Nos lo
vendieron como el teléfono de la esperanza.
Al estilo apache, sin duda. Una
cortina de humo más. Fum de
formatjada como diríamos los isleños. Y ni a eso llega. Atrás quedó el “no está ni se le espera”. Llamas y la alocución no miente: “Información
Movistar: El número que usted ha marcado no corresponde a ningún cliente”.
Quienes mienten son los de siempre.
Retrocedamos
al mes de octubre pasado. La ministra de la cosa anunció la puesta en marcha
del número telefónico que ofrecerá información veraz sobre las ayudas
vinculadas al acceso a las viviendas. El
5 de diciembre lo publica el BOE. De
momento el número no corresponde a ningún cliente. Tal vez esperan a construir los miles de
viviendas prometidas para activar el teléfono de marras. Pudiera ser. De
momento quien no miente es la operadora telefónica.
La foto de
los chalecos amarillos ha sido portada. Sánchez puede prometer y promete que
construirá 10.700 viviendas en Campamento -con vistas a las elecciones de
2027-. Y si ya es difícil creer en la
palabra de Sánchez, más difícil es creerlo con los antecedentes que tiene este
proyecto iniciado en 1986 con Joaquin Leguina presidiendo la Comunidad de
Madrid. Incluso ZP, su jefe, lo prometió
en su época risueña. Ahora, finiquitado el año Franco, y retiradas todas las
plaquitas del otrora Ministerio de la Vivienda franquista, no hay obstáculo
para reanudar la propaganda del nuevo régimen. Ni competencia en la memoria
reciente.
Y seguro
que se hablará y mucho. Menos del diez
por ciento se dedicará al alquiler. El resto, a la venta por unos doscientos
mil eurazos. Habrá que sacar la lupa e investigar a qué constructora se
adjudicará el proyecto. Y a qué entidad bancaria los avales para las futuras
hipotecas. Y poner el acento en según
qué Acento en mayúscula, o en algo parecido. Las sombras deben ser
transparentes. Con luz y taquígrafos.
Demasiadas sombras han pasado desapercibidas por falta de luz. Y de esto ZP
sabe mucho. Y otros también.
Es Diari
recoge la manifestación de una persona desahuciada: “¿en qué cabeza cabe
pagar 1.200 euros por un piso que no es nuestro?”, y tiene razón. Y la
pregunta que te sugiere es otra: ¿Si pagan estos desorbitados precios de
alquiler por qué no se hipotecan para pagar su propia vivienda en propiedad?
¿Por qué los poderes públicos no avalan, con un banco público, las entradas para
la compra de una vivienda? ¿Acaso interesa a los poderes públicos mantener la
precariedad habitacional por aquello que mientras haya pobres habrá votantes de
izquierda?
¿Antepondrán
el prefijo 902 al número, para que así funcione?
PUBLICADO EL 22 DE ENERO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.