Esta vez, no.
La presidenta de la Comunidad de Madrid esta vez se ha pasado. Y también el de Andalucía. Lo curioso del caso es que, aunque ambos han
declarado días de “luto oficial” en sus respectivas comunidades autónomas por
el fallecimiento de la reina británica, la que más popularidad -y más críticas-
ha recibido ha sido Diaz Ayuso. Y con razón. O simplemente por ser ella. O por ser mujer. O porque sí.
En muchas ocasiones he aplaudido las decisiones
“populistas” o no, de la presidenta de la Comunidad de Madrid, por ser la voz
discordante tanto en su partido como en el espacio político español. Y sobre todo por defender a Madrid. Vamos,
que tanto se enfrentó a Casado como a Pedro Sánchez. O al revés. Uno ya no sabe si es que fue ella
quién atacó primero o sólo se defendió.
O ambas cosas a la vez. Y de
Pablo Iglesias mejor no hablar.
Lo seguro y cierto es que allí está ella. Dos de los tres ya han desaparecido de la
escena política. Uno definitivamente,
otro juega al escondite y el tercero aún sigue dándonos guerra. Pero no todo vale. Y aunque sólo fuera un gesto de respeto, las
banderas no se arrían porque sí.
Es cierto que en muchos pueblos y ciudades españolas
las corporaciones locales han declarado días de luto con las banderas a media
asta tras el asesinato de alguna vecina a causa de violencia machista. Por respeto y repulsa a actos tan
vandálicos. Y en estos casos, el duelo,
el luto, el sentimiento, está presente en la mayoría -o en la totalidad- del
vecindario.
No creo que ocurra así con el fallecimiento de la
reina británica. Con todo el respeto que
se le debe a cualquier persona fallecida, no creo que ni los ciudadanos de la
comunidad de Madrid ni de Andalucía, estén tan afectados por el fallecimiento
de la monarca británica hasta el punto de tener que arriar la bandera a media
asta como demostración de un sentimiento de duelo por su fallecimiento.
Tampoco me posicionaré en el lado contrario. Tampoco haré mención como hacen algunos a la
recuperación de Gibraltar ni a las batallas de Blas de Lezo. Gibraltar nunca volverá a ser español, principalmente
porque deberíamos cambiar mucho los españoles para hacer atractiva la
incorporación de los habitantes gibraltareños a España.
Y el almirante Blas de Lezo, es historia. Algo que, en España al parecer provoca urticaria. Isabel II ya es historia, también. Y mejor recuperar la propia historia antes que recuperar la de los demás. Que de historia tenemos suficiente para dar y regalar.
PUBLICADO EL 15 DE SEPTIEMBRE DE 2022, EN EL DIARIO MENORCA.