LA PENSIÓN DE VIUDEDAD

Nadie se atreve a hablar del tema, pero ahí está.  Lamentablemente estamos mandados por una clase política que no nos merecemos.  Son, cuando menos, mentirosos o ignorantes. E incluso algunos/as/es ambas cosas a la vez.

Que hay algunas pensiones de viudedad que son una miseria, pues sí.  Que la mayoría de las personas que cobran estas míseras pensiones son mujeres y ancianas, pues también.  Pero al parecer en este punto, la ministra de la cosa igualitaria no ha creado aún su asesora amiga o niñera correspondiente. Ni el ministro Escrivá un presupuesto para aumentarlas.

Pero hoy no voy a hablar de estas míseras pensiones de viudedad que inventó aquel “terrorífico” dictador, anexas a aquellas jubilaciones también inventadas por su régimen aprovechando los descansos entre tanta inauguración de pantanos y centrales hidroeléctricas.

Hoy voy a hablar -o a escribir mejor- de las pensiones de viudedad que cobra el conyugue, pareja o asimilado; macho, hembra o no binario; que por haber trabajado y cotizado cobra su pensión, o incluso aun cobrando un salario al ser trabajador/a/o en activo.

Sin duda, aquella protección que el machismo franquista blindaba a la mujer del trabajador o pensionista fallecido, se ha desvirtuado con el tiempo.  Y me parece bien -e igualitariamente justo- que si quien aportaba el sueldo al hogar era la mujer y el hombre se encargaba de “sus labores” que, a la muerte de la primera, éste no se quedara en una posición económicamente desamparada.  Pero las cosas cambian que es una barbaridad…

¿De verdad creemos que, en un entorno familiar, en el cual ambos integrantes del mismo son asalariados -o pensionistas- a la muerte de uno de ellos, el superviviente debe tener derecho a cobrar una pensión de viudedad a la muerte del otro? ¿Es una discriminación entre solteros y emparejados?

¿Acaso no sería una medida de ahorro para la mal llamada “hucha de las pensiones”? ¿Acaso el ahorro de las mismas no serviría para aumentar la cuantía de las, esas sí, míseras pensiones de quienes no tienen otro sustento?

¿Acaso no se han dado cuenta los responsables de la cosa pública de la diferencia entre la pensión de viudedad que pueda cobrar una mujer anciana, quien por los cánones de su tiempo se vio obligada a dedicarse a aupar una familia y trabajar sin derecho alguno, a la que pueda cobrar una persona asalariada de alto standing, profesionalmente activa o jubilada, tras la muerte de su pareja?

Por ahí, también se puede igualar, hacer justicia y, sobre todo, ahorrar. 


PUBLICADO EL 25 DE NOVIEMBRE DE 2021, EN EL DIARIO MENORCA

PROPAGANDA Y MITINES

Nunca he entendido qué ganancias -en votos- pueden sacar los políticos realizando un mitin.  Las otras -las monetarias- está claro que existen y son cuantiosas.  Es una de las formas para justificar gastos electorales y mamar del dinero del contribuyente. Y la propaganda, otro tanto de lo mismo.  ¿Acaso porque un partido se anuncie o grite más, va a conseguir que alguien quien no esté de acuerdo con ellos, los vote?  Dirán los expertos que moverán al indeciso, puede; pero supongo que de indecisos debe haber por todos los lados.  ¿No sería más económico prescindir de ellos -de mítines, claro-?

Cuando necesito comprar un electrodoméstico son varios los factores que influirán en mí para la toma de decisión.  La marca, las características, la experiencia con la marca, el servicio técnico, pero la decisión final la tomaré cuando el comercial de confianza -vamos, el responsable de la tienda- me aconseje y me aclare las dudas que puedan plantearse.  Y siempre, al final existe el compromiso del contrato -propaganda- y la garantía del producto.

Con el político no hay compromiso ni garantía de que lo que se diga en la propaganda, lo cumplan. Con el político el producto no tiene retorno ni canje alguno. Tampoco puedes malvenderlo o retirarlo y comprar otro de nuevo.  En el mundo político el compromiso lo adquieres tú, y te adhieres a él por un tiempo definido de antemano sin cláusula de ruptura, salvo que sea el político quien decida lo contrario.

Estos días, los medios de comunicación nos invaden con congresos de partidos, encuentros de “otras políticas”, de tiranteces entre jerarcas de una misma formación, y todo para ser el centro del espectáculo.  ¿Qué le importará a un votante del PSOE que Ayuso quiera hacer sombra a Casado? ¿Qué le importará a un votante del PP que Sánchez siga con la mentira de que España va bien? Si, al fin y al cabo, siempre tendrán una justificación para votar al partido “suyo”. Como mínimo, para que no ganen “los otros”.  Vamos, que no se vota al mejor, sino al menos malo.

Lo que sí nos debería importar a quienes no comemos ni bebemos de la política es que quien escojamos para patronear el barco sea honrado, cabal, competente y, sobre todo, sincero.  Y eso, si lo compramos por Internet o lo vemos por televisión, no tiene demasiada garantía.  Vamos, que el tendero de la esquina ni está, ni se le espera.

Aunque también sería bueno conocer qué comisión gana el tendero, no sea que se decante por una u otra, según la diferente comisión de la marca. 


PUBLICADO EL 18 DE NOVIEMBRE DE 2021, EN EL DIARIO MENORCA.

EL APAGÓN QUE NOS VIENE

Austria ya ha avisado.  España, lo desmiente.  Ahora solo falta que salga Fernando Simón y nos diga que serán cuatro chispazos de nada.  Y lo bueno del caso es que la excusa que da la ministra Ribera es que el suministro de la electricidad está asegurado -y eso que dependemos de otros países- y que, tras el reciente acuerdo con Argelia, también tenemos el gas garantizado -le hubiera faltado añadir “atado y bien atado”-.

Lo cierto es que cuando el gobierno actual desmiente algo, suele ocurrir todo lo contrario. Y en el caso del apagón que “presuntamente” nos viene, hay muchas posibilidades de que acabe llegando. Y luego, pues lo conocido: Lloros, estados de alarmas inconstitucionales, merma de derechos, represión y, sobre todo, pobreza.

Nos pasó lo mismo con la pandemia.  Austria ya avisó en el año 2017 de una posible pandemia.  Y no fue tan sólo Austria la que avisó, no.  Sin ir más lejos, en 2019 el Ministerio de Defensa de España publicó el Cuaderno de Estrategia 203 del Instituto Español de Estudios Estratégicos, con el título “Emergencias pandémicas en un mundo globalizado: amenazas a la seguridad”.  Y aun así nos cogen en pelotas y sin mascarillas.

No serán mascarillas las que faltarán no.  Lo que faltará en esta futurible crisis globalizada serán: generadores de electricidad, alimentos no perecederos, radio a pilas, agua potable, electrodomésticos a gas, linternas, cerillas y, sobre todo, dinero en efectivo. Y mucha tinta.

Sí, mucha tinta, porque el homólogo energético de Simón no podrá aparecer en el plasma de nuestros hogares.  Ni el triunvirato de cabecera.  ¿Quién y cómo alertará a la población de las normas establecidas por el gobierno de turno?  ¿Cómo nos advertirán del racionamiento de los víveres, de las subvenciones y ayudas por el cierre de comercios?  ¿Saben los señores del Gobierno que si no hay información -aunque ésta sea engañosa- la reacción del pueblo puede ser peligrosa? ¿Volverán las octavillas, los periódicos en papel, los teléfonos por línea, el correveidile mediante estafetas…?

Y volverán viejos fantasmas como la compra usurera en mercados exteriores.  ¿Facilitará el gobierno de turno mediante intermediarios afines, la compra de maquinaria generadora de electricidad a desorbitados precios y comisiones? ¿Sabremos reaccionar ante el hipotético aumento de precio de las demás fuentes de energía?

¿Habrá emprendedores que empiecen a acumular productos? ¿Y las autonomías?

Y lo más importante ¿sabrán reconocer esta vez, su falta de previsión?

PUBLICADO EL 11 DE NOVIEMBRE DE 2021, EN EL DIARIO MENORCA.

UN GOBIERNO ANTICONSTITUCIONAL

 Anticonstitucional, sí. Inconstitucional, no. Que quede claro. Que una cosa es que el gobierno social-comunista de Sánchez sea totalmente legítimo, y otra muy distinta es que todos sus actos sean constitucionales. La legitimidad del parlamento no le da patente de corso. Ni mucho menos. Y así se viene demostrando en las últimas fechas.

Está probado que el actual gobierno de España ha actuado en ocasiones vulnerando los derechos constitucionales de sus administrados. Y aún así, en sus declaraciones posteriores a cada varapalo judicial, les faltaría añadir que “se les trae floja”, porque siguen justificando cada acción de la que reciben la rectificación.

No obstante, la reprimenda podría -debería- también ser repartida entre varios actores. A la oposición que -salvo VOX, que fue quien recurrió al TC- en su día apoyaron las decisiones que últimamente vienen demostrándose contrarias a la Constitución. A los asesores -estos cientos, por no llamarles miles de chupatintas y algunos lameculos- que no fueron capaces de vislumbrar un atisbo de ilegalidad. A los juristas -con la Fiscalía y la Abogacía del Estado a la cabeza- que no mueven pieza a no ser que alguien denuncie, vamos que aquello de denunciar de oficio cuando es el Gobierno que actúa, nada de nada. Y como no, al mismísimo TC que tardó lo indecible para valorar la constitucionalidad o no de unas decisiones gubernamentales -de las que éramos muchos quienes lo teníamos claro-.

Y ya que nombramos al TC, da la sensación que cada sentencia la sirven en bandeja de algodón. Como ejemplo, el caso de las plusvalías. Aunque la forma de aplicarla sea ilegal, pues bien, los tontos -la mayoría- que pagamos en su momento, pues a llorar y a secarnos el llanto. No hay vuelta atrás. Lo pasado, pasado está. Bueno, no siempre.

Y no hay día en que las mentiras del Gobierno no tengan un hueco en el anecdotario de algunos medios de comunicación. La última que se ha destapado ha sido que el Ministerio de Justicia mintió deliberadamente a la Audiencia Nacional por el caso de Hugo Carvajal y su extradición. Vamos que, si así se forja el respeto entre las Instituciones del Estado, ¿qué derecho tienen a exigir que no se pite al presidente de los mentirosos?

Llegado a este punto, a uno le cuesta ser respetuosos con el poder instituido. ¿Qué respeto merecen unos señores que golpean a policías; que mienten a los jueces; que retardan -o aceleran- la toma de decisiones para agravar o atenuar las consecuencias?

Ustedes mismos.


PUBLICADO EL 4 DE NOVIEMBRE 2021, EN EL DIARIO MENORCA.