PABLO IGLESIAS II


Lo que empezó en un laboratorio ha llegado ya a nuestros hogares.  Y no me refiero al virus, aunque algunos no dudarían en calificarlo como tal.  En cualquier caso, de serlo, la vacuna ya existe y está al alcance de la mayoría de los españoles: cultura, inteligencia, información…

Sin duda Pablo Iglesias no es Pedro Sánchez.  Ni mucho menos.  Es más inteligente y sabe disfrazar mejor su ego.  Su verborrea tiene mejor música, dirán algunos, aunque siga manteniendo el cariz  comercial. Y sobre todo, Pablo disimula al mirarse al espejo.

Puestos a elegir, ni me gusta uno  ni me gusta el otro.  Y no hablo de partidos sino de personas.  No me gustan quienes mienten, y menos aún quienes hacen de la mentira su discurso.  Tampoco me gustan quienes manipulan con verdades a medias.  Llegado a este punto, uno entendería que Pablo Iglesias presuntamente haya tenido que actuar de una forma y no de otra para llegar a dónde está, lo que uno nunca llegará a entender es que un referente en la España de las libertades como es el PSOE haya dejado el timón del partido y por ende del Estado, en manos de Pedro Sánchez. ¡Que hay mejores personas y más capacitadas dentro del PSOE!

Y también es verdad que, de tener que elegir entre lo malo y lo peor, prefiero que me gobierne Pedro Sánchez a que lo haga Pablo Iglesias. Y no es porque le tenga más simpatía a uno que a otro, sino que de momento al primero sólo le vislumbro una presunta ansia de ser Jefe del Estado, mientras que respecto al segundo, mi percepción es que tanto  le apetecería ser Jefe del Estado como Jefe de la Iglesia. O ambos a la vez.  ¿Se lo imaginan subido a los altares y con la bendición del padre Ángel? ¿O la de los estudiantes de la Complutense dirigiéndoles  sus rezos para aprobar?

Otra cuestión por decantarme por Pedro Sánchez como el “mejor de los males” es porque ya ha alcanzado el poder y no tiene por qué disimular tanto su ego.  ¿Cómo actuaría Pablo Iglesias si el poder divino –para jugar al despiste-  le colocara al mando de la nave?  Aunque es fácil saberlo y predecirlo –a imagen y semejanza de otros lares-, mejor no padecerlo.

Y lo triste es que conoces personalmente a ex dirigentes de Podemos a quienes entregarías sin dudarlo el timón de tu nave por su ecuanimidad.  Luego, entiendes el prefijo que les acompaña. Y les acompañará siempre,  por lo siglos de los siglos.

Vamos, que además de jefes, ambos son fotógrafos.  Y quien se mueve, ya no es que no salgan, directamente se les borra.

Y el resto, ni existe.

Amen.



PUBLICADO EL 16 DE JULIO DE 2020, EN EL DIARIO MENORCA.