O lo que es lo mismo, donde dije digo digo Diego. Y tan panchos. Cuando Sáenz de Santamaría tuvo que soportar los energúmenos que le hacían escraches ante su domicilio, el líder de los morados lo justificó como “el jarabe democrático de los de abajo”. Eran tiempos en que ellos, los morados, también estaban abajo y negaban la casta y todo aquello que oliera a dinero, poder y aunque parezca lejano, imposición.
Ahora, cuando los morados también son casta, cuando las imposiciones entre los suyos son hartas conocidas y los dineros ya no hacen asco, y cuando con estos dineros se compran chalets en los mejores barrios de la capital, los escraches ya no son jarabe. Los escraches son ahora acosos mafiosos incompatibles con la democracia.
Otros que andan confundidos con los términos democráticos, son los títeres independentistas. Catalanes, por supuesto. Digo títeres porque los huéspedes de la Generalitat ya no son elegidos por el pueblo ni sus representantes, sino por el dedo de la peineta de un huido de la justicia. El dios menor de la derecha catalana. Y de la izquierda. Uno ya no sabe en qué extremo situarlo, pero extremo seguro.
Otros que también andan perdidos en eso de los términos democráticos son quienes apoyan al condenado Valtonyc por aquello de la libertad de expresión y sobre todo, el de creación. Vamos, que para ellos, inducir a matar a algún miembro de los cuerpos de seguridad es libertad de expresión. O de creación si el culpable es un artista. O por lo menos, intenta serlo.
¿Alguien conocía a Valtonyc antes de ser condenado? Vamos, que la condena le saldrá barata comparada con la popularidad que habrá conseguido. Y cuidado, que de esta, en un par de años, al creativo lo tenemos en el Consolat de la Mar dirigiendo nuestras islas hacia las provincias catalanas. Y claro, con la excusa de no poder fondear sobre la posidonia, nuestra deriva encallará donde algunas manos las dirijan, sin necesidad de titulín ni título parecido. Democráticamente, eso sí, claro.
Tan democrático, que incluso países como Venezuela o Cuba toman ejemplo nuestro. Y Corea, la del Norte, debe estar en camino. Lástima que nuestros demócratas, no actúen como los cabecillas de estos ejemplos nombrados.
Me imagino el problema catalán en manos del dictador Kim-Jong-Un. Lo que se dice, no hubiera dejado títere con cabeza. Por supuesto, todo parecido con la realidad, es pura coincidencia. Y no precisamente de expresión. Ni en catalán, por mucho que les pese.
PUBLICADO EL 24 DE MAYO DE 2018, EN EL DIARIO MENORCA.
SUMA Y SIGUE
Mientras esperaba que la Secretaria
de Estado de Comunicación fuera cesada por Mariano Rajoy y ver salir al populacho haciéndole un corte de
mangas entonándole el “Carmen, te jodes”, las mariposillas de la mente revoloteaban
de flor en flor en busca de aquel polen que tanto amarga la existencia de los
asmáticos. Ni dimitió la susodicha –se
ve que sólo dimite quien sale por la televisión hurtando cremas faciales- ni
fue cesada por su jefe de filas. Y esta
vez ni por la televisión dejaron emitir el video de marras. Vamos, que acelerando y cuesta abajo, nadie
los gana.
Y la mariposilla se posó sobre otro
escenario, esta vez local. Un escenario
que uno ya no sabe si es por agradar a los hoteleros, a sus trabajadores, o también para joder al personal. Y me refiero al turismo.
Empezamos con la ecotasa que
favorece al Govern y perjudica a casi todo quisqui. Paga quien pernocta en un establecimiento
hotelero. Vamos, que mochileros y quienes usan autocaravanas, no pagan. Y no será que no hagan uso del territorio con
todo el espacio que utilizan de
aparcamiento y acampada. Pero eso solo
es un suma y sigue. Ya me veo una
proliferación de estas casas flotantes en toda la geografía insular, y sin
regular.
Desde hace ya tiempo los disparos
tienen como diana las viviendas de los otros.
Vamos, que los ahorros de uno, invertidos en viviendas ya no son trigo de buena añada. Mientras éstas pagan impuestos, reimpuestos, reparaciones y deterioros, “okupaciones”, daños e impagos, el gobierno de turno mira hacia el otro lado y piensa como reconvertir una propiedad privada en un beneficio de su no-política social.
O al menos, a la excusa de su no
política social. Se preocupan –eso
dicen- que el alquiler turístico impide que vengan trabajadores foráneos para
la temporada turística. Y uno se
pregunta ¿por qué tienen que venir de fuera si de nativos sobran en el
paro? ¿O será acaso que es más rentable
alquilar un piso que irse a un hotel?
Hablan de molestias al vecindario y
de las pocas viviendas que salen al mercado de alquiler. Pero claro, como uno
es incapaz de regular el tema de las molestias vecinales y mucho menos el
regular los daños e impagos en el tema de alquiler, matar moscas a cañonazos es
la mejor solución que algún próximo les habrá asesorado. Y si de paso, se beneficia a la industria
hotelera, pues mejor que mejor.
O los chalets, que suelen ser más
caros. Vamos, que los propietarios son
más pudientes. Un suma y sigue para unos.
Una resta para otros.
EL PUEBLO SOBERANO
Que el pueblo es soberano y que
todos somos iguales, nadie puede negarlo.
Otra cosa es que unos lo sean más que otros, o simplemente que algunos
–la mayoría- lo seamos menos. Pero atendiendo a la esencia, a la verdad
intrínseca y ajena a los pecados del hombre, el pueblo es soberano y sus
miembros iguales en derechos y obligaciones.
El pueblo es soberano, sí. Y sus miembros, un colectivo de lo más
variado. Ladrones, asesinos, vagos,
chapuceros, trabajadores, vividores, cultos, honrados, corruptos, solidarios,
egoístas…. De todo un poco. Y de algunos, más muchos que pocos. Pero el pueblo no se equivoca, se equivocan quienes
toman las decisiones. Y simplemente porque cobran por ello.
Y los eligen, pero no a todos. Los poderes de Montesquieu han perdido
fuelle, ganas o simplemente han quedado desfasados. El tercero en discordia va por libre, tan
libre que interpreta y pone en jaque a los restantes. Y es poder, pero no el “poder”.
De las leyes se dicen que siempre
van por detrás de la sociedad.
Retrasadas más bien. Y las leyes las hacen los hombres, la sociedad, el
pueblo. Y las infracciones las hacen los
hombres, la sociedad, el pueblo, también. Y eso ya no es retraso, sino dejadez.
Y cuando el pueblo clama justicia,
no clama un jurado popular sino una sentencia popular. Y a eso algunos le llaman calentura del momento. Cuando un pueblo clama justicia, clama
castigo y no venganza. Y cuando el pueblo pide jueces que hagan justicia no
pide hermanitas de la caridad que se solidaricen con los descarriados.
Todo para el pueblo, pero sin el
pueblo. El despotismo ilustrado sigue
ilustrando nuestras vidas. Ilustrando,
marcando, sentenciando nuestro futuro.
Son reductos de un pasado que ha marcado nuestros genes. El hombre propone y Dios dispone. Pero Dios ya no es tenido en cuenta. Sus delegados, por Obra y Gracia, se encargan
de disponer, en su nombre o en el de su pueblo.
Llegan las nuevas tecnologías y algún
día inventarán alguna máquina que dicte normas, que dicte
sentencias, que sea más justa e independiente que los propios humanos. Pero no.
Las máquinas, también las hacen los hombres. Con sus virtudes, sí. Y con sus fallos, sus intereses y sus
corruptelas.
La esperanza, será la de recorrer el
universo y en el espacio incólume encontrar aquella máquina extraviada
poseedora de la sabiduría universal.
Unos la destruirán. Otros, la manipularán. Y el pueblo, seguirá
siendo soberano, o al menos, las leyes así lo dirán. Y nos lo creeremos.
PUBLICADO EL 10 DE MAYO DE 2018, EN EL DIARIO MENORCA.
LAS DOS VARAS DE MEDIR
En pocas semanas, la opinión pública
-ésta en la que al fin y al cabo recae sobre ella un sucedáneo de la soberanía
nacional- ha usado distintas varas de medir en cuanto a un tema tan actual
como es la aplicación de la Justicia.
Digo aplicación y no interpretación, porque de usar la segunda, no hay
suficiente espacio en el mundo virtual para archivarlas a todas.
De esta opinión o vociferación
pública uno se da cuenta de que en lo referente al término “prisión permanente
revisable” preocupa a un sector de la sociedad.
Parece como si les preocupara que a un asesino de niños se le mantuviera
encerrado más tiempo a lo que estamos acostumbrados. Vamos, que con diez años en la trena, para
algunos ya tendrían suficiente. Y
llegado a este punto, ya querrían los familiares de la víctima poder disfrutar
de una muerte revisable, para que al paso de los años, su hij@ pudiera regresar
a la vida.
El otro caso es el veredicto emitido
sobre la llamada “manada”. Interpretamos
a nuestro modo el código penal que la mayoría desconoce, y nos ponemos a la
misma altura –o superior si cabe- de estos magistrados que también lo
interpretan, pero a diferencia del
populacho, sí que tienen obligación de conocerlo.
La calentura del momento que
reniegan los contrarios a la aplicación de la permanente, la aplican en la
crítica al veredicto de la “manada”. Usan, por decirlo de alguna forma,
distintas varas de medir, según sea su “calentura” del momento, o simplemente
los intereses que los mueven.
Y es que nuestra sociedad es muy
distinta a otras sociedades. Y es que
somos así, no tenemos remedio. Nuestras leyes nos obligan a avisar a los ladrones que les estaremos grabando si
entran a robar. Y es más, si no los
avisamos, aquella prueba de la grabación quedará anulada en un juicio y
posiblemente la víctima sancionada por ello.
¿Será que todos pensamos –algunos
más que otros, por supuesto- que algún día nosotros también podríamos caer en
la tentación de delinquir y por ello necesitemos asegurarnos un burladero por
el que salir airoso de una condena?
La duda ya entra en el plano de la comedia
al preguntarse uno si en el supermercado de marras debían tener bien expuesto
el letrero aquel que dice “sonría por favor, le estamos grabando”. O simplemente será que la ex madrileña, era
simplemente una denominada “cliente misteriosa” que en sus horas libres y por
aquello de aumentar su pobre salario, realizaba una auditoria del
funcionamiento de las medidas de seguridad del supermercado.
PUBLICADO EL 3 DE MAYO DE 2018, EN EL DIARIO MENORCA.
NI PERDÓN NI ....
Escribo estas líneas cuando ETA ya
ha anunciado que hará pública su disolución y ha publicado una carta pidiendo perdón a una parte de sus
víctimas. Esta pantomima me recuerda
aquella lectura llorosa de Carlos Arias de aquel testamento político de Franco
tras su fallecimiento. “Pido perdón a
todos, como perdono de todo corazón perdono a todos quienes se declararon mis
enemigos, sin que yo los tuviera como tales”, vamos, que a los que él
consideraba sus enemigos, no los perdonó
ni muerto.
Con ETA ha pasado un tanto de lo
mismo. ETA ha sido derrotada por la
eficacia policial, por la eficacia del poder judicial, por la cooperación
internacional y por la tenacidad y testarudez de un sector político. Ni más ni
menos. Otros hubieran preferido firmar
la paz y soltar a los terroristas, también es cierto. Y subirlos a los altares, si cabe. Pero la
mayoría prefiere verlos purgando sus atroces asesinatos. ¿Acaso les van a
devolver los muertos a sus familiares?
Y uno se pregunta, ¿qué cambiará del
antes al después de la disolución? Pues no debería cambiar nada.
Los asesinos a la cárcel. Los familiares de las víctimas seguirán
llorando a sus muertos. Y algunos políticos seguirán cuestionando algunas
políticas. Ni más ni menos.
Lo sorprendente fue la entrada en
escena en esta pantomima, del clero
vasco. Salen a la palestra y también
piden perdón por las complicidades, ambigüedades y omisiones que algunos de sus
miembros cometieron en relación a la banda terrorista. Vamos que al pecar por acción u omisión, le
hemos añadido la complicidad y la ambigüedad.
Y uno se vuelve a preguntar, ¿por
qué esperaron a que ETA pidiera perdón a algunas de sus víctimas para hacer
ellos a su vez esta declaración?, ¿por
qué no lo hicieron ellos muchos años atrás?
Esta última escena me devuelve al
libro escrito por Álvaro Baeza en el año noventa y cinco, titulado ETA nació en un seminario. En su prólogo
ya anunciaba que el clero vasco debería pedir perdón por el tema vasco. Han pasado más de veinte años y al final así
ha ocurrido.
Lo triste del caso es que tras las
palabras “Lo siento mucho, no volverá a
pasar”, pronunciadas en su momento por el antiguo rey, el término perdón ha quedado un poco desvirtuado.
Vamos, que le cuesta a uno creerse lo del acto de contrición. Y por desgracia, lo que perdura y aumenta es
el típico refrán “el muerto al hoyo y el vivo al bollo”.
Vamos, que el título que quedaría bien, sería el de –con un poco
de deje de acento vasco- “ni perdón ni
ostias”.
PUBLICADO EL DIA 26 DE ABRIL DE 2018, EN EL DIARIO MENORCA.
X PARA LAS PENSIONES
Debo reconocer y reconozco –de
prometer ya no prometo nada, ni por imperativo legal- que cada vez soy más
egoísta. Egoísta, pero no excluyente.
Vamos, que me apunto al carro al que ya hace tiempo se han subido el resto de humanos. ¡Faltaría más!
Y debo reconocer y reconozco que
estos días, al descargarme el borrador de la declaración de hacienda, más
egoísta me he vuelto. Egoísta, furioso y rebelde con causa, sin duda. Vamos, que la pólvora aún mojada, seguro que
dispararía algún trueno de los Daoiz y Velarde. O algún mordisco en el trasero
de algunas señorías.
Y del tema de las pensiones, no
hablemos. Siempre he pensado que el
sistema de pensiones tendría que ser público e individual. Así, cada uno con sus aportaciones y de las
empresas formaría su particular fondo en la caja del Estado. Y el Estado, que funcionaría como una entidad
bancaría sacaría sus beneficios de ello, y en el momento de satisfacer las
pensiones, pues emplearía aquel dinero para pagar la pensión individual de cada
uno. Más cotización más pensión. Más
años cotizados, más pensión. Y punto, carajo.
Que las matemáticas y la lógica son iguales para todos. Bueno, alguno es profesor sin licenciatura,
pero bueno, la política todo lo arregla.
Lo otro, un robo. El repartir el
dinero a todos por igual, otro robo; y sin duda, mantener a unos en detrimento
de los otros, más aún. Una desigualdad
social, guste o no. Pero ya que los políticos solo piensan en satisfacer los
deseos de los más poderosos y de los más pobres, es hora que los asalariados –quienes
en definitiva mantenemos a flote la economía y el país- propongamos alguna
solución.
Y la solución con tanta X, es marcar
otra X. Vamos, que tanto me da que den
dinero a una ONG que a la Iglesia. O a
cinco iglesias en minúscula. Lo único
que propongo es que también nos dejen marcar una X para las pensiones. Que si pagamos los masters de algunos políticos,
el refugio dorado de sediciosos en el extranjero, las televisiones y las piscinas de los presos, también
tengamos derecho de aportar nuestro granito de nuestros impuestos para el
futuro de nuestras pensiones.
Una X solidaría, vamos. Solidaria con todos. Porque cuando los políticos piensan en
subvencionar a sindicatos y a aumentar las ayudas para que se puedan realizar
elecciones primarias en los partidos
políticos, bien que son solo solidarios con ellos mismos. Y no se llaman egoístas.
Una X egoísta, sí. Y solidaria con todos.
Y a quien no le guste, que reniegue
del fondo común.
PUBLICADO EL 19 DE ABRIL DE 2018, EN EL DIARIO MENORCA.
RENOVAR LA MONARQUÍA
Antes que nada, dejar claro que tanto me tendría que dar que la jefatura del Estado recayera en la figura de un rey como en la de un presidente. Tanto me tendría que dar una monarquía como una república –entre la lista de mis intereses personales no figuran ni ser rey ni presidente-, pero visto cómo actúan los políticos españoles y asimilados, prefiero a una persona fija e independiente en la jefatura del Estado antes que a un político partidista y renovable cada cierto tiempo.
Dicho esto, no estaría de más, que la monarquía se renovase. Vamos, que la imagen de jefe de Estado prevaleciera antes que la de rey.
Y es que uno ya no sabe si son los republicanos quienes más atacan a la monarquía o los puristas monárquicos. Y es que desde que el monarca se casó con doña Letizia, las cámaras –y sus portadores- intentan captar cualquier imagen para que otros puedan desprestigiarla y con ello a la monarquía. Además, la comparación constante con la antigua reina consorte siempre sale a relucir.
Y uno se pregunta por la figura de la consorte – o del consorte, si fuera el caso-. ¿Se imaginan a la esposa o al esposo del alcalde o alcaldesa de su pueblo copresidir algún acto institucional o representar al esposo/esposa titular en un acto protocolario? ¿Se imaginan a los progenitores, hijos o hermanos del alcalde o alcaldesa de su pueblo representarlos en algún otro acto?
Y si no se lo imaginan en el ámbito local ¿por qué tenemos que imaginárnoslo en el ámbito estatal? Y la jubilación de los eméritos junto con la Familia Real, otro que tal. Cuando uno se jubila se aparta del escenario y se pone a rezar para que las pensiones no se acaben. Y la Familia, por muy Real que fuera, debería quedarse en el ámbito familiar y buscarse ses garroves por si solos.
Difícilmente, en un nuevo escenario como el propuesto en los párrafos anteriores, las cuestiones domésticas poco o nada tendrían que afectar a la imagen de la monarquía. Y es que la profesionalidad de una consorte no se debería valorar por la actitud de consentimiento expreso ante algunos desaires, y más aún cuando últimamente se está batallando social y políticamente para conseguir el respeto y la igualdad de la mujer ante el hombre.
Es más, ya no importaría hablar de profesionalidad si la figura del consorte, sea éste emérito o no, ya no se contemplara en la institución monárquica. Y no se preocupen por el gasto presupuestario, que una presidencia –con jubilados y asesores- también se llevaría su buena parte.
PUBLICADO EL 12 DE ABRIL DE 2018, EN EL DIARIO MENORCA.
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