¿NOS AVISAN O LOS AYUDAN?


Uno ya no sabe si la noticia es para tranquilizarnos o si todo lo contrario, para ponernos el corazón a ciento y tantos por minuto.  Hace pocas fechas que aparecía la noticia de que a partir del próximo año, a los mayores de cincuenta años se nos remitirá una carta en la que se nos indicará de cuál podría ser nuestra posible pensión futura  cuando lleguemos a la edad legal  de jubilación, eso sí, de mantenerse el actual nivel de cotizaciones y por supuesto, de mantenerse la legislación vigente.

También avisan de que dicha carta no supondrá un compromiso de pago ni tendrá  efecto jurídico alguno.  No lo dice, pero es de suponer que el único efecto que produzca sea el de miedo y angustia a un futuro aún más desconocido.  Y no digamos cuando estas cartas empiecen a mandarse a los que tienen  cuarenta años, y  a los de  treinta, con mitad de vida en el desempleo y la otra en contratos basura y medias jornadas.

Y el mensaje es claro:  “Usted no va a cobrar una pensión digna, ni nada que se le parezca.  Le aconsejamos, eso sí, que se haga un plan de pensiones, que lo invierta en una entidad bancaria y así a su jubilación, disfrutará de un añadido a la misma”.

Y uno, desconfiado ya con los unos y con los otros, se atreve a escribir una segunda parte al aviso: “Usted no cobrará ninguna pensión digna, de eso puede estar seguro.  Nadie le engaña.  Ahorre cada mes la mayor cantidad de dinero que pueda, e inviértalo en comprar oro.  Esconda en su casa el oro que pueda ahorrar cada mes y guárdelo en un sitio en el que ni usted pueda hacer uso de él.  Cuando llegue a la edad de jubilación, vaya empeñando o vendiendo cantidades mínimas según sean sus necesidades.  Sólo así se asegura una buena inversión.  Sólo así se asegura disponer de liquidez en cada momento.  Sólo así se asegura de  que ni la  troica ni ningún gobierno ni ningún banquero, decidirán su futuro económico.”

Y uno puesto a preguntarse, se pregunta por qué no mandan más cartas a todos los posibles presuntos y les indican las penas en que pueden incurrir en caso de delinquir.  Eso si,  dejando claro que los indultos, apelaciones y demás atenuantes no están contemplados.  Y puestos que estamos, no estaría de más, que dichas cartas también incluyeran un apartado ficticio en el que se contemplara que en caso de que todos los chorizos habidos durante los veintitantos últimos años, devolvieran lo robado al erario público,  qué incidencia tendría ésta con la revaloración de nuestras pensiones.

Y puestos a aportar  más ideas, ¿por qué el Estado no se hace depositario de los fondos de pensiones y demás cargas que satisfacen los obreros y empresarios, y a la jubilación de cada uno, se le paga según sea el depósito? ¿Por qué ningún gobierno ni actual ni anterior, ni sindicato, ni empresario, ha sido capaz ni de hacerlo ni de sugerirlo? ¿Qué intereses hay y ha habido en no querer hacer una caja individual sobre las pensiones de cada uno?

¿Qué garantía tiene uno de que lo que disponga en una caja común llamada entidad bancaria, rendirá suficiente después de impuestos, talas y derramas?

¿Por qué nos recomienda el gobierno de turno que invirtamos en planes de pensiones en vez de ahorrar en nuestras casas?  ¿Qué intereses hay  de que el dinero se aleje de nuestros bolsillos?

PUBLICADO EL 1 DE ABRIL DE 2013, EN EL DIARIO MENORCA.

L’ESTACIÓ DALT ES PLA DE SANT JOAN


La movida primaveral no se ha hecho esperar.  No se si es la sangre que se dice alterada o bien las ganas esas de que el verano proporcione un punto de inflexión a todo lo relacionado con la economía, pero la primavera ha empezado con ganas.  Y no precisamente en alergias –que también nos amenazan- sino más bien en dejar todas las infraestructuras acondicionadas para recibir a los, de momento, únicos salvadores de nuestra patria chica.

Y me refiero a los turistas.  En su día nos encasillamos en vender suelo patrio en construcciones y urbanizaciones y a eso nos debemos ahora.  Fue una hipoteca sin revisión ni tribunal que nos apele.  Sin desahucios sino todo lo contrario.  Obligados a vivir con unas condiciones y sin revisión de condena.  Nadie aspira a cultivar el campo y extender un comercio fuera de la isla con  las hortalizas y frutales.  Nadie aspira a crear industria textil y competir con altas marcas.  Nadie aspira sino a vivir unos meses y a trabajar unos otros.

Y la polémica ya ha estallado en el Ponent menorquín.  La posible construcción  de la estación de autobuses en las cercanías del Cementerio ha desatado las primeras controversias.  La distancia al centro histórico y comercial amenaza con que los turistas que residan en los hoteles situados en las distintas urbanizaciones de la ciudad de Ponent, decidan tomar otro destino y no entren en el corazón de la siempre emblemática Ciutadella.

La futura estación o el intercambiador como también se le ha venido en llamar, debería cumplir una serie de, más que requisitos, comodidades, para con los visitantes y usuarios.  Por una parte, los transportes discrecionales y quienes enlazan la ciudad con las urbanizaciones, tienen que tener el atractivo de que las paradas se sitúan en el mismo centro comercial de la ciudad.  O en sus cercanías.  Cercanía visual y física.

Los transportes regulares que hacen la ruta  de enlace con el resto de municipios menorquines así como  al puerto y aeropuerto si los hubiere, deberían efectuar paradas en varios puntos de la ciudad, a no ser que un servicio de circunvalación hiciera lo propio y coordinado con los primeros.  Una especie de lanzadera, vamos.  Pero no dejaría de ser un apaño más a la maltrecha economía insular.

Lo suyo sería unificarlo.  Se ganaría en infraestructura y se ahorraría en dineros y por ende en impuestos.  No es  lo mismo mantener una estación que dos, por mucho que ésta sea el doble.  Y en esta estamos.  Está, porque esta vez quien se ha comido el tarro ha sido Federico.

Federico se ha vuelto muy cauto y muy presunto.  No entiende la decisión de un presunto traslado a las cercanías del cementerio, pero presupone unas buenas intenciones en quien lo haya decidido.  Un poco alejado sí lo encuentra, pero el caminar también es sano.  Eso para quedar bien.  No se imagina a un turista de setenta años caminando un kilómetro y más para visitar la Catedral.  Tampoco se imagina el trayecto de una pareja de ancianos que tengan que  trasladarse a Mahón para una visita en el Hospital Mateu Orfila y que vivan Dalt Sa Quintana.  Pero los habrá supuestamente que vivirán en las cercanías.  ¡Si al final todo es con la escala que uno lo mida!.

Palmo más, palmo menos, Federico se ha propuesto romper con el sambenito de la rivalidad entre Llevant y Ponent.  Y Federico se dio cuenta enseguida de que la solución estaba en el mismo centro de la ciudad.  Como tenía que ser y como todos aplaudirían.  Y no pensaba precisamente en la plaza des Born.  Federico no pretendía herir sensibilidades ni causar destrozos a la memoria histórica.  Pero cerca de ella, si.

El lugar, “es Pla de Sant Joan”.   Bueno, en Sa Costa de Sant Joan.  Esténse tranquilos que els jocs des pla y la movida nocturna no se verán afectadas.  Pero el resto de espacio es el idóneo.  Y además rentable.  Federico propone levantar piedra sobre piedra y dejarlo a nivel de la Contramuradeta.  Los pisos inferiores abarcarían centenares y centenares de plazas de aparcamiento, los llamados disuasorios.  Y en alquiler, y en venta si fuera necesario. 

La controversia podría venir en la ubicación de la propia estación.  En superficie o en P-1.  Dependiendo de su ubicación, la planta 0 podría convertirse en una gran espacio verde y polivalente, incluso destinarse a algún anfiteatro.  Y eso sí, todas las plantas con vistas al magnífico y espectacular puerto antiguo.

La relativa facilidad de conexión con la Ronda Nord no provocaría retención en el tráfico rodado y unas pasarelas mecánicas protegidas de la intemperie podrían trasladar a los pasajeros sobre una especie de cornisa marítima hasta la misma Plaza des Born.

Todo un proyecto, pensaba Federico.  Tampoco lo creía descabellado.  Más difícil parecía el nuevo puerto, y allí está.  Y más lejos.  Mucho más lejos.

Ahora sólo faltará que la idea haya caído en gracia, que  alguien con título bajo el brazo haga la propuesta, que algún político se anime y que los dineros estén para ejecutarlo.  Casi nada. 


Ah!.  Y Federico por la idea tenida no quiere mucho.  Sólo un nombre.  El de la estación, claro.  Estación Federico & Mô.    Y eso no cuesta nada, nada, nada.

PUBLICADO EL 26 MARZO 2013, EN EL DIARIO MENORCA

PADRES PUTATIVOS


Tardé años en conocer el término –y el significado- del título de hoy.  Me lo presentaron en tercero de BUP y de la mano de don Rosendo Gisbert Calderón, en clase de filosofía, de la que dicen  está en vías de extinción.  Y la culpa la tuvo  la explicación del origen del hipocorístico nombre de Pepe.  Como cuando nos explicaron que se podrían prostituir tomates, vamos.  Pero hoy no hablaremos ni de San José  ni de los tomates prostituidos, sino de lo que celebramos este martes de marzo.

Poco debía pensar Sonora Smart Dodd, cuando allá al principio del siglo XX propuso celebrar el día del padre, los negocios que se montarían tras su idea.  Tampoco debía pensar la disparidad de fechas en las que se celebrarían.  Si en su origen se celebraba en el mes de junio –y así perdura en la mayoría de los países del continente americano-, en España, Italia, Portugal y algún otro, lo hicieron coincidir con la festividad de San José, el 19 de marzo.  Y en otros, incluso esperan a que lleguen las primeras aguas de septiembre.  ¡Que le vamos a hacer!.

En aquellos años sesenta y  setenta, época de mi niñez,  por mucho que los comercios intentaran hacernos picar, la economía doméstica estaba mucho más en crisis que en la actualidad y nuestros padres, mucho más concienciados de cuales eran  las prioridades en cuanto al gasto.

La festividad de San José, así como el del día de la madre, el primer domingo de mayo,  no se vivía como un consumismo enfermizo, sino más bien al contrario.  Un trabajo manual con pinzas de tender,  una redacción, un poema, era el típico objeto de regalo que aquellos felices hijos, quienes  sin complejos, regalaban a sus progenitores.  ¿Qué mejor regalo que un objeto hecho con las propias manos y dedicación del hijo?.  Y como mucho, un encendedor, una corbata, o un cenicero….

Ahora es diferente.  La crisis ya no sólo está en los hogares, sino que también se dice que lo está en los comercios.  Y el regalo ya no es una opción personal, manual y de dedicación, sino una obligación en mayor cuantía monetaria.  Al menos esto nos intentan hacernos entender.

Nos convirtieron a medida que íbamos creciendo en la abundancia, en unos devoradores de consumo.  Y así, muchos de los ahora padres, lo han ido trasmitiendo e inculcando a los hijos.  No es de extrañar que nos sorprenda la noticia de que Su Santidad el Papa Francisco viajara en autobús y pagara con su propio dinero el hospedaje.  Tal vez este primer paso de la Iglesia, nos sirva para marcar el paso y reconducir lo complejo en simple.

Y como nos sorprende esta anécdota del nuevo Papa, nos sorprende, y por qué no, hacemos escarnio de muchas otras normas que treinta y tantos años atrás, cuarenta y más,  era costumbre cotidiana en todas las familias.

Y en treinta y tantos años, ser padre ha cambiado mucho.  Y ser hijo, también.  Antes, de treinta alumnos en clase había uno o dos que eran hijos de papá, con sus ropas de marca y sus deportivas.  Hoy, treinta y tantos años, sólo dos son los que van sin marca, sin teléfono móvil y sin Nintendo.

Treinta y tantos años después, es mucho más difícil ser padre.  Mucho más difícil ser hijo.  Mucho más difícil todo.  Y no culpa de unos, sino de todos.  Desde la sociedad, desde las leyes, desde los profesores, desde los padres, y porqué no, desde los hijos.

Lo que aprendimos de nuestros padres, ya no sirve de patrón para nuestros hijos. O bien si. El amor y el cariño mutuo.  Esta es la base en la que formar una vida, una familia, una raíz.

Ahora cuando uno ya no dispone físicamente de su progenitor,  y en cambio es progenitor de otros,  valoras lo que es ser padre, lo difícil que es serlo en este momento, lo mucho que le debes al tuyo, y lo mucho que te gustaría poder hacérselo saber día a día, porque ser padre es un estar continuo, un día si, y otro también.

Hemos avanzado demasiado rápido en la conquista de unos derechos, y no hemos sabido equiparar la velocidad en cuanto a los deberes.  Ni tampoco se han puesto mecanismos para ralentizar unos, acondicionar otros.  ¿Cómo poner freno a la adolescencia si los que tienen que dar ejemplo deberían ser los primeros en ser depurados?

¿Cómo negar un adelanto tecnológico si el consumismo se ha instalado entre nosotros y no sale de nuestros hogares?¿Cómo enseñar humildad si la consigna que tu le enseñas es el de “y tú más”?

Y me consta que en los colegios públicos este espíritu igualitario aún perdura. Una postal, un dibujo, un mural…, aún son entregados en días señalados.  Es en el ámbito doméstico en el que tanto padres como hijos, nos dejamos llevar por aquello del “ y yo, más”.

A veces, un regalo  de chuches con una nota que las acompaña, hace feliz a más de un padre, por muy putativo que este sea.


PUBLICADO EL 19 MARZO 2013, EN EL DIARIO MENORCA.

GATO POR LIEBRE


Cuando solemos utilizar el dicho de que nos dan “gato por liebre”,  lo usamos al referirnos de que nos dan un producto de menor precio o calidad del que nosotros previamente hemos acordado.  Así las cosas,  un gato, por aquello de tenerlo cada día entre los pies y abandonados en las calles, no le damos valor alguno, mientras que la liebre,  al vivir libre en el campo y cotizar por su captura, le damos un valor superior.  Porque, la calidad, a saber de quienes han probado unos y otros, no hay diferencia que digamos.

Centrados en el tema político, diríamos que nos dan mucho gato por liebre.  Y no me voy a referirme a un partido u otro, porque éstos son el reflejo de la sociedad. El reflejo de mi conducta y carácter, y el del vecino del segundo tercera.  Y el del ático.  Me voy a referirme a la institución como tal.  Al Estado, vamos.  Y el Estado somos todos, y lo son todos.

Las noticias aparecidas en un solo día son suficientes para miles interpretaciones, y como no, todas llenas de razón.  ¿Quién es el gato y quien es la liebre?   Los parados en España alcanzan ya la cifra de los cinco millones.  En Baleares disminuye el número de desempleados.  ¿Buena o mala noticia?.   Sin duda, para nosotros, recién celebrado Día de Baleares con puente escolar incluido, es una buena noticia.  Al menos, en el mismo instante de producirse.  Aunque, a la larga, uno ya no lo sabe.
El efecto llamada, puede ser una mala noticia.  Pueden producirse migraciones hacia nuestros lares y dar un revolcón a las estadísticas.  Por tanto hay que ser cautos.  Y precisos.  ¿Habrá menos desempleados por haber perdido población?

Y el gato negro, merodea.  El duque también es noticia.  Dicen que dice, presuntamente claro, y en el supuesto que ello fuera verdad, -vamos, que trabajo tendrían los fiscales para acusarme con tanto presunto, supuesto y demás- de que en sus cuentas bancarias sólo –o  bastante – tiene ochenta mil euros, y eso que ganaba más de cincuenta millones de pesetas al año con casa y viajes aparte.    Y para rizar el rizo, que hace unos meses que no puede pagar la hipoteca…. ¡Ahora entiende uno porqué los parlamentarios quieren cambiar la ley de desahucios!.

Pero el gato, hace tiempo que merodea y maúlla.  Al  real suegro lo han vuelto a operar.  Su incapacidad temporal transitoria la fijan entre dos y seis meses.  Uno aún se acuerda cuando en su visita a Rusia,  dejó entrever que muchos trabajadores estarían de baja, pero que él seguía al pie del cañón.  Pero bueno, si empezamos a sumar las reales bajas, uno ya llega a enano.

Aunque en cierto modo, lo de estar al pie del cañón  tuvo su noticia más adelante en la cacería de elefantes, presuntos y supuestos, claro.  Y allí quisieron volver a darnos gato por liebre.  ¡Cómo si los gatos no fueran buenos!.

Ahora las investigaciones  -y no precisamente las del método- se dirigen hacia una amiga de la familia –por decir algo que suene políticamente correcto-.  Y dicen las malas –o buenas- lenguas que estuvo hospedada durante años en el Pardo.  ¡Y Franco sin enterarse!.

Y ya no es gato, sino caballo.  Nos dan caballo por vaca, y aún protestamos.  ¿Por qué no nos darán duros a cuatro pesetas?. ¡ Si la última vez que nos dieron algo fue cuando nos dieron un euro por cien pesetas!  ¿O fue al revés?   

Ahora esto ya no importa.  El Papa emérito nos ha dado una buena lección.  A los de dentro y a los de afuera.  Hay una edad para cada cosa.  Y una energía para cada necesidad.  El descubrimiento, el pensamiento, el análisis puede venir de una experiencia.   El atajar los problemas, el reconducir el rebaño, el poner orden dentro de la casa, tiene que ser con un vigor joven, activo y sin complejos.

Muchos no quieren entenderlo.  Muchos, por egoísmo, o por necesidad de la inmunidad, quien sabe, no quieren entenderlo.  Otros puede que por servicio al Estado, al menos, queda dicho.  Presunto y supuesto, claro.

La Tierra es plana.  El Sol gira alrededor nuestro.  Al menos eso dice un profesor de matemáticas en  la Universidad del País Vasco.    Y dos y dos son cinco, digo yo.

¡Y la Mare de Déu es Joana.!

PUBLICADO EN EL DIARIO MENORCA, EL 11 MARZO 2013

AYUNTAMIENTO DE MENORCA


Jueves, cinco y tantas  de la tarde.  Un grupo de turistas nacionales, jubilados seguramente, llegan a la plaza Constitución.   Han bajado por Sa Costa de sa Plaça provenientes de la estación de autobuses.  Son los únicos que miran escaparates, entran en algunas tiendas recién quitados  cerrojos, e incluso  alguno ya porta bolsa con nombre propagandístico. 

Dos hombres y una mujer alcanzan la plaza.  Para ellos, a la izquierda aparece el ayuntamiento de Menorca y enfrente  la catedral.  Oyes la conversación y  estás a punto de decirles que ni lo uno ni lo otro.  Pero no te entrometes.  Eres discreto.  ¿Cómo explicar que has escuchado una conversación privada?  La sombra de Método 3 está aún reciente y no quieres que te confundan con algún infiltrado, y menos ahora cuando sale a la luz  que también en Menorca hubo investigados.

La conversación pero, te devuelve a dos escenarios.  En uno retrocedes a las experiencias de la mili.  Voluntaria y en casa, eso sí, pero fue una  primera toma de contacto con gente procedente de fuera de nuestra roqueta.  El otro escenario es de última actualidad –teórica actualidad, claro-.  Y me refiero a una posible reforma de la administración local.  Supresión de ayuntamientos, mancomunar servicios, reducir costes….

La mili te hizo ver lo ignorados que estábamos del resto de España.  Mucha gente aún venía con el mito de La Mola –y eso que hablamos de pocos meses después del primer 23-F-.  Aquellos soldados con quienes coincidías en el Cuartel de Santiago no hacían más que preguntarnos cómo se llegaba a Mahón.  Y es que Mahón, para ellos era La Mola.  Al menos así se lo habían dicho sus padres y sus abuelos.  Lo otro, lo que no era Mahón, era Menorca.

Aquel matrimonio y su adjunto, que aquella tarde se encontraron con el ayuntamiento de Menorca a la izquierda de la plaza de la Constitución,  representaba la generación intermedia entre aquel soldado y su progenitor.   Me imagino los comentarios de vuelta al lugar de origen.  Y no nos favorecen, sin duda.

 Me imagino aquello de que “aterrizaron en el aeropuerto de Menorca – y no en el de Mahón, claro-  tras haber desembolsado gran parte del viaje sólo en el pasaje de avión y los olvidaron en un hotel de playa,  sin apenas comunicaciones.  Que cuando por la tarde llegaron de nuevo  al pueblo de Menorca,  se encontraron con las calles desiertas y los comercios vacíos.  Y no digamos cuando llegaron a Mahón –refiriéndose claro a la visita a La Mola-  se encontraron con cuidadas ruinas azotadas por la tramontana, sin lugares  de ocio ni establecimiento para comprar unas tristes pilas alcalinas para la cámara fotográfica.”  Y faltarán a la verdad, sí, pero será su verdad.

 Su verdad y la de todos quienes les escuchen, porque así funciona el boca a boca.  Y más aún cuando la propaganda no indaga en estas lagunas.  Llegan festividades de patria chica con desembolso de para unos, pocos cientos de miles.  Para otros, demasiados.  Mientras, el resto de la patria grande, sigue sin conocernos.  ¿Será que la geografía de nuestros libros de texto sólo abarca nuestra Comunidad? ¿Tampoco existen ellos para nosotros?.  Sin duda, es un problema de embajadores y de  conocimiento.

Desconocimiento, dirán otros. El segundo escenario, mucho más próximo.  Nos encontramos ante un recorte nada factible.  Un haraquiri a la española.  Eso sí, sin presencia de un  kaishakunin que evite la marcha atrás.   Recortar municipios y con ello, sus representantes, estaba en el prólogo de la novela.  Durante el tiempo de redacción, aquel drama se volvió ensayo y ya al final, en el epílogo, terminó como comedia.

Qué mejor remedio que una buena risa, pensarán algunos.  Faltará la carcajada final, aquella que sentencia que el chiste, la comicidad –y la complicidad- del acto, ha terminado.  De momento, nos faltan aún muchas sentencias que conocer.  Falta el final.  O varios finales. 

De momento, para algunos turistas, Menorca sigue anclada en los años ochenta. Sesenta  más bién.  Cuarenta si cabe.  Y al final, tendrán razón éstos, y no nosotros.  Nuestra economía, ronda ya los años cuarenta.  Nuestro turismo, los cincuenta.  Nosotros…., ya no sabe, ya no contesta.

PUBLICADO EL 27 FEBRERO 2013, EN EL DIARIO MENORCA

NUESTRO FUTURO EN UNA MÁQUINA


Hoy mis recuerdos me devuelven más de dos décadas atrás,  y me llevan a aquellas mañanas domingueras en que las colas en según qué gasolinera colapsaban la circulación.  Eran otros tiempos, si.  Una gasolinera de turno, una ubicación entre calles, mucho dominguero al volante,  y por suerte, mucha paciencia. 

La crispación no existía, o al menos, no se exteriorizaba.  Era señal de que el carácter menorquín aún predominaba.  Pocos años después, aquellos surtidores cambiaron de ubicación y el autoservicio facilitó la rapidez.  Era el progreso que daba otro paso al frente.  Y nos acomodamos a los adelantos.  Los supermercados tampoco se quedaron atrás.  Los códigos de barras hacían las suyas y la rapidez en las cajas se dejaba también notar.  Y los empleos, también.

Y el progreso no se detiene.  Dentro de poco llegará usted al supermercado, irá introduciendo su compra en el carro y en el mismo instante se le irá facturando.  A eso se le llama progreso.  Otros lo llamarán optimizar recursos.  Las estadísticas lo indicarán como un aumento en el número de desempleados.  Para usted será ahorro de tiempo.  Para el empresario, ahorro en personal.  Y algo falla.

Algo no funciona  cuando el progreso va en contra de nosotros mismos.  Veinte años han bastado para echar a tierra todos los avances de una generación.  La herencia que nos dejaron nuestros padres ya no existe.  Ni a favor de inventario ni en contra del mismo.

Y las alarmas empiezan a hacerse oír.  La cosa pública seguía esgrimiendo las tijeras.  Hace unos meses pendían de un hilo cientos de plazas de concejales.  Los nuevos surtidores amenazaban con otra reducción de puestos de trabajo.  La cooperativa hizo valer su condición y frenó el ERE institucional.  Ello ha provocado que las tareas se repartan y no se cese en el cargo.  Eso sí, se intentará frenar las dietas, las comisiones, los asesores  y demás, a fin de costear menos, de ahorrar más.

Ahorrar más, esta es la consigna.  Voces disidentes, realistas, amenazadas más bien, plantean mayores sacrificios.  El Senado, la monarquía, quien sabe cuántas más instituciones podrían verse afectadas en esta época de sacrificios, y aupar entre todos la gran maquinaria que es el Estado.  Pero la maquinara está engrosada.  Son muchos años de bonanza en la que, como cualquier otra empresa familiar, los designios de los abuelos distan mucho de los nietos.   Ya no hay padres de la  Patria, sino nietos de ella.

Benedicto XVI nos ha dejado una herencia en vida.   Se retira por el bien de la Iglesia. En la disputa de intereses, los personales dejan paso al de la  colectividad.  ¿Cuántos seguirán su ejemplo?  Nadie, por supuesto.

Y a esta maquinaria ya no hay   quien  la controle.   O al menos, con la suficiente confianza para depositarle esta condición humana.  Mientras, otros adelantos tecnológicos  se adentran en beneficio nuestro. Son los mecánicos de nuestros cuerpos y los analistas de nuestro ancestro.  Y si ellos pueden,  por qué no los demás?. 
Un dirigente peca de humano.  Con sus defectos y sus aciertos. Con sus pecados y sus ansias.  Una máquina no peca a sabiendas.  No se compromete.  No cambia.  No acierta ni desacierta, sino que sigue un programa, un mecanismo, un engranaje. 

Un juez interpreta, una máquina impone.  Un gobernante decide, una máquina ya lo tiene decidido.

Me imagino un joven innovador, un I+D+I de estos, sin subvención alguna, desarrollando una máquina para que controle, dirija y organice el estado de bienestar de los humanos.  Una especie de dios menor al que rendir cuentas y como no, instruirnos en nuestros quehaceres.  Me imagino el BOE conectado a esta máquina.  Me imagino las ahora ruedas de prensa de cada viernes, transformadas en un pase en pantallas de lo remitido al Boletín del sábado.

Me imagino al juez Castro remitiendo a esta máquina todas las pruebas y declaraciones obrantes del Caso Noos,  para que ésta decida a quien se imputa y a quien se sobresee.  Me imagino,… me imagino muchas cosas futuristas, de novela, de ciencia ficción, si.  Pero la alegría se me trunca.

Me imagino también al programador, el servicio técnico de esta máquina. Sus intereses, sus presiones.  Y la duda se me presenta.

 Y mientras no pueda reproducirse por si misma, prefiero el carácter humano,  que aunque suele errar, de tanto en tanto, deja algún acierto.  Y no es que desconfíe de la máquina, no.  Desconfío del maquinista.

PUBLICADO EL 19 FEBRERO 2013, EN EL DIARIO MENORCA

GENTE INTOXICADA


Esténse ustedes tranquilos que las alarmas no se han disparado.  Ni la comida ni los humos han causado daño alguno.  El título adolece del pasivo, a propósito, claro.  Si hay fuga de lo tóxico, pues muy probablemente habrá intoxicados.  Y lo tóxico, el activo, es el protagonista primario, el del libro vamos.  O del plagio, o al menos, así lo dice el rumor.  Presunto, claro.

Hace ya algún  tiempo que me llegaron noticias de  este libro titulado Gente Tóxica.   Relativamente poco, una conversación trivial me devolvió la curiosidad.  Internet hizo el resto.  Es un libro sencillo, fácil e irrefutable.  ¿Qué más se le puede pedir a quien no hace más que abrirnos los ojos sobre quienes nos rodean?

Y no necesitamos más.  Somos activos y pasivos a la vez.  ¿Quién no ha tratado de manipular acciones u opiniones, evadir fracasos y echar culpas a los demás? ¿Quién no ha padecido envidias ajenas, sufrido malos humores externos y culpas de coincidentes?

 ¿Hace falta un libro para descubrirnos los males inherentes a nuestra condición humana?  Tal vez, el libro nos proporciona un tiempo para el pensamiento.  Un tiempo para el conocimiento del propio animal que llevamos dentro y el de todos quienes nos rodean.

El mete-culpas, el envidioso, el descalificador, el falso, el psicópata, el mediocre, el chismoso y hasta alcanzar el número trece de la numeración, son desnudados en un centenar y medio de páginas. 

En estos trece capítulos uno va adivinando nombres y apellidos, poniendo rostro y como no, rememorando  experiencias y recuerdos tenidos con ellos. Si, porque cada día, se cruzan en su camino no uno, sino varios de estos protagonistas activos del libro.  Y sin necesidad de ir a buscarlos.  Ellos mismos coinciden con usted en la cola de la panadería, en el bar, en el trabajo, incluso en el autobús.

Y no tan sólo con usted.   El vecino del quinto y el tendero de la esquina también van poniendo rostro y demás datos de filiación.  Algunos coinciden, pero otros son anónimos para otros lectores.  Cada cuál conoce a su propia gente tóxica.  Incluso, uno mismo, sin saberlo ni quererlo –o queriendo-   puede estar en esta lista de trece especímenes a evitar.

Pero no intente reconducirlos, no.  Recondúzcase usted mismo.  Ellos no van a cambiar, usted si puede. Auto-valórese, aprenda a decir no, y procúrese lo que usted necesite.  No espere que otro haga su trabajo ni le defienda.  Primero deberá sembrar, luego, procurar que otros no recolecten por usted.

También encontrará ejemplos en la colectividad.  Hace unos años, la epidemia de la gripe provocó una alarma que hizo millonarios a los laboratorios.  Ahora, la epidemia de la gripe de este año, pasa inadvertida y sin negocio alguno.  ¿Qué se estará tramando?

PUBLICADO EL 14 FEBRERO 2013, EN EL DIARIO MENORCA.