ATRACO MEDIOAMBIENTAL

 

Partiendo de las premisas de que la derecha es mala y que la izquierda es buena, llegaríamos a la conclusión de que todo lo que lleve acoplado el atributo de medioambiental, sostenible y demás calificativos es bueno.  Y si se aplica en forma de recargo, impuesto, tasa o confiscación, pues bienvenido sea.

El gobierno de Francina Armengol acaba de aprobar otro impuesto confiscatorio a los isleños.  Digo isleños porque, aunque quien en un primer momento pagará el pato serán los ayuntamientos, está claro que quienes pagarán el desaguisado serán los menorquines, y más concretamente quienes tengan su vivienda en propiedad.

No se preocupen si viven de alquiler o viven en una autocaravana, porque a ustedes no les afectará. No paga quien genera la basura sino quien tiene casa dónde generarla.  Y pagará tanto si recicla como si no recicla.  Y les afectará en menor medida si su vivienda está en ses Tanques del Carme, porque pagará menos impuestos.  En cambio, si vive en Malbuger su bolsillo ya se verá más atracado.  

Y es que la lógica ha sido relegada de la política impositiva.  Ya no paga más quien más genera, sino a quien mal se le quiere. No debería ser lógico que donde viven más de cuatro personas en el domicilio, que por lógica deberían generar más basura, le salga más barato que aquel anciano que vive solo en su domicilio.  Pero esta es la política recaudatoria de nuestros gobernantes, por muy disfrazados de progresistas que vayan.  ¿O será precisamente por eso?

Igual ocurre con el agua que llega a nuestras viviendas en Mahón.  Más de la mitad de la población no puede beber el agua que llega a sus casas porque no es apta para el consumo humano.  Pues bien, el precio del agua no difiere de la que sí que es potable. Vamos que muchos tenemos que seguir comprando el agua embotellada para beber,  y pagar el agua de la ducha al mismo precio del ciudadano que sí la tiene potable y puede ahorrar la compra de la misma en el supermercado.  Y para el coste del servicio no es lo mismo ser cuatro que ser cinco en un domicilio.  En cambio, ser uno o cuatro, sí.  Al parecer la proporcionalidad no entraba en su currículum universitario.

¿Y dónde está la política medioambiental dado que se nos obliga a comprar el agua embotellada? ¿Dónde está la política de reducción de plásticos? ¿Deberé coger un taxi eléctrico para ir a llenar los envases a una fuente de agua desnitrificada a la otra punta de la ciudad?

Lo que está claro, es que el silogismo con que iniciaba el escrito es falso.


PUBLICADO EL 2 DE JUNIO DE 2022, EN EL DIARIO MENORCA.