UN PRESUNTO MAL SUEÑO

Mal sueño, pesadilla, vaya usted a saber lo que le vino en mente a Federico, tras aquel repentino despertar. Y no es que fuera terrorífica la escena, ni tampoco un drama de telenovela, simplemente un sueño. Un mal sueño, una pesadilla, vaya a usted a saber…

Los informativos se introdujeron en los hogares interrumpiendo aquel programa rosa, aquellos desvergonzados aspirantes a hermanos mayores y no digamos de aquel conato de subida al estrellato contertuliano. La noticia bien merecía aquella huelga de mandos caídos y de cejas espabiladas. Los reporteros aparecían ante la sede del Ministerio de la Cosa, Casa o como quiera uno llamarle sin herir sensibilidades externas y mucho menos internas. Y tras ellos, varias dotaciones policiales rodeaban el edificio. Un coche sin distintivos llegaba minutos más tarde. Era la llegada del mismísimo fiscal de la cosa corrupta y del juez de guardia de aquel día. Y con ellos, sus respectivos secretari@s.

La incógnita tardaría poco en dejar el secreto sumarial para, con filtración o sin ella, dar la noticia de que un miembro destacado de aquel ministerio había sido detenido. Las causas, las presuntas. Si, siempre presuntos, pero con nombres y apellidos. El ladrón de guantes de piel bovina aparece siempre con la cara tapada y con las iniciales de su identidad. El político que apostó y perdió por culpa de quien sabe qué, lo sacan con cara descubierta y con el nombre y apellidos bien clarificados. Pero presuntos claro. Ahora sólo faltaba que se produjera la salida del presunto, para que su nombre y apellidos pasaran a formar parte de aquellos doscientos y largo número de presuntos políticos.

Y pronto se reveló su identidad. Consejero del consejero , o asesor de algo concreto. Y de nombre, Presunto Nombre Corrupto, o lo que es lo mismo, PNC y de treinta y seis años de edad.. Las cábalas no habían fallado. Tenía todos los números de ser el siguiente. El juez había puesto el listón muy alto. Y poco a poco, iban cayendo.

La de la carretera de Sant Lluís, quedaría pequeña si todos llegaran por aquello del turismo de estación. Ni media pensión ni pensión completa, pensó Federico. Y su crimen: el de todos. Ni más ni menos. Faltar a la verdad, mentir. Así decía la nota divulgada minutos antes de que saliera la comisión judicial del edificio ministerial.

Las hemerotecas hacían su trabajo. Presunto Nombre Corrupto, de treinta y seis años de edad, madrileño de adopción y extremeño de nacimiento, había cursado la carrera de derecho, o al menos eso figuraba en su expediente político. Nadie sabía más. Era eso sí, asesor o consejero, de estos que firman los informes de todo a cien…. , a cien mil, claro. Ni tomates ni raons. Ni extranjeros ni derechas e izquierdas. Simplemente informes, firmas y rubricas. Y al tajo. O a la cuenta, que es lo mismo.

Pero la acusación no le malversaba fondos ni sin fondos, ni mucho menos tocaba techo. Simplemente, por mentiroso. Presunto claro, don Presunto. En la última campaña electoral había prometido “ni uno más”, y ya eran cuatrocientos quienes en aquel ministerio caían enfermos de la gripe E. E de España, de empleo, de exagerados más bien. Y cuatrocientos eran muchos, máxime cuando el resto eran menos.

Y el contrato lo decía bien claro. No mentirás al prójimo. Al presunto prójimo intentaba defenderse don Presunto. Pero no cabía excusa alguna que hiciera torcer la tesis del fiscal. Había prometido por activa y por pasiva que aquella vacuna era eficaz el cien por cien. De momento, un sesenta por ciento ya había caído en acto de servicio, o por lo menos en horario laboral.

El micro-gabinete de crisis estaba también en crisis. La “vice”, le molestaba aquellas filtraciones, aquella presencia mediática y aquella falta de censura que le impidiera modificar la realidad. Sus asesores también la aconsejaron. Despáchese a gusto, le comentaban. Si es de los nuestros, respondía ella. El contrato estaba roto. Estaba imputado. Era presunto, si, pero imputado, al fin y al cabo, sin votos, pero imputado.

El “presi”, el invicto presidente de nuestro Gobierno, estaba afuera. Afuera, en el extranjero. Lejos de la polémica y de las manifestaciones. El teléfono móvil desconectado y del paradero, conocido. El micro-gabinete seguía en crisis. De pronto, un grupo de aireados se hace a la calle. Pide, reivindica, exige que aquella promesa de subida salarial, también se haga efectiva. Exige que aquella corrupción, aquella mentira, también lleve por delante, o por detrás, tanto daba, a quienes la incumplen.

Y salen también los autónomos. Tienen paro, sí, pero deben esperar un año aún a poder pararse. Y salen los parados y exigen trabajar. Y salen los sin-techo y exigen viviendas dignas….. El micro-gabinete sigue en crisis, pero no ven paro a qué acogerse. Ni quieren abandonar el puesto, la silla, la poltrona. No es su estilo, ni han luchado para que ahora, por cuatro o cinco presuntos millones de españoles y asimilados, tirar la toalla. Tienen seis más de ventaja que los autorizan a perpetuarse. Al menos así lo piensan. Seis más, de los que muchos estarían familiarizados con aquellos cinco manifestados. O movidos, o perpetuados en el paro, vaya a usted a saber.

Y en estas las cosas. Rodríguez, Zapatero para más señas, regresa a la base España. Por un momento el micro-gabinete se siente reconfortado. Al menos, la responsabilidad será suya. Por un momento, las cuerdas encierran el cuadrilátero, las esquinas se juntan, el trazo es estrecho.

Aparece un a legión de helicópteros y aparecen un montón de fiscales de la cosa corrupta y jueces de guardia, todos clonados. La cosa es seria. Cada uno de ellos se dirige a un destino, presunto destino. El día D, la hora H, parece que ya ha entrado en la historia. Son las 12 horas y 30 minutos según la televisión. Un nuevo corte en la programación. Por unos momentos nos quedamos sin filtración alguna. Desde la Moncloa aparece la noticia de que nuestro “presi” se dirigirá a la nación. Franqueado por el micro-gabinete antistress , aparece la imagen, preocupada claro, de RZ, o JLRZ y de cuarenta y nueve años de edad.

Ruido de sirenas, alarmas o vaya usted saber, interrumpen aquella presentación televisiva. ¿Dónde estarán los helicópteros? , piensa uno aludiendo a lo peor. Pero no. Aquella imagen de RZ y de cuarenta y nueve años sigue presente, sin inmutarse. Empieza el monólogo. Las sirenas, alarmas o vaya usted a saber, siguen interrumpiendo la presentación. De pronto, un sobresalto.

Son las seis de la mañana. Es un martes cualquiera. Y aquellas sirenas, alarmas o vaya usted a saber acababan de despertar a Federico. Su despertador le había desconectado de aquel sueño, de aquella pesadilla.

Al menos, le había evitado una repetición de monólogos. Fue sin duda una pesadilla. Un mal sueño. Un sueño sin sentido de la realidad. ¿Cómo iban a detener a un presunto político por decir una presunta mentira?

Y además de nombre “Presunto”, para más recochineo.
PUBLICADO EL 24 DE NOVIEMBRE DE 2009, EN EL DIARIO MENORCA.

BORRACHOS Y DROGADOS

Borrachos y drogados, ésta fue la definición que dio de sus captores el patrón del pesquero secuestrado, una vez los piratas hubieron abandonado el barco. Y digo “abandonado” y no digo en cambio “liberado de..”. Y lo digo a propósito. No hay confusión ni fallo gramatical. El segundo término pudiera ser ambiguo, incluso parecería que nuestras tropas hubieran invadido el barco y liberado a sus tripulantes. Pero no, los secuestradores, los piratas o como quieran llamárseles, los dejaron en libertad cuando alguien, quien sabe quién, quien sabe dónde, dio la orden de retirada, de abandono, de dar por terminada aquella operación.

No creo pero, que la ministra de Defensa –que no de Ataque- comparta la definición del patrón del pesquero. De hacerlo, caería en un entredicho, en un fallo de los que se dice, garrafal. Imagínense la situación, digna de ser leída en algún artículo de Pérez Reverte.

Los piratas, o presuntos piratas, como diría muy por seguro la señora invicta vicepresidenta primero de nuestro también invicto gobierno, saltando por la borda, ya sea estribor, babor o proa que de esto poco o nada deben entender los mismos, arrancando la embarcación de marras, y emprendiendo la huída hacia sus costas. Dos helicópteros de la real marina española –como dirían los ingleses- se dirigirían hacia el pesquero, protegiendo uno al pesquero, y emprendiendo la persecución de los presuntos piratas, el otro.
Y sí, se produjo el disparo. Los disparos más bien. Había que dejar el pabellón bien claro que España estaba allí para defender a los nuestros. Y con tanto tiroteo, siempre con los cánones, que no cañones, de dar el aviso pertinente, el “alto o disparo” y el “estás rodeado, ríndete”, que disparan al motor de la embarcación para que se detengan. Lo suyo es detener, que no hacer prisioneros, que de guerra nada de nada. Y en ésta que los piratas se tiran al agua. Y suerte que no debían estar drogados ni borrachos, porque tan cerquita de la costa debían estar, que la alcanzaron a nado.

¡Alcanzan la costa a nado!. Y vamos y nos lo creemos. Me imagino el que pilotaba el helicóptero con un palmo de narices. Ni “hombre al agua” ni nada que se le parezca.

Me imagino el micro-gabinete de crisis rezando para que no tuvieran que deliberar otra vez, unánimemente eso sí, sobre qué hacer con los detenidos. Me imagino un montón de nuevos presuntos detenidos por piratería en nuestra Audiencia Nacional. Me imagino al juez haciendo horas extraordinarias para agilizar los juicios –y eso que la justicia va lenta- y el fiscal intentando mantener el tipo.

Me imagino la población pidiendo justicia y un seguimiento mediático mayor que en el caso de las Torres Gemelas. ¡De buenas nos hemos librado!, habrá pensado nuestra “vice”, a la vez que desea que la presión mediática se traslade hacia otros derroteros. De momento PP y PNV no se creen nada de nada. Y para ellos acaba el silencio. Es hora de pedir explicaciones, dimisiones si caben. Pero todo es estéril.

Como estériles, impotentes debían, deben sentirse muchos que por allí han estado en las últimas fechas. Atados de pies y manos. Y vayan con ojo los que han sido llamados para defender a los pesqueros. Que un tiro mal dado, puede representarles una condena de por años en nuestro país. Que un tiro fallado, puede representar perder la vida a bordo de un pesquero secuestrado en aquellas aguas internacionales.

Y mientras, España contenta por haber pagado un millonario rescate, contenta por haber guardado secreto de otras cuestiones secretas que difícilmente se dirán, contenta por ser defensora de los derechos humanos, se encamina hacia otra experiencia en la presidencia europea. Y aquí, a ras de suelo, con las nubes bien altas, la crisis sigue bajando en picado.

Ni borrachos nos creemos lo que nos dicen.
Noviembre 2009

ACUERDOS POR UNANIMIDAD

Ahora, con tanto hablar de congelación de sueldos, minusvalías de presupuestos, y que Japón ya sale de la crisis, uno se empieza a dar cuenta de que el asunto va en serio. Más que ir, que es serio, vamos. Que la crisis está ahí, y que lo vamos a pagar entre todos. Todos, todos, todos…., como diría aquella niña del anuncio.

Federico, que de tanto en tanto le gusta salir por los papeles, intenta sumar protagonismo. El otro día había presenciado la rueda de prensa posterior al consejo de ministros y fue de vergüenza ajena, me dice.
.-¿Por qué?, le interrogo un poco por cortesía.
.-Porque querían vender el pato, el conejo y el alacrán, todo en el mismo puchero. Intentaron vendernos una reforma del Código Penal y así, en vez de hacer hincapié en combatir los casos de corrupción, la hicieron contra la piratería.
.-¿La de Internet?
.-Bueno, tal vez sí, pero principalmente de los del Caribe. O del Índico, vamos.
.-Es que piratas hay muchos.
.-Sí, pero se pasaron media hora o más repitiendo lo mismo. La invicta vicepresidenta intentando vender que no hubo plan B, que todo salió como manda la legislación y que nadie pensó en otro plan que no fuera el actuado. Y a cada pregunta de los periodistas, repitiendo lo mismo. Parecía un disco rallado.
.-Para esto cobra.
.-¿Para decir cosas que nadie se cree?
.-Mientras hablaban de los piratas, nadie preguntaba sobre la crisis.
.-También es verdad.
.-Quien parece que no habla, es el “presi”.
.-Es que dicen que con tanto recorte se ha quedado sin asesores.
.-¿Sin los seiscientos?
.-O los ochocientos cincuenta, vaya uno a saber.
.-No, si al final serán ciento veintisiete.
.-No, si lo suyo será ir sobre ruedas. La última vez que abrió la boca fue para, en vez de posicionarse sobre algún candidato, sacó la retórica de que prefería una mujer en la presidencia europea… , pero sin dar nombres, sólo el género, por no hablar de sexo.
.-Vaya, parece como si tuviera algo persiguiéndole.
.-Vaya usted a saber. Pero bueno, vaya añitos que nos esperan. Y aún no hemos tocado fondo.
.-Mientras se hablaba de pabellones e ikurriñas, salió la noticia de López Garrido, y no vea como se le puso la cara de la vice….
.-Es que la presunción de inocencia es muy sagrada.
.-Será eso.
.-Y eso que acababan de reformar el Código Penal también en este sentido.
.-Pero bueno, cuando la tripulación llegue a España, o al País Vasco, ya nadie hablará más de los piratas, presuntos claro.
.-Y tampoco querrán saber qué destino dorado les tocó. Y eso que la justicia en este caso sí que actúa rápido.
.-¿No dicen que la justicia es igual para todos?
.-Sí, como Hacienda, los impuestos, y toda la coletilla que le sigue.

.-Luego se empezará hablar de nuevo de la crisis, hasta que encontremos otro motivo por el que desviar la conversación. Y vuelta a empezar.
.-Sí como el turismo. Ahora resulta que pedimos que el turismo exista todo el año, y en invierno cerramos los chiringuitos de información.
.-Es que el presupuesto es el que es. Además un jubilado puede coger el autobús, e irse a informar al aeropuerto.
.-¿Por qué no le piden consejo a Irwin Stelzer?
.-Sencillamente porque les suspendería todas las decisiones que han tomado en el tema económico.
.-¿Y?
.-Que ya lo mencionó bien “clarito” la “vice” en la rueda de prensa. Todo por unanimidad.
.-O sea, que no hay discusión alguna.
.-Ninguna.
.-Vaya, pues ….dimito.
.-No se preocupe…, ya le habrían cesado.
PUBLICADO EL 19 NOVIEMBRE 2009, EN EL DIARIO MENORCA.

PERSONAS ANÓNIMAS.

Hace unos días, esperando la salida de los críos del entreno semanal, presencié una lección de éstas que no aparecen en los libros, ni tan siquiera en los de político social, perdón, en el de Educación para la ciudadanía. Y la lección provenía de un crío, de ésta aún inocentes criaturas, a su progenitor.

El crío de marras a la salida del entreno, relataba a su progenitor, como uno de sus compañeros de equipo, y con el ánimo de molestarle, había bebido a morro de su botella de agua, desoyendo las instrucciones que a principio de temporada recibieron tanto padres como jugadores, sobre la conveniencia de tomar medidas preventivas en evitación de la tan cacareada pandemia de la Gripe A. Y una de ellas, era precisamente la de hacer uso de botellas individualizadas a fin de promover una eficaz profilaxis en cuanto a este tema.

El padre, conocedor de la identidad del compañero de equipo, no se sorprendió mucho, nada más bien. Tampoco creyó oportuno interferir entre ellos, conociendo de antemano el percal de algunas familias. A veces, en el tema de la educación, es peor el remedio que la enfermedad, debió pensar para sí. Así, que actuando con mentalidad adquirida, le planteó a su hijo la opción de que en el próximo entreno, le hiciera saber al mentado espabilado -el otro calificativo que le debió pasar por la cabeza se referiría sin duda a la mala crianza adquirida- que en el interior de la botella tenía medicina contra el estreñimiento y tal vez así, evitaría aquella intromisión buco-salivar ajena.

Aquella solución salomónica, indirecta, pacífica, tranquila y pausada de aquel progenitor, no cuadró en aquella educación adquirida por parte de aquel sucesor de linaje y gen. Así puestas las cosas, el crío de marras indicó a su progenitor que él “aquello” no lo diría. No lo diría porque era mentira, y él –su padre- le había enseñado que no se tenían que decir mentiras.

El padre, tuvo que dar la callada por respuesta. Su hijo, un crío de primaria, tenía toda la razón. Él mismo le había enseñado por activa y por pasiva que las personas no mienten. Que la verdad, y pese a quien pese, tiene que ir por delante. Y su hijo, ahora le devolvía la enseñanza, aunque ésta fuera una mentira de las llamadas piadosas.

Mientras, el padre se debatía entre la tesitura de apagar el fuego, de actuar asertivamente y llamar la atención al homónimo progenitor, o pasar y derivar el problema hacia el entrenador. El progenitor estaba en este tiempo muerto concedido por si mismo, buscando la solución que le resolviera aquel problema moral, cuando su propio hijo, le brindó la solución: en el próximo entreno diría que se encontraba resfriado, tal vez así evitaría aquel morreo dudosamente profiláctico.

Aquella bombilla encendida en el rostro de su hijo provocó un suspiro en el progenitor. Por un momento su hijo le había devuelto la credibilidad a sus propias enseñanzas, y así, aquella decisión ambigua, compaginaba la no mentira, con la no verdad.

Aquel diálogo moral entre progenitor y descendiente me abrió el apetito, en cuanto a temas se refiere. Somos muchos quienes nuestros hijos nos devuelven enseñanzas tan simples, tan sinceras. Y por ello mismo, somos muchos quienes intentamos educar a nuestros genes descendientes en esta normalidad moralista. Pero también son muchos, o al menos el resto, quienes sus enseñanzas las avalan los indicativos societales de supervivencia. Y esto ya es peligroso.

Peligroso, porque tiempo tendrán para corromperse. Tiempo tendrán para copiar –y pegar- de los roles societales. Y tiempo tendrán para permanecer en el anonimato o perpetuarse en la historia. Y es que la historia la escriben sólo una parte. Y ella se escribe a dictados de quien quiere figurar en ella, de sus adversarios también, pero no por ello, la veracidad es bandera de la misma.

Y lo vemos cotidianamente en nuestras ciudades, en nuestras calles, en nuestras gentes. Muchos cambios, muchas mejoras de las que se beneficia la sociedad, son producto de acciones anónimas, de personas que a pesar de tener nombres, apellidos y rostro, no dan más importancia que un servicio a la sociedad, una contribución a lo que de ella también se ha recibido, sin pedir nada a cambio.

Estas personas anónimas no figurarán en libro alguno, no tendrán calle con nombre, y sólo perdurarán en la memoria de quienes los conocieron y conocieron sus obras. Su memoria tendrá una perpetuidad máxima de tres generaciones y pasará al olvido tras éstas. Esta es la historia de muchas, muchísimas personas, anónimas a pesar de sus obras, de su moral. Me imagino aquel progenitor. Su enseñanza perdurará en la generación de su hijo. La próxima ya no tiene garantía. El otro niñato, aquel del espabilado morreo, ya ha perdido la memoria del disco, la garantía de una moral de antaño. Aunque tal vez, el futuro sea suyo. Y de alguna forma, quizás incluso, deje de ser anónimo.
PUBLICADO EL 15 NOVIEMBRE 2009, EN EL DIARIO MENORCA.

SE BUSCA GOBIERNO

O al menos, personal que lo componga. Y es que es muy triste, muchísimo. Acostumbrados que estamos a que en estas fechas los anuncios llamados clasificados, estén llenos de buscadores de empleo, uno ya sueña en encontrar algún día, algún anuncio de los clasificados como oficiales, o quién sabe, si en el mismísimo BOE, en el que se busque Gobierno, o cuando menos, personal cualificado para ejercer las funciones directivas en un país como el nuestro.

Hace algunas fechas leí unos comentarios sobre la descolonización de Guinea y el papel más que pasivo, negativo, del Gobierno español de aquellos años. Otro tanto nos pasó con lo del Sahara. Y así les va. Y da la sensación que lo llevamos en los genes patrios. Somos el típico país de que cuando algo ya no nos interesa, lo dejamos de lado y así se las compongan. Pero también hay que reconocer que eran otros tiempos, otra forma de gobierno y otras personas.

Y si hemos cambiado de forma de gobierno, de personas y de tiempos, tendría que haber sido para mejorar, pero no. Parece que estos genes patrios nos juegan malas pasadas. Muchas malas pasadas…. Si antes, a quienes dejábamos desprotegidos, a la buena de Dios, era a los otros, ahora, con tanto cambio de mentalidad, tanta apertura a los derechos humanos y de legalidades habidas y por haber, parece que a quienes dejamos desprotegidos es a los nuestros, a los de aquí, a los de siempre.

Y esto tampoco es de recibo. Ni lo uno, ni lo otro. Me imagino las condiciones que deberían reunir los candidatos a formar Gobierno. Unos mínimos imprescindibles no fuera que topáramos con otro Macías u otros más contemporáneos más conocidos. Unos mínimo morales y como no, formativos. Y además de formación, capacitación para ello. Y aquí se reduciría bastante las opciones. Y en este currículum, tanto daría que uno fuera de derechas o que tuviera tendencias de izquierdas. Que visto lo demostrado, mejor un popurrí de ellos que unas dictaduras actuales.

Y a lo que íbamos. Y siempre con el recuerdo puesto a aquellas gentes que nos gobernaron en los años de la transición, se busca Gobierno, y sobre todo, consenso. Y ganas de trabajar, ideales, y sobre todo, un camino en el que andar. Y una protección decidida a sus súbditos. No es de recibo lo que les pasa a los pescadores que están faneando en el exterior. Me viene a la memoria de tantos apresamientos que se hacían en aguas marroquíes, muchas veces por infracciones de los propios pesqueros, y otras muchas a fin de presionar en las conversaciones pesqueras. Pero ahora es distinto. Ahora son piratas, más o menos institucionalizados por parte de su propio proyecto de gobierno, pero piratas al fin y al cabo.

Delincuentes, vamos. Mandamos flota y tropas, con el coste que ello conlleva, para prohibirles actuar. Dejamos a la tripulación del Alakrana sin que se les pudiera defender a tiros ni de otra forma. Capturamos a alguno de ellos y es como tener una patata caliente entre nuestras manos. Queremos desembarazarnos de ellos como sea, dándoles al mejor postor, rebajándoles la edad, extraditarlos o cederlos a sus orígenes, pagando incluso si así fuera necesario. Y es que no nos gusta, no le gusta a nuestro Gobierno, invicto Gobierno, el tener que regañar a nadie. Prefiere eso sí, ser regañado, extorsionado, secuestrado y si cabe, ejecutado, antes que defender el derecho de la vida de sus hombres.

Si, vida. Derecho a la vida de los compatriotas españoles por mucho que sean vascos o catalanes. Ahora, la patata caliente se les ha vuelto más caliente cuando tres de estos secuestrados, tres de estos tripulantes del Alakrana, han sido entregados a los familiares de los piratas detenidos, con la amenaza de matar a los tripulantes si España no pone en libertad a los dos piratas detenidos.

Y ahora reacciona, o intenta reaccionar nuestro invicto Gobierno. Ahora buscará apoyo ciudadano para que la actuación que realice, sea cual sea, sea aplaudida y reconocida. Tanto si se produce el pago del rescate y la liberación de los detenidos, como ya se hiciera con anterioridad, como si por aquella cosa alguien decide disparar algún disparo de fogueo, no se le salte el populacho en contra.

Ahora, cuando ha perdido la capacidad de reacción del momento, baraja si cabe una posible actuación armada. Ahora, cuando ha perdido el momento de pago anónimo y secreto, baraja el pago del rescate. Ahora, ahora ya es hora de tirar la toalla. La toalla, el bastón y porqué no, el sillón que se ocupa.

Nos ha tocado la crisis económica, y mientras todos van saliendo de ella, nosotros aún estamos cayendo sin tocar fondo. Nos ha tocado los atentados islamistas, y cuando todos los estados se fortalecen, estamos aún peleándonos entre nosotros para saber qué método legal y más que legal, podemos usar para defendernos. Nos secuestran los pesqueros y aún estamos discutiendo qué defensa es la mejor para no dañar los derechos de los piratas.

Y si el Gobierno es incapaz de buscar un camino, unas soluciones, un ideario; si la oposición no sabe si quiera organizarse sus propias guerras internas, si los sindicatos no saben ni quieren organizarse como tales, si todos estamos en bancarrota, si nos venden mentiras y más mentiras, uno también tira la toalla, Sí, tira la toalla, pero antes de realizarse el harakiri, busca la última opción, y es el de buscar un nuevo gobierno, unas nuevas mentes, unos nuevos personajes,. Unos personajes más sinceros, más conformes a la idea de Estado.

Y después, esperar que aquel virus de gobierno, nos contagie a todos, y que nuestros gobiernos locales, insulares, autonómicos, se contagien de esta nueva forma de gobernar, con capacidad, con entusiasmo en lo propio, y con miras mucho más sinceras.
PUBLICADO EL 11 NOVIEMBRE 2009, EN EL DIARIO MENORCA.

TRES ESTRELLAS EN EL FIRMAMENTO.


El mes de noviembre va ligado al recuerdo de nuestros familiares difuntos. Un recuerdo público, más bien, porque en el ámbito privado debería ir ligado al quehacer diario. Y ante la desaparición de este ser, nuestros mecanismos de defensa esgrimen una serie de estratagemas a fin de hacernos más llevadera su ausencia. Las habrá, como no, de sentido religioso, filosófico o incluso de complicidad. Al fin y al cabo, lo que se trata es compaginar, conllevar, la vida que continúa con el recuerdo, las experiencias vividas, y sacar a la luz todo aquello de positivo que aquel ser tan especial nos hizo vivir.

En el mundo adulto la resignación ante un hecho inevitable, y que nos iguala en justicia a toda criatura viviente, es y debe ser asumida desde el mismo momento del nacimiento. No es el fin, sino otro inicio. O al menos, esto deseamos. Al menos, esto esperamos.

Pero hoy no quiero recurrir a este mundo adulto. Tiempo habrá para ello. En todas las familias nos encontramos con estos pequeños mocosos que se encuentran en la fase de investigación. Preguntan y preguntan sin saciar las ganas de conocimiento. ¿Cómo explicarles el fallecimiento de un familiar a un crío de tres, cuatro, cinco años? ¿Cómo decirles que su abuelo, su padre, su amiguito, se ha muerto y que nunca más lo volverán a ver?.

No quieres recurrir a aquella “maleta de la muerte” de la que se habla en las escuelas infantiles. Te niegas a equipar el proceso de una flor, que crece, se reproduce y se muere. Quieres, necesitas, una esperanza, una continuidad.

También es verdad que en la infancia hay varias etapas. Una primera, en la que el niño vive inmerso en un pensamiento mágico que lo preserva de toda emoción negativa y no es capaz de comprender el alcance de tal hecho. Pasará posteriormente a una segunda etapa en la que entiende la desaparición de este ser como una ausencia temporal. Empieza pues a preocuparle, pero no llega a afectarle. Llegan momentos de preguntas sobre la virtualidad con la que la hemos ido adornando. Y por último, llega a la madurez cognitiva alrededor de los siete años, donde el hasta ahora concepto abstracto, pasará a configurarse como un algo concreto.

A la vez que pretendemos salvaguardar a estos pequeños mocosos del conocimiento de la tragedia, inconscientemente tal vez, estamos buscando alivio, respuestas, convencimiento hacia que todo aquello tan lejano un día, se ha hecho presente y futuro.

Aquel recurso y referencia al Cielo, se acrecienta a la vez que se duda. Nuestro poder deductivo reduce al absurdo tal afirmación y acompaña las dudas de los más pequeños. ¿En que parte del Cielo? Es el momento de buscar estrellas de referencia, de objetos luminosos. Más adelante, empezarán preguntas más estudiadas, más vivarachas, ¿Y cómo llegó al Cielo? ¿Bajaron los Ángeles a buscarlo?. ¿Por qué llevamos flores al cementerio si se encuentra en el Cielo?

Es hora de ser más consecuente. Nunca has mentido a tus hijos y no será ahora que te pillen en una mentira. Pero tampoco quieres ser tan tajante, tan brusco como la vida misma. Tu nobleza te ayuda a encontrar una respuesta que hasta ahora no habías necesitado. Aparece en escena la dualidad de cuerpo-alma. Empiezas a creer en la posibilidad de la existencia del “alma”. El cuerpo se encuentra en el cementerio, sí, pero el “alma” permanece inalterable. Y la explicación se te presenta fácil. Juegas con las fotografías. Incluso las de los propios interesados. Te remontas a la primera infancia y vas recorriendo meses y los pocos años aún.

El cuerpo va cambiando, pero el ser, es el mismo. El ser, aquel conjunto de sentimientos, experiencias, carácter y demás, es el “alma”. Es el “alma” que perdura, el “alma” que tras la muerte se hospeda en nuestros recuerdos, el gen que se trasmite generación tras generación, y sobre todo, en un lugar brillante del firmamento.

Y les mientes, sí. Y te mientes a ti mismo. Al mismo tiempo, empiezas a convencerte. ¿Por qué no puede haber “vida” en otra dimensión? Das libertad a tus pensamientos y a tus experiencias. Empiezan a aparecer dudas razonables a toda negatividad. Pretendes alejar todo conocimiento religioso, filosófico y demás, y centrarte en lo científico, en lo “captado”. Empiezas un camino, tu camino, que difícilmente podrás explicarle a estos todavía “mocosos”. Para ellos, la respuesta –de momento - ya le es válida.

En mi caso, en el caso de mis “mocosos”, aquellos lugares brillantes en el firmamento son tres estrellas que forman parte del cinturón de Orión, llamadas Mintaka, Alnilam y Alnitak.

Mi otra verdad, está aún fabricándose.
PUBLICADO en el número del mes de NOVIEMBRE de 2009 en EL BULLETÍ DEL CENTRE DE PERSONAS MAJORS. Area de Acció Social. Consell Insular de Menorca

DE DON JUAN TENORIO A HALLOWEEN


O d’En Tanoca d’es Migjorn, que no se nos enfaden los propios. Y es que las costumbres, las -¿por qué no?- buenas costumbres, parece que están en decadencia. Mientras la festividad de Todos los Santos y la siguiente de los santos difuntos -y los buñuelos y las castañas- se mantienen, la víspera, aquella víspera en que Don Juan Tenorio aparecía en el cementerio y en aquella apartada orilla, tiene ahora que compartir atención con las nouvingudes costumbres de Halloween.

Y la foto no está equivocada no. Ni tampoco disfrazada por mucho Halloween que se encuentre uno. Viene a cuento con todo lo que ocurre. Está bien que se construya. Está bien que sean de protección oficial, está bien que se agradezca el gesto municipal…., y más si todo ello ayuda a dar empleo en plena crisis mal llevada, pero uno se pregunta, si el Govern tiene tanta crisis, si todo frena un siete por ciento, por qué no evitar gastos propagandísticos como el coste de aquella valla publicitaria.

¿A quién le importa conocer si aquel terreno era de tal o cual institución, si lo cedió o lo vendió? Lo que si importa son que con aquellos mil o dos mil euros que puede costar la valla, una familia podría subsistir durante un par o tres de meses. Pero no. Los presupuestos son para eso mismo, para gastarse.

Y si de Halloween ya no te sorprende nada, de los políticos mucho menos aún. Como tampoco te extrañas que un ex delegado gubernativo esté en la lista de los sospechosos de enriquecerse con dinero público. Y es que los tiros ya van por todas las direcciones. Y esto es grave. Mucho más grave que el destierro de nuestro Tanoca d’es Migjorn.

Estos, ahora presuntos delincuentes, y que en tiempos pasados fueron capaces de mandar a la Guardia Civil para impedir un acto electoral de una formación política distinta a la suya; quienes en otros tiempos hacían y deshacían presupuestos y decidían aumentos de tasas e impuestos, ahora se ven imputados cuando menos, y en el peor de los casos, esposados y encerrados junto a otros violadores de las normas.

Y uno, cuando pasa por la carretera de Sant Lluis, cuando observa al edificio vecino de la Casa Cuartel de la benemérita institución, entra en razón de por qué tan enorme edificio. Espera pero, el día de puertas abiertas. Espera poder entrar, fisgonear entre sus celdas la comodidad de las mismas, sus conexiones de televisión, ADSL y demás comodidades que uno teme encontrar en un lugar de reinserción. Y cree intuir el por qué de estas futuribles comodidades y del aumento de las plazas primarias. Los derechos, sí. La intimidad, sí. Pero también le gustaría saber las identidades de algunos futuribles moradores.

España sigue siendo el país de la pandereta. Somos capaces de erradicar a Don Juan Tenorio y sustituirlo por una calabaza ahuecada, pero somos incapaces de dar sentido a la vida política. Estos políticos, estos supuestos y presuntos políticos, y los empresarios que se han rodeado de ellos, han provocado una epidemia peor que esta tan cacareada pandemia de la Gripe A. Y por cierto ¿ahora que ya hemos gastado parte del presupuesto en la vacuna, ya no se habla de ella?.
Han desprestigiado a toda la clase política. Han echado por la borda todo el trabajo realizado por tantos y tantos años de trabajo en la clandestinidad, tantos y tantos años de cárceles por opiniones contrarias al antiguo régimen, tantos y tantos esfuerzos por retornar la paz, la libertad, la alegría de desterrar el blanco y negro y vivir en plena inundación de la gama de colores.

Y allí están, a sabiendas que cuando sean muchos, que cuando sean de todos los colores, un indulto, una norma , un beneplácito, un algo, les devolverá la libertad, un trabajo y una amnistía fiscal.

Y así es, como el dicho aquel que se protege a los malos, cuando son más que los buenos.

Y por mucho Halloween que nos inventemos, seguimos remando contra corriente. Para fomentar el consumo no se les ocurre otra cosa que permitir comisiones en el pago con tarjeta de crédito. ¿Fomentar el consumo?. O subir el IVA. Y no digamos en materia educativa. Elevar hasta los dieciocho años la edad de la enseñanza obligatoria. ¿Acaso pretende frenar el fracaso escolar?. Ni consumo ni fracaso, lo único que se pretende es erradicar todos los parados del tramo que va desde los dieciséis hasta los dieciocho años. Buen invento. Y es más, les presento otra supuesta idea, sin copyright ni nada que se le parezca. ¿por qué no instauran una mili obligatoria de tres años? Así, todos los españolitos y españolitas hasta los veintiún años, no estarían parados….. e incluso algunos alcanzarían un grado de educación y modales mejores de los adquiridos hasta el momento.

Pero no creo que eso lo consigamos. Estamos dando –están dando y cobrando para ello- golpes a diestro y siniestro, sin conocimiento ni interés alguno en alcanzar objetivo alguno –tampoco parecen tener objetivos prediseñados- . Sin ir más lejos, resulta que el presupuesto del ministerio de Hacienda se retrae un seis por ciento. Desde hace años, desde el mismísimo ministerio se viene demandando más servicios de inspección para evitar fraude al fisco. Y los datos no cuadran. En el ejercicio de 2007, las empresas obtuvieron unos beneficios jamás vistos. La recaudación efectuada en mayo del 2008 referente a estos beneficios, fue inferior al mismo periodo anterior, ¿dónde está todo el dinero defraudado?. Se supone que un veinte por ciento del capital se evade de las cuentas del fisco ¿es esto democracia? ¿es esto igualdad?. Los impuestos de gasolinas, tabaco y alcohol han igualado a las demás recaudaciones del Estado hasta el momento en el actual ejercicio ¿dónde está el resto?.

Y es que la crisis puede mucho…. Aunque eso sí, no ha conseguido aún bajar el valor catastral de los inmuebles. Cuando eso llegue, ¿bajará el IBI?. Habrá que esperar que con el Halloween nos empiecen a venir políticos ingleses…., al menos, salen en la televisión por otras cuestiones…..
PUBLICADO EL 2 NOVIEMBRE 2009, EN EL DIARIO MENORCA.