JUEVES SANTO

Jueves Santo, sí, y confinados.  Por decisión de unos señores llamados políticos estamos confinados en nuestros domicilios.  Es la ley sí, y por eso mismo debemos cumplir con el confinamiento.  Reddite ergo quae sunt Caesaris, Caesari et quae sunt Dei Deo.

Y la cosa se alarga.  Uno ya empieza a dudar que el sistema sea tan democrático  como nos lo venden.  ¿Quiere eso decir que si tuviéramos un Gobierno con mayoría absoluta nos podrían tener enclaustrados sine die sólo con una ratificación quincenal por parte del Congreso?

Si llegamos algún día a salir de casa –de la crisis sanitaria estoy convencido de que sí-  sería bueno que los ciudadanos nos replanteáramos algunas de las cesiones que hemos dejado en tan pocas manos.  Que un Gobierno pueda  confinar a cuarenta y tantos millones de españoles en sus domicilios sine die,  me parece demasiado fácil, descontrolado y peligroso.

Vamos, que lo que no hizo Aznar cuando el 11-M ni Rajoy con los sediciosos catalanes del 1-O,  lo hacen ahora Sánchez e Iglesias por no haber hecho caso de las advertencias de la OMS.  Y es que claro, entre el complejo que tiene la derecha de usar medidas extraordinarias y la falta de complejos de la extrema izquierda, así nos va.

Y resistiremos, ¡claro que resistiremos!  Al menos, la situación habrá servido para que los españoles nos demos cuenta que, ante la adversidad, somos capaces de reinventarnos y aprovechar la parte positiva de cada uno de nosotros.   Nadie nos gana a salir  a las ventanas y balcones y aplaudir día sí día también.  Y lo más de lo más, nadie nos gana a inventarnos chistes y memes.

Resistiremos sí, pero también deberíamos mantener viva la memoria.  Escribo en el cuarto domingo de la cuarentena y los cálculos –al menos los hechos públicos- de tanto científico politizado empiezan a fallar. 

Sánchez deja aplazado su “manual de resistencia 2” para diseñar el copia y pega de “los Pactos de la Moncloa 2”.  Mientras, Felipe González le recuerda en el diario El Pais, que  “en España no se puede aludir al artículo 128  sin reconocer y cumplir con el resto de principios constitucionales”. Ahí está la diferencia entre democracia y dictadura.  Tomen nota, camaradas Sánchez e Iglesias.

Es Semana Santa y la liturgia y la oración se adaptan para que Dios "dé fuerza a los trabajadores sanitarios", "consuele a los que lloran", "sane a los enfermos", "dé paz a los moribundos" y hasta "sabiduría a nuestros gobernantes".


Sobre todo eso,  “sabiduría a los gobernantes”,  que falta les hace.


PUBLICADO EL 9 DE ABRIL DE 2020, EN EL DIARIO MENORCA.