Finalizamos el 2022. Dirán algunos que es hora de hacer balance del año y otros mirarán mejor hacia el venidero sin echar ojo atrás. Es mejor, sin duda. La mirada puesta hacia el venidero dejará los sinsabores atrás y será un guiño a un futuro más esperanzador si cabe. Al menos a los pensionistas.
Este Gobierno – hay que reconocerlo- ha hecho muchas cosas malas, malísimas, pero al menos a los pensionistas nos subirá el próximo año una cantidad nunca antes vista. Y la verdad, hay que reconocérselo. Gracias Pedro. Gracias por la subida que nos proporcionas para el año 2023. No sé si la llamada a las urnas tendrá algo que ver, pero “nunca es tarde, si la dicha es buena”. Lo dicho Pedro, gracias. Creo que es él único político de los últimos tiempos que ha hecho algo para los jubilados - y no precisamente ampliar el cementerio-.
También es verdad que para pagar esta generosa subida y llenar la bolsa de las pensiones, su Gobierno se ha inventado el Mecanismo de Equidad Intergeneracional. No es ni una máquina ni un producto ecológico, es sencillamente un impuesto más, que añadido – restando más bien- a la nómina de los trabajadores irá llenando las arcas de la SS. Vamos, que el trabajador nos dará un 0,1 % de su nómina para pagarnos. Y los empresarios pagarán el resto – un 0,5 %-.
Si nos fijamos, el sistema es siempre el mismo. Aumentar presión para poder regalar parte de ella. ¿Cómo creen que repercutirá el empresario este 0,5 %? Lo lógico es que este impuesto se cargue en el producto final y repercutirá en la cesta de la compra del ciudadano final. Y un porcentaje del mismo ingresará en las arcas del Estado en forma de IVA. ¡Vamos, como la subida de los carburantes que hacen el camino inverso al descuento!
Llegan tiempos también de propósitos de enmienda. Lo decimos tres o cuatro veces al año. Que si adelgazar, que si ahorrar, que seremos mejores …, termina el año y continuamos con los mismo pecados en la mochila.
En mi mochila particular llevo un propósito de nueva adquisición para mí. Necesito cambiar de ideología. La actual está desfasada, en minoría y perseguida. Desterraré la honradez y la sinceridad y me abrazaré a la hipocresía reinante. Durante años he intentado ser coherente. Pero no basta. No vende. Ni gana.
Lo he vivido en el trabajo. Y he perdido. No una, sino muchas veces. Ahora, ya jubilado, es hora – tarde ya- de aplicar lo aprendido. Termina 2022 y nace 2023. Termina uno y renace otro. O al menos, se intentará.
PUBLICADO EL 29 DE DICIEMBRE DE 2022, EN EL DIARIO MENORCA.