Llevamos
todo el mes que la televisión nos apedrea con gráficos y mapas en que nos
dividen territorialmente en azules y rojos.
Zona azul y zona roja, y uno, cansado ya, intenta mantenerse alejado de aquellos
nefastos años de contienda. Hoy
intentaré liberarme de la política, ponerme al volante y hablar de otras zonas
azules; de estas rayas azules que delimitan algunos aparcamientos en la mayoría
de las ciudades. Y ya que estamos en la
semana de sant Joan, pues a Ciutadella que me voy.
Y
Ciutadella es la excusa perfecta porque en estos días pasados se anunció el
cambio de aplicación móvil para que los usuarios de la zona azul pudieran
gestionar sus aparcamientos. Lo que más me llamó la atención -tengo que
reconocer que no suelo ser usuario de las zonas azules ni de las apps que lo
gestionan- es que la información que aparecía en la web municipal indicaba que
una de las ventajas de usar la nueva aplicación Blinkay era de que, en caso de
necesitar más tiempo, ofrecía la posibilidad de ampliarlo desde el móvil, sin
necesidad de desplazarse físicamente hasta el coche. Ventaja clara en beneficio del usuario, sin
duda. Pero uno, aunque no hable de
política, sigue siendo retorcido con la letra pequeña.
La
“tasa para el estacionamiento de vehículos de tracción mecánica en las vías
públicas municipales, bajo el control del horario regulado por parquímetros”,
al menos la que consta colgada en la web municipal, data del año 2015 y en ella
se estipula que el tiempo máximo del estacionamiento será de dos horas. Y uno se pregunta, si será legal o no, una
vez superado el tiempo máximo, el pagar por más tiempo mediante el uso de la
nueva aplicación, o sencillamente acudir al aparato físico y volver a pagar la
prórroga.
Sea
legal o no, lo que está claro es que de darse esta práctica, desvirtuaría la
filosofía de estas zonas azules, que en definitiva es la de favorecer la
rotación de vehículos, vamos como una distribución de la riqueza en forma de
espacio de aparcamiento. De lo contrario
parecería que se ejerce como un sistema recaudatorio en vez de un sistema
distributivo. Y por supuesto, beneficiando
a quien más poder adquisitivo tiene -o eso suele decirse cuando se habla en
clave política-.
¿Se
acuerdan de aquellas primeras zonas azules o de control horario y que se
regulaban mediante relojes que se colocaban en el interior de los
vehículos? Eso sí, iban sin apps. Pero ¡eran aparcamientos gratuitos!
Y
pues sí, Ciutadella también está en la zona azul.
¡Sort
i ventura!
PUBLICADO EL 22 DE JUNIO DE 2023, EN EL DIARIO MENORCA.