Otra vez más, el título tiene su encanto. Su truco más bien. Vamos, que uno no sabe si el escrito va contra Vox, si tiene que ver con Podemos, si con ambos… Pero bueno, eso poco importa. Al fin y al cabo, cada uno tendrá su versión de los hechos –de la verdad, dirán algunos- y difícilmente variará ésta por un escrito más, o por uno menos.
Podemos –aquí referido al feudo de Iglesias- sigue haciendo aguas. Atrás quedaron aquellos círculos locales que decidían en asamblea las decisiones a tomar. Y un carajo. Que una cosa es el baile del emparejamiento y otra muy distinta el día a día. En cinco años se ha pasado de una ilusión contagiosa a un servilismo al más puro estilo autoritario. El mando y ordeno ha salido de los cuarteles y ha entrado de nuevo en las instituciones. Y en la de Podemos, más.
Y me sabe mal por Pablo que ha tenido que renunciar al permiso de paternidad por unas horas para contestar al disgusto causado por su compañero Errejón. Más que por Pablo, me sabe mal por Podemos. Su paternalismo transmite la sensación de que la agrupación no resiste vivir sin la tutela permanente de su líder, de su hombre, de su Cid. ¿Qué sería de Podemos sin Iglesias? Se preguntarán algunos. Otros, más incisivos aún, se preguntarán ¿Qué sería de Iglesias sin Podemos?
¿Y qué pasa con Vox? ¿Es populista? ¿Plantea políticas exageradas y extremistas? De momento ha causado alarma a la clase política llamada de izquierdas. Vamos, que la alarma que causó Podemos cuando se presentó en sociedad, ahora se ha repetido con Vox. Incluso ahora hablan de cordón sanitario. Incluso hay quien desea que la lupa de la fiscalía, examine toda alocución de dicha formación por si pudiera tipificarse como delitos de odio.
Un odio selectivo, vamos. Que en su día, cuando desde algunos sindicatos y partidos se animaba al populacho para hacerse con viviendas y terrenos de terceros, cuando se animaba a la desobediencia civil, nadie habló de odio hacia una determinada clase de españoles. Ahora, cuando una formación política ha planteado a sus votantes sobre las políticas de entrada y permanencia de inmigrantes ilegales en España, son mirados con lupa.
Con lupa y mucho más. Ya hay quienes desde las escuelas inculcan a sus alumnos que la irrupción de la extrema derecha en la sociedad va a llevarnos a una nueva dictadura. ¿Acaso no vieron el mismo peligro cuando la irrupción fue de Podemos?
¿Será que ahora, la historia del tripartito niega la existencia de dictaduras de izquierda?
PUBLICADO EL 24 DE ENERO DE 2019, EN EL DIARIO MENORCA.