BODAS DE PLATA

Desde que me vuelvo mayor –viejo más bien- me estoy dando cuenta que empiezo a ser hombre de rutinas. Y una de ellas es la de anualmente auto-dedicarme el escrito de la semana de Reyes. No en vano, mi salida a los papeles se produjo un 6 de enero, de eso hace ya veinticinco años. Vamos, que este año se han cumplido mis bodas de plata como colaborador en las páginas de Opinión de Es Diari.

Y todo vino por una injusticia laboral, sí, como lo oyen. Porque las dictaduras ni se terminaron con Franco ni las corrupciones empezaron con el PP, por mucho que lo proclame desde los púlpitos civiles la independentista izquierda progresista de Sánchez.

Y sólo tenía que ser una válvula de escape, una visita al psicólogo, una pataleta al sistema. Pero no, aquella dictadura del momento en cierta manera me obligó a seguir escribiendo para expiar mis pecados. Y por penitencia –o por consejo mandatario- escribí algunos artículos más hasta que en el mes de mayo aquella colaboración ganó formato y en octubre mismo con fotografía impresa.

Tuve que aprender a escribir con ambigüedades, entre líneas y sorteando comentarios e interrogatorios rebuscados. Por el camino encontré muchos apoyos y muchas traiciones. Tampoco esperaba fuera de otro modo. La vida no es de color de rosa y lo indeseable, abunda.

Pero la salida en prensa no fue ni siquiera un punto y aparte. Fue finiquitar un libro y empezar otro nuevo con las páginas totalmente en blanco. Empezar el libro de tu vida a puño y letra. Y es que tal como soy actualmente, mi vida, mi familia, mi carácter e incluso mi forma de apreciar y vivir la vida, se lo debo a aquella injusticia y como no, a Es Diari. De no haber cambiado de libro, de no haber cogido el tren que paró en aquella estación en aquel momento y lugar, quien esto escribe sería el mismo, pero ustedes lo conocerían distinto.

Ortega y Gasset dijo que “yo soy yo y mis circunstancias”. Y yo le añadiría “y las circunstancias de los demás”. ¿Cuántos no hemos padecido injusticias, pérdidas y demás alteraciones no por culpa de nuestras acciones u omisiones, sino simplemente por las intervenciones ajenas?

Me veo en la obligación de recordar a Don Leandro -que falleció por decreto- y a Don Federico –que nació también por decreto- junto con la siempre Mô. Ellos me ayudaron a dar forma a algunos de mis escritos.

Gracias, gracias a todos quienes han hecho posible que llegara a estas bodas de plata y continúe como si fuera el primer día.

Muchas gracias Es Diari.

PUBLICADO EL 9 ENERO DE 2020, EN EL DIARIO MENORCA.