CEUTA Y EL ESTRECHO

Cuando casi un centenar de miles de personas cruzan en un día, sin control alguno, la frontera hacia Ceuta es que algo o alguien falla.  Y si no falla, es porque ese alguien quiere que pasen.  Y punto.

Los servicios secretos pasan la información y quien debe tomar la decisión no la toma.  O sí. La de no hacer nada. A eso se llama hacer política. Y punto.  Grupos de Facebook convocan fecha, lugar y hora para el paso de la frontera.  Es más, con propaganda de trajes de neopreno y bicicleta incluida. ¡Toma ya!

El culpar de todo ello al Tribunal Supremo por hacer cumplir la ley, cuando la ley la “fabrican” los políticos, se llama cinismo.  El bajarse los pantalones a los dictados de un tirano, se le llama ser un títere, un sumiso o colaboracionista, entre otras.

La Fiesta del Trono vino con regalo incluido.  Algunos con pasaje de ida y vuelta. ¿Alguien puede creer que ese casi centenar de miles de hombres en edad militar que invadieron Ceuta lo hicieron por motivos políticos o económicos? Y si fuera así ¿por qué regresaron a la contraorden?  Violación de la integridad nacional, lo llamó Sánchez.  A él le llamaron otras cosas. ¡Y más cuando alabó la labor de Marruecos!

Ceuta se autoconfinó. Por su seguridad, añadirían. A las fuerzas del orden se las esperaba, sí.  A los militares, también.  Acuartelados o en prevención, dirían.  Ni emergencia nacional ni estado de sitio que ampare a los militares.  Mientras, los militares de postureo.

Perejil fue otra historia. Tuvo consecuencias, eso sí.  La venganza vino de la mano de los servicios secretos. Del norte y del sur. Y también se advirtió. Aquella vez con octavillas por San Sebastián instando al nacionalismo vasco a hacer un boicot a Renfe a primeros de marzo. ¡Qué casualidad!

Esperemos que todo se quede en un ensayo general y el suflé se desinfle.  Esperemos también que Ceuta recupere la normalidad y que continúe siendo española.  ¿Esperarán a que empiece la próxima campaña electoral para la entrada definitiva?  Y si es así, ¿anulará Sánchez las elecciones, cosa que no se hizo ni con el 11-M?

El episodio ha servido también para conocer el grado de confianza y de apoyo exterior que posee el Gobierno de Sánchez gracias a su política exterior.  Puede mejorar.  Y si devuelve las verjas a Gibraltar, incluso mejor. Contentará a Marruecos y al otro lado del Atlántico.

Por cierto ¿sabremos alguna vez qué contenía el famoso móvil del presidente, o nos tocará recurrir a la imaginación de cada cual, tal y como ocurrió con el 11-M?

¡Ah! y después de todas esas cosas, siempre suelen ganar las izquierdas, ténganlo en cuenta.

PUBLICADO EL 6 DE AGOSTO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.