La
semana pasada no debió ser una semana demasiado buena para Irene. Sin duda debió ser su “semana horribilis”. Sólo faltó que Pedro Sánchez la destituyera de
su ministerio de Igualdad y que le mandara cerrar la puerta al salir. Y es que los astros debieron alinearse en su
contra. O al menos, no lo hicieron a su
favor.
El
Tribunal Supremo avalaba rebajar las penas por su ley del “solo sí es sí”. La ley más chapucera de nuestra democracia
que ha puesto en la calle a centeneres de presos y rebajada la pena de prisión
a miles más de ellos, la dejaba retratada. Vamos, que eso de proteger a las mujeres, nada
de nada, sino todo lo contrario. Pero
eso ya debía de esperárselo. Era de
cajón, por mucho que la fiscalía -general del Estado- dijera lo contrario. Pero bueno, ya sabemos de quién depende la
fiscalía. Y hubo más.
Y
más serio para ella. El Tribunal Supremo
también la condenó a indemnizar a un ciudadano por vulnerar su derecho al honor
al haberlo tratado de maltratador. ¡Vaya por Dios! ¡Suerte que en España aún
hay juristas que valoran y hacen valer su independencia!
Y
como suele decirse que no hay dos sin tres, pues la tercera mala noticia fue
que Yoli, la vetó. ¡Que Irene no suma! Y
eso ya es más serio. Mucho más
serio. Podemos ya sólo existe en los
papeles. En la práctica ya no está ni se
le espera.
Y
me entristece -o al menos, queda bien que lo ponga-. Si de verdad Yoli la sigue vetando y al final
no la deja ir en ninguna lista electoral, habrá dejado en el paro a una madre
de familia numerosa y con hipoteca. Y
eso, como dirían las confluencias, no se hace. Y mucho menos siendo quien es.
Al
menos, Yoli tiene suerte de no ser un hombre.
¿Se imaginan que hubiera sido un hombre quien la hubiera puesto de
patitas a la calle? Machista sería
poco. Y de fascista ya no digamos. Al menos, Yoli es mujer y es comunista. O algo parecido. Y los comunistas, de momento, venden
bien. Y de momento, las calles siguen
siendo suyas.
Las
calles, las listas, los cargos... Y uno
que pensaba que aquella nueva ola que vino con ganas de romper con todo y con
todos, contra la casta, contra las imposiciones…. Aquel viento purificador, con sus
círculos…. Y da la sensación de que una
vez tocado poder se han vuelto más autoritarios que Franco ¡que ya es decir! Y de círculos nada de nada. De alfa a alfa, y tiro porque me toca.
¿Será
por eso por lo que prefieren apoyar a Rusia en vez de Ucrania? Vamos, que Putin al final nos parecerá un
demócrata al lado de ellos.
PUBLICADO EL 15 DE JUNIO DE 2023, EN EL DIARIO MENORCA.