YO SÍ QUIERO VACUNARME

Por un momento me acordé de Fraga bañándose en la playa de Palomares para evitar rumores sobre la peligrosidad de la zona donde cayeron unas bombas termonucleares tras la colisión de dos aviones y que podrían haber afectado negativamente al turismo.

Otra bomba ha caído en España con el tema de la vacuna de la AstraZeneca y aún no he visto que a Pedro Sánchez se le inocule la vacuna. Y aunque supongo que será para no saltarse el protocolo establecido, dudo también que de vacunársele, se le hiciera realmente con la de AstraZeneca.

Y mientras, las dudas invaden a parte de la población española. ¿Es realmente tan segura como dicen los interesados en que así sea? ¿Vale la pena correr el riesgo de morir por un trombo –aunque no esté demostrado científicamente por los responsables de la materia- existiendo otras vacunas con menos efectos secundarios?

¿Por qué quisieron esconder los términos de los contratos que Europa ha firmado con los laboratorios, y en los que se estipula que tienen que ser los Estados miembros quienes se hagan cargo de las indemnizaciones por los efectos adversos que provoquen dichas vacunas?

Según el artículo quinto de la Carta Europea de los Derechos de los Pacientes “Todo individuo tiene derecho a elegir libremente entre los diferentes procedimientos de tratamiento y proveedores basándose en una información adecuada.” ¿A qué esperamos para exigir que nuestro Gobierno-Govern cumpla con nuestro derecho a elegir qué vacuna queremos que se nos inocule?

Ahora, incluso ya me da risa oír al Gobierno-Govern decir que prefieren salvar vidas y no semanas. Lo que parece que sí quieren salvar son los porcentajes prometidos y alcanzar el setenta por ciento de vacunados en verano.

¿No será mucha casualidad que la AstraZeneca sea la vacuna más barata del mercado?

Otra duda que revolotea sobre la azotea es ¿qué intereses tiene el Gobierno en que no se liberen las patentes de las vacunas? ¿No es sospechoso que un Gobierno pueda expropiar viviendas y no quiera liberar vacunas?

Visto lo visto, lo tengo muy claro. Clarísimo. Yo sí quiero vacunarme. Y quiero vacunarme con cualquier vacuna existente en España, menos con la AstraZeneca. Y si tengo que pagar los diez euros de diferencia, pues los pago. Cap pega!.

Cuando me llamen del IB-SALUT, si me ofrecen la AstraZeneca, mi respuesta será acorde a mis derechos de la Carta Europea, “Con ésta no, gracias. Con otras, pagando incluso, si es necesario”.

Y no soy anti-vacuna ni negacionista. ¡Que conste!


PUBLICADO EL 25 DE MARZO DE 2021, EN EL DIARIO MENORCA.

DERECHO A DECIDIR

Dicen que es la izquierda de la sociedad la que se llena la boca –y nuestros oídos- del término derecho a decidir. Por su parte, se acusa a la derecha de esta misma sociedad de inmovilista cuando dice que todo está reglado y que no hay nada que decidir. Que al pan, pan y al vino, vino. Y aunque cierto, es mentira.

La demostración más palpable es Cataluña. Allí, tanto la derecha de Puigdemont como la izquierda de la CUP claman por decidir. Es más, dudo que la CUP sea de izquierdas. ¿Cómo puede ser un anti-sistema parte del sistema? Igual pasó con los anti-sistema del 15-M. ¿Cómo pueden jugar a demócratas quienes propugnan imponer sus directrices sólo por la Gracia de su macho alfa? Vamos, que Franco, ese odiado y repudiado personaje, no les llega ni a la suela de los zapatos a algunos de los nuevos estadistas. Pero, de buenos también haylos.

He tenido la suerte de conocer y tratar a políticos pertenecientes a todo el abanico político -incluso de ambos extremos, y es más, con ambos me he encontrado a gusto-, y siempre los he valorado por su vertiente personal y humana. Y en la cercanía no hay diferencias irreconciliables entre ellos. Y créanme, los hay de buenos en cada formación. Y los hay de indeseables también en ellas. ¿Se imaginan poder reunir las personas buenas de cada partido para poder formar un gobierno? Sin duda, las partes malas de las formaciones no lo permitirían….

Pero dejemos la paja y vayamos al contenido del escrito de hoy. El derecho a decidir que tantos claman, nace falseado. ¿Qué podemos decidir? ¿El género y la nación a la que pertenecer? ¿Nuestros representantes, nuestra forma de gobierno, los impuestos..? Y poco más.

¿Si puedo decidir en contra de la naturaleza, por qué no puedo decidir sobre mi pertenencia a esta sociedad? ¿Por qué individualmente no puedo decidir si prefiero pertenecer a España, a Cataluña o a ninguna de ellas? ¿Por qué obligatoriamente el resto tiene que decidir por mí si yo quiero o no pagar mis impuestos u obedecer las normas impuestas?

¿Por qué tengo que pertenecer a Menorca si yo quiero ser incluso independiente de Menorca? ¿A caso mi territorio no puede independizarme del resto?

Al final, la respuesta, provenga de la izquierda o de la derecha, siempre será la misma. La norma aprobada por la mayoría, así lo indica. Vamos, que todo está reglamentado a no ser que la mayoría lo cambie. ¿Qué mayoría, la de España o la de otro territorio?

Vamos, que siempre otros decidirán por ti. 


PUBLICADO EL 18 DE MARZO DE 2021, EN EL DIARIO MENORCA.

JUANA, JUAN, JUANO, JUANE

 

Y podríamos continuar el título con las variantes Juanu y Juani.  Al fin y al cabo no hay que trabajar mucho la mente para ser titular de una cartera ministerial y dar la nota.  Por lo visto, con sólo saber las cinco vocales uno ya puede dictar normas y ya no digamos si además domina lo del “copiar y pegar”.  Y no voy a hacer comentario alguno sobre  camas y  machos alfas, porque por mucha libertad de expresión que exista, pienso que la educación debe primar sobre todo lo demás. 

Hoy voy a intentar ser irónico y  además  políticamente incorrecto.  Vamos, que voy  a intentar ser sincero y no morir en el intento.  Y es que a mí tanto me da que existan personas que quieran identificarse como cisgénero, transgénero, transexual, de tercer género, bisexual, asexual y demás términos que  se han puesto de moda.  A algunos nos dará la sensación que es más por crear ministerios que por resolver el problema, si es que llega a tal.

Soy de la opinión de que lo más lógico, lo más sencillo, lo más ecuánime, sería que desaparecieran del ordenamiento mental y legal todo lo relacionado con las discriminaciones. Si tendemos a eliminar fronteras, a eliminar desigualdades, ¿por qué no empezamos a eliminar identidades?  ¿Por qué debemos registrar si es hombre, mujer o lo otro? ¿Acaso no nos referimos a una persona? ¿Acaso no tendrá los mismos derechos sea o se le llame una cosa u otra? ¿Qué más da si  alguien prefiere que se le llame ello, en vez de él o ella?  O elle.  O elo.

Lo mismo ocurría con  el estereotipo del pelo.  Si ya no nos asombramos al ver a una mujer con el pelo rapado ni a un hombre con coleta, ¿por qué hacerlo pues con su identidad? ¿Acaso tienen alguna desventaja fiscal o legal el que una persona se llame Manolo,  Manola o Manolu? ¿Y si dos Manolos pueden casarse juntos por qué no pueden casarse Manolu con Manole, por ejemplo?

Vamos, que da la sensación que en vez de solucionar problemas, hay quienes solamente existen para crearlos.  O lo que es lo mismo, crear la necesidad para vender la solución, como suele decirse en términos empresariales.  Así no es raro que en algunos ministerios falte trabajo, y a algún@ incluso les dé tiempo para hacer de niñeras de otros.  Y mira por donde, estos otros puede que sean los mismos.

Y lo más triste de toda esta propaganda orquestada es que algunos pocos -doctorados en manipulación- pasarán a la historia por legislar tonterías como éstas, y otros muchos que habrán servido al Estado en la sombra, permanecerán  en el olvido.

 

PUBLICADO EL 11 DE MARZO DE 2021 EN EL DIARIO MENORCA.

 

MENORCA, LA ISLA NINGUNEADA

Culpábamos a Franco de que siempre fuéramos por detrás de Mallorca e Ibiza. ¡Y todo por haber sido la única isla que permaneció leal a la república! Pero ahora, cuando muchos sueñan con una nueva república, resultará un poco difícil creérselo. ¿O acaso Francina, nuestra jefa y amiga sumisa de Pedro Sánchez, sigue aún aquellos dictados y por eso nos mantiene en segundo plano?

Serán los genes de los mallorquines, pienso yo. Y más que de los mallorquines, de los palmesanos, añadiría. La doble insularidad la pagamos y la padecemos en cada Informatiu Balear, en cada BOIB, en cada cosa que ocurre.

Llega uno a pensar que lo bueno solo pasa en Mallorca y que lo malo pasa en Baleares. O al menos así nos lo está haciendo entender el gobierno de Francina con el tema Covid. Y se ríen de los menorquines a la cara. Nos pasan al nivel 2 cuando no les queda más remedio, pero mantienen casi las mismas restricciones que en el nivel 4. ¿Acaso no nos merecemos algún caramelo si hemos hecho bien los deberes? ¿O es que la clase continúa castigada?

Y si Francina es amiga sumisa de Pedro, Susana lo debe ser de Francina. Vamos, la propiedad transitiva al completo sólo para mantener el puesto seguro. ¿Y dónde está la autonomía en el partido socialista?

Con el tema Covid hemos aprendido a marchas forzadas en algunas cuestiones, como el teletrabajo, las clases online, las prevenciones en la salud, pero hemos seguido desaprovechando los beneficios de esta doble insularidad. Hemos desaprovechado el control estricto de las puertas de entrada y así, poder vivir una nueva vieja normalidad. Vamos, podríamos ser la isla balear más segura de todas, pero claro, ¿qué diría Mallorca de ello? ¿Qué dirían los hoteleros mallorquines si se abren las puertas de Menorca a un turismo seguro y a ellos se les siguen manteniendo con los ERTES?

¿Necesitamos independizarnos de España para lograrlo? ¿Necesitamos independizarnos de Mallorca? ¿O solamente necesitamos dar un golpe sobre la mesa y sacarles los colores a los gobernantes?

El problema no es la pertenencia a España, sino la dependencia de Mallorca y a los políticos sumisos. Son dos los cordones que hay que cortar: Mallorca y partidos nacionales. Necesitamos pues a un partido independiente –no independentista- que pueda ser útil tanto al gobierno de Madrid, como al gobierno balear –y de paso a Menorca-. Y luego, que nuestros representantes no se vendan por cuatro sobrasadas –ni por cien mil-.

Sólo así se hace país. Y de verdad.


PUBLICADO EL 4 DE MARZO DE 2021, EN EL DIARIO MENORCA.

DICTADURA PSIQUIÁTRICA

 Uno pensaba que lo había visto todo en política, pero no. Debo reconocer que aún hay políticos peores que Pedro Sánchez y Rodríguez Zapatero. Cuando Pablo Iglesias reclama elementos de control sobre los medios de comunicación, las alarmas vuelven a incendiarse. Y lo dice tan tranquilo al mismo tiempo que cuestiona la salud democrática española y denuncia la falta de libertad de expresión. Su verdad, su libertad, su democracia, le faltará añadir.

¿Qué debe entender el comunista camarada Pablo, por democracia o por libertad de expresión? ¿Acaso cree que los treinta y pocos diputad@s que tiene en el Congreso le permiten dirimir lo que está bien y lo contrario? ¿Acaso es de aquellos que piensa que a una dictadura puede llegarse democráticamente?

¿Pretende el camarada Pablo y su esposa, que en España –o lo que quede de ella- podamos gozar del mismo nivel de democracia y de libertad que disponían los ciudadanos de Cuba, Rusia, Venezuela, China, Corea del Norte, Alemania del Este y tantos otros enclaves comunistas? ¿Pretende obligarnos a idolatrarlo como ocurría con los asesinos Lenin, Stalin, Fidel Castro, Mao, Chaves..? ¿Llegará a volar la cruz del Valle de los Caídos y erigirá en su lugar una estatua a su imagen y semejanza? Algunos llegarán a pensarlo.

En su momento alguien calificó de psiquiátrico de guardia la conducta del encarcelado rapero agresor de periodistas. Este mismo alguien pedirá ahora su indulto. En poco tiempo, aquel ente antisocial se ha vuelto un mártir por la causa. Y la cuadrilla antisocial, anti-todo, saldrá a la calle y romperá todo lo que haya que romper.

Los pacientes antisociales saldrán a la calle a ladrillazo limpio. También portarán encendedores, botellas y todo cuanto pueda arder. Y el trapo estelado que tampoco falte por bandera de aquella banda terrorífica que invade noche sí, noche también. Son el futuro, la nueva generación con ansias de libertad, pensarán algunos otros.

Mientras, otro Pablo, el Trump españolito “made in Argentina”, irrumpirá en las redes. Lo que no incendian los unos en las calles, lo incendian los otros en las redes y en las tertulias, para luego criticar que no existe libertad de expresión. Y mentirán. Peor aún, tergiversarán la realidad y censurarán su no verdad. Pese a ello, lo dirán con música, celestial, por supuesto.

Ya lo dijo Pedro Sánchez -y aquella vez no mintió- que si se juntaba con Iglesias no dormiría por la noche.

Ni de día, le faltaba añadir.

Vamos, de psiquiátrico de guardia.


PUBLICADO EN EL DIARIO MENORCA, EL 25 DE FEBRERO DE 2021

NORMALIZACIÓN LINGüÍSTICA

 

Mahón tiene los días contados.  O al menos, así lo pretende el ejecutivo balear con la exigencia que se cumpla con la Ley de Normalización Lingüística.  Se acabó  aquello del Mahón-Maó.  Poco les importa a los gobernantes de Mallorca lo que pensemos en su olvidada Menorca. Vamos, que lo que digan los catalanistas va a misa.  Pero no siempre.

La Ley de Normalización Lingüística se parece más a un panfleto pro-catalanista que otra cosa, aunque también es verdad que tiene sus tibiezas.  Intenta contentar a unos y a otros,  dejando al libre albedrío del gobierno de turno la firmeza que quiera aplicar al asunto.  Prueba de ello es que allí perdura con el paso del tiempo y de los colores, y dependiendo del color de quien se siente en el Consolat,  será más o menos noticia.  Aunque siempre suele ser noticia.

Cuando gobierna la izquierda catalanista es noticia porque da la sensación que desde el Govern se impone más el uso y abuso del catalán.  Cuando gobierna el centro y la derecha, también es noticia porque entonces parece ser la oposición  la que exige al gobierno de turno que aplique el rodillo sobre cualquier deriva hacia la igualación con el castellano.

Una cosa es predicar y otra dar trigo,  dice el refrán castellano.  Y si bien en  el artículo 14 1º se dice que los topónimos de las islas Baleares tienen como única forma oficial la catalana, también es bien cierto que otros artículos se incumplen desde el mismísimo Govern.

Trece artículos más adelante, nos dice que el Govern de la Comunidad Autónoma ha de promover el conocimiento y el desarrollo de la lengua y cultura catalanas, especialmente desde la perspectiva de las islas Baleares, en todos los medios de comunicación social.

Seis artículos más adelante al del párrafo anterior nos dice que los poderes públicos de la Comunidad Autónoma adoptarán las medidas pertinentes y proveerán de los medios necesarios para el conocimiento y el uso de la lengua catalana en todos los ámbitos y actividades de la vida social.

Cuatro artículos más y aún nos dirán que  los poderes públicos de la Comunidad Autónoma han de fomentar el uso de la lengua catalana… y asimismo, se ha de impulsar el uso ambiental del catalán…

Y uno, ignorante a más no poder, se preguntará cómo se las va a ingeniar nuestra Molt Honorable Francina Armengol  para conjugar su reciente remodelación del ejecutivo con la ley de Normalización Lingüística.

¿Llegará a hablar en catalán el nuevo Conseller portavoz del Govern  Iago Negueruela o estará exento de ello?

 

PUBLICADO EL 18 DE FEBRERO DE 2021, EN EL DIARIO MENORCA.

DECLARACIÓN RESPONSABLE

Nuestros gerentes son la pera.  Digo gerentes –y no políticos- porque es lo que ellos pretenden ser.  Entienden al Estado –y a sus demás formas administrativas- como una empresa particular en la que ellos son sus máximos administradores.

Sus debilidades pasan a ser nuestras carencias, y sus fallos se convierten en nuestras penalidades.  Confunden términos y terminan confundiéndonos a todos.  En vez de poner los mecanismos para hacer una administración ágil, atajan agilizando los trámites administrativos.  Y se quedan tan panchos, como si  pudieran sumar huevos con caracoles.  Y es que en eso de inventar términos, matrícula de honor.

Cambiaron el arresto domiciliario por el confinamiento, el toque de queda por la limitación horaria  de movilidad, la separación por el cese temporal de convivencia;   ahora solo faltará que nos digan que algunas niñeras son cargos de confianza a cargo del presupuesto de Igualdad.

Y para agilizar este entramado que es la administración, en vez de poner las pilas a los funcionaros  y cubrir  las plazas vacantes en las plantillas –en vez de contratar tanto  asesor inútil-, el gerente de turno inventó la mal llamada “declaración responsable” al más puro estilo de la antigua “declaración jurada” de tiempos pretéritos.

¿Pero cómo exigir una declaración responsable si el sujeto es un irresponsable?  Jurídicamente lo justificarán con que la omisión a la verdad –no mencionarán  el término “mentir”- será una falsificación de documento público y penada por la ley.  Y allí es donde entrará en juego la interpretación de la omisión, si es que se llega a descubrirse y los fiscales llegan a hacer su trabajo.  Y uno se pregunta, si inventan la mal llamada “declaración responsable” para agilizar trámites ¿creen ustedes que van a destinarse funcionarios y tiempo en comprobar que éstas se ajusten a la verdad?

Ya lo dice el refrán  hecha la ley, hecha la trampa”.  Nos la encontramos en la declaración responsable de guardar cuarentena como suficiente garantía de que el virus no entre.  También lo encontrábamos en la forma de cobrar las dietas por asistencia a comisiones en el Parlament.  Etc.

¿Llegará el momento en que en vez de los antecedentes penales, se pedirá una declaración responsable de carecer de ellos?  ¿Será  necesario el certificado de penales para ser político?  Aunque no lo creo, porque algunos mienten hasta en el currículum, copian en los exámenes y hurtan en los supermercados…

Con exigirles un poquito de ética, ya debería ser suficiente.


PUBLICADO EL 11 DE FEBRERO DE 2021, EN EL DIARIO MENORCA.