DECRECER

Irregular y de la segunda conjugación, aprendimos en nuestros tiempos de estudiantes.  Irregular y por decreto, aprendimos en nuestra economía doméstica desde hace unos años hasta la actualidad.  Y esa parece ser la solución esgrimida tanto por unos como por otros.  Decrecer, menguar, descender…

Al menos, al oírlo en boca de un sindicalista y de izquierdas te tranquilizas.  La solución pasa por decrecer, ponernos al límite para que todo se regule como debería haber sido, y después, empezar a poner los cimientos de nuevo. ¿Y por qué nos dejaron crecer? Le preguntas, con aquella cara de bobo ignorante. 

Te vienen a la memoria los recortes salariales y de plantilla que padeció y sigue padeciendo la administración. Menos gente, menos gasto.  Y si es posible, vender la Sanidad a los amigos, faltaba decir en el decreto. Pero no.  El tiro les salió por la culata.  Los sanitarios, con menos recursos, intentaron sacar el barco a pesar de cobrar menos y trabajar más.  Excepción de algunos claro, no sea que alguna  médica se enfade conmigo y me vuelva a llamar la atención por ir con una paciente octogenaria a urgencias. Y eso que a ella no la recortaron, que si no…

Y podríamos hablar de las entidades bancarias, pero ellas no encajan en esta conjugación verbal. Si la  banca siempre gana, las cajas nunca pierden. Son como la energía, se transforman.  No hay respuesta que no se haya dicho, que se haya pensado y que, posiblemente no se repita en un futuro.  Y lo sabes.  Estamos vendidos a la casta y a los anticasta. Y a los banqueros y a los empresarios.  Y a los charlatanes, a los sindicalistas, y sobre todo, a toda esta especie de chupópteros y tóxicos que nos rodean. Y que se transforman.

Menorca no da para más.  Tenemos que decrecer, nos dicen ahora. Y te vuelves a preguntar con la misma cara de bobo, ¿y por qué no lo pararon antes? ¿Y quién cierra el grifo?  Y aún van  y dicen que “en es Pla hi falta gent!” ¡Si está lleno!

El Govern tiene la solución, subir la ecotasa  y así  vendrán menos turistas.  Me rio y me troncho. Aplausos. La comedia llega a su intermedio.

Más  bien a su final. Me asusta el comentario de aquel sindicalista y de izquierdas. Decrecer hasta llegar al límite para que así, todo se regule como tendría que haberse regulado.  ¿Cómo regulamos el turismo? ¿Cómo satisfacemos las ansias de los empresarios que viven de él?


Y la pregunta del millón, ¿cómo protegemos a Menorca de los turistas?  Sin duda, mi cara de bobo, es lo único que crece en estos tiempos.


PUBLICADO EL 20 DE JULIO DE 2017, EN EL DIARIO MENORCA.