la foto oficial, firmar la declaración de turno y disfrutar del retiro a costa del contribuyente.  Si lo consiguen o no, ya será cosa de la diplomacia y del peso específico de Sánchez en el mundo mundial.


PUBLICADO EL 30 DE JULIO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA. 

La Roja. Y gualda.

 

Hay noches en las que ni la carambola de la vida ni de la política logran eclipsar lo puramente deportivo.  España ha tocado el cielo frente a la garra argentina. Vencimos. Y eso que la crónica de esta final no se escribe solo con goles, sino también con la afilada ironía política.

Hablamos de profecías y de karma. Seguro que en los mentideros de la Villa y Corte se daba por hecho que la presencia de Pedro Sánchez en la final iba a ser el definitivo beso de la muerte para la selección, y más ahora que ha emergido la noticia del intento de boicot de los mandos de Interior y de la Guardia Civil a los actos del 2 de mayo.  Ya me imagino un Feijóo pidiendo la dimisión por el mal augurio. Pero no.  El presidente, colgado con el sambenito de "gafe" por su habilidad para que su presencia coincida con estrepitosos hundimientos deportivos, ha roto su propio maleficio. Esta vez no hubo "efecto Moncloa". El presunto mal de ojo se ha disuelto demostrando que hasta la más persistente de las leyendas negras tiene un límite cuando la Roja decide bordar el fútbol. ¿O simplemente habrá sido por la presencia del rey y demás miembros de la familia real? Menos política y más deporte. Los jugadores, los únicos protagonistas. Y el pueblo español, también.

Las miradas se quedaron con las ganas de ver a la “señora presidenta” en el palco presidencial. Begoña Gómez no fue al fútbol, pero el runrún no se apaga. Y es que, con el pasaporte recién recuperado tras semanas de idas y venidas en los juzgados de Plaza de Castilla, el contraste sigue escociendo. A cualquier españolito de a pie, un embrollo judicial de ese calibre le habría supuesto ver la final en la pantalla de un bar de barrio, o en la plaza del pueblo. A ella, sin embargo, el destino del poder le tenía reservada la absoluta libertad de elegir... aunque esta vez decidiera dejar la butaca VIP junto a Trump vacía.

Y abajo, frente a los derrotados, resultaba imposible no contagiarse de cierta picardía histórica. Los muchachos de la albiceleste caían con el orgullo herido, mientras más de uno recordaba, entre risas, la controversia de la ley de Nietos del camarada Sánchez. Al fin y al cabo, les hemos ganado a nuestros propios nietos.

España reina en el mundo del fútbol. Se ganó en el campo, se sobrevivió a la superstición presidencial y se celebró en las alturas de un palco inalcanzable para los mortales ordinarios. Al final, todo quedó en casa.

Y aunque no sirva de precedente, el pasear la roja y gualda no fue por unas horas sinónimo de fascismo.  Y esperemos que esa vez la noche fuera sin cargas policiales en la Cibeles.

PUBLICADO EL 23 DE JULIO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

SALSA MAHONESA

 

Uno está ya cansado de tanto bombardeo publicitario en el que se ve involucrada tanto directa como indirectamente nuestra estimada Roqueta.  Que si la cerveza tal, que si la naviera cual, que si el faro mengano, que si las playas vírgenes, que si la blancura de las casas, que si el azul de mar, que si los caballos, que si las fiestas patronales… Un morir de éxito sin ganancia alguna para el menorquín de los ocho apellidos.  Un morir, al fin y al cabo. Y un éxito para los que hacen negocio.

Playas desvirgadas, fiestas bajo estado de sitio, restauración con cita previa y playas sin plazas de aparcamiento.  Por no hablar del problema de la vivienda, la carestía de la cesta de la compra, carreteras saturadas y el acceso a los servicios públicos diezmados. ¿Era esa la Menorca que soñaron quienes introdujeron el turismo en la isla? Supongo que no. Eran otros tiempos. Eran otras personas. Eran otras empresas. Sobre todo, otros empresarios.

Las últimas semanas las carreteras se han saturado. Y no sólo de vehículos. También de vallas publicitarias. Y nos han sorprendido.  Sorprendido para bien.  Reivindican lo que ni los menorquines de pura cepa hicieron. Mejor aún, ni los propios mahoneses de pura cepa.  Sin vergüenza alguna, sin tapujos, sin complejos.  Y esta vez no va de pomadas ni de gin amb llimonada.  La cosa es más seria. Más internacional.  Y más tradicional.

“En Helios decimos mahonesa porque…adivina dónde se inventó”.  “En Helios decimos mahonesa porque no sabemos dónde está mayón”.  Así de claro publicitan las vallas. Así de claro aparece en las redes. Miquel Montoro, aquel chaval del hòstia, pilotes de antes, influencer mallorquín de ahora, también lo reivindica. Mahón, y con hache.

Coincide en el tiempo con el boicot del Senado a la firma del Tratado de Amistad y Cooperación entre España y Francia.  Por desgracia nada tiene que ver con este tema. Poco les importa a los políticos defender nuestra historia, aunque sólo fuera la gastronómica.

Está claro que para Helios es sólo una campaña publicitaria.  Es su márquetin, está claro. Su negocio. Pero este márquetin nos beneficia también a quienes defendemos la referencia a aquel “aioli bo” de Fra Roger, recogido también en De Re Cibaria, de Pere Ballester. Y lo mejor de todo, sin que nos cueste un euro de nuestro bolsillo, de nuestros impuestos.  Y más aún, sin que nadie se los embolse inadecuadamente.  ¡Eso ya es la pera!

Y lo más asombroso -aunque no creo que tarden mucho- es que aún no han salido los amantes de quitar la “h” a decir la suya.  O a denunciarlos por doquier. ¿Será motivo de otra campaña?

PUBLICADO EL 16 DE JULIO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

MÁS IMPUTADOS QUE DIPUTADOS

 

El título de hoy no es mío, lo confieso.  Lo he visto por las redes y me he apropiado de él. Suena bien, parece un eslogan y no creo que difiera mucho de la realidad.  Y además rima. ¿Qué más se puede pedir a estas alturas? Un poco de humor siempre es de agradecer.

Tampoco los he contado.  Ni los unos, ni los otros. Desconozco el número de diputados que tiene Sánchez. No los he contado. Ni me importa.  Y el número de imputados, pues difícil. De momento es una progresión diaria.  ¿Será por ello por lo que Sánchez siempre habla de un gobierno progresista?  Vamos que no es que progresen adecuadamente, sino más bien que las listas de espera para acudir al juzgado son una progresión geométrica.

Ya sé que algunos me corregirán diciendo que no son imputados, que son investigados. Que el término es para dar una mayor garantía a los individuos en cuestión. Y bla, bla, bla.  Y algún otro, incluso se atreverá a decir “y los otros más”.  Y tendrán razón los primeros.  Pero lo cierto es que el pase de imputados a investigados se dio cuando los “antiguos” imputados empezaron a ser cargos políticos.  Y no antes.

Y los otros más, tal vez.  Tampoco los he contado.  Pero al ritmo que vamos, o bien tendrán que ampliar las cárceles o sencillamente seguirán sin entrar en prisión, como viene siendo ya habitual, salvo destacados ejemplos.

Y seguro que me añaden lo de la presunción de inocencia.  Y también tendrán razón. Lástima que la verdad jurídica no siempre tenga el mismo porcentaje de verdad a secas. O en mayúsculas.

Últimamente la verdad jurídica es sólo una verdad pactada.  Una verdad pactada entre la fiscalía - ¿de quién depende? - y el delincuente ya no presunto.  ¿Se imaginan que todos los juicios por corruptelas políticas fueran vistos por un Tribunal del Jurado?  Por suerte para ellos, la Justicia es lenta. Y por suerte para ellos, la mayoría no acaba siendo enjuiciado por un Tribunal del Jurado. ¿Por qué será que el Gobierno no gestiona políticas adecuadas para agilizar la administración de la justicia? ¿Quién sale beneficiado de esta mala gestión?

¿Es consciente la ciudadanía de que el hartazgo que provoca tanta noticia sobre corrupción va en su propio detrimento? ¿Somos conscientes de que la pasividad que mostramos ante estos mismos hechos va en nuestra contra? El Gobierno sí lo tiene claro. Y por eso mismo, resiste y no dimite. No dimite ni deja dimitir.

La estrategia de la tierra quemada parece ser el único propósito de nuestro amado líder. Una España sin credibilidad exterior. Una España sin credibilidad interior.  El caos no, la depresión del Estado. De derecho.

PUBLICADO EL 9 DE JULIO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

#YoConBegoña

 

Quede claro que a mí no me encontrarán entre estos millones de españoles y asimilados que van por la calle aupando la frase #YoConBegoña.  Y aunque de momento nadie se ha encontrado a estos millones gritando y alabando “Begoña, Begoña” por las calles y plazas de su pueblo, ciudad, patria o nación, o como quiera llamarle cada uno a su rinconcito, puede que a partir de que el vocero mayor de la república bananera hiciera su aparición teatral ante su señor amo, la maquinaria argumentaría del partido sanchista con sus 61 del ramo, lo hagan posible.  Habrá que esperar a los bulos, a los fangos, a las IAs, quien sabe…

Me imagino la escena:  Nos encierran de nuevo con cualquier excusa. Nos citan a las ocho de la tarde en los balcones de cada casa. Cacerola en mano y espantasuegras en la boca.  En la otra mano, un mazo, cucharón o cualquier cosa con que darle al artilugio de cocina. Y dale que te pego.  Así intentaron cargarse la monarquía cuando el llamado coletas estaba en el Gobierno.  Nos citaron para gritar contra la monarquía.  A las ocho de la tarde de un mes de marzo.  Y el tiro, erró. 

Apoyamos, incrédulos a las fuerzas de seguridad. A los mismos que nos denunciaban si íbamos a comprar los yogures de uno en uno.  A los mismos que aun teniendo que saber que era anticonstitucional la norma, seguían las órdenes del triunvirato de aquella policía patriótica del socialismo populista.  La cordura llegó.  Llegó cuando a la lista del balcón se añadió a quienes de verdad trabajaron para salvar la vida de los demás: los sanitarios.

Han pasado varios días desde que el vocero mayor del sanchismo soltó la parrafada en la tribuna. Han pasado varios días en que, perdida la votación, todos los suyos se alegraron aplaudiendo puestos en pie. El psicoanálisis ya no es posible. Han roto los esquemas y las pruebas clínicas. La IA ya no resuelve si no que, como los GPS, les recalcula la dirección.  El problema con Sánchez es que hay origen, sí. Lo que no hay es destino. Ni el Papa fue capaz de darle claridad a su mente.

Y lo que realmente me preocupa no es el extasiado bochorno de la bancada socialista perdiendo votación tras votación.  Lo que me preocupa es saber a quién se refería Patxi, el inacabado ingeniero industrial por la universidad del País Vasco, cuando se juramentó, agitando los brazos como aspas de molinos, llevándose una mano al corazón y golpeando el estrado con el puño. ¿Será Begoña su madre? ¿Será Begoña su esposa? ¿O se refería simplemente a “su” señora presidenta? Si es a esa última, sólo hace falta mirar la cara de póker que tenía el marido de la presidenta.

PUBLICADO EL 2 DE JULIO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

OÍDO EN LEÓN

Escribo estas líneas desde León, cuna del parlamentarismo, como dicen en estas tierras.  Como dicen, es y la Unesco reconoce.  Otro mérito que se le debe reconocer a León es que allí reinó la primera reina titular de la historia de Europa Occidental, doña Urraca. Un León majestuoso, lleno de historia y vitalidad.

Y hay famosos más recientes.  Podríamos enumerar a muchos -Jesús Calleja, Imanol Arias, Antonio García Ferreras, Luis del Olmo, etc.- pero hay quien brilla con luz propia, la joya de la corona, nunca mejor dicho gracias a la UDEF y a la aún existencia de jueces independientes.  Aunque nacido accidentalmente en Valladolid, toda la familia de Zapatero es de origen leonés y es en León dónde creció, se educó y formó. Y para no defraudar a los seguidores, hay que decir que sus primeros años escolares lo realizó en el colegio privado de las Discípulas de Jesús.  Allí debió ser donde le enseñaron aquello de que “ser socialista es tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho”. O no.  O, todo lo contrario. Vaya, vaya con la educación privada.

Y te cuentan que el alquiler de la vivienda está por las nubes.  Lo que no saben es que con lo que cuesta una habitación en Menorca, allí te puedes alquilar una vivienda entera. Y ya no digamos la diferencia de precio en la compraventa de viviendas. 

Tampoco quieres hablar de los precios de la hostelería, restauración y resto del sector turístico. No hay punto de comparación. Y siempre a favor de León, claro.  Lees en la edición dominical de Es Diari que “los elevados costes se comen los beneficios en la restauración”.  Y piensas que al menos en León sí puedes salir a comer.

Tecleo estas líneas justo llegado de Riaño. Vienes maravillado tras la navegación por los llamados fiordos leoneses y disgustado a la vez. Has aprendido que lo que no se atrevió Franco, sí se atrevió un socialista manu militari. Casi una decena de pueblos fueron destruidos, sus habitantes desalojados a la fuerza y las promesas, como siempre, incumplidas.  Y por un día, Europa no ayudó al viejo Riaño. Eso si, siempre que Europa fuera oída. ¿Cuántas veces nos escudamos en Europa y cuántas veces pasamos de ella?

Estampado en el escudo de la España de todos, León sigue vivo. El leonés, su lengua propia, goza de protección específica en su estatuto de autonomía. Igual le ocurre al gallego en los lugares en que habitualmente se utiliza. ¡Qué envidia me dan! ¡Qué suerte han tenido con sus políticos! ¡Ellos sí son un reino histórico!

Y, además cuna del parlamentarismo, a diferencia de otros que le ponen, eso sí, mucho cuento, a su propia historia.

PUBLICADO EL 25 DE JUNIO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

VISITA PAPAL

 

La visita a España de León XIV no ha dejado indiferente a nadie.  Ha logrado lo que hasta ahora nadie fue capaz, al menos, en las últimas décadas. Podríamos mencionar desde que al himno nacional no se le silbara a que Pedro Sánchez acudiera a una misa.

Lo más anecdótico sin duda fueron los ojos chispeantes en el besamanos de la diputada defensora de los proetarras o la acaparación de manos por parte de la representante independentista catalana, y ya no digamos la postura en formación del republicano catalán de raíces andaluzas.  Todos querían lo mismo: la foto y la mano. Y todos quedaron contentos.  Por cierto, el Papa se marchó tal como vino.  Vamos, con el anillo en el dedo.

Madrid, Barcelona y Canarias.  Como la Santísima Trinidad.  Cada uno a su estilo.  Lo institucional, lo diplomático y como no, lo social.  Brilló sin duda Barcelona.  Se lo merecían. Aunque para brillar, más de quinientos cantores tuvieran que salir escoltados antes de finalizar su actuación.  Y nadie protestó airadamente. Esta vez, sí se encontraron las urnas. O las esteladas, mejor. Y el lemosín que no falte.

Cada uno oyó lo que quería oír.  Casi todos aplaudieron. Y los pocos que no lo hicieron, al menos se pusieron en pie.  La ovación más larga en años, dicen los comentaristas. Y uno se pregunta, por qué no seguir un tiempo así.  Los republicanos aplaudiendo a un Papa, a un jefe de Estado elegido por unos pocos.  Unos ateos buscando cobijo tras la sotana blanca. Unos progresistas buscando apoyo a sus políticas y unos conservadores hablando de espiritualidad del pueblo español y de la defensa de la vida.

Una semana ha dado para mucho.  Incluso para que algunos casos pasaran desapercibidos, acallados, en silencio espiritual.  Los collares de Zapatero se revalorizaron en el peritaje.  Esta vez no necesitó salir en bolsa ni llegar a la subasta.  La fontanera de Ferraz - ¿o deberíamos decir de la Moncloa? - sigue aportando ríos de tinta en los papeles y mares de datos en la red. Y quien no pasó desapercibido fue Iberia.  Fiel a su línea, el aparato no despegó.  ¿Fue un retraso horario o simplemente fueron problemas técnicos?  Al menos, el Falcon no falla.  Y fue el rey Felipe VI quien cedió el suyo.  El del presidente, ni estaba ni se le esperaba.

Y esta semana post visita papal, viene cargada.  Begoña Gómez y Rodríguez Zapatero tienen paseíllo judicial. O al menos, eso se espera. Vayan o no, ya es otra cosa. Depende. Y ¿de quién depende? Pues eso, que se le pregunten a P.S.  Al menos, esta vez ya está identificado con nombre y apellido.  Y eso que esta vez no había tantas pistas.

Amén.

PUBLICADO EL 18 DE JUNIO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

POLICÍA PATRIÓTICA

Escribo estas líneas cuando el jefe de los católicos está sobrevolando suelo patrio a punto de aterrizar en Madrid.  Me lo imagino repasando los últimos detalles que le habrán pasado sus secretarios y haciendo alguna consulta con la IA para afinar sus percepciones de tanto colapso político.  Me imagino al duendecillo bueno soplándole a la oreja aquello de que la eficiencia tecnológica nunca debe sustituir la dignidad inherente de las personas ni la necesidad de relaciones humanas reales.  Magnifica Humanitas, pensará León XIV.

Me lo imagino tecleando en su teléfono móvil el término “policía patriótica”.  Y la respuesta será simple y llana: “Expresión de carácter político y mediático utilizada en España para referirse a una presunta red de altos mandos del CNP, que habría operado de forma encubierta durante el gobierno del PP al margen de los cauces legales y del control judicial, como la Operación Cataluña, Kitchen, Pisa…”.

Hasta aquí llego. Desconozco si León XIV habrá insistido en que afinara más, o lo dio por bueno. O simplemente lo descartó. Creo que la IA, cuando le interesa, se queda corta.  Vamos, que el argumentario también se lo mandan a ella, por lo visto.  A veces, parece un comunicador de TVE.  De la 1, concretamente. Del número ONE.

Yo le añadiría al listado de policía patriótica, supuestamente claro, a quienes reprimieron -o dieron orden de reprimir- a los concentrados frente a la sede de Ferraz; a los mandos que dieron la orden a la Guardia Civil de permanecer de perfil con la investigación al hermanísimo; a quien entregó terminales móviles seguros a la trama Koldo; a quien supuestamente reveló secretos contra su antigua unidad y colaboró para impulsar sospechas ante la directora general. Y podríamos seguir.  Y en un futuro, seguro que podremos añadir muchos más altos cargos a la lista.  Dirán que es un caso aislado. Y lo será cuando éste sea un policía o un guardia civil corrupto, pero cuando lo son los jefes y además siguen ascendiendo en el escalafón, o se les favorece con destinos apetecibles, tiene otro nombre. Y de aislado, nada.

Y cuando alguno se descuelgue poniendo el foco hacia los jueces, pues lo mismo. También podremos hablar de algún magistrado famoso quien ordenó interceptar conversaciones entre abogados y clientes, y como no, a otro que también se hizo famoso al deslizar en una sentencia la famosa frase que daba por acreditada la existencia de una estructura financiera y contable paralela a la oficial en el PP, y que posteriormente fue anulada por el TS.

Vamos, que hay patriotas, con banderita y sin ella. O de diferentes colores. 

PUBLICADO EL 11 DE JUNIO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

PRIORIDAD NACIONAL

 

¿Se imaginan comprando en un supermercado y que el encargado de sección le hiciera sacar de su carro los últimos packs de botellines de agua que ha cogido en oferta porque otra familia con menos recursos “oficiales” que usted los quiere, con la única excusa de que usted puede costearse los otros packs que no están en oferta?

¿Se imaginan haciendo cola en la caja de un supermercado y que de pronto apareciera una familia con un carro abarrotado de productos y se le “colara” con la excusa de que usted tiene más facilidades para hacer la compra en un supermercado más selecto y con menor concurrencia de clientes?

Supongo que, si de estas dos preguntas anteriores se hiciera una encuesta a la población, habría respuestas para todos los gustos. Y es lógico que así fuera. Por suerte, no todos pensamos igual, y en eso se basa la democracia: Respetar las opiniones ajenas y de no haber acuerdo, pues la opción mayoritaria decide sobre las demás.  Pero una cosa es una votación y otra muy distinta, una encuesta. También supongo que los resultados de ellas -de las encuestas- incluso serían diferentes dependiendo de cuales fueran las empresas que las realizaran.  Entiendo que los resultados variarían y mucho dependiendo si una de ellas fuera el CIS y las otras cualquiera habida y por haber en el mercado libre.  Al final, lo importante ya no son los ingredientes, sino quien los cocine.

Lo vemos continuamente. Y lo aprendí personalmente cuando cursaba COU, y de ello ya han pasado cuarenta y cinco años.  Nos hicieron hacer una encuesta con formato reglado y los resultados que recogimos de centenares de ciudadanos, una vez “cocinada” no se parecía en nada a la que habíamos recabado de los mismos.  También hay que decir que en “la cocina” ya no participaban los alumnos, sino solamente los profesores.  Desde aquel momento, a no ser que las respuestas sean “si” o “no”, desconfió de cualquier otro resultado, interpretación o como quiera llamársele.

Con el tema tan de moda de la “prioridad nacional” o del famoso “arraigo”, pasa un tanto de lo mismo.  Los comentarios en la cola del supermercado, en la consulta del médico o incluso en la ITV, son más unánimes y, difieren y mucho del ambiente que intentan vendernos algunos medios de comunicación.  ¿De comunicación, de información o desinformación? ¿Serán preguntas del tipo “si” o “no” o lo contrario?

Porque no es lo mismo preguntar: ¿Quiere que gobierne la política de prioridad nacional de VOX excluyendo a los migrantes?, que preguntar ¿Cree que el arraigo tiene que prevalecer antes que otras cuestiones en según qué demandas?

Pues eso.

PUBLICADO EL 4 DE JUNIO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

PINTA FEO

 

Hay frases que adquieren protagonismo por si solas.  Otras, necesitarán de un acelerador.  Esta vez el acelerador lleva nombre de presidente.  No es que sea una marca comercial, aunque por lo que parece, de comercio sabe mucho.  Más que de comercio, de negocios. Vamos que la mantequilla unta bien.

Aunque muchos lo nieguen públicamente, a nadie nos ha sorprendido la imputación de José Luis Rodríguez, Zapatero para más señas, por parte de la Audiencia Nacional.  Hacía años que todas las presunciones habidas y por haber volaban sobre su cabeza.  Hacía años que las mismas presunciones dejaban un reguero de sospechas sobre sus viajes, sus encuentros con la dictadura venezolana, las presiones a los familiares de los presos políticos en el Helicoide, el rescate de Plus Ultra e incluso con el caso Delcygate.  Lo que sí nos sorprendía era que ni la policía ni la fiscalía hicieran nada. ¿De quien depende la fiscalía? Pues eso.

Al final, incluso se dice que habrá sido fuego amigo.  Presuntamente, claro.  Incluso hay quienes meten en la ecuación a otro José Luis, Ábalos para más señas.  ¿Fue una guerra entre lobistas y comisionistas?  Y ya sabemos el dicho, no hay dos sin tres.  Tiempo al tiempo. ¿Acaso un lobista actúa solo? Por definición un lobista se dedica a influir sobre las decisiones de los gobiernos. Y por lógica, los gobiernos tendrán que dejarse influir.  Cierro comillas. Al final, le cogeremos cariño a Ábalos.

Dos frases han ganado protagonismo estos días pasados.  El pinta feo de los comunistas y la presunción de inocencia por parte de los socialistas. Lo bueno del caso es que ya ni se han atrevido a lanzar el famoso lawfare tan de moda últimamente. Y eso, dice mucho del caso. ¿Acaso tienen más información de la que ha salido publicada? Pues claro que sí. Blanco y en botella. Y no me refiero a Pepiño.  Al menos de momento. Y tampoco pongo Acento -en mayúsculas- para no despistar al populacho.

Seguiremos implorando a la presunción de inocencia, que es lo único que le queda a uno. La presunción. Lo otro lo tendrá que arreglar antes de llegar a juicio. Después le pintará feo, sí. Por eso mismo ha contratado a un abogado experto en Derecho Procesal y no en Penal. Si no es capaz de parar el procedimiento por algún defecto de forma, pues ya se sabe. Al final terminará negociando para salvar a sus hijas.

¿Qué padre es capaz de meter a sus hijas en sus presuntos dudosos negocios? ¿Y también a su mujer? ¿Acaso se creía un ser de luz capaz de salir airoso de todo? ¿De verdad se creía el faro moral de la izquierda española? Y lo peor es que algunos se lo crean todavía.

PUBLICADO EL 28 DE MAYO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

PROFESIÓN DE RIESGO

 

Hablar de profesión de riesgo se ha puesto últimamente de moda.  No hay día que no esté en los medios de comunicación o en las redes sociales. Lo motiva el PSOE de nuestro amado líder -y de sus socios de Gobierno- al no querer reconocer el carácter de profesión de riesgo a los integrantes del Ejército, Policía Nacional y Guardia Civil.  A la que podríamos añadir también al Servicio de Vigilancia Aduanera.

No voy a sumarme al carro de quienes atacan al Gobierno de Sánchez y a sus amiguitos de comparsa en este tema.  Desde enero me propuse no atacar a nuestro amado líder, quien bastante preocupación debe tener con capear todos los frentes de la siempre presunta corrupción que se le abren tanto en el entorno familiar como en su partido.

Y eso que me sería muy fácil atacarlo con argumentos sólidos.  Además, ellos mismos se delatan.  Sin ir más lejos, una de las últimas manifestaciones del ministro del Interior y juez del Caso Faisán es que en la Guardia Civil la peligrosidad ya está considerada en otros conceptos como la productividad.  Y ya no digamos cuando la frase la pronuncia la mujer más poderosa de España -y no me refiero precisamente a Isabel Diaz Ayuso-.

María Jesús Montero, aquella mujer que cuando se fue del Gobierno para liderar el campo andaluz repartió su poder entre Cuerpo y España, también se llenó de gloria al calificar, en plena campaña andaluza, la muerte de dos guardias civiles en su lucha contra el narcotráfico, simplemente como un accidente laboral.  Y es que así son, así piensan.

Mejor lo gestiona Margarita Robles al, sin hacer nada, decir que “hay un proyecto redactado” para que militares y guardias civiles sean considerados como profesión de riesgo.  Vamos, lo mismo que los demás, pero más inteligente.

Hoy no toca defender estas reclamaciones porque se defienden ellas solas, por pura lógica. De defenderlas, la columna de hoy llevaría otro título. Uno más a mi primario estilo, sin autocensura, políticamente incorrecto: ¿Odio o prevaricación? Porque ¿Tanto odio les tiene el Gobierno que no les facilita armas largas para la lucha contra el narcotráfico? ¿Tiene sentido que el ministro del caso Faisán se las prohíba con la excusa de que dicha acción no sería comprendida por la sociedad? ¿Cuántas cosas hay que no son entendidas por la sociedad y sigue el Gobierno haciéndolas? ¿Por qué el resto de las policías españolas sí tienen la consideración de profesión de riesgo?

Pero en el escrito de hoy sólo trataré un tema. ¿Saben que quienes sí están considerados como profesión de riesgo son los cantantes, los bailarines y los actores?

¡Apaga y vámonos!

PUBLICADO EL 21 DE MAYO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

HANTAVIRUS

 

La puesta en escena presenta varios capítulos. El primero, tranquilizador. La ministra de los médicos en huelga y el ministro del caso Faisán nos dan la primera dosis.  Todo está controlado. Todo bajo control.

Aparece el experto. Te acuerdas de aquellos pocos casos aislados. Ahora, no hay peligro, nos dice. Pues si lo dice él, tal vez sí. Adelantas la ida al supermercado: papel higiénico, guantes, agua y harina. La cosa se está poniendo fea, piensas.  Te falta la imagen del triunvirato del ejército, de la guardia civil y policía nacional para que te lo confirmen.  De momento, no están.  Podremos comprar los yogures de uno en uno.  De momento.

Rebuscas en el fondo del armario y recuperas las mascarillas sobrantes.  Te dirán que ya han caducado, pero te da igual. Mejor esas, que ninguna. Acaba de terminar el juicio sobre el negocio de las mascarillas de la Covid y te da la sensación de que han hablado de todo menos de las mascarillas. De odontólogas, de bolsas llenas de chistorras en Ferraz…

Aparece la primera crisis. El MV Hondius no atracará en ningún puerto de Canarias. Bueno sí, en el de Santa Cruz de Tenerife.  Bueno, no, en el de Granadilla.  Bueno, no atracará, sólo fondeará.  Los aviones que evacúan los enfermos desde Cabo Verde tampoco aterrizarán en suelo patrio. Bueno, tal vez. Bueno, sí. Ante la negativa de Marruecos, se accede a ello. Se confirma cuando la prensa lo publica. No antes. Por humanidad y por imperativo legal.  Los jueces desmienten al Gobierno. No hay imperativo legal.  Se dice que la ministra de Más Madrid se postula para ser miembro del Consejo Ejecutivo de la OMS.  Cierro comillas.

El Gobierno de Canarias se entera por WhatsApp y por la prensa.  La comunicación entre Gobierno central y autonómico es casi nula. Saltan las primeras chispas.  El amado líder no aparece. Ni está ni se le espera.  Se aplica el 155 portuario. ¿Los ratones saben o no nadar?

Segunda crisis.  La ministra de los médicos en huelga declara que los catorce pasajeros españoles del MV Hondius una vez en tierra cumplirán cuarentena obligatoria en el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla.  Su colega, la ministra de Defensa nos dice que la cuarentena es voluntaria. Al final, es un juzgado quien decreta sus internamientos en el hospital.

La que no está y sí se la espera desde hace seis años es la Agencia Estatal de Salud Pública. Otra promesa sin cumplir por parte del amado líder. Y luego piden que confiemos.

Eso sí, a la llegada del barco, los actores principales estaban en formación para la foto. 

Ahora sólo faltan los aplausos de las ocho. ¿Aplauso o cacerolada?

PUBLICADO EL 14 DE MAYO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

ADIÓS, CEUTA. ADIÓS, MELILLA

En la lista de destinos que me gustaría visitar aparecen, entre otros, las ciudades de Ceuta y Melilla, aunque por ahora lo veo lejano.  Más que lejano, imposible.  La edad y el carácter me imponen la necesidad de no abandonar la zona de confort y, por si fuera poco, el contexto político tampoco invita precisamente a hacer la maleta.

Los lugares que visitar es algo personal, sin importancia, y fácilmente reemplazable.  La realidad es mucho más complicada.  El vivir en una isla de “segunda división” como es el caso de Menorca ayuda a desarrollar una sensibilidad especial para entender lo que significa depender de los caprichos de la geopolítica y de la brillante visión estratégica de nuestros gobernantes y que nos convierte, con una elegancia admirable, en moneda de cambio.

No envidio a los ciudadanos “de origen español” de Ceuta y Melilla. Deben vivir con la sensación de que su ciudad está en la prórroga de la historia, con el marcador en contra y con el árbitro comprado. La posibilidad de que dejen de ser españolas ya no es una hipótesis extravagante, sino algo que va cogiendo forma. Todo por esa costumbre tan nuestra de no hacer los deberes y de posicionarnos en el lado “equivocado” de la historia.

A finales de los años setenta, cuando Internet estaba, pero no se le esperaba, circulaba una estrofa que decía: “Guinea fue triste historia / desgracia Fernando Poo / equivocación dar Ifni / Sahara claudicación / el ceder Ceuta y Melilla / puede ser alta traición”. Pues el momento no parece alejarse.  Y Canarias apunta maneras.

Esta vez, ganará el relato, sin duda.  Son expertos en ello. A Carrero Blanco lo mataron por el proyecto Islero y por negarse a que los EE. UU. usaran las bases de Torrejón y Morón.  En la masacre del 11-M, tras recuperar España el islote de Perejil, los servicios secretos franceses tuvieron un protagonismo mayor del que se pueda suponer. ¿Qué nos tocaría ahora? Podemos estar tranquilos porque esta vez será más light. Ya no hacemos sombra. Ni imponemos ni importamos. Sólo somos la comparsa del cero a la izquierda. 

¿Creen que alguien va a ayudarnos a defender las ciudades de Ceuta y Melilla? ¿Tenemos alguna potencia amiga en política de defensa? ¿Somos autosuficientes?

Quien sí tiene potencias amigas en política de defensa es sin duda Marruecos. Y también tiene un potencial humano que hace años dejó atrás aquella Marcha Verde.  Esta vez Marruecos puede quedarse con Ceuta y Melilla con sólo cruzar la valla. ¿Quién osará detener tal avalancha? Los Acuerdos de Abraham ya contemplan el escenario.

Adiós, Ceuta. Adiós, Melilla. Os queremos.

PUBLICADO EL 7 DE  MAYO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.