NAVIDADES DE CRISIS

Y no son las Navidades las que están en crisis, no, somos nosotros quienes lo estamos. O nuestras cargas económicas, materiales, añadidas y sobradas. Pero ello no tendría porqué ser obstáculo –y seguro que no lo será- para que estas Navidades no fueran distintas a las de otros años. Es más, puede incluso que a causa de esta crisis, la Navidad sea más auténtica, más acorde al tan cacareado espíritu navideño.

Y es que el consumismo, el negocio, la opulencia y la necesidad sobre todo de aparentar en lo material, en detrimento de otras necesidades más filosóficas, nos ha ido alejando de aquella tradición, de aquella festividad de antaño.

Ha tenido que llegar la crisis para que nos acordáramos de un reconocido Einstein y su parecer sobre la misma. Para Einstein –o eso se dice que él dijo- la crisis no es más que “la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos”. Pero la crisis es universal, y no es la primera vez que ésta –u otra- se pasea por nuestro planeta. Un proverbio Danés también habla de ella cuando dice: “en los tiempos de grandes vientos de cambio, muchos construyen refugios y se meten adentro, otros construyen molinos y se enriquecen”. ¿ A qué nos suena esto? ¿ Y qué debemos hacer nosotros?.¿Qué debemos o qué podemos hacer?

Pues nada y todo. O todo lo contrario. ¿Qué es para nosotros la Navidad?. Según qué creencia profesemos, según en qué ambiente nos hayamos formado, representará más o menos fervor religioso, más o menos festividad, pero independientemente del punto de vista individual de cada uno, muy por seguro que encontraríamos un mínimo común en todos a quienes preguntáramos. Y este mínimo común estaría relacionado con la familia.

¿Y qué es la familia? ¿Estará también en crisis?. Pues no, tal vez el ritmo actual de la sociedad impongan nuevas facetas, nuevos puntos de vista de cómo se relaciona la familia, sus miembros entre sí, su estructura, pero ello no implica -no debería implicar- que la familia, como institución, como necesidad intrínsicamente relacionada con la personalidad del ser humano, esté en crisis.

Y es más, la Navidad es buena excusa para reconducir aquellos conatos que se puedan haberse ido produciendo durante el resto del año. Ahora, cuando la velocidad se aminora, cuando todo se reduce a la preparación de estas semanas “grandes”, es buen momento para recuperar aquellos contactos perdidos, aquellos “olvidos” pseudo-involuntarios.

El típico “vuelve a casa por Navidad” tiene muchos más sentidos que la vuelta del estudiante y del trabajador. Es el regreso al calor, al ambiente familiar, al perdón y sobre todo, al borrón y cuenta nueva.

La Navidad es una nueva luz, un nuevo empezar…. Un partir de cero en el que todos estamos invitados a participar. Ricos y pobres, felices y menos felices, mayores y niños, deberemos estar en línea de salida para, desde el inicio, desde el final, empezar un nuevo año con las mismas condiciones que el vecino. Con diferentes cargas, sí, pero con la misma ilusión, alegría y espíritu de superación.

Y la crisis, esta tan cacareada crisis que nos afecta, que nos desilusiona a todas horas, se la vence con ilusión, esperanza y solidaridad.

Solidaridad con los más necesitados, con quienes más detectan la soledad en estos días de reunión familiar. Con quienes, alejados de sus familias, de su entorno, de sus orígenes, se ven “desterrados” en nuestra siempre estimada roqueta. Pero no pequemos de superioridad, no. Miremos hacia nuestros adentros, hacia nuestro alrededor más próximo. Tal vez estemos nosotros necesitados también de esta solidaridad, y no seamos capaces de detectarlo, de reconocerlo bajo el disfraz de la opulencia.

Y desde la humildad, desde el retorno a las Navidades de antaño, cuando todo era crisis y todo era alegría, estaremos tal vez preparados para ser más solidarios, más humanos si cabe, más nosotros mismos.

Bon Nadal!.
PUBLICADO en el número del mes de DICIEMBRE de 2009 en EL BULLETÍ DEL CENTRE DE PERSONAS MAJORS. Area de Acció Social. Consell Insular de Menorca

¿SOSTENIBLE? NO, GRACIAS

Se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo,
pero no se puede engañar a todos todo el tiempo.
(Abraham Lincoln)



O sí que se puede engañar, porque visto lo visto, vaya usted a saber. Un proverbio árabe también lo sentencia bien clarito al decir que “la primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía”. ¿Y ahora qué?. ¿Creemos o no en la sostenibilidad de la economía? Porque la palabra se la juega. Mejor aún, nos la juega. Nos la vende como algo “verde”, o sea, ecologista.

Ahora, cuando todos salen de la crisis –todos, menos nosotros, claro- vamos nosotros e inventamos la fórmula mágica de cómo salir de la crisis. I + D + I, o sea, inventamos lo que haya que inventar. También es cierto que lo de los piratas –la primera parte, claro- ya ha terminado y se hacía necesario desviar la atención hacia otros lares y mares.

Mientras media España vive del paro y la otra media para Zapatero, éste se encuentra de gira por el mundo mundial registrando la patente. En su ausencia –y también desde la lejanía- Moratinos nos arregla el tema de la refugiada saharaui demasiado pronto y necesitamos algo más que dar al mono. Así, los estrategas buscan en el baúl y encuentran el tema del Constitucional. Bono, busca y rebusca y aunque no se arrepiente, hace acto de fe. ¿Y?.

¿Pero qué es lo que es sostenible? ¿La mentira o la economía? . Pero no tenemos tiempo para dudas. En España se presenta en sociedad el remedio que nos salvará de todo –excepto de la gripe A, que ella ya tiene patente y….de corso… -. Y durará veinte años como mínimo. O sea, jubilados y sin pensión… ¡Vaya chollo!

Y había que ponerle un nombre a este engendro. Y a algún lumbrera, de estos seiscientos o más, sabe uno lo que debió aparecérsele, que de allí salió el nombre de marras. Y seguro que incluso cobró productividad por ello. Y es que la administración funciona así. Con presupuestos, presuntos y demás.

Y de presupuestos hablamos. Y no de los domésticos, precisamente. Hace unas semanas que los hogares menorquines con niños a su cargo, van recibiendo una carta del PADI como recordatorio de la campaña 2009, que está a punto de finalizar. Pues muy bien ¿y?. Pues que el PADI, que es el programa de atención dental infantil, -hay que reconocer que es un gran servicio que la administración presta a los hogares, promoviendo una higiene y una salud dental a toda la infancia- no ahorra.

Y como toda prestación de la administración, se le supone que se basará en unos presupuestos, unos dineros que entre todos –o entre algunos- vamos satisfaciendo durante toda nuestra vida. E incluso después de muertos…..

Pues bien, este presupuesto parece que va de sobrado. Y esto en épocas de crisis, o de vacas flacas, suena muy feo. El recordatorio éste, al que me refería, compuesto por sobre, franqueo y folio impreso a ambas caras –por lo de bilingüe-, debe tener un coste que rondará los treinta céntimos de euro como mínimo, tinta incluida. Estas cincuenta pesetas de antaño salen del presupuesto público por cada niñ@ de edades comprendidas entre seis y quince años de edad, independientemente de si sus progenitores hayan o no cumplido con la máxima de efectuar la visita al odontólogo de referencia. Y uno se pregunta, ¿no sería más “sostenible” el que sólo lo mandaran a quienes no hayan cumplido con dicha máxima?.

Y puestos a ahorrar, y esta vez presuntamente no fue culpa del PADI –según ellos, en verano ya tuvieron problemas con la distribución por parte del servicio postal elegido- se podrían haber ahorrado la duplicidad de envíos postales que se han visto obligados a efectuar durante la campaña anual. Resulta que parte de la correspondencia en la que se remitía los talones correspondientes al periodo, nunca llegó a su destino. La causa, presunta siempre. O sea, que de garantía del secreto de la correspondencia, nada de nada. Y que la misma llegue a su destino, menos aún.

Y esto sí que me lo creo. Personalmente, estoy por pedir nómina a dos empresas, una privada y la otra, medio pública. Y no es que la gente o el personal que trabaja en ella escaseen, no. Es que…., mejor me callo. Y me callo, porque de lo contrario tendría que calificar, adjetivamente hablando, claro, a algunos que reparten sobres, al menos a mi domicilio. No es la primera, ni la tercera, ni la décima tantas veces que tengo que entregar algún sobre a mis vecinos. Y a las mismas están ellos conmigo.

Y no es que sea exigente con los demás, ni mucho menos. Ni tampoco les exijo un título para trabajar. Ni tan siquiera en este caso les pido sepan sumar ni restar, solamente con que sepan leer y conozcan los números sería suficiente. ¿Acaso no se dan cuenta que están arruinando a la administración con tanta pérdida de sobre, franqueo y folio impreso a ambas caras? . ¡Y los árboles que se salvarían!, para hablar de una forma más sostenible.

También tengo que reconocer que una serie de repeticiones en dichas presuntas pérdidas me han “obligado” a ser más sostenible, más respetuoso con el medio ambiente. ¡Algo habremos ganado! O sea, más benefactor con la compañía telefónica –en mi caso- que así se ahorra el gasto del sobre-papel-franqueo-impresión.

Harto de no llegarme la factura telefónica, me obligué a volverme benefactor con el medio y pedir que me la mandaran por correo virtual. Así, al menos, evitaré que alguien, por culpa de otro alguien, evite la tentación de abrir mi correspondencia. Mi “secreto” , por decirlo de alguna forma, estará sólo en manos de Internet, que no es nadie.

Y ya no se que prefiero. Que no me llegue, o que me llegue violentada con cúter, saqueada su interior, y pegada con celo, como me ocurrió hace un par de navidades. Y además, para luego sorprenderte al cabo de unas semanas de que archivan la denuncia porque “de las diligencias practicadas no se ha señalado a autor alguno”. ¿Tan difícil era seguir el rastro a la inversa?.

Y eso que la crisis aún no había entrado de forma no-oficial en España. ¿Acaso ha entrado alguna vez de forma reconocida? ¿Por qué tardamos tanto en encontrar la economía sostenible? ¡Si en tiempos de Franco ya se practicaba!. ¡Perdón, que la memoria histórica impide hablar de Franco!.

Y si nos olvidamos de Franco, ¿a quien vamos a echarle las culpas?
A Zapatero, claro.
PUBLICADO EL 2 DICIEMBRE 2009, EN EL DIARIO MENORCA.

UN PRESUNTO MAL SUEÑO

Mal sueño, pesadilla, vaya usted a saber lo que le vino en mente a Federico, tras aquel repentino despertar. Y no es que fuera terrorífica la escena, ni tampoco un drama de telenovela, simplemente un sueño. Un mal sueño, una pesadilla, vaya a usted a saber…

Los informativos se introdujeron en los hogares interrumpiendo aquel programa rosa, aquellos desvergonzados aspirantes a hermanos mayores y no digamos de aquel conato de subida al estrellato contertuliano. La noticia bien merecía aquella huelga de mandos caídos y de cejas espabiladas. Los reporteros aparecían ante la sede del Ministerio de la Cosa, Casa o como quiera uno llamarle sin herir sensibilidades externas y mucho menos internas. Y tras ellos, varias dotaciones policiales rodeaban el edificio. Un coche sin distintivos llegaba minutos más tarde. Era la llegada del mismísimo fiscal de la cosa corrupta y del juez de guardia de aquel día. Y con ellos, sus respectivos secretari@s.

La incógnita tardaría poco en dejar el secreto sumarial para, con filtración o sin ella, dar la noticia de que un miembro destacado de aquel ministerio había sido detenido. Las causas, las presuntas. Si, siempre presuntos, pero con nombres y apellidos. El ladrón de guantes de piel bovina aparece siempre con la cara tapada y con las iniciales de su identidad. El político que apostó y perdió por culpa de quien sabe qué, lo sacan con cara descubierta y con el nombre y apellidos bien clarificados. Pero presuntos claro. Ahora sólo faltaba que se produjera la salida del presunto, para que su nombre y apellidos pasaran a formar parte de aquellos doscientos y largo número de presuntos políticos.

Y pronto se reveló su identidad. Consejero del consejero , o asesor de algo concreto. Y de nombre, Presunto Nombre Corrupto, o lo que es lo mismo, PNC y de treinta y seis años de edad.. Las cábalas no habían fallado. Tenía todos los números de ser el siguiente. El juez había puesto el listón muy alto. Y poco a poco, iban cayendo.

La de la carretera de Sant Lluís, quedaría pequeña si todos llegaran por aquello del turismo de estación. Ni media pensión ni pensión completa, pensó Federico. Y su crimen: el de todos. Ni más ni menos. Faltar a la verdad, mentir. Así decía la nota divulgada minutos antes de que saliera la comisión judicial del edificio ministerial.

Las hemerotecas hacían su trabajo. Presunto Nombre Corrupto, de treinta y seis años de edad, madrileño de adopción y extremeño de nacimiento, había cursado la carrera de derecho, o al menos eso figuraba en su expediente político. Nadie sabía más. Era eso sí, asesor o consejero, de estos que firman los informes de todo a cien…. , a cien mil, claro. Ni tomates ni raons. Ni extranjeros ni derechas e izquierdas. Simplemente informes, firmas y rubricas. Y al tajo. O a la cuenta, que es lo mismo.

Pero la acusación no le malversaba fondos ni sin fondos, ni mucho menos tocaba techo. Simplemente, por mentiroso. Presunto claro, don Presunto. En la última campaña electoral había prometido “ni uno más”, y ya eran cuatrocientos quienes en aquel ministerio caían enfermos de la gripe E. E de España, de empleo, de exagerados más bien. Y cuatrocientos eran muchos, máxime cuando el resto eran menos.

Y el contrato lo decía bien claro. No mentirás al prójimo. Al presunto prójimo intentaba defenderse don Presunto. Pero no cabía excusa alguna que hiciera torcer la tesis del fiscal. Había prometido por activa y por pasiva que aquella vacuna era eficaz el cien por cien. De momento, un sesenta por ciento ya había caído en acto de servicio, o por lo menos en horario laboral.

El micro-gabinete de crisis estaba también en crisis. La “vice”, le molestaba aquellas filtraciones, aquella presencia mediática y aquella falta de censura que le impidiera modificar la realidad. Sus asesores también la aconsejaron. Despáchese a gusto, le comentaban. Si es de los nuestros, respondía ella. El contrato estaba roto. Estaba imputado. Era presunto, si, pero imputado, al fin y al cabo, sin votos, pero imputado.

El “presi”, el invicto presidente de nuestro Gobierno, estaba afuera. Afuera, en el extranjero. Lejos de la polémica y de las manifestaciones. El teléfono móvil desconectado y del paradero, conocido. El micro-gabinete seguía en crisis. De pronto, un grupo de aireados se hace a la calle. Pide, reivindica, exige que aquella promesa de subida salarial, también se haga efectiva. Exige que aquella corrupción, aquella mentira, también lleve por delante, o por detrás, tanto daba, a quienes la incumplen.

Y salen también los autónomos. Tienen paro, sí, pero deben esperar un año aún a poder pararse. Y salen los parados y exigen trabajar. Y salen los sin-techo y exigen viviendas dignas….. El micro-gabinete sigue en crisis, pero no ven paro a qué acogerse. Ni quieren abandonar el puesto, la silla, la poltrona. No es su estilo, ni han luchado para que ahora, por cuatro o cinco presuntos millones de españoles y asimilados, tirar la toalla. Tienen seis más de ventaja que los autorizan a perpetuarse. Al menos así lo piensan. Seis más, de los que muchos estarían familiarizados con aquellos cinco manifestados. O movidos, o perpetuados en el paro, vaya a usted a saber.

Y en estas las cosas. Rodríguez, Zapatero para más señas, regresa a la base España. Por un momento el micro-gabinete se siente reconfortado. Al menos, la responsabilidad será suya. Por un momento, las cuerdas encierran el cuadrilátero, las esquinas se juntan, el trazo es estrecho.

Aparece un a legión de helicópteros y aparecen un montón de fiscales de la cosa corrupta y jueces de guardia, todos clonados. La cosa es seria. Cada uno de ellos se dirige a un destino, presunto destino. El día D, la hora H, parece que ya ha entrado en la historia. Son las 12 horas y 30 minutos según la televisión. Un nuevo corte en la programación. Por unos momentos nos quedamos sin filtración alguna. Desde la Moncloa aparece la noticia de que nuestro “presi” se dirigirá a la nación. Franqueado por el micro-gabinete antistress , aparece la imagen, preocupada claro, de RZ, o JLRZ y de cuarenta y nueve años de edad.

Ruido de sirenas, alarmas o vaya usted saber, interrumpen aquella presentación televisiva. ¿Dónde estarán los helicópteros? , piensa uno aludiendo a lo peor. Pero no. Aquella imagen de RZ y de cuarenta y nueve años sigue presente, sin inmutarse. Empieza el monólogo. Las sirenas, alarmas o vaya usted a saber, siguen interrumpiendo la presentación. De pronto, un sobresalto.

Son las seis de la mañana. Es un martes cualquiera. Y aquellas sirenas, alarmas o vaya usted a saber acababan de despertar a Federico. Su despertador le había desconectado de aquel sueño, de aquella pesadilla.

Al menos, le había evitado una repetición de monólogos. Fue sin duda una pesadilla. Un mal sueño. Un sueño sin sentido de la realidad. ¿Cómo iban a detener a un presunto político por decir una presunta mentira?

Y además de nombre “Presunto”, para más recochineo.
PUBLICADO EL 24 DE NOVIEMBRE DE 2009, EN EL DIARIO MENORCA.

BORRACHOS Y DROGADOS

Borrachos y drogados, ésta fue la definición que dio de sus captores el patrón del pesquero secuestrado, una vez los piratas hubieron abandonado el barco. Y digo “abandonado” y no digo en cambio “liberado de..”. Y lo digo a propósito. No hay confusión ni fallo gramatical. El segundo término pudiera ser ambiguo, incluso parecería que nuestras tropas hubieran invadido el barco y liberado a sus tripulantes. Pero no, los secuestradores, los piratas o como quieran llamárseles, los dejaron en libertad cuando alguien, quien sabe quién, quien sabe dónde, dio la orden de retirada, de abandono, de dar por terminada aquella operación.

No creo pero, que la ministra de Defensa –que no de Ataque- comparta la definición del patrón del pesquero. De hacerlo, caería en un entredicho, en un fallo de los que se dice, garrafal. Imagínense la situación, digna de ser leída en algún artículo de Pérez Reverte.

Los piratas, o presuntos piratas, como diría muy por seguro la señora invicta vicepresidenta primero de nuestro también invicto gobierno, saltando por la borda, ya sea estribor, babor o proa que de esto poco o nada deben entender los mismos, arrancando la embarcación de marras, y emprendiendo la huída hacia sus costas. Dos helicópteros de la real marina española –como dirían los ingleses- se dirigirían hacia el pesquero, protegiendo uno al pesquero, y emprendiendo la persecución de los presuntos piratas, el otro.
Y sí, se produjo el disparo. Los disparos más bien. Había que dejar el pabellón bien claro que España estaba allí para defender a los nuestros. Y con tanto tiroteo, siempre con los cánones, que no cañones, de dar el aviso pertinente, el “alto o disparo” y el “estás rodeado, ríndete”, que disparan al motor de la embarcación para que se detengan. Lo suyo es detener, que no hacer prisioneros, que de guerra nada de nada. Y en ésta que los piratas se tiran al agua. Y suerte que no debían estar drogados ni borrachos, porque tan cerquita de la costa debían estar, que la alcanzaron a nado.

¡Alcanzan la costa a nado!. Y vamos y nos lo creemos. Me imagino el que pilotaba el helicóptero con un palmo de narices. Ni “hombre al agua” ni nada que se le parezca.

Me imagino el micro-gabinete de crisis rezando para que no tuvieran que deliberar otra vez, unánimemente eso sí, sobre qué hacer con los detenidos. Me imagino un montón de nuevos presuntos detenidos por piratería en nuestra Audiencia Nacional. Me imagino al juez haciendo horas extraordinarias para agilizar los juicios –y eso que la justicia va lenta- y el fiscal intentando mantener el tipo.

Me imagino la población pidiendo justicia y un seguimiento mediático mayor que en el caso de las Torres Gemelas. ¡De buenas nos hemos librado!, habrá pensado nuestra “vice”, a la vez que desea que la presión mediática se traslade hacia otros derroteros. De momento PP y PNV no se creen nada de nada. Y para ellos acaba el silencio. Es hora de pedir explicaciones, dimisiones si caben. Pero todo es estéril.

Como estériles, impotentes debían, deben sentirse muchos que por allí han estado en las últimas fechas. Atados de pies y manos. Y vayan con ojo los que han sido llamados para defender a los pesqueros. Que un tiro mal dado, puede representarles una condena de por años en nuestro país. Que un tiro fallado, puede representar perder la vida a bordo de un pesquero secuestrado en aquellas aguas internacionales.

Y mientras, España contenta por haber pagado un millonario rescate, contenta por haber guardado secreto de otras cuestiones secretas que difícilmente se dirán, contenta por ser defensora de los derechos humanos, se encamina hacia otra experiencia en la presidencia europea. Y aquí, a ras de suelo, con las nubes bien altas, la crisis sigue bajando en picado.

Ni borrachos nos creemos lo que nos dicen.
Noviembre 2009

ACUERDOS POR UNANIMIDAD

Ahora, con tanto hablar de congelación de sueldos, minusvalías de presupuestos, y que Japón ya sale de la crisis, uno se empieza a dar cuenta de que el asunto va en serio. Más que ir, que es serio, vamos. Que la crisis está ahí, y que lo vamos a pagar entre todos. Todos, todos, todos…., como diría aquella niña del anuncio.

Federico, que de tanto en tanto le gusta salir por los papeles, intenta sumar protagonismo. El otro día había presenciado la rueda de prensa posterior al consejo de ministros y fue de vergüenza ajena, me dice.
.-¿Por qué?, le interrogo un poco por cortesía.
.-Porque querían vender el pato, el conejo y el alacrán, todo en el mismo puchero. Intentaron vendernos una reforma del Código Penal y así, en vez de hacer hincapié en combatir los casos de corrupción, la hicieron contra la piratería.
.-¿La de Internet?
.-Bueno, tal vez sí, pero principalmente de los del Caribe. O del Índico, vamos.
.-Es que piratas hay muchos.
.-Sí, pero se pasaron media hora o más repitiendo lo mismo. La invicta vicepresidenta intentando vender que no hubo plan B, que todo salió como manda la legislación y que nadie pensó en otro plan que no fuera el actuado. Y a cada pregunta de los periodistas, repitiendo lo mismo. Parecía un disco rallado.
.-Para esto cobra.
.-¿Para decir cosas que nadie se cree?
.-Mientras hablaban de los piratas, nadie preguntaba sobre la crisis.
.-También es verdad.
.-Quien parece que no habla, es el “presi”.
.-Es que dicen que con tanto recorte se ha quedado sin asesores.
.-¿Sin los seiscientos?
.-O los ochocientos cincuenta, vaya uno a saber.
.-No, si al final serán ciento veintisiete.
.-No, si lo suyo será ir sobre ruedas. La última vez que abrió la boca fue para, en vez de posicionarse sobre algún candidato, sacó la retórica de que prefería una mujer en la presidencia europea… , pero sin dar nombres, sólo el género, por no hablar de sexo.
.-Vaya, parece como si tuviera algo persiguiéndole.
.-Vaya usted a saber. Pero bueno, vaya añitos que nos esperan. Y aún no hemos tocado fondo.
.-Mientras se hablaba de pabellones e ikurriñas, salió la noticia de López Garrido, y no vea como se le puso la cara de la vice….
.-Es que la presunción de inocencia es muy sagrada.
.-Será eso.
.-Y eso que acababan de reformar el Código Penal también en este sentido.
.-Pero bueno, cuando la tripulación llegue a España, o al País Vasco, ya nadie hablará más de los piratas, presuntos claro.
.-Y tampoco querrán saber qué destino dorado les tocó. Y eso que la justicia en este caso sí que actúa rápido.
.-¿No dicen que la justicia es igual para todos?
.-Sí, como Hacienda, los impuestos, y toda la coletilla que le sigue.

.-Luego se empezará hablar de nuevo de la crisis, hasta que encontremos otro motivo por el que desviar la conversación. Y vuelta a empezar.
.-Sí como el turismo. Ahora resulta que pedimos que el turismo exista todo el año, y en invierno cerramos los chiringuitos de información.
.-Es que el presupuesto es el que es. Además un jubilado puede coger el autobús, e irse a informar al aeropuerto.
.-¿Por qué no le piden consejo a Irwin Stelzer?
.-Sencillamente porque les suspendería todas las decisiones que han tomado en el tema económico.
.-¿Y?
.-Que ya lo mencionó bien “clarito” la “vice” en la rueda de prensa. Todo por unanimidad.
.-O sea, que no hay discusión alguna.
.-Ninguna.
.-Vaya, pues ….dimito.
.-No se preocupe…, ya le habrían cesado.
PUBLICADO EL 19 NOVIEMBRE 2009, EN EL DIARIO MENORCA.

PERSONAS ANÓNIMAS.

Hace unos días, esperando la salida de los críos del entreno semanal, presencié una lección de éstas que no aparecen en los libros, ni tan siquiera en los de político social, perdón, en el de Educación para la ciudadanía. Y la lección provenía de un crío, de ésta aún inocentes criaturas, a su progenitor.

El crío de marras a la salida del entreno, relataba a su progenitor, como uno de sus compañeros de equipo, y con el ánimo de molestarle, había bebido a morro de su botella de agua, desoyendo las instrucciones que a principio de temporada recibieron tanto padres como jugadores, sobre la conveniencia de tomar medidas preventivas en evitación de la tan cacareada pandemia de la Gripe A. Y una de ellas, era precisamente la de hacer uso de botellas individualizadas a fin de promover una eficaz profilaxis en cuanto a este tema.

El padre, conocedor de la identidad del compañero de equipo, no se sorprendió mucho, nada más bien. Tampoco creyó oportuno interferir entre ellos, conociendo de antemano el percal de algunas familias. A veces, en el tema de la educación, es peor el remedio que la enfermedad, debió pensar para sí. Así, que actuando con mentalidad adquirida, le planteó a su hijo la opción de que en el próximo entreno, le hiciera saber al mentado espabilado -el otro calificativo que le debió pasar por la cabeza se referiría sin duda a la mala crianza adquirida- que en el interior de la botella tenía medicina contra el estreñimiento y tal vez así, evitaría aquella intromisión buco-salivar ajena.

Aquella solución salomónica, indirecta, pacífica, tranquila y pausada de aquel progenitor, no cuadró en aquella educación adquirida por parte de aquel sucesor de linaje y gen. Así puestas las cosas, el crío de marras indicó a su progenitor que él “aquello” no lo diría. No lo diría porque era mentira, y él –su padre- le había enseñado que no se tenían que decir mentiras.

El padre, tuvo que dar la callada por respuesta. Su hijo, un crío de primaria, tenía toda la razón. Él mismo le había enseñado por activa y por pasiva que las personas no mienten. Que la verdad, y pese a quien pese, tiene que ir por delante. Y su hijo, ahora le devolvía la enseñanza, aunque ésta fuera una mentira de las llamadas piadosas.

Mientras, el padre se debatía entre la tesitura de apagar el fuego, de actuar asertivamente y llamar la atención al homónimo progenitor, o pasar y derivar el problema hacia el entrenador. El progenitor estaba en este tiempo muerto concedido por si mismo, buscando la solución que le resolviera aquel problema moral, cuando su propio hijo, le brindó la solución: en el próximo entreno diría que se encontraba resfriado, tal vez así evitaría aquel morreo dudosamente profiláctico.

Aquella bombilla encendida en el rostro de su hijo provocó un suspiro en el progenitor. Por un momento su hijo le había devuelto la credibilidad a sus propias enseñanzas, y así, aquella decisión ambigua, compaginaba la no mentira, con la no verdad.

Aquel diálogo moral entre progenitor y descendiente me abrió el apetito, en cuanto a temas se refiere. Somos muchos quienes nuestros hijos nos devuelven enseñanzas tan simples, tan sinceras. Y por ello mismo, somos muchos quienes intentamos educar a nuestros genes descendientes en esta normalidad moralista. Pero también son muchos, o al menos el resto, quienes sus enseñanzas las avalan los indicativos societales de supervivencia. Y esto ya es peligroso.

Peligroso, porque tiempo tendrán para corromperse. Tiempo tendrán para copiar –y pegar- de los roles societales. Y tiempo tendrán para permanecer en el anonimato o perpetuarse en la historia. Y es que la historia la escriben sólo una parte. Y ella se escribe a dictados de quien quiere figurar en ella, de sus adversarios también, pero no por ello, la veracidad es bandera de la misma.

Y lo vemos cotidianamente en nuestras ciudades, en nuestras calles, en nuestras gentes. Muchos cambios, muchas mejoras de las que se beneficia la sociedad, son producto de acciones anónimas, de personas que a pesar de tener nombres, apellidos y rostro, no dan más importancia que un servicio a la sociedad, una contribución a lo que de ella también se ha recibido, sin pedir nada a cambio.

Estas personas anónimas no figurarán en libro alguno, no tendrán calle con nombre, y sólo perdurarán en la memoria de quienes los conocieron y conocieron sus obras. Su memoria tendrá una perpetuidad máxima de tres generaciones y pasará al olvido tras éstas. Esta es la historia de muchas, muchísimas personas, anónimas a pesar de sus obras, de su moral. Me imagino aquel progenitor. Su enseñanza perdurará en la generación de su hijo. La próxima ya no tiene garantía. El otro niñato, aquel del espabilado morreo, ya ha perdido la memoria del disco, la garantía de una moral de antaño. Aunque tal vez, el futuro sea suyo. Y de alguna forma, quizás incluso, deje de ser anónimo.
PUBLICADO EL 15 NOVIEMBRE 2009, EN EL DIARIO MENORCA.

SE BUSCA GOBIERNO

O al menos, personal que lo componga. Y es que es muy triste, muchísimo. Acostumbrados que estamos a que en estas fechas los anuncios llamados clasificados, estén llenos de buscadores de empleo, uno ya sueña en encontrar algún día, algún anuncio de los clasificados como oficiales, o quién sabe, si en el mismísimo BOE, en el que se busque Gobierno, o cuando menos, personal cualificado para ejercer las funciones directivas en un país como el nuestro.

Hace algunas fechas leí unos comentarios sobre la descolonización de Guinea y el papel más que pasivo, negativo, del Gobierno español de aquellos años. Otro tanto nos pasó con lo del Sahara. Y así les va. Y da la sensación que lo llevamos en los genes patrios. Somos el típico país de que cuando algo ya no nos interesa, lo dejamos de lado y así se las compongan. Pero también hay que reconocer que eran otros tiempos, otra forma de gobierno y otras personas.

Y si hemos cambiado de forma de gobierno, de personas y de tiempos, tendría que haber sido para mejorar, pero no. Parece que estos genes patrios nos juegan malas pasadas. Muchas malas pasadas…. Si antes, a quienes dejábamos desprotegidos, a la buena de Dios, era a los otros, ahora, con tanto cambio de mentalidad, tanta apertura a los derechos humanos y de legalidades habidas y por haber, parece que a quienes dejamos desprotegidos es a los nuestros, a los de aquí, a los de siempre.

Y esto tampoco es de recibo. Ni lo uno, ni lo otro. Me imagino las condiciones que deberían reunir los candidatos a formar Gobierno. Unos mínimos imprescindibles no fuera que topáramos con otro Macías u otros más contemporáneos más conocidos. Unos mínimo morales y como no, formativos. Y además de formación, capacitación para ello. Y aquí se reduciría bastante las opciones. Y en este currículum, tanto daría que uno fuera de derechas o que tuviera tendencias de izquierdas. Que visto lo demostrado, mejor un popurrí de ellos que unas dictaduras actuales.

Y a lo que íbamos. Y siempre con el recuerdo puesto a aquellas gentes que nos gobernaron en los años de la transición, se busca Gobierno, y sobre todo, consenso. Y ganas de trabajar, ideales, y sobre todo, un camino en el que andar. Y una protección decidida a sus súbditos. No es de recibo lo que les pasa a los pescadores que están faneando en el exterior. Me viene a la memoria de tantos apresamientos que se hacían en aguas marroquíes, muchas veces por infracciones de los propios pesqueros, y otras muchas a fin de presionar en las conversaciones pesqueras. Pero ahora es distinto. Ahora son piratas, más o menos institucionalizados por parte de su propio proyecto de gobierno, pero piratas al fin y al cabo.

Delincuentes, vamos. Mandamos flota y tropas, con el coste que ello conlleva, para prohibirles actuar. Dejamos a la tripulación del Alakrana sin que se les pudiera defender a tiros ni de otra forma. Capturamos a alguno de ellos y es como tener una patata caliente entre nuestras manos. Queremos desembarazarnos de ellos como sea, dándoles al mejor postor, rebajándoles la edad, extraditarlos o cederlos a sus orígenes, pagando incluso si así fuera necesario. Y es que no nos gusta, no le gusta a nuestro Gobierno, invicto Gobierno, el tener que regañar a nadie. Prefiere eso sí, ser regañado, extorsionado, secuestrado y si cabe, ejecutado, antes que defender el derecho de la vida de sus hombres.

Si, vida. Derecho a la vida de los compatriotas españoles por mucho que sean vascos o catalanes. Ahora, la patata caliente se les ha vuelto más caliente cuando tres de estos secuestrados, tres de estos tripulantes del Alakrana, han sido entregados a los familiares de los piratas detenidos, con la amenaza de matar a los tripulantes si España no pone en libertad a los dos piratas detenidos.

Y ahora reacciona, o intenta reaccionar nuestro invicto Gobierno. Ahora buscará apoyo ciudadano para que la actuación que realice, sea cual sea, sea aplaudida y reconocida. Tanto si se produce el pago del rescate y la liberación de los detenidos, como ya se hiciera con anterioridad, como si por aquella cosa alguien decide disparar algún disparo de fogueo, no se le salte el populacho en contra.

Ahora, cuando ha perdido la capacidad de reacción del momento, baraja si cabe una posible actuación armada. Ahora, cuando ha perdido el momento de pago anónimo y secreto, baraja el pago del rescate. Ahora, ahora ya es hora de tirar la toalla. La toalla, el bastón y porqué no, el sillón que se ocupa.

Nos ha tocado la crisis económica, y mientras todos van saliendo de ella, nosotros aún estamos cayendo sin tocar fondo. Nos ha tocado los atentados islamistas, y cuando todos los estados se fortalecen, estamos aún peleándonos entre nosotros para saber qué método legal y más que legal, podemos usar para defendernos. Nos secuestran los pesqueros y aún estamos discutiendo qué defensa es la mejor para no dañar los derechos de los piratas.

Y si el Gobierno es incapaz de buscar un camino, unas soluciones, un ideario; si la oposición no sabe si quiera organizarse sus propias guerras internas, si los sindicatos no saben ni quieren organizarse como tales, si todos estamos en bancarrota, si nos venden mentiras y más mentiras, uno también tira la toalla, Sí, tira la toalla, pero antes de realizarse el harakiri, busca la última opción, y es el de buscar un nuevo gobierno, unas nuevas mentes, unos nuevos personajes,. Unos personajes más sinceros, más conformes a la idea de Estado.

Y después, esperar que aquel virus de gobierno, nos contagie a todos, y que nuestros gobiernos locales, insulares, autonómicos, se contagien de esta nueva forma de gobernar, con capacidad, con entusiasmo en lo propio, y con miras mucho más sinceras.
PUBLICADO EL 11 NOVIEMBRE 2009, EN EL DIARIO MENORCA.