DIÁLOGOS CON “ENDESA”

 

Sobremesa de un día cualquiera.  Todo es mentira en la Cuatro.  Llamada al móvil desde un número de Málaga.  Oidus interruptus con Risto Mejide. Contestas. Al otro lado te interrogan si eres Juan.  Depende, es la contestación. Depende de quien seas, se interpreta.

Le llamo de Endesa en relación con el contrato de su vivienda.  Un momento, por favor.  Espera de unos segundos y la respuesta que le das es que el número del que te llama no está autorizado por Endesa para contactar en nombre de ellos. La amabilidad se transforma.  Aparece la intercomunicadora agresiva.  No es posible que con tan poco margen haya logrado hacer la comprobación. Fin de la llamada. Número bloqueado.

Siguiente jornada, horario vespertino. Nueva llamada desde Málaga. Nuevo número. Sabes que es de la supuesta “Endesa”, pero te gusta el morbo. Esta vez te interrumpen la lectura del libro “Palabra de director” de Pedro J. Ramírez. Descuelgas.

-Hola Juan, llamo desde Endesa. La interrumpes.  No es posible, este número no está autorizado. Bueno, rectifica.  Somos una empresa que llamamos en nombre de la comercializadora.  Le cortas el rollo. Cuelgas.  Número bloqueado.

La agresividad no es tu fuerte. Cambio de tercio. Te propones disfrutar de la llamada. Reírte de tu interlocutor.  Pasas al plan B. Viejo, sordo y con el menorquín por bandera, que para algo sabemos idiomas.

Mediodía del día siguiente. Esperas la nueva llamada desde Málaga y con número nuevo. Al final llega. Descuelgas.

-Digui…                                                         

-Hola Juan, le llamamos de Endesa….

- Oigaaaa.  Qui és…  No l’escolt.

-Hable más fuerte o acérquese el aparato.

-Digui…. No l’escolt.  Digui….   Que hi ha algú…..?

Pi... pi... pi…

Asunto arreglado. Número bloqueado. Has ganado la partida. Hay que mejorarlo, piensas.

Tarde del día siguiente. Mejide interrumpido de nuevo. Llamada desde Málaga. Número nuevo. Descuelgas.

- Digui…                                                         

-Hola Juan, le llamamos de Endesa….              

-Que dius que  ets na Vanessa?  ¡¡¡Quina alegría em dónes… quant de temps!!!       

-No Juan, no soy Vanesa, que le llamo de Endesaaaa…                                                        

-Idóoo, tot bé per allà? I ets teus pares, fa estona que no se res d’ells.  Que estàn be? Quina alegría em dónes.  Ets al·lots bé?   Pi... pi... pi...

Fin de la conversación. Número bloqueado. Has vuelto a ganar. Estamos empatados. La próxima jornada desempate.

Y la victoria está asegurada con el plan C. Eso piensas.

-Seguridad ¿con quién hablo?

PUBLICADO EL 26 DE FEBRERO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

EL REEMPLAZO DEL ODIO

 

Cada vez que oigo la palabra reemplazo no puedo evitar que se me active el modo nostalgia castrense y me venga a la cabeza el 5º del 80. Para quienes no hicieron —ni harán— la mili: era el quinto llamamiento de 1980, aunque, cosas de la burocracia patria, uno se incorporaba en julio de 1981. Cosas de otro tiempo, cuando el color era caqui o verde “nato” y todos éramos más iguales.

Pero claro, Irene, la amadísima lideresa, por aquellos años ni estaba ni se la esperaba. Difícil que tenga recuerdos entrañables sobre reemplazos militares, sobre todo si el color caqui le provoca urticaria ideológica. Para ella, reemplazo significa otra cosa: “sustitución”. Y demos gracias de no estar en tiempos de Paquito Largo, caballero para más señas, porque alguno ya habría afinado el verbo hasta convertirlo en algo bastante menos metafórico.

Lo curioso es que nadie se haya querellado. O al menos los medios no lo han considerado digno de portada. Tampoco el Ministerio Fiscal ha debido de ver materia inflamable. Y eso que el verano pasado, por bastante menos, VOX fue denunciado por Podemos y por la Delegación del Gobierno por presunto delito de odio. El pecado: unas vallas con dos mujeres —una con el rostro cubierto y otra descubierta— y el eslogan “¿Qué España quieres? Nosotros lo tenemos claro”. Terrible, al parecer. Ahora bien, ¿hablar alegremente de “reemplazar” a una parte significativa de la población no merece ni una ceja arqueada?  Será que José Luis, Zapatero para más señas, tiene otras preocupaciones más inherentes a su cargo de favorecedor de dictaduras que arquear las cejas por ello.

Según Pablo Echenique, “la teoría del gran reemplazo, además de nazi, es una gilipollez”. Una gilipollez que, ironías del destino, salió de la boca de su amadísima lideresa, aunque esta vez, eso sí, era un recurso retórico. Como cuando se habló de “confiscar y hundir” el barco de “negreros”. Aquello no era retórico. Era entusiasmo.

Y al final, lo verdaderamente retórico ha sido el discurso. Porque el reemplazo sí se ha producido y ha sido en Aragón, donde Podemos ha sido reemplazado… de las instituciones. Y, del fervor popular. Se acabó la fiesta, dirán algunos. Y es que hasta las ardillas —metafóricas, por supuesto— les triplicaron en votos. Técnicamente no ha sido un reemplazo directo, tal vez un marrón o “marrona” que dejó a más de uno ligeramente anestesiado. O quizá el electorado decidió aplicar el término en su acepción más simple: sustituir.

Eso sí, todo sin odio. Y, para más tranquilidad, sin necesidad de que vinieran personas migrantes a ejecutar el relevo. Al menos de momento.

PUBLICADO EL 19 DE FEBRERO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

ENTRE LA RISA Y LA VIDA

 

Mientras tecleo estas líneas me asalta el recuerdo de aquel momento histórico en el que Lola Flores pidió una peseta a cada español para pagar su multa con Hacienda. España entera sonrió, aunque no creo que ninguno aflojara la moneda.

Hoy bastarían unos céntimos -de euro- por cabeza. Y no sería para pagar multa alguna, sino para algo tan noble como salvar vidas. El problema es que, mientras uno hace cuentas, las noticias se solapan y, en el caso del cáncer de páncreas, ese solapamiento no se mide en titulares sino en tiempo de vida que se pierde.

Porque el cáncer de páncreas es uno de los más letales y uno de los más olvidados. Sin inversión no hay avances; sin avances no hay esperanza. Esto lo saben los pacientes, los médicos y cualquiera que no confunda la gestión pública con una parrilla televisiva.

Por eso resulta tan indigesto comprobar que el Gobierno de nuestro amadísimo líder no encuentra recursos para la investigación científica, justo ahora que el doctor Mariano Barbacid ha dado un paso de gigante y solicita apenas tres millones y medio de euros para iniciar ensayos en humanos. Tres millones y medio es calderilla institucional. Pero ese dinero se multiplica por diez cuando el destino es financiar un programa televisivo encabezado por David Broncano. Al parecer, la risa cotiza mejor que la vida.

No se trata de demonizar a Broncano. El humor tiene su función social, pero no frena metástasis. Una cosa es apoyar la creación cultural y otra muy distinta es situarla por delante de un avance científico real. Cuando el Estado decide en qué gasta, también decide en qué no gasta. Qué vidas pesan más.

El mantra de que “no hay dinero” se desmorona en cuanto el dinero aparece, puntual y generoso, para otros fines más políticos.  ¿Qué mensaje se envía a quienes luchan contra el cáncer de páncreas cuando se les dice que no hay presupuesto para su enfermedad, pero sí para reforzar la programación nocturna? ¿Qué credibilidad tiene un Gobierno cuyas prioridades parecen dictadas por la audiencia y no por la urgencia médica?

Gobernar es elegir. Y elegir implica renunciar. En este caso, la renuncia tiene nombre y apellidos. Treinta millones pueden traducirse en audiencia, risas y trending topics. Bastantes menos podrían significar ensayos clínicos, avances científicos y vidas salvadas. Que se haya optado por lo primero dice mucho también. Porque cuando se apagan las cámaras y se acaban los aplausos, queda una pregunta incómoda: ¿de verdad no había dinero o simplemente no era una prioridad?

En  criscancer.org/barbacid/index.html, puedes y pueden hacerlo posible.

PUBLICADO EL 12 DE FEBRERO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.

DE ROSARIOS Y RELOJES

 

¡Y lo ha vuelto a hacer! Ha repetido la jugada, aunque esta vez ya sin suspense: los espectadores ni se inmutaron. Porque la jugada tenía trampa —como casi siempre— y, para colmo, era una trampa vieja, usada, con telarañas. Ya la sacó del cajón en enero de 2025 y, por aquello de la economía circular, la ha reciclado en enero de 2026. Y no, tampoco coló esta vez.

Los jubilados serán mayores, sí, pero tontos no. Eso ya lo aprendió en su día la lengua viperina de Alfonso Guerra, cuando advertía —elección tras elección— que si ganaba la derecha los pensionistas se quedarían sin pensión. Ganó la derecha y, cosas de la vida, los jubilados siguieron cobrando. Ahora Pedro y Yolanda insisten con la misma cantinela, pero con menos gracia y bastante más ruido.

Han vuelto a sacar el todopoderoso Ómnibus, esa arma de destrucción masiva parlamentaria, y tampoco funcionó. El chantaje no surtió efecto, por mucho que Rosario gritara e insultara desde el hemiciclo como si no hubiera un mañana. Salió en todas las portadas de los medios afines, abrió telediarios en la televisión del Gobierno y se convirtió en icono instantáneo… hasta que su fama empezó a jugar en su contra.

Rosario es nombre ficticio, por supuesto. Según el Ministerio de Igualdad, “Charo” es un término machista, cargado de odio y seguramente fascista. No seré yo quien lo use, Dios me libre. De Rosario, en cambio, no se dice nada. De su hipocorístico, mejor ni hablar.

Porque Rosario, en realidad, no se llama Rosario. Se llama Felicitas, “Feli” para los amigos. Y, según los medios, es una activista okupa además de muchos excargos en el Partido Comunista.  Y fue invitada por los suyos al Congreso, aunque uno no sabe si como púbico o como actriz. Jubilada, sí, pero su numerito y su violencia verbal no iban precisamente por las pensiones, sino por las okupaciones. Detalles sin importancia, ya saben.

Otro año más, los jubilados siguieron tomando su café con ensaimada matutina sin el menor temor a quedarse sin pensión. Es más, saben perfectamente que si pierden poder adquisitivo no es por culpa de la oposición, sino del ministerio de María Jesús Montero, por muy de izquierdas que se declaren quienes lo gestionan. Y quienes los votan.

Y a quien también se le vio el plumero fue a nuestro muy amado líder, que antes de la votación ya tenía grabado el vídeo acusando a la derecha de atacar a los jubilados. Esta vez no fue el argumentario lo que le delató, sino el reloj: aquel que una vez le recordó que eran las cinco y aún no había comido. De casta le viene al galgo. ¡Y de Paiporta!, añadirán.

En 2027, mejor quítese el reloj.

PUBLICADO EL 5 DE FEBRERO DE 2026, EN EL DIARIO MENORCA.