TRAGEDIA Y FARSA

 

En el intervalo de pocos días, la frase de Carlos Marx se me ha aparecido en dos ocasiones.  Una en formato escrito y la otra radiofónica.  La primera, de la mano de Joan Huguet y de su libro “La memoria que incomoda”.  Joan Huguet utiliza la frase del inventor del marxismo “la historia siempre pasa dos veces: la primera como tragedia y la segunda como farsa” al recordar el comentario que hizo en su día sobre la Memoria Histórica de Zapatero.  La segunda, en un espacio radiofónico con motivo de las sesiones de investidura de Sánchez, en la que los tertulianos recordaban las similitudes entre aquel Frente Popular del 36 y el conglomerado de formaciones que apoyan a Pedro Sánchez.

Joan Huguet lo deja claro.  La guerra civil fue una tragedia y la forma con la que ahora se quiere redactar la historia, una farsa.  Los tertulianos radiofónicos en cambio, tiraban más hacia el guerracivilismo.   Alguno incluso jugaba con invertir los términos, y asemejaba al Frente Popular del 36 a la farsa, dedicando a los acontecimientos actuales de España, la tragedia.  Y eso no es de recibo.  Son demasiadas muertes inocentes -muchas de ellas sin bando alguno- como para tratarlas de farsa.

Otra cosa es que puedan darse señales de peligro, que evidentemente se dan. Ambos extremos no reniegan de la provocación.  Pero la España actual no es aquella España revolucionaria de los años treinta.  La España actual es democrática, tiene una jefatura de Estado apolítica y está plenamente integrada en Europa.  Al menos, estos tres mecanismos: democracia, monarquía y Europa deberían garantizarnos el no llegar a los extremos que, de llevarse a cabo las políticas que se aventuran, pudieran desmembrar el estado de derecho y el principio de igualdad y solidaridad que nos dio la transición y refrendada en la Constitución.

Democracia, monarquía y Europa son los pilares que sustentan España.  Aun así, adolece de la falta de otro de los pilares esenciales en una democracia: el de la separación de poderes.  ¿Se imaginan un presidente de una República presidencialista, haciendo y deshaciendo, disolviendo las Cortes, prohibiendo partidos políticos y nombrando presidente del Gobierno a su antojo? ¿Se imaginan unas Cortes anulando escaños; encarcelamientos gubernativos selectivos y excarcelamientos por amiguismo? ¿Les parecería una farsa?  Y sí, aquella farsa nos llevó a la tragedia.

Y si somos capaces de imponerles una separación de poderes efectiva, alejaremos aquella farsa pasada y la tragedia futura.

PUBLICADO EL 23 DE NOVIEMBRE DE 2023, EN EL DIARIO MENORCA.