DESDE LA VENTANA


Interiores y exteriores, de librillo o acristaladas, lo cierto es que tras ellas –o a través de ellas-  seguimos en contacto con lo que nos rodea.  Dirán que también sirven para la entrada de luz, para la ventilación y el ahorro de energía y de dinero, pero esto no es noticia.  No vende en este contexto de hoy.

La ventana, la exterior, me devuelve a la realidad.  Un niñato  melenudo con mochila a sus espaldas y montado en monopatín circula por el centro de la calzada.  En su mano derecha porta una bolsa de basura la cual tirará cuando llegue a la altura de unos contenedores.  No calcula bien el grado ni la fuerza y aquella bolsa cae en la misma calzada.  Una vecina lo observa y le reprende la acción.

El niñato se detiene, la recoge y aunque la deposita al lado de los contenedores, no pierde el tiempo en levantar la tapa y colocarla  dentro.  La misma vecina se lo reprocha, pero las indicaciones no son atendidas.  El centro educativo le espera y levantar la tapa ya es demasiado esfuerzo. Además, sale de su rutina.

Minutos más tarde, otro jovenzuelo, se dirige bolsa en mano, al mismo contenedor.  Son pasadas las siete y media de la mañana y en esta ocasión la bolsa sí que entra en el habitáculo. La deducción es lógica, los padres inculcan tareas domésticas a sus hijos.  Pero bajo los patrones que ellos mismos diseñan.  Al primero, al melenudo, le han enseñado a esconder el polvo debajo de la alfombra.

Ambas familias pero, fallan en el contexto elemental.  La basura debe sacarse por la noche antes de la recogida y no a primera hora de la mañana.  Si los progenitores fallan en el texto, poco importará lo que escriban en el encabezado.

Poco después abro la ventana interior,  aquella en que sentado cómodamente, ves pasar al mundo ante tus ojos.  Dejo lo local vivido, la televisión me guía a lo nacional.  Entiendo -uno a veces duda de lo que oye- que el fiscal cree conveniente que los golpistas fugados puedan vivir a costa de nuestros impuestos y tengan privilegios parlamentarios.  Vamos, que con un poco de suerte  ya no se podrá negar que en el parlamento anidan delincuentes, presuntos, claro.

Entiendo también que si bien aquellos jóvenes adolescentes cumplían las indicaciones paternas, aunque equivocadas y alguna incluso mal ejecutada, la fiscalía puede  también justificarse en que cumplía con las indicaciones recibidas.  Otra cosa será justificar el no levantar la tapa del contenedor para que la basura quede depositada en el interior de la cosa y no fuera de ella.

PUBLICADO EL 9 DE MAYO DE 2019, EN EL DIARIO MENORCA.