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POBLACIÓN SEGREGADA

La sociedad española está dividida. Bueno, no exactamente: a la sociedad española la dividen. Que si ricos y pobres, que si derechas e izquierdas, que si los que usan lo público y los que se lo montan en lo privado, que si propietarios orgullosos y los eternos arrendatarios… vamos, lo típico en el manual al uso.

Antes todo era mucho más sencillo: los ricos eran de derechas, tenían su chalecito con piscina, mandaban a los niños a colegios privados con uniforme caro y, por supuesto, se atendían en clínicas privadas con mármol en la sala de espera y moqueta en las habitaciones. Y los pobres, pues eso: de izquierdas, en arriendo, en lista de espera en la sanidad pública y orgullosos de que sus hijos fueran a la escuela del barrio. Todo ordenadito, todo claro. Pero la sociedad cambia.  Y mucho que cambia.

Ahora resulta que el rico puede ser rojo, azul, verde, morado o arcoíris. Los ricos tienen intereses; los pobres, sentimientos -el romanticismo que no falte-. Y por eso hoy podemos ver en primera clase del AVE, en colegios privados o en sanidad de pago tanto a supuestos progres de carné como a conservadores de toda la vida. ¡La diversidad al poder, faltaría más! Y en clase turista, también. Más bien pobres, claro.

Lo curioso es que todavía tenemos que aguantar a cierta izquierda –y a su versión extrema, tanto delantera como trasera– con el discurso de que lo privado es el mismísimo demonio neoliberal. Pero llega el momento de escolarizar a sus propios retoños y, de repente, lo privado deja de ser tan infernal. Eso sí, con una excusa de manual: la culpa es de la “presión social”. Claro, hombre. Y yo como langosta porque soy alérgico al pollo. ¡Y un carajo!

Lo del chalecito ya fue memorable al tener que convocar un cónclave asambleario de los Círculos para decidir si el líder podía comprarse o no la casita con jardín. ¡Qué democracia interna más emocionante! Imagínense que los “círculos” hubieran dicho que no… Habría sido para partirse de risa, o de llanto, según quien.

Y no es cuestión de dar nombres, que todos conocemos la lista. Políticos de izquierda que en público defienden lo común con la mano en el corazón, y en privado llaman al pediatra de pago o mandan a los niños a un internado británico. Eso cuando no terminan “enchufados” en alguna empresa amiga, que todo hay que decirlo. Pero, no pasa nada. Total, siempre hay un buen argumento a mano. El clásico: “Como la sanidad y educación públicas están tan mal en el Madrid de Ayuso, mejor no molestamos y pagamos la privada para dejar hueco a los más necesitados”.

¡Qué sacrificados! Puro filantropismo hispano. 

PUBLICADO EL 29 DE OCTUBRE DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

PAPARRUCHAS Y PAPANATAS

 

El español, al idioma me refiero, siempre nos sorprende gratamente.  Los españoles ya no me sorprenden tanto.  Su decadencia es algo al que parece aplicársele el IPC en negativo.  Nada que objetar, pero.  Todos, por acción u omisión, contribuimos a esta decadencia.  Al fin y al cabo, dentro de relativamente poco España dejará de existir como la hemos conocido y todo volverá a ser como un reino de taifas.  Eso sí, formando parte de Europa.  O no.  ¿Quién sabe qué pensarán los otros de la marca España?

Papanatas y papadineros eran términos muy comunes en mi infancia.  Rebuscando información para redactar esta columna me he encontrado un sinfín de sinónimos a la de papanatas: papahuevos, papamoscas, paparote, papatoste…  Todas ellas desconocidas por mí.  Y he descubierto otro término que sin duda podría haber hecho su agosto desde que en la Moncloa inventaron aquello de la fábrica del fango.  Me refiero al término “paparruchas”.

Paparruchas según definición de la RAE es la noticia falsa y desatinada de un suceso, esparcida entre el vulgo.  Vamos, bulo, trola, mentira, etc.  ¿Por qué no sustituimos las fake news por paparruchas? ¿No sería más typical spanish decir que tal noticia divulgada por la RTVE o la Sexta, por ejemplo, es una paparrucha? ¿Por qué nos apuntamos a la moda de extranjerismos y copiamos el fake new a todo lo que huele a la verdad que no nos gusta?

Y el papanatas también entra ahora en acción.  Según la RAE se refiere a esa persona simple y crédula o demasiado cándida y fácil de engañar.  Vamos que las paparruchas y los papanatas van de la mano.

¿Se imaginan un debate parlamentario discutiendo sobre las paparruchas vertidas por los medios afines al Gobierno del marido de la Begoña y de los muchos papanatas y papamoscas que hay entre sus seguidores? ¿Se imaginan a la todopoderosa Francina ordenando que tales términos no constaran en el diario de sesiones por el buen decoro de la Cámara y de sus señorías?

¿Instarían a la RAE para que estos términos fueran declarados ilegales? ¿Lo declararía de oficio el Consejo de ministros por Real Decreto? ¿Habría una declaración institucional de respaldo a estas medidas? ¿Pararían la Vuelta Ciclista a España para remover las conciencias de tanto papatoste?  Sin duda sería una exageración, como tantas otras.

Me viene a la memoria cuando un diputado de Compromís propuso que España interviniera militarmente en Gaza, y vemos ahora que España ya ni siquiera es capaz de asustar al vecino del sur. Vamos, papanatas y paparruchas en acción. ¿Utilizaríamos el armamento que nos vendió Israel o el que heredamos de Gila?

PUBLICADO EL 22 DE OCTUBRE DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

MUTIS

 

Pido perdón a mis lectores -y muy especialmente a los tertulianos de la terraza de Ses Vinyes- porque me he propuesto -en el próximo, eso sí- bajar el tono de mis escritos hasta después de la jornada electoral.  La intención es seguir apareciendo cada jueves, pero para ello utilizaré los escritos que tengo en bolsa desde hace más de un año.  Unos escritos atemporales que escribí cuando padecí una dolencia ocular y que preparé para seguir publicando si llegaba el caso de verme imposibilitado durante una temporada. No fue ese el caso, por suerte. Y ahora creo que ha llegado el momento de que salgan a la luz.

Ha llegado, porque quiero evitar que me dé un infarto tecleando el escrito semanal.  Es vergonzosa la actitud de nuestros gobernantes. Es descarada la prepotencia e impunidad con la que nos gobiernan. Es tóxica, es hasta casi delictiva la forma con la que maniobran nuestras vidas, nuestro pasado, nuestro futuro.

No hay nobleza y sí mucha hipocresía. Es un insulto a la inteligencia el que nos gobiernen de esta forma. Un insulto, una burla, un escarnio digno de tiempos pasados y por suerte superados. Me refiero a los tiempos en que las calles estaban tomadas y no eran seguras. Ni los bares. Ni las terrazas. El tiempo en que, para algunos, las urnas no representaban nada. Ni las vidas de los españoles, tampoco.

Y podemos remontarnos más lejos aún. En el tiempo y en la distancia.  En el tiempo, con aquella revolución de octubre del 34 con miles de muertos. Y silenciada.  En la distancia, con el chavismo en Venezuela.  Arderán las calles, dicen ahora.  No habrá paz en las calles, siguen diciendo desde la Asamblea. ¿De verdad vivimos en un estado democrático? Democracia no es sólo votar cada cierto tiempo.  Democracia es poder expresar nuestra opinión sin temor. De no ser atacados en nuestros derechos.  Es respetar las reglas del juego. Es tener una justicia igual para todos.  Es respetar la separación de poderes…

Hago mutis en el foro. Seguiré mirándome la televisión, sí, pero sólo informándome desde Cuatro, con Todo es mentira y con Horizonte. Nunca pensé que Pilar Rahola me caería tan bien. Y Juan Lobato.  Y Tomás Gómez... ¿Por qué si hay gente de valía en el mundo político, nos gobiernan los peor capacitados?

Y de cada vez me estoy dando cuenta que me estoy trasformando.  Incluso estoy llegando a apreciar a Silvia Orriols y a Roberto Vaquero. Si España se radicaliza, lo tengo claro. O me pido la independencia y me incorporo a la Cataluña de Aliança Catalana, o me hago simpatizante del Frente Obrero. Al menos con ellos, la hipocresía ni está ni se la espera.

PUBLICADO EL 15 DE OCTUBRE DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

NO SOMOS NADA

Cada vez estoy más convencido de que si el marido de Begoña dura mucho más tiempo al timón de la nave, España en poco tiempo dejará de existir.  Tampoco voy a ser catastrofista.  No es que explosione por una lluvia de meteoritos ni que nos invadan los extraterrestres.  Sencillamente, que España como tal dejará de ser un conglomerado de tierras y gente.  Eso sí, seguiremos con la misma tierra y gente -o más, incluso-, pero dispersa.  Con otro nombre y apellidos y número de serie. Unos por arriba, otros por en medio, otros por un lado y el resto, por el otro. Vamos, una disgregación urbanística en toda regla.

De producirse, habrá quienes intentarán su aventura por solitario, algunos intentarán ligarse al nuevo proyecto con ciertas prebendas, y otros, como el caso de Menorca, sencillamente seremos fagocitados por otros.  Y no seremos los únicos quienes padezcamos las consecuencias negativas de esta política de desmembramiento impulsadas por el partido sanchista.  Albacete, Ceuta, Melilla, León, Navarra, Canarias… padecerán también sus políticas y consecuencias.  Y nosotros, también.

Y sin duda, las primeras serán Ceuta y Melilla.  Zapatero ya mandó en su día a una exministra suya por Larache pregonando que Ceuta y Melilla “son vestigios del pasado que interfieren en la independencia económica y política de Marruecos y en las buenas relaciones entre los dos países” y añadió además que suponen una “afrenta" para la "integridad territorial" de Marruecos.  Y posiblemente tenga razón con los postulados de hoy en día.  Pero Ceuta y Melilla eran españolas mucho antes que Marruecos existiera.  Esa y no otra es la diferencia entre la manipulación y la verdad. Pero ¿qué son unos pocos kilómetros cuadrados en beneficio de la buena vecindad? Y otras cosas, claro.

¿Qué pasará con Menorca? ¿Qué recursos tiene Menorca para viajar en solitario? ¿Nos sentimos pueblo balear? Ni lo uno ni lo otro.  Pero el problema de fondo no es Baleares, no.  El problema se llama Cataluña y sus ansias imperialistas.  Y más que ellos, la quinta columna interna. Nuestra propia quinta columna: la balear y la menorquina. Que de haberlas haylas.

Y efectivamente no somos nada.  No tenemos industria porque en su momento invertimos todo en el turismo y dejamos de ser competitivos en otros mercados.  Queremos campo, pero sin vacas.  Queremos mar, pero sin barcas.  Queremos sol, pero sin placas.  Queremos viento, pero sin molinos.  Y por no tener, ni tenemos reconocida nuestra propia identidad lingüística.   Vamos que, aun teniendo gratis la riqueza del menorquín, compramos caro un sucedáneo del lemosín.

PUBLICADO EL 8 DE OCTUBRE DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

COMPRENSIÓN LECTORA

La noticia duró unos pocos días, pero fue suficiente. Los jóvenes españoles habían perdido veintitantos puntos en comprensión lectora. Matemáticas y Ciencias, también acusaban un descenso. Uno ya no sabe si la nueva generación es más lerda que las anteriores o simplemente el causante de todo ello es el sistema. O del ático de Ayuso, por supuesto.

Coincidió con la invasión marroquí de Ceuta. Ahora todo coincide con Ceuta. Llega el reportero y hace la pregunta que todos se esperan.  ¿Hay colapso en la Sanidad de Ceuta? La respuesta no se hace esperar. No es una respuesta afirmativa. Tampoco es negativa. Mucho menos ambigua. La contestación es de argumentario, que dirán ahora.

La culpa, por si no lo sabían, era de Ayuso. Con las privatizaciones de la Sanidad madrileña, con los chanchullos de las listas de espera, y ya no digamos del ático comprado por la Comunidad. Y nada dicen de la foto de Feijóo con Dorado. Ni del famoso espray defensivo. De momento…

Rebobino por si mi comprensión auditiva me ha hecho una mala jugada, pero no.  El presentador del espacio televisivo también hace una mueca de sorpresa. No era la primera vez durante aquel programa que un miembro -o miembra- del Gobierno sanchista da respuesta del ático en una cuestión sobre Ceuta.

Y me preocupo. Me preocupo porque observo que mis gobernantes posiblemente tengan un déficit de comprensión oral.  Incluso me atrevería a asegurar que también lectora. ¿No será que los informes que se mandaron desde los Servicios de Inteligencia fueron mal comprendidos? ¿Será verdad que no se leyeron porque no iban en sobre lacrado?

Al final, va a resultar que los veintitantos puntos perdidos en comprensión lectora no son un drama del sistema educativo, sino un estricto manual de oposiciones para la función pública de lacayo superior. Porque seamos honestos: ¿para qué demonios queremos ciudadanos capaces de analizar textos complejos si lo verdaderamente moderno es gobernar a base de sobresaltos argumentarios, consignas de telediario y echarle la culpa de la invasión a la Comunidad de Madrid?

Así que no se alarmen por el informe PISA. Al contrario, aplaudamos la eficiencia de nuestros dirigentes. Han conseguido que el fracaso escolar no sea un lastre, sino la piedra angular de la sociedad moderna. Total, para gobernar un país de lerdos —según las estadísticas oficiales—, lo mejor es empezar por disimular que uno tampoco entiende lo que lee. O lo que le dicen.

¿Será una educación subjetiva, como diría el ministro Marlaska? ¿Será un requisito indispensable para perpetuarse en el Consejo de ministros, ministras y ministres?

PUBLICADO EL 1 DE OCTUBRE DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA. 

EUROPA SÍ. EUROPA NO

 

¡Qué tiempos aquellos del “ya somos europeos”! España entraba en el mundo moderno. Una democracia consolidada y económicamente fiable. Casi nada.

Tan modernos, consolidados y fiables que ya llevábamos casi una década pagando el IRPF y ya íbamos con el IVA. Más modernos y paganos, imposible. Y qué decir de cuando pasamos del “todo a cien” al “todo a un euro”. ¡Qué negocio para algunos!

Pero Europa tiene una curiosa propiedad, de la que nada nos dijeron en su momento. Según quién gobierne y según lo que convenga, puede ser al mismo tiempo la autoridad suprema, la excusa perfecta o el neofascismo edulcorado.

Cuando una norma interesa al Gobierno de turno, aunque perjudique a los españoles, es cuando “Europa nos obliga”. Pero cuando Europa decide algo que no gusta al político de turno, entonces Europa se ha vuelto conservadora, insolidaria o cualquier chorrada digna de Twitter.

El asunto del umbral electoral para las elecciones europea es un claro ejemplo. La decisión adoptada en el ámbito europeo perjudica a determinados partidos minoritarios de España, entonces la regla deja de parecer tan democrática, y sencillamente no se aplica.

Y qué decir de Ceuta. ¿Qué decir de las resoluciones del Parlamento Europeo sobre la invasión marroquí a Ceuta? ¿Y de las diferencias entre las políticas migratorias españolas y las instituciones europeas? O de lo que pueda decir sobre la nacionalización de las nietas de las viudas represaliadas de la Guerra de la Independencia de 1808. Ironía aparte. Ahí Europa ya no parece tan maravillosa.

Y es que la democracia europea funciona estupendamente mientras la mayoría europea vote como nosotros queremos. Cuando no lo hace, Europa ya no representa la voluntad democrática de sus ciudadanos.

Ser europeísta no consiste en considerar que Bruselas siempre tiene razón.  Pero cuestionar la legitimidad de Europa cada vez que la mayoría europea decide algo que no coincide con nuestras preferencias, tampoco.

Porque si Europa es maravillosa cuando paga, financia o respalda nuestras políticas, pero se convierte en una institución egoísta y de extrema derecha cuando contradice nuestros intereses, quizá tengamos un problema.

Lo difícil es aceptar que Europa también está formada por otros países, otros ciudadanos, otras sensibilidades y otras mayorías. Y que esas mayorías pueden tomar decisiones que nos parezcan equivocadas. Y eso, precisamente, es la democracia. Lo demás es otra cosa. Y quien dice Europa, dice España. Ya lo dijo un gran caballero, de nombre Paco y de largo linaje.

Y todavía habrá quien diga que los que no queremos Europa somos los demás.

PUBLICADO EL 24 DE SEPTIEMBRE DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

EL VOTO DEL ABUELO

 

En España, aunque suspendamos en comprensión lectora, somos más astutos que los chinos. Tan astutos que hemos perfeccionado una curiosa modalidad de voto.  Cuanto más lejos vives, más derechos tienes. Al menos tienes el derecho a que no te afecten las decisiones que tomes.  O que tomen otros.

Sánchez lo tiene claro. Un español puede irse a vivir a Australia durante cuarenta años, trabajar allí, pagar allí sus impuestos, tener allí su casa, sus hijos y sus nietos… y seguir votando si Sánchez sigue o no de presidente. Y de paso, qué impuestos deben pagar los españoles que trabajan y viven aquí.

Y hay más. Para Sánchez si el abuelo era español, el nieto también. Magnífico. La memoria histórica merece respeto. Pero ¿en qué momento dejamos de hablar de ciudadanía y empezamos a hablar de genealogía electoral? Porque una cosa es conservar la nacionalidad española y otra muy distinta es decidir sobre un país, estado, patria, nación o como quiera llamársela, en el que nunca se ha vivido. Y en el que posiblemente nunca se vivirá.

Lo mismo ocurre con el Sahara español. España administró aquel territorio hasta que llegó el emérito. Y nos fuimos antes que nos echaran.  Y por eso mismo tiene una responsabilidad histórica. Reconocer a los saharauis que puedan acreditar su vínculo con la administración española puede ser una cuestión perfectamente legítima, aunque no lo hicieran cuando pudieron hacerlo. Pero no deberíamos confundir reparación histórica con representación política. Muchos saharauis lucharon contra España por un Sahara independiente, no para que sus nietos puedan ahora convertirse en españoles medio siglo después. Y no solo eso, sino decidir a qué médico o a qué escuela pueden ir nuestros nietos.

No digo de quitar nacionalidades. Ni de perseguir emigrantes. Ni olvidar a los exiliados. Ni negar el derecho a regresar. Simplemente que las decisiones deberían tomarlas quienes puedan padecer las consecuencias de aquello que votamos. Vamos, que quien se mueve no sale en la foto.  Y añadiría, quienes sostienen el sistema con sus contribuciones, impuestos y demás.

El diplomático, el militar desplazado, el que se encuentra temporalmente en el extranjero por estudios o de turismo sigue residiendo en España, pero quien convierte a otro país en su hogar durante cuarenta años debería aceptar que su relación política con España ya no es exactamente la misma que la de quien vive aquí. Y si algún día regresa, vuelve a participar plenamente.

De lo contrario habrá más españoles fuera que dentro de España.  Y ya se sabe aquello de, “de fuera votarán que de casa nos echarán”.

PUBLICADO EL 17 DE SEPTIEMBRE DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

UNA MUERTE ANUNCIADA

 

El pasado mes de mayo publiqué en estas mismas páginas de Es Diari un artículo titulado “ADIÓS, CEUTA. ADIÓS, MELILLA”, y lo terminaba con las siguientes frases: “Esta vez Marruecos puede quedarse con Ceuta y Melilla con sólo cruzar la valla. ¿Quién osará detener tal avalancha?”. Dos meses después, a finales de julio, Marruecos cruzó la valla y nadie osó impedírselo. Nadie, nadie, nadie.

Fue un simulacro. Y, aun así, miles se quedaron. La excusa de que “si quieren ayuda, que la pidan” no le funcionó a Sánchez.  Esta vez, antes de que ocurriera la invasión marroquí, Ceuta le pidió ayuda y el amado líder no se la prestó.  El “vuelva usted mañana” de Larra sigue muy vivo en nuestro Gobierno.  Además, las maletas estaban ya embarcadas. No eran ni las cinco y él ya había comido. Pero el Falcon y La Mareta le esperaban.

Digo invasión y no crisis humanitaria porque no soy ni hipócrita ni embustero.  Ni me juego ningún cargo ni sueldo público. Todos saben que ha sido una invasión y que no será la última. ¿Qué harán la próxima vez cuando en vez de ochenta mil vengan trescientos mil? Y que, en vez de irse, se queden. ¿Nos iremos nosotros como ya hicimos en el Sahara? Pues seguramente, sí. Y con la colita entre las piernas. Y así estamos.

No me ha sorprendido que algunas ONGs días antes de la invasión dieran consejos de cómo actuar cuando ya hubieran entrado en suelo patrio.  Tampoco me sorprende el reparto por parte de ONGs de los llamados espray pimienta y de productos para fabricar cócteles molotov a los asaltantes. ¿Acaso nos tiene que sorprender? Y me indigna.

Y me indigna que con mis impuestos y el de muchos españoles se estén subvencionando a estas ONGs. Y me indigna que tengamos un Gobierno que -seré prudente- no mira por los intereses ni de España ni de los españoles. Y me indigna que manden a los militares desarmados.  Y me indigna que hubiera más policías en La Mareta que en la frontera con Marruecos. Y me indigna que nuestro amado líder nos mienta y todos sus ... lacayos -para ser suaves-. Y lo que más me indigna es que aún haya quienes le aplaudan.

Todo lo paga el Pegasus, ¡vaya por Dios! ¿Habrá vida después del Pegasus? Quien parece que tiene los días contados es otro.  Y no precisamente nuestro amador líder.  Los rumores ya se extienden de que Marruecos está descabezado.  Que quien manda allí ahora es una junta militar. Y el sucesor, pues más fanático que el original, según dicen.

Que no espere Ceuta -ni Melilla- que España ni los españoles las defiendan mientras Sánchez sea el líder. Resistir, resistir y resistir. Y si saben, recen y esperen un milagro.


PUBLICADO EL 10 DE SEPTIEMBRE DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA

FESTES DE Mô

 Hay cambios que se introducen poco a poco, casi sin que nadie repare en ellos. Se cambia una palabra, se modifica un nombre aquí, una denominación allá, y con el paso de los años lo que parecía una pequeña variación termina como si siempre hubiera sido así.

Durante generaciones, los mahoneses habíamos celebrado las fiestas de la Mare de Déu de Gràcia. Sin embargo, desde hace ya demasiados años se nos viene imponiendo la denominación Festes de Gràcia. Y lo llamativo es que esta sustitución coincidió casi a la vez con otros cambios: Mahón pasó a ser Maó, y el menorquín a ser absorbido por el catalán.

El procedimiento es sencillo.  Está en los primeros capítulos del manual del político infiltrado. No hace falta prohibir una palabra si conseguimos que deje de utilizarse.  Se introduce una nueva denominación en los documentos oficiales, en los carteles, en las instituciones, en los medios de comunicación y en los discursos públicos. Al principio conviven las dos formas. Después una empieza a ser considerada la correcta y la otra, poco a poco, queda relegada a los viejos del lugar.

Si podemos eliminar la tradición con una denominación más moderna, oficial o políticamente conveniente, ¿por qué detenernos en Mahón y en la Mare de Déu de Gràcia? ¿Por qué no llamar simplemente a nuestras fiestas Festes de Mô? Más corto. Más auténtico. Más nuestro.  Tal vez así ganaríamos en que la fiestas unirían y no dividirían. No se puede negar que Mô representa al conjunto de los mahoneses.  ¿O sí?

Y hay más. ¿Por qué no cambiamos la fecha de las fiestas?  Últimamente tenemos bastantes posibilidades de encontrarnos con unas fiestas pasadas por agua. Año sí, año también ha habido actividades que se han tenido que suspender.  O como mínimo trasladar de fecha o de espacio.  Y con el famoso cambio climático lejos de solucionarse, lo más probable es que determinadas situaciones meteorológicas, olas de calor y lluvias torrenciales, se hagan cada vez más frecuentes. Entonces, si realmente queremos unas fiestas que permitan disfrutar de la calle, de las plazas, de los caballos y de la participación de vecinos y visitantes, ¿por qué no estudiar la posibilidad de trasladarlas a una fecha más a finales de primavera o a principios del verano, cuando las probabilidades de disfrutar de un tiempo más estable sean mayores?

¿Por qué no recuperar, por ejemplo, la tradición de celebrarlas alrededor de Sant Joan, como se hacía en la antigüedad?  No sería, después de todo, ajeno a nuestra historia. Aunque ya me imagino celebrando las fiestas de Joan.

Y de la Mare de Déu de Gràcia ¡Molt bones festes!

PUBLICADO EL 3 DE SEPTIEMBRE DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

MENORQUÍN, SÍ, GRACIAS

 

Hay debates que en Menorca parecen imposibles de mantener sin que inmediatamente aparezca la política. El de la lengua es uno ellos.

En Menorca hablamos menorquín.  También hablamos menorquín. Lo hablamos en nuestras casas, en el trabajo, en nuestras relaciones cotidianas. Lo hemos recibido y aprendido de generaciones anteriores. Es una manera menorquina de hablar que no apareció ayer ni fue inventada por ningún partido político.

Desde el punto de vista filológico, nadie duda que el menorquín pertenece al ámbito lingüístico catalán. El problema empieza cuando ese reconocimiento se convierte en una excusa para considerar que la única forma legítima, culta o válida de expresarnos es el catalán estándar. Una cosa es proteger una lengua y otra muy diferente es estandarizarla hasta hacer desaparecer sus particularidades.

El menorquín no necesita ser convertido en otra cosa para ser protegido. Necesita precisamente que se proteja aquello que lo hace menorquín.

Durante décadas hemos asistido al proceso en el que las formas propias de Menorca han ido quedando relegadas. Determinadas palaPUbras pasan a considerarse incorrectas; determinadas construcciones dejan de utilizarse en los ámbitos formales; determinadas expresiones se conservan únicamente en la conversación familiar o como una especie de pieza de museo. Si no se actúa, las nuevas generaciones terminarán utilizando cada vez menos aquello que sus padres y abuelos utilizaban con naturalidad. Y aquí está la trampa.

Una modalidad lingüística no sobrevive porque una institución diga que la protege. Sobrevive cuando sus hablantes pueden utilizarla con normalidad y sin sentir que están hablando incorrectamente.

El problema de fondo es que la lengua ha dejado de ser únicamente una cuestión lingüística. Para determinados sectores el idioma forma parte de un proyecto llamado Países Catalanes. Y cuando una concepción política necesita que realidades diferentes encajen dentro de una misma construcción cultural, las variedades lingüísticas pueden acabar desempeñando un papel político que va mucho más allá de la filología.

La propia legislación autonómica reconoce que las modalidades insulares deben ser objeto de estudio y protección. Por tanto, reivindicar una protección específica del menorquín no es una extravagancia ni una guerra contra la filología. Es, simplemente, tomarse en serio la diversidad lingüística que existe dentro de Baleares.

Se ha tardado, han pasado demasiados años, pero por suerte, al fin Menorca tiene un conseller de cultura que piensa en menorquín. Gracias Joan Pons Torres.  Ánimo y sigue así. No cambies.

PUBLICADO EL 27 DE AGOSTO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

QUIMERA EN EL RIF

 

Escribo estas líneas desde Alhucemas. Disfruto de unas jornadas de asueto gracias al patrocinio del Imserso.  Es agosto de 2040. Aún no he llegado a los ochenta y Es Diari sigue permitiéndome ocupar un espacio semanal. Sánchez hace años que ya pasó a mejor vida. Ahora es miembro asesor permanente del Consejo Europeo. Su mujer da clases de piano en el Conservatorio Real de Bruselas y su hermano es el director de una Cátedra Extraordinaria de Transformación Social Competitiva en la Universidad Libre de Bruselas.

La política exterior española cambió y mucho desde que Sánchez es miembro asesor. Vamos, desde que ya no está. Todo empezó con unos supuestos espías.  Durante años, el Gobierno español negó que los servicios de inteligencia hubieran tenido algún papel en la crisis rifeña. Después negó que agentes hubieran estado allí. Finalmente, cuando se desclasificaron los documentos, descubrimos que había casi tantos españoles infiltrados en el Rif como nativos. Pasaban por allí, dijeron ellos.

Hace doce años, el Rif era todavía una región marroquí marcada por tensiones políticas y protestas contra Rabat. Hoy es una república independiente, con moneda propia, Parlamento, bandera, selección nacional de fútbol femenino y una red de hoteles marca España que te cobran doscientos euros por una habitación con vistas al Mediterráneo.

En 2029 llegó todo. Trump también había pasado a mejor vida.  La agenda 2030 estaba a punto de parir cuando la primavera afectó al Rif.  Y de rebote, al Sahara.  Las fichas de dominó habían caído sin obstáculo alguno. Las supuestas saunas y el Pegasus ya no podían parar el proceso. Muerto el perro, se acabó la rabia.  Incluso Francia nos miraba diferente.

Ceuta y Melilla estaban eufóricas. Canarias, también. La llamada Operación Gurugú empezó como una misión de inteligencia.  Inteligencia española. Y secreta, habría que añadir. Tan secreta que ni Marlaska se hubiera enterado. Vamos, como cuando le entraron por Ceuta y nadie le avisó.

Y lo que empieza bien, termina mejor.  Terminó con invasión de hoteleros, constructores e instaladores de placas solares.  Los primeros se quedaron en el Rif, los últimos al Sahara Occidental.  Y los constructores, en ambos.  Ni la arena ni el cemento son problema.

El resto ya está escrito.  Era la Gaza que Trump deseaba para sí, pero en territorio berebere y con sello español.  Sin necesidad de bombardear nada. Bueno, la sobrasada y la carnixua algo tuvieron que ver.  La Operación Porquetjada sigue sin desclasificarse, si es que alguna vez existió.

Utopía, sueño, quimera…  ¿Y por qué no? Torres más altas han caído.

PUBLICADO EL 20 DE AGOSTO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

DOS MILLONES EN CURAS

 Y no me refiero al concepto que por definición es “el conjunto de cuidados profesionales y técnicas sanitarias aplicados para tratar, limpiar y favorecer la sanación de una herida, lesión o úlcera, con el fin de prevenir infecciones y lograr la regeneración de los tejidos de la piel”.  Me refiero a los casi dos millones de euros que la Junta de Andalucía destina anualmente a financiar la asistencia religiosa católica en los hospitales públicos de la comunidad. Vamos, que la cosa va de sacerdotes.  Y digo Andalucía, porque es allí donde ha saltado la noticia. Pero hay más.

Todas las comunidades autónomas sufragan de sus presupuestos la asistencia religiosa católica en sus hospitales. Todas, todas, todas.  Vamos, que todos los ciudadanos que pagamos impuestos pagamos un trozo del cura de los hospitales, seamos o no creyentes, queramos o no que nos asistan.  Y no es por capricho.  Bueno sí. Capricho del primer gobierno socialista, para que luego digan.

El Acuerdo sobre Asuntos Jurídicos entre el Estado Español y la Santa Sede de 1979, dice que “el Estado reconoce y garantiza el ejercicio del derecho a la asistencia religiosa de los ciudadanos internados en establecimientos penitenciarios, hospitales, sanatorios, orfanatos y centros similares, tanto privados como públicos.” Pero nada dice que se tenga que pagar.

Fue durante el primer gobierno socialista, que el Ministerio de Sanidad y Consumo y la Conferencia Episcopal firmaron en 1985 un convenio para la asistencia religiosa en hospitales públicos. En él se fijó que los centros hospitalarios asumirían el coste económico de los capellanes asignados. ¡Toma ya!  Y con el traspaso de las competencias de Sanidad a las Comunidades Autónomas, pues a pagar las comunidades autónomas.

Y es que ya lo dijo Zapatero de que “ser socialista es normalmente tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho”, eso sí, le faltó añadir “siempre que el dinero sea de otros”.

Y yo me digo, ya que los pagamos entre todos, al menos que la asistencia sea a demanda. Vamos que, si estoy ingresado en un hospital y no he solicitado asistencia religiosa, por favor, que no aparezca en mi habitación persona que no sea sanitaria, por mucha bata blanca que lleve. No es por nada, sólo para evitar una vulneración de la protección de datos.  Y que no me gustaría que viniera a visitarme un chamán y me ofreciera beber ayahuasca, por ejemplo.

Y ya que estamos y que somos tan guais, ¿por qué la izquierda española no ha denunciado este convenio con la Conferencia Episcopal y hace que la religión en los hospitales no la tengamos que sufragar los contribuyentes?

PUBLICADO EL 13 DE AGOSTO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

CEUTA Y EL ESTRECHO

Cuando casi un centenar de miles de personas cruzan en un día, sin control alguno, la frontera hacia Ceuta es que algo o alguien falla.  Y si no falla, es porque ese alguien quiere que pasen.  Y punto.

Los servicios secretos pasan la información y quien debe tomar la decisión no la toma.  O sí. La de no hacer nada. A eso se llama hacer política. Y punto.  Grupos de Facebook convocan fecha, lugar y hora para el paso de la frontera.  Es más, con propaganda de trajes de neopreno y bicicleta incluida. ¡Toma ya!

El culpar de todo ello al Tribunal Supremo por hacer cumplir la ley, cuando la ley la “fabrican” los políticos, se llama cinismo.  El bajarse los pantalones a los dictados de un tirano, se le llama ser un títere, un sumiso o colaboracionista, entre otras.

La Fiesta del Trono vino con regalo incluido.  Algunos con pasaje de ida y vuelta. ¿Alguien puede creer que ese casi centenar de miles de hombres en edad militar que invadieron Ceuta lo hicieron por motivos políticos o económicos? Y si fuera así ¿por qué regresaron a la contraorden?  Violación de la integridad nacional, lo llamó Sánchez.  A él le llamaron otras cosas. ¡Y más cuando alabó la labor de Marruecos!

Ceuta se autoconfinó. Por su seguridad, añadirían. A las fuerzas del orden se las esperaba, sí.  A los militares, también.  Acuartelados o en prevención, dirían.  Ni emergencia nacional ni estado de sitio que ampare a los militares.  Mientras, los militares de postureo.

Perejil fue otra historia. Tuvo consecuencias, eso sí.  La venganza vino de la mano de los servicios secretos. Del norte y del sur. Y también se advirtió. Aquella vez con octavillas por San Sebastián instando al nacionalismo vasco a hacer un boicot a Renfe a primeros de marzo. ¡Qué casualidad!

Esperemos que todo se quede en un ensayo general y el suflé se desinfle.  Esperemos también que Ceuta recupere la normalidad y que continúe siendo española.  ¿Esperarán a que empiece la próxima campaña electoral para la entrada definitiva?  Y si es así, ¿anulará Sánchez las elecciones, cosa que no se hizo ni con el 11-M?

El episodio ha servido también para conocer el grado de confianza y de apoyo exterior que posee el Gobierno de Sánchez gracias a su política exterior.  Puede mejorar.  Y si devuelve las verjas a Gibraltar, incluso mejor. Contentará a Marruecos y al otro lado del Atlántico.

Por cierto ¿sabremos alguna vez qué contenía el famoso móvil del presidente, o nos tocará recurrir a la imaginación de cada cual, tal y como ocurrió con el 11-M?

¡Ah! y después de todas esas cosas, siempre suelen ganar las izquierdas, ténganlo en cuenta.

PUBLICADO EL 6 DE AGOSTO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

PUERTAS SUPERGIRATORIAS

Eso de acabar en el consejo de administración de una eléctrica o una gasista ya huele a viejo. Y mal.  Ahora lo que se lleva son los destinos internacionales en Ginebra, Bruselas o en alguna embajada por ahí perdida. Una salida elegante antes de que los electores los envíen a casa.

Yolanda Díaz se prepara para otro “chulísimo” de los suyos.  Al principio pensé que se dedicaría a eso del canto, por lo de la OTI, pero no.  No es la OTI su pretendiente, sino la OIT. ¡Vaya por Dios! ¡Qué confusión la mía! Nada menos que la Organización Internacional del Trabajo. Con lo que debe saber ella de eso…  Y con su nivel de inglés, ya no digamos.  Como el mío, que cuando me preguntaban si dominaba el inglés, siempre solía decir el típico de que “si era bajito y se dejaba”.

Me la imagino presidiendo un organismo sin pena ni gloria con sueldo astronómico y libre de impuestos -o al menos, menores que en tierra patria-, dietas infinitas y chofer a la puerta.  Me la imagino redactando informes impecables sobre el empleo digno.  Bueno, dictándole a la IA que se los escriba y con un poco de suerte, que se los resuma, no sea que se líe al explicarlo al populacho.

Me la imagino compartiendo piso, palacete u hotel. Vaya a usted a saber, no sea que se pierda entre tanto caserón.  Y ya que estamos podría compartirlo con su camarada Mónica García.  Ella también busca otro chulísimo cargo donde desestresarse de tanto pulso con sus colegas de profesión, porque testaruda, parece que es un rato largo. Intransigente, dirán los más formales.

Me imagino a la aun todavía ministra de Sanidad exportando la "Marea Blanca" al mundo mundial. La “marea blanca” contra ella, por supuesto.  Y es que claro, Mónica García se quiere ir con los humos a otra parte.  Nunca mejor dicho. Y del inglés, bueno, harán buen binomio. Vamos, que al “a relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor” de Ana Botella le ha salido serias competidoras.

Hace ya tiempo que ha puesto el ojo en la Organización Mundial de la Salud.  Nos lo demostró suficientemente cuando la crisis del Hantavirus y los ratones nadadores. El plan es redondo: pasar del activismo de megáfono a la gobernanza mundial de la cosa de la salud, donde los problemas no se resuelven, pero se abordan en comités no vinculantes.

Ambas pretenden un retiro dorado de lujo donde da igual si eres comunista, liberal o ultraconservador; basta con saber posar en la foto oficial, firmar la declaración de turno y disfrutar del retiro a costa del contribuyente.  Si lo consiguen o no, ya será cosa de la diplomacia y del peso específico de Sánchez en el mundo mundial.


PUBLICADO EL 30 DE JULIO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA. 

La Roja. Y gualda.

 

Hay noches en las que ni la carambola de la vida ni de la política logran eclipsar lo puramente deportivo.  España ha tocado el cielo frente a la garra argentina. Vencimos. Y eso que la crónica de esta final no se escribe solo con goles, sino también con la afilada ironía política.

Hablamos de profecías y de karma. Seguro que en los mentideros de la Villa y Corte se daba por hecho que la presencia de Pedro Sánchez en la final iba a ser el definitivo beso de la muerte para la selección, y más ahora que ha emergido la noticia del intento de boicot de los mandos de Interior y de la Guardia Civil a los actos del 2 de mayo.  Ya me imagino un Feijóo pidiendo la dimisión por el mal augurio. Pero no.  El presidente, colgado con el sambenito de "gafe" por su habilidad para que su presencia coincida con estrepitosos hundimientos deportivos, ha roto su propio maleficio. Esta vez no hubo "efecto Moncloa". El presunto mal de ojo se ha disuelto demostrando que hasta la más persistente de las leyendas negras tiene un límite cuando la Roja decide bordar el fútbol. ¿O simplemente habrá sido por la presencia del rey y demás miembros de la familia real? Menos política y más deporte. Los jugadores, los únicos protagonistas. Y el pueblo español, también.

Las miradas se quedaron con las ganas de ver a la “señora presidenta” en el palco presidencial. Begoña Gómez no fue al fútbol, pero el runrún no se apaga. Y es que, con el pasaporte recién recuperado tras semanas de idas y venidas en los juzgados de Plaza de Castilla, el contraste sigue escociendo. A cualquier españolito de a pie, un embrollo judicial de ese calibre le habría supuesto ver la final en la pantalla de un bar de barrio, o en la plaza del pueblo. A ella, sin embargo, el destino del poder le tenía reservada la absoluta libertad de elegir... aunque esta vez decidiera dejar la butaca VIP junto a Trump vacía.

Y abajo, frente a los derrotados, resultaba imposible no contagiarse de cierta picardía histórica. Los muchachos de la albiceleste caían con el orgullo herido, mientras más de uno recordaba, entre risas, la controversia de la ley de Nietos del camarada Sánchez. Al fin y al cabo, les hemos ganado a nuestros propios nietos.

España reina en el mundo del fútbol. Se ganó en el campo, se sobrevivió a la superstición presidencial y se celebró en las alturas de un palco inalcanzable para los mortales ordinarios. Al final, todo quedó en casa.

Y aunque no sirva de precedente, el pasear la roja y gualda no fue por unas horas sinónimo de fascismo.  Y esperemos que esa vez la noche fuera sin cargas policiales en la Cibeles.

PUBLICADO EL 23 DE JULIO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

SALSA MAHONESA

 

Uno está ya cansado de tanto bombardeo publicitario en el que se ve involucrada tanto directa como indirectamente nuestra estimada Roqueta.  Que si la cerveza tal, que si la naviera cual, que si el faro mengano, que si las playas vírgenes, que si la blancura de las casas, que si el azul de mar, que si los caballos, que si las fiestas patronales… Un morir de éxito sin ganancia alguna para el menorquín de los ocho apellidos.  Un morir, al fin y al cabo. Y un éxito para los que hacen negocio.

Playas desvirgadas, fiestas bajo estado de sitio, restauración con cita previa y playas sin plazas de aparcamiento.  Por no hablar del problema de la vivienda, la carestía de la cesta de la compra, carreteras saturadas y el acceso a los servicios públicos diezmados. ¿Era esa la Menorca que soñaron quienes introdujeron el turismo en la isla? Supongo que no. Eran otros tiempos. Eran otras personas. Eran otras empresas. Sobre todo, otros empresarios.

Las últimas semanas las carreteras se han saturado. Y no sólo de vehículos. También de vallas publicitarias. Y nos han sorprendido.  Sorprendido para bien.  Reivindican lo que ni los menorquines de pura cepa hicieron. Mejor aún, ni los propios mahoneses de pura cepa.  Sin vergüenza alguna, sin tapujos, sin complejos.  Y esta vez no va de pomadas ni de gin amb llimonada.  La cosa es más seria. Más internacional.  Y más tradicional.

“En Helios decimos mahonesa porque…adivina dónde se inventó”.  “En Helios decimos mahonesa porque no sabemos dónde está mayón”.  Así de claro publicitan las vallas. Así de claro aparece en las redes. Miquel Montoro, aquel chaval del hòstia, pilotes de antes, influencer mallorquín de ahora, también lo reivindica. Mahón, y con hache.

Coincide en el tiempo con el boicot del Senado a la firma del Tratado de Amistad y Cooperación entre España y Francia.  Por desgracia nada tiene que ver con este tema. Poco les importa a los políticos defender nuestra historia, aunque sólo fuera la gastronómica.

Está claro que para Helios es sólo una campaña publicitaria.  Es su márquetin, está claro. Su negocio. Pero este márquetin nos beneficia también a quienes defendemos la referencia a aquel “aioli bo” de Fra Roger, recogido también en De Re Cibaria, de Pere Ballester. Y lo mejor de todo, sin que nos cueste un euro de nuestro bolsillo, de nuestros impuestos.  Y más aún, sin que nadie se los embolse inadecuadamente.  ¡Eso ya es la pera!

Y lo más asombroso -aunque no creo que tarden mucho- es que aún no han salido los amantes de quitar la “h” a decir la suya.  O a denunciarlos por doquier. ¿Será motivo de otra campaña?

PUBLICADO EL 16 DE JULIO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

MÁS IMPUTADOS QUE DIPUTADOS

 

El título de hoy no es mío, lo confieso.  Lo he visto por las redes y me he apropiado de él. Suena bien, parece un eslogan y no creo que difiera mucho de la realidad.  Y además rima. ¿Qué más se puede pedir a estas alturas? Un poco de humor siempre es de agradecer.

Tampoco los he contado.  Ni los unos, ni los otros. Desconozco el número de diputados que tiene Sánchez. No los he contado. Ni me importa.  Y el número de imputados, pues difícil. De momento es una progresión diaria.  ¿Será por ello por lo que Sánchez siempre habla de un gobierno progresista?  Vamos que no es que progresen adecuadamente, sino más bien que las listas de espera para acudir al juzgado son una progresión geométrica.

Ya sé que algunos me corregirán diciendo que no son imputados, que son investigados. Que el término es para dar una mayor garantía a los individuos en cuestión. Y bla, bla, bla.  Y algún otro, incluso se atreverá a decir “y los otros más”.  Y tendrán razón los primeros.  Pero lo cierto es que el pase de imputados a investigados se dio cuando los “antiguos” imputados empezaron a ser cargos políticos.  Y no antes.

Y los otros más, tal vez.  Tampoco los he contado.  Pero al ritmo que vamos, o bien tendrán que ampliar las cárceles o sencillamente seguirán sin entrar en prisión, como viene siendo ya habitual, salvo destacados ejemplos.

Y seguro que me añaden lo de la presunción de inocencia.  Y también tendrán razón. Lástima que la verdad jurídica no siempre tenga el mismo porcentaje de verdad a secas. O en mayúsculas.

Últimamente la verdad jurídica es sólo una verdad pactada.  Una verdad pactada entre la fiscalía - ¿de quién depende? - y el delincuente ya no presunto.  ¿Se imaginan que todos los juicios por corruptelas políticas fueran vistos por un Tribunal del Jurado?  Por suerte para ellos, la Justicia es lenta. Y por suerte para ellos, la mayoría no acaba siendo enjuiciado por un Tribunal del Jurado. ¿Por qué será que el Gobierno no gestiona políticas adecuadas para agilizar la administración de la justicia? ¿Quién sale beneficiado de esta mala gestión?

¿Es consciente la ciudadanía de que el hartazgo que provoca tanta noticia sobre corrupción va en su propio detrimento? ¿Somos conscientes de que la pasividad que mostramos ante estos mismos hechos va en nuestra contra? El Gobierno sí lo tiene claro. Y por eso mismo, resiste y no dimite. No dimite ni deja dimitir.

La estrategia de la tierra quemada parece ser el único propósito de nuestro amado líder. Una España sin credibilidad exterior. Una España sin credibilidad interior.  El caos no, la depresión del Estado. De derecho.

PUBLICADO EL 9 DE JULIO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

#YoConBegoña

 

Quede claro que a mí no me encontrarán entre estos millones de españoles y asimilados que van por la calle aupando la frase #YoConBegoña.  Y aunque de momento nadie se ha encontrado a estos millones gritando y alabando “Begoña, Begoña” por las calles y plazas de su pueblo, ciudad, patria o nación, o como quiera llamarle cada uno a su rinconcito, puede que a partir de que el vocero mayor de la república bananera hiciera su aparición teatral ante su señor amo, la maquinaria argumentaría del partido sanchista con sus 61 del ramo, lo hagan posible.  Habrá que esperar a los bulos, a los fangos, a las IAs, quien sabe…

Me imagino la escena:  Nos encierran de nuevo con cualquier excusa. Nos citan a las ocho de la tarde en los balcones de cada casa. Cacerola en mano y espantasuegras en la boca.  En la otra mano, un mazo, cucharón o cualquier cosa con que darle al artilugio de cocina. Y dale que te pego.  Así intentaron cargarse la monarquía cuando el llamado coletas estaba en el Gobierno.  Nos citaron para gritar contra la monarquía.  A las ocho de la tarde de un mes de marzo.  Y el tiro, erró. 

Apoyamos, incrédulos a las fuerzas de seguridad. A los mismos que nos denunciaban si íbamos a comprar los yogures de uno en uno.  A los mismos que aun teniendo que saber que era anticonstitucional la norma, seguían las órdenes del triunvirato de aquella policía patriótica del socialismo populista.  La cordura llegó.  Llegó cuando a la lista del balcón se añadió a quienes de verdad trabajaron para salvar la vida de los demás: los sanitarios.

Han pasado varios días desde que el vocero mayor del sanchismo soltó la parrafada en la tribuna. Han pasado varios días en que, perdida la votación, todos los suyos se alegraron aplaudiendo puestos en pie. El psicoanálisis ya no es posible. Han roto los esquemas y las pruebas clínicas. La IA ya no resuelve si no que, como los GPS, les recalcula la dirección.  El problema con Sánchez es que hay origen, sí. Lo que no hay es destino. Ni el Papa fue capaz de darle claridad a su mente.

Y lo que realmente me preocupa no es el extasiado bochorno de la bancada socialista perdiendo votación tras votación.  Lo que me preocupa es saber a quién se refería Patxi, el inacabado ingeniero industrial por la universidad del País Vasco, cuando se juramentó, agitando los brazos como aspas de molinos, llevándose una mano al corazón y golpeando el estrado con el puño. ¿Será Begoña su madre? ¿Será Begoña su esposa? ¿O se refería simplemente a “su” señora presidenta? Si es a esa última, sólo hace falta mirar la cara de póker que tenía el marido de la presidenta.

PUBLICADO EL 2 DE JULIO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

OÍDO EN LEÓN

Escribo estas líneas desde León, cuna del parlamentarismo, como dicen en estas tierras.  Como dicen, es y la Unesco reconoce.  Otro mérito que se le debe reconocer a León es que allí reinó la primera reina titular de la historia de Europa Occidental, doña Urraca. Un León majestuoso, lleno de historia y vitalidad.

Y hay famosos más recientes.  Podríamos enumerar a muchos -Jesús Calleja, Imanol Arias, Antonio García Ferreras, Luis del Olmo, etc.- pero hay quien brilla con luz propia, la joya de la corona, nunca mejor dicho gracias a la UDEF y a la aún existencia de jueces independientes.  Aunque nacido accidentalmente en Valladolid, toda la familia de Zapatero es de origen leonés y es en León dónde creció, se educó y formó. Y para no defraudar a los seguidores, hay que decir que sus primeros años escolares lo realizó en el colegio privado de las Discípulas de Jesús.  Allí debió ser donde le enseñaron aquello de que “ser socialista es tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho”. O no.  O, todo lo contrario. Vaya, vaya con la educación privada.

Y te cuentan que el alquiler de la vivienda está por las nubes.  Lo que no saben es que con lo que cuesta una habitación en Menorca, allí te puedes alquilar una vivienda entera. Y ya no digamos la diferencia de precio en la compraventa de viviendas. 

Tampoco quieres hablar de los precios de la hostelería, restauración y resto del sector turístico. No hay punto de comparación. Y siempre a favor de León, claro.  Lees en la edición dominical de Es Diari que “los elevados costes se comen los beneficios en la restauración”.  Y piensas que al menos en León sí puedes salir a comer.

Tecleo estas líneas justo llegado de Riaño. Vienes maravillado tras la navegación por los llamados fiordos leoneses y disgustado a la vez. Has aprendido que lo que no se atrevió Franco, sí se atrevió un socialista manu militari. Casi una decena de pueblos fueron destruidos, sus habitantes desalojados a la fuerza y las promesas, como siempre, incumplidas.  Y por un día, Europa no ayudó al viejo Riaño. Eso si, siempre que Europa fuera oída. ¿Cuántas veces nos escudamos en Europa y cuántas veces pasamos de ella?

Estampado en el escudo de la España de todos, León sigue vivo. El leonés, su lengua propia, goza de protección específica en su estatuto de autonomía. Igual le ocurre al gallego en los lugares en que habitualmente se utiliza. ¡Qué envidia me dan! ¡Qué suerte han tenido con sus políticos! ¡Ellos sí son un reino histórico!

Y, además cuna del parlamentarismo, a diferencia de otros que le ponen, eso sí, mucho cuento, a su propia historia.

PUBLICADO EL 25 DE JUNIO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

VISITA PAPAL

 

La visita a España de León XIV no ha dejado indiferente a nadie.  Ha logrado lo que hasta ahora nadie fue capaz, al menos, en las últimas décadas. Podríamos mencionar desde que al himno nacional no se le silbara a que Pedro Sánchez acudiera a una misa.

Lo más anecdótico sin duda fueron los ojos chispeantes en el besamanos de la diputada defensora de los proetarras o la acaparación de manos por parte de la representante independentista catalana, y ya no digamos la postura en formación del republicano catalán de raíces andaluzas.  Todos querían lo mismo: la foto y la mano. Y todos quedaron contentos.  Por cierto, el Papa se marchó tal como vino.  Vamos, con el anillo en el dedo.

Madrid, Barcelona y Canarias.  Como la Santísima Trinidad.  Cada uno a su estilo.  Lo institucional, lo diplomático y como no, lo social.  Brilló sin duda Barcelona.  Se lo merecían. Aunque para brillar, más de quinientos cantores tuvieran que salir escoltados antes de finalizar su actuación.  Y nadie protestó airadamente. Esta vez, sí se encontraron las urnas. O las esteladas, mejor. Y el lemosín que no falte.

Cada uno oyó lo que quería oír.  Casi todos aplaudieron. Y los pocos que no lo hicieron, al menos se pusieron en pie.  La ovación más larga en años, dicen los comentaristas. Y uno se pregunta, por qué no seguir un tiempo así.  Los republicanos aplaudiendo a un Papa, a un jefe de Estado elegido por unos pocos.  Unos ateos buscando cobijo tras la sotana blanca. Unos progresistas buscando apoyo a sus políticas y unos conservadores hablando de espiritualidad del pueblo español y de la defensa de la vida.

Una semana ha dado para mucho.  Incluso para que algunos casos pasaran desapercibidos, acallados, en silencio espiritual.  Los collares de Zapatero se revalorizaron en el peritaje.  Esta vez no necesitó salir en bolsa ni llegar a la subasta.  La fontanera de Ferraz - ¿o deberíamos decir de la Moncloa? - sigue aportando ríos de tinta en los papeles y mares de datos en la red. Y quien no pasó desapercibido fue Iberia.  Fiel a su línea, el aparato no despegó.  ¿Fue un retraso horario o simplemente fueron problemas técnicos?  Al menos, el Falcon no falla.  Y fue el rey Felipe VI quien cedió el suyo.  El del presidente, ni estaba ni se le esperaba.

Y esta semana post visita papal, viene cargada.  Begoña Gómez y Rodríguez Zapatero tienen paseíllo judicial. O al menos, eso se espera. Vayan o no, ya es otra cosa. Depende. Y ¿de quién depende? Pues eso, que se le pregunten a P.S.  Al menos, esta vez ya está identificado con nombre y apellido.  Y eso que esta vez no había tantas pistas.

Amén.

PUBLICADO EL 18 DE JUNIO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.