DE RUTA POR MAHÓN


Si la ruta moderna se inició en horario nocturno, en la actualidad se ha desplazado al diurno y cada vez más, se aleja de la ubicación festiva para infiltrarse en lo cotidiano.

Este desplazamiento hacia el horario diurno se inició con las ya famosas rutas de las tapas, pinchos y demás.  Para algunos, pincho y caña por un par de euros siempre les es más suculento que un menú de a doce euros por cabeza, y aunque  una tapa no le llene a uno, posibilita  un recorrido gastronómico, un reparto de los beneficios y unas horas de fraternidad asegurada.

Por una parte, la ruta de las tapas llena unas horas muertas y a su vez, anima el ambiente.  Pero Mahón, va más allá –el resto de Menorca, no difiere-.  Va más allá o lo han hecho ir más allá.  Uno ya tiene diversidad a la hora de decidir sus rutas.

Si hasta ahora eran las tapas, actualmente tenemos la posibilidad de hacerse uno con la ruta  de los helados, por ejemplo. Podríamos empezar por la de Quadrado para, paseando por la explanada dirigirnos hacia la de Ses Moreres, y de allí, por sa Costa de sa Plaça llegaríamos a las dos de Bon Aire y la de Constitución. Y desde allí al puerto.  Pero el helado es mucho más caro y mucho más dulce.

Y endulzar la vida es lo que necesitamos, aunque no tanto el vaciar el bolsillo.  Por tanto hay que buscar otras rutas.  Y como no, las entidades bancarias nos ayudan a ello.  No en vano, las captaciones de nuevos clientes es una de las rutas que más beneficios brindan a  sus seguidores.

Pero antes que al banco, uno tiene que alimentarse por lo que pueda pasar.  No sea que nos coja el corralito y nos quedemos a dos velas.  Dos velas y con mocos.  Y para alimentarse qué mejor que tomar dirección al polígono industrial y ….., uno, dos, tres, ….., seis, siete…., supermercados.  Unos con la oferta semanal, otros si compra tres paga dos.  Y así, los yogures en el tercero, el queso en el segundo y el detergente en el quinto sin ascensor y con vistas a interior.

Y no estamos solos, no. Siempre está la banca vigilante. No en vano, el invento americano de la VISA controla nuestras idas y venidas, nuestros ocios y nuestras apetencias.  Los extractos de ella, al menos.  Pero las rutas también existen para ellas.  Se inició  hace ya unos años con los planes de pensiones.  Traiga su plan y llévese un obsequio al tres por ciento. Actualmente la banca sigue necesitando dinero y entre tanto parado, pensionista y jubilado, va en búsqueda de las nóminas. Traiga su nómina y llévese un televisor conectado a Internet.  Y de seguros. Traiga sus seguros y llévese otro tanto por ciento.

Y uno ya empieza a hacer sus cuentas. De la vieja, de la joven y de la mediana. Y las cuentas no fallan.  La infidelidad sale rentable.  Al menos, con la banca. Pero la banca –y a los banqueros- no les preocupa que usted o yo le seamos infieles.  El flujo es recíproco entre entidades.  Unos van y otros vienen.  Como la energía que se transforma.

Y las últimas en aparecer han sido las estaciones de servicio.  La gasolina y sus céntimos sanitarios, sus ambulancias y sus urgencias, también nos ofrecen algo menos por viajar sentado y al volante.  Una de ellas nos ofrecerá un descuento por cada litro consumido. Otras en cambio nos canjearán puntos por juguetes.

Hasta que uno se da cuenta que el único juguete es uno mismo que no hace más que bailar al son que se nos impone.  Las reglas que otros han escrito para nosotros. Y el porcentaje que se nos materializa por aquella fidelidad que hoy ya no existe, y en la que todos tenemos nuestra parte de culpa.  O ninguna.

PUBLICADO EL 24 MAYO 2012, EN EL DIARIO MENORCA.

INDIGNADO SI, PERO….


El pasado primero de mayo hizo veintiocho años que empecé a trabajar. En nómina claro.  Mi primer sueldo fue de setenta mil de las antiguas pesetas, lo que vendría a equivaler a unos cuatrocientos veinte euros si la calculadora no me ha engañado.  Y en lo público. Sin carnet de partido alguno, sin enchufe y tras pasar un concurso oposición.

Lo primero que  hice tras cobrar mi primera nómina fue comprar un  tresillo para mis padres.  Luego empezaba la larga tarea de ahorrar.  Necesitaba ahorrar si quería construir mi propia casa.  Por aquel entonces, las hipotecas rondaban el  diecinueve por ciento de interés y a su vez, el banco te ofrecía un diez por ciento para los depósitos a un año.  Eso sí, podía ahorrar porque vivía en casa de mis padres.  Y también podía ahorrar porque ellos nunca me pidieron que pagara mi manutención.  Y eso que éramos pobres, pero nos conformábamos con lo que teníamos.

Un SEAT 600, una casita construida por mi propio padre en una playa,  y la casita en Mahón.  Ni chalet ni piso, ni coche de cuatro puertas.  Los diminutivos estaban siempre en boca.  Pero sin deudas.

Mi padre también trabajaba en la cosa pública y ganaba mucho menos que cualquiera que trabajara en la empresa privada.  Y sin derecho a cobrar en negro, ni en gris ni en color de rosa.   El teléfono llegó a casa cuando llegó el momento de ir al CIR-14 y la televisión cuando ya hacía años que se había inventado.  Al estar en lo público no teníamos Seguridad Social y  dos mutuas -la MUNPAL y la Mutualidad Mahonesa- se hacían cargo de ello. Por la MUNPAL la jubilación la cobrabas según los años cotizados, con un claro reparto equitativo.  Más tiempo cotizado, más retiro.  La Mutualidad Mahonesa también se hacía cargo de tu seguro de enfermedad, previo tasa mensual.  Hospital municipal y los dos médicos de la empresa, hacían el resto, hasta que  la Seguridad Social empezó a agujerearse y el gobierno de turno decidió poner remedio.

¿Qué mejor remedio que tomar los activos de la MUNPAL y llenar el agujero de la Seguridad Social?.  Así, todos, pensionistas y activos, pasamos a engrosar la Seguridad Social tanto para las pensiones como para la asistencia sanitaria. Bien. Sí, bien pero no tan bien.  Resulta que con la fusión, rendición o como quiera llamársele, el seguro de vida que teníamos cotizado en la mutualidad desapareció y fue a llenar este inmenso agujero de la seguridad social de entonces.

Pero aquí no acaba el juego, no.  Con tanto funcionario que cotizaba, las arcas de la Seguridad Social volvieron a llenarse.  Con los años, los de la privada, fueron  muchos quienes por diversos motivos, acordaban un despido y vivían del chollo del desempleo durante años primero, y de los subsidios después.  Y las arcas vuelven a vaciarse.  Esto y unido a que muchos de los nuevos parados eran exigentes a la hora de encontrar un nuevo empleo, el gobierno de turno, volvió a decir la suya.

Y la suya fue la de autorizar que  viniera gente de otros países para trabajar en aquellos trabajos que los españoles no querían.   Y además, aumentar el número de cotizantes  en la Seguridad Social.  Y no acaba aquí no, el cuento.  A los funcionarios se les congeló el sueldo durante  muchos años.  
Y el extranjero llegó. Sin mujeres ni niños.  Y claro, para ahorrar y poder mandar dinero a su casa,  compartían piso entre varios compatriotas.  Hasta aquí todo correcto.  Todo correcto hasta que al dueño del piso se le encendió la bombilla.  Y vaya si se le encendió.   Si aumentaba la renta, el coste por personas siempre sería menor que si se arrendara a uno sólo.  Y así lo hizo.  Al español en cambio, aquel tejemaneje le salía tan caro, que le salía más rentable el hipotecarse y comprar un piso, que vivir de alquiler.

Y el banco, por aquello de la ley de la oferta y la demanda, también tomó cartas en el asunto.  Pasaron años y a los funcionarios no se les devolvió el dinero congelado, aunque a cambio se les redujo algunas horas y se les compensó con algunos beneficios sociales.  Y nada más.  Y además entró la competencia en la cosa pública.

El funcionario era el garante de que la administración actuaba correctamente bajo el mandato de la legalidad.  Eso es ahora y lo ha sido siempre.  Por algo será que los delitos cometidos por funcionario público están penados con mayor cuantía que cualquier otro trabajador.  Pero eso no gusta al gobierno de turno, que prefiere un funcionario dócil y sumiso a las directrices del momento. 

Se crean pues los funcionarios de empleo, que a diferencia de los de carrera, ocupan plazas de libre designación y son de plena confianza de quienes los han nombrado, y a su vez, se crean los patronatos, empresas públicas, gerencias y demás artilugios que se escapan del férreo control de la administración.

 Y poco a poco, el banco, el gobierno de turno, el casero, la picaresca del parado, todos, nos han arruinado.  Y lo ha vuelto a pagar el funcionario de turno.  El de carrera, vamos. Pero ahora ya no hay congelación que valga, sino que hay que echar mano del desprestigio, del insulto y como no, del recorte.   Pero aún así, no es suficiente.  La ayuda exterior no se anula, ni se anulan las dietas a los militares en  servicio de paz por tierras y aguas lejanas.  Calculen  lo que se ahorraría el Estado si todos los militares que están en el extranjero regresaran a España, y se sorprenderán.

Calculen también si las pensiones se cobraran a tenor del tiempo cotizado y no sólo del mínimo de quince o veinte años. Calculen también, porqué no, qué nos ahorraríamos si disminuyéramos el Congreso y elimináramos el Senado, y los parlamentos autonómicos, y los asesores y demás cargos de confianza. Y calculen las dietas por asistencia a tantos consejos de dirección y demás….

Calculen cuánto cuesta tanto traslado en aviones militares para visitas y demás eventos reales o imaginarios.  Calculen cuanto cuesta tanto besamanos y demás hipocresías de antaño. Y cuando lleguen al final de la suma, comparen si es necesario reducir en Sanidad o en Educación.

Y luego duden.  Y por curiosidad, investiguen los nombres de quienes están detrás de empresas privadas sanitarias. Investiguen nombres de empresas que pretendan hacerse cargo de hospitales públicos.  Investiguen posibles relaciones familiares de éstos con nombres de políticos.  Y no se sorprenderán.

Indignado, si.  Pero no de ahora, sino de siempre.  Indignado porque lo que ocurre ahora, ha ocurrido muchos años atrás, y nadie, absolutamente nadie, de los hoy llamados indignados, había protestado.  Ya lo escribió Luis de Góngora en su “Ande yo caliente”.  O  Fray Luis de León en su “Oda a la vida retirada”.  U Horacio, antes incluso,  en su “Beatus Ille” .

Y ríase la gente.

PUBLICADO EL 15 MAYO 2012, EN EL DIARIO MENORCA.

JUSTICIA IGUAL PARA TODOS


Cuando en la víspera de Navidad, el jefe del Estado entró en según qué hogares  y vino a decir   aquello de que la justicia era igual para todos, se ganó  la portada en los medios y  el aplauso de los vasallos quienes, a pesar de los pesares, siguen necesitando de una monarquía que los guíe en lo universal y en lo divino.

Han pasado pocos meses de aquel titular y la jefatura del Estado no ha ganado enteros, sino todo lo contrario.  El safari en tierras lejanas ha vuelto a abrir una brecha entre éste y el populacho cada vez más sometido a los poderes económicos.  El real yerno tampoco ha opositado por la labor. 

Otro grupo de ciudadanos, quienes no rinden voluntaria pleitesía ni vasallaje al jefe del Estado, no se asombraron  por los titulares ni por los aplausos.  No podía ser de otra forma. ¿Se imaginan que el jefe del Estado pidiera un trato especial para su real yerno?  Como tampoco podía ser de otra forma, que tras la instrucción correspondiente, salieran a la luz algunos entresijos oscuros que nada favorecen ni al yerno, ni a la monarquía. 

Las lealtades tienen que ser recíprocas.  ¿Acaso alguno cree que aún existen personajes como el general Armada, que al no autorizársele el desvelar una conversación privada con el jefe del Estado, éste no la usó para  su defensa en el juicio del  23-F?

Y tampoco nos extraña cuando estos días inundan los titulares de un posible pacto entre  imputados en la trama y la fiscalía.  Como tampoco nos extraña los rumores de un siempre presunto precio puesto al silencio.  Y es que las lealtades deben ser recíprocas.  Y no lo fueron cuando uno permaneció en silencio en la primera comparecencia judicial y el segundo descargó lo habido y por haber contra el primero. Y la estrategia fue buena –de quien guardó silencio, claro-, jugando  a verlas venir.

En aquel momento, la justicia empezaba a ser igual para todos. Pero aún queda mucho camino por recorrer.  Y aunque muchos difieran, la justicia sigue siendo igual para todos –al menos, hasta este momento-.  El pacto entre los acusados y la acusación es el pan nuestro de cada día.  Es como si los recortes hubieran empezado por el Código Penal en vez de en  las nóminas de los funcionarios.  Y recortes, exagerados.

Lo vemos en las secciones de sucesos. El primer día de cualquier juicio el titular es muy claro.  El  fiscal y la  acusación solicitan entre seis  y ocho  años de prisión.  La defensa la libre absolución.  A la mañana siguiente el titular ya es un saldo.  Tras el acuerdo, los acusados son condenados a dos años de prisión  a la que no ingresarán al carecer de antecedentes.  Y esta también es la justicia que el jefe del Estado pudo pedir en su discurso de Nochebuena.

Y si no nos alarma el que un traficante de drogas quede impune, o que un chapucero con cuarenta y tantas detenciones deambule noche si y noche también, no nos debe alarmar que presuntos vividores del dinero público, puedan quedar de rositas en la calle, por esta misma justicia  a la que tanto  abogamos.

Y en cambio, lo que sí nos debería alarmar, no logra nuestra mínima atención. Es más, seguimos defendiendo una institución como menos, retrógrada.  Como diría alguno, una institución contra natura democrática.  Y eso, que ni la democracia es perfecta.

Y por eso mismo, porque la democracia no es perfecta; porque la justicia siempre es interpretable, y porque el poder así lo quiere, muchos a los que nos encantaría ver entrar en la prisión, permanecerán en exilios dorados, sufragados por nuestros impuestos y con la altivez que presuntamente les acompaña. 

Ah!, pero no se retrase en satisfacer sus impuestos, que del recargo no se libra ni el rey….. de oros.

PUBLICADO EL 10 MAYO 2012, EN EL DIARIO MENORCA.

DÍGASELO CON CITAS


El pasado domingo, cuando me encontraba presenciando el espectáculo musical Xoroi del maestro Antoni Pons Morlá, que el Cor Illa de Menorca representaba en el Orfeón Mahonés, me vino una  reflexión unísona con el Coro, cuando la romanza de la escena quinta del Sultán y el Coro de prisioneros.  ¿Cuál hubiera sido el destino de nuestra Menorca si aquella llamada  “bona gent catalana” no hubiera aparecido por nuestra tierra?.  Y podemos extender la pregunta a tiempos incluso más cercanos. ¿Cuál hubiera sido nuestro destino si hubiéramos continuado perteneciendo a los ingleses?.

Las preguntas giran alrededor de una identidad. Giran también alrededor de otra realidad, la actual.  Me inspiró también un comentario on-line de alguien que desmontaba un mito :  ¿Salir del euro o salir de España?.  Y uno añade, ¿seríamos capaces de una autarquía al más puro estilo de la España  de los años cuarenta?  Y puestos a preguntarnos idioteces, ¿por qué no preguntarnos si seríamos capaces de prescindir de nuestros políticos?.  Nuestro subconsciente al menos, sí.

O al menos, lo intenta.  Y si la ayudamos, mejor.  No tengo negro quien me escriba los artículos, pero a veces recurro a la ayuda de esta red que, entre mentira y mentira, deja dicha alguna verdad.

Y es que desde que descubrí las tres columnas de la oratoria, uno va más que sobrado. ¡Imagínense éstas en poder de los políticos!.  Pero hoy han sido las citas de célebres políticos quienes me ayudan a resolver el enigma que ellos mismos han creado. Un power point que circula por la red, me dio las primeras pistas.  Luego de pasar la criba por la máquina de la verdad –no todo lo que corre, nada y vuela puede ir a la cazuela-  me cito con Winston Churchill y no me habla ni de sudor ni de lágrimas, pero me recuerda que para él, “una nación que trate de lograr más prosperidad a base de impuestos es como un hombre metido en un cubo y tratando de elevarse tirando del asa”.  Una sonrisa se me escapa. Me imagino la escena y no puedo evitar evocar la vez que puse en práctica una táctica de evasión cuando era víctima de una bronca. 

¿Aunque sea temporal?, añadiría si pudiera devolverle la cita.   Pero me doy cuenta que los políticos actuales también leen citas.  Me figuro a Esperanza Aguirre leyendo una cita de  Churchill, aunque algunos también se la atribuyen a Edward Langley, en el sentido de que “lo que este país necesita, es una mayor cantidad de políticos en el paro”.   Y me la imagino cuando propuso que se eliminaran todas las autonomías y sus gobiernos, y sus parlamentos, y….  Y es que Churchill decía mucho. Incluso llegó a decir que “los españoles son vengativos y el odio les envenena”. ¿Tan bien nos conocía?. ¡Y eso que se olvidó de llamarnos envidiosos!.

Pero los hay menos conocidos.  O al menos anónimos para nosotros. O nosotros mismos. “Cuando la mitad de la población llega a la conclusión de que no necesita trabajar porque la otra mitad va a cuidar de ella, y cuando la otra mitad llega a la conclusión de que no vale la pena trabajar porque otros van a disfrutar de su trabajo, estamos ante el principio del fin de la nación”.  ¿En qué mitad milita uno? ¿Superamos ya la mitad?.

Y Voltaire nos hecha un cable: “Es peligroso tener razón cuando el gobierno está equivocado”.  Pero James Bovard le coloca la guinda, cuando propone que la “democracia debe ser algo más que dos lobos y una oveja votando qué van a comer”.  Y le añadiría, que sí, que la democracia es más que dos lobos,  en España casi dos decenas y aumentando.   Aunque eso sí,  con reformas en el horizonte.  Adrián Rogers ya lo intuyó en los años treinta, con aquello de “lo que una persona recibe sin trabajarlo…., otra lo trabaja sin recibirlo”.  ¡Cuántas jubilaciones quedarán en saco roto!.

George Bernard Shaw parece que ya había vivido nuestro presente, al dejar para la posterioridad aquello de que “un gobierno que robe a Pedro para pagarle a Juan, siempre dependerá del apoyo de Juan”.  ¿Porqué nos sonarán algunos nombres de banqueros?.  ¡Y eso que hacen obras solidarias!.  Y es que también lo citó Douglas Casey,  en “la ayuda exterior es como una transferencia de dinero de los pobres de los países ricos a los ricos de los países pobres”.  En este momento es cuando me viene a la memoria el caso Urdangarín que ofrece declararse culpable para evitar ir a la cárcel. ¡Como si los inocentes entraran en ella!. ¡Si ni entran los culpables!.

Ya lo decía Voltaire  cuando dejó para la posterioridad que “en general, el arte de gobernar consiste en quitar la mayor cantidad posible de dinero a una parte de los ciudadanos para dárselo a otros”, y podría haber añadido que si no lo hace el gobierno, lo harán los familiares de éstos, y si no de las altas instituciones del Estado. 

Dígaselo con flores y  con citas…, con cactus más bien, y de los que pican y dejan la superficie hecha un colador….
Y como se decía en Xoroi, “dels hiverns fa primaveres…”,  añadiría el político citólogo “ de les tardors fa hiverns…”.

¿Salir del euro, salir de España, volver a la cultura árabe, devolver las cuatro barras a Catalunya…., o esperar que venga un país sudamericano y nos expropie?.  Ya lo dice el refrán : “De moliner barataràs, però de lladre  no en sortiràs .


 PUBLICADO EL 3 MAYO 2012, EN EL DIARIO MENORCA.

RECICLAR: ¿ECOLOGÍA O ECONOMÍA?


Hubo un tiempo en que lo verde, vendía.  Y no eran precisamente los guardias civiles ni el verde OTAN, sino los llamados ecologistas.  Con el tiempo, el concepto de ecología fue calando en la población, y  de aquella protección a los pájaros y de los ecosistemas, pasamos al reciclaje actual.  Reciclar, palabra políticamente correcta y que nos empuja a procesar los materiales usados para la recuperación para un nuevo uso.

Y es así como se disponen de una serie de  contenedores  de variados colores,  para depósito de los desechos que nosotros mismos creamos.  Las botellas de vidrio en uno, los botes de plástico en otro, el cartón y papel en el siguiente, y porqué no, el aceite en el suyo propio.   Y tan felices.

Y uno que empieza a acercarse a la cincuentena, se acuerda de sus años pre-mozos, en los que en el colegio se hacían recolectas de papel entre el vecindario, para costearse el viaje de fin de curso.  Y se acuerda que aquellas revistas usadas y aquellas hojas de periódico se pagaban a dos pesetas el kilogramo.  ¡Y ahora las tiramos en un contenedor cuadrado  y azul! ¡Y gratis!.

También en mis años pre-mozos, los cascos de los refrescos tenían su precio. Precio que primero depositabas en el colmado y que te iban descontando en las próximas compras, siempre previa entrega del casco vacío.  ¡Y no digamos la alegría cuando encontrábamos alguno de vacío….!.¡Y nadie se atrevió a decirnos que estábamos reciclando! ¡O que éramos ecologistas!.
Y es que en aquellos tiempos ni reciclábamos ni éramos ecologistas, sencillamente éramos pobres y necesitábamos primeramente no derrochar el dinero, y si había posibilidad, hacernos con unas pesetas.  Parecía como si las palabras reciclar y ecología, no se hubieran inventado todavía.

Ahora, varias décadas después, y aunque seguimos siendo pobres, reciclamos y somos ecologistas.  Y activos.  Tan activos que recogemos el cartón, el cristal y los plásticos para las empresas de reciclaje.  Y gratis.  E incluso pagando.

No se atreva a recoger revistas, diarios ni cartones para venderlo en una de estas empresas, porque no se los aceptarán.  Los costes de manipulación y el transporte encarecen un producto no rentable, le dirán.  En la península ocurre lo contrario. O no. Mafias organizadas –o grupos de gente sin recursos- recogen cartón y revistas de los contenedores azules, para malvenderlos a diez céntimos el kilogramo de los primeros y a once los segundos.  Y los folios impresos…, pues a veinte y pocos.  Pero esto está prohibido.

Y cuando hay prohibición, es porque algún derecho ajeno queda vulnerado. Así pues, el reciclaje tiene su destino.  Un destino que no alcanza su destrucción controlada sino todo lo contrario, su venta.  Cartón, vidrio, cristal, materiales de desecho, todo tiene su negocio.  Y con donación a domicilio.

Y la ecología no se para aquí, no. Centros comerciales declaran la guerra a las bolsas de plástico por su impacto en la naturaleza.  Agendas locales 21 regalan “paneres” para sustituir las bolsas. ¡Como en mis años pre-mozos! .  Pero los mismos centros comerciales no las sustituyen por bolsas biodegradables, ni de papel, ni nada parecido.  Las sustituyen previo pago de cinco pesetas.  Y es que si uno paga, es como si tuviera bula en este país.

El agua otro tanto.  Se descubren los nitratos y se aumenta el precio de la embotellada.  Y si acudes mucho al grifo, se te dispara la factura de una forma uniformemente acelerada.  Y como lo que entra, sale, pues doble factura y penalización al canto.

En cambio si el televisor se estropea o un circuito hace un mal contacto, reciclamos la placa entera.  Ya no nos preocupamos de detectar el fallo, de sustituir la pieza o simplemente darle algún toque de atención,  que ponía las pilas al televisor de la primera y segunda cadena.  Ahora todo son circuitos y placas madres.  Ya no hay ni válvulas ni lámparas que sustituir.  Y si las hubiera,  tampoco serían rentables.  Entre el transporte, el material, la mano de obra, la disponibilidad, el beneficio industrial y el beneficio del Estado, puede uno comprar la mitad del aparato nuevo.

Y es que hoy en día, somos conscientes y  reciclamos.  Pero no ahorramos.  En mis años pre-mozos, reciclábamos  sin saberlo  y además,  ahorrábamos.

PUBLICADO EL 29 ABRIL 2012, EN EL DIARIO MENORCA

NI MONARQUÍA NI REPÚBLICA

Hasta hace poco, me hubiera definido como monárquico por exclusión. Por exclusión o la elección de entre lo malo, lo menos malo. Pero ahora, visto lo visto, uno ya no puede identificarse con la monarquía, al menos con la que tenemos en España. La abdicación en la persona del príncipe era la opción que hubiera fortalecido a la monarquía cuando la credibilidad empezaba a hacer mella. Y nuestro rey, desaprovechó la ocasión. Y no ahora, sino hace algunos años.

Hace décadas que se rumoreaba con los negocios –siempre presuntos- del monarca. Hace tiempo que se rumoreaba de algunas –presuntas siempre- aventuras amorosas. Hace tiempo que se rumoreaba de presuntas irregularidades –por llamarlo de alguna forma- en el tema del 23-F. Pero en estos últimos años el miedo, el respeto institucional, el culto a la persona del rey, ha dado paso a la búsqueda de la verdad, a dejarse uno de hipocresía y a decir las cosas por su nombre.

Recientemente se han publicado libros -bastantes libros- en los que la monarquía, y especialmente su majestad el rey, son protagonistas necesarios para seguir la trama de los mismos. Incluso hay en los que se analizan pensamientos y frases de miembros de su real familia. Esto, unido al morbo del populacho, los avatares de la crisis y la maduración del pueblo español, han hecho el resto.

Pero el resto no hubiera existido si antes no hubiera existido una prepotencia o provocación –siempre en el buen sentido de la palabra, si es que existe- hacia la impunidad de la institución.

¿Para qué sirve la monarquía?. Hasta hace poco, representaba sin duda la garantía de unidad y de perseverancia de la justicia ante cualquier atropello que el político de turno quisiera imponernos. Pero los avatares de la vida ha puesto a miembros de ella en la misma tesitura que cualquier político corrupto ante la justicia. Los avatares de la vida han hecho que muchos problemas de alcoba salgan en tertulias televisadas y en los escaparates de las librerías. ¿Entonces, para qué nos sirve la monarquía? ¿ O somos acaso nosotros los que sí servimos para la monarquía?

Pero no hay que salir del fuego para meternos en las brasas. La república como sistema de Estado tampoco representa mucha diferencia con la actual monarquía. Solamente la democratización de la elección. Y su renovación cuando procede. Y inexistencia de prebendas para familiares. Y ya es mucho. Pero tampoco es solución.

Y no es solución porque el político seguirá estando a la exposición de proposiciones indecentes. Y la siempre potencial no neutralidad política del titular de la misma, podrá afectar al buen desarrollo del gobierno de la nación.

Ante la tesitura de elegir una u otra, existe la opción de renegar de ambas. Y es fácil. ¿Qué necesidad tenemos de mantener a otra institución –llámese monarquía o república- si el presidente del Gobierno, sea cual sea su color político, puede representar nuestro país-estado-nación o como quiera llamársele, ante los demás, siempre bajo el mandato soberano del pueblo y de sus representantes en las Cortes? ¿Porqué añadir otras elecciones, sueldos y representaciones, simplemente para ejercer de portavoz de una representación reunida en Cámara y trasladada mediante ley?.

Pero la monarquía aún tiene solución. Y la solución pasa por contratar a una persona impoluta. Sin pasado del que arrepentirse. Sin hipotecas que le agobien el futuro. La abdicación del rey en su hijo Felipe sería, ese sí, un gran servicio a la monarquía. Y por añadidura, también a España.

Estas últimas semanas han sido nefastas para la real familia. Podríamos decir que el tiro, les ha salido por la culata. Ni hubo solución con Argentina, ni hubo trofeos con elefantes. Todo un fiasco. Al menos, un cambio, revitalizaría la institución, y dejaríamos de ser el hazmerreír de Europa y de América Latina.

P.D. ¿Qué modelo de muletas habrán promocionado para la ocasión? ¿Acaso llevará un mp5 incorporado? ¿O será una tablet?.


PUBLICADO EL  21 ABRIL 2012, EN EL DIARIO MENORCA

ASPANOB

El título es corto, sí, pero el concepto es muy amplio. En sólo siete letras centenares de historias personales están resumidas en ellas. Historias de niños enfermos, de padres y madres angustiadas por el devenir que les deparará aquella maldita y terrible enfermedad. Historias de las dobles insularidades, de la siempre centralización de las administraciones, de la mayor importancia que se dan a los conceptos de incidencia y de la racionalización del gasto antes que valorar los desarraigos familiares y toda la afectación en el entorno familiar que se produce.

Veinticinco años son muchos o pocos, según se mire. Este es el caso de la Asociación de Padres de Niños con Cáncer de Baleares (ASPANOB) que se creó en 1987 en torno a un grupo de padres que se unió con la intención de trabajar para mejorar la calidad de vida de todos los niños enfermos de cáncer de Baleares. Y es en este veinticinco aniversario cuando la crisis hace mella en ella.

Sus pisos de acogida en Palma y Barcelona, sus apoyos psicológicos, sus programas de soporte escolar, sus ayudas económicas a las familias, su servicio de atención social, su programa de respiro familiar, ocio y tiempo libre y tantas y tantas actividades y ayudas solidarias para con los familiares y niños, están en peligro. Están en peligro sencillamente por cuestiones económicas. Cuestiones presupuestarias o de liquidez en cuanto al pago de las subvenciones públicas y por supuesto por la disminución de las privadas y particulares.


Desde hace varias semanas vienen publicándose cartas de apoyo a ASPANOB por esta misma causa. Y todas ellas de agradecimiento. Y no puede ser de otra forma. Conocí a ASPANOB gracias a la gestión y apoyo de la enfermera sra. Ignacia a consecuencia del ingreso hospitalario de uno de mis hijos en Son Dureta. Y hace de ello casi siete años. Gracias a ellos pudimos entrar en un piso de la calle Valenzuela, enfrente mismo de Son Dureta. Nuestro caso, por suerte nada tenía que ver con esta maldita enfermedad, pero te imaginas cómo deben de pasarlo los que, por desgracia, sí la sufren.

Desde aquellas fechas nuestra familia es socia de ASPANOB. Pero es sólo un grano de arena. Minúsculo grano. Y un minúsculo grano no hace arenal, pero miles y miles sí. Como los apoyos. Y ahora, en este punto es cuando lo políticamente correcto queda aparcado, al menos en lo que resta de artículo. Y soy consciente de ello. Y por eso mismo, por mi conciencia, levanto la bandera de decir las cosas por su nombre. Y por sus apellidos si fuera el caso.

ASPANOB suple o intenta suplir los déficits que nos ocasiona la siempre presente doble insularidad que padecemos los ciudadanos menores, de segunda división o simplemente de las islas distintas de Mallorca. ASPANOB suple o intenta suplir los déficits de apoyo escolar que sufren los niños que tienen que estar largos periodos de tiempo ingresados en el centro hospitalario sin poder seguir con programa oficial de enseñanza. ASPANOB suple o intenta suplir las necesidades económicas, psicológicas y demás dramas familiares que conlleva esta maldita enfermedad.

Y frente a ello, frente a todo lo que aporta ASPANOB desinteresadamente en beneficio de los ciudadanos de Baleares, da la sensación de que tiene que competir con todas y cada uno de las asociaciones que se acercan a las administraciones en busca de subvenciones. Es como si en el reparto –y de cada vez de menor cuantía- todos empezaran con las mismas condiciones. Y no es así, no. No debería ser así.

Por muy importante que para algunos sea el deporte, la cultura, la ecología, el estudio de los tomates, de la lagartija moruna o de las preferencias sexuales de un grupo de Kenia, pongamos por caso, más importante tiene –tendría- que ser la ayuda a los niños con cáncer de Baleares y a sus familiares. Y ello es un tema que nos incumbe a todos. Tanto de ideología de derechas como de izquierda, tanto a ricos como a pobres, tanto a menorquines como ibicencos. Y mallorquines. Tanto a políticos como asalariados y parados. Pero claro, los mallorquines -afortunadamente para ellos- no lo viven con tanta insularidad ni con tanto desarraigo desarraigados. Y los políticos están en Mallorca. Pero también los hay en Menorca e Ibiza. ¿Acaso no cuentan?

Parece como si para los políticos, una subvención a una obra cultural les suponga publicidad, relacionarse con el evento, asistencia a las representaciones y demás. Parece como si para los políticos la asistencia a una obra social como la que nos referimos es este escrito, puede ser interpretada como a la confirmación de la existencia de unos déficits de la administración misma, de la existencia de que el estado de bienestar no es tal, de que hay familias que lo están pasando muy mal. Y esto no es bueno en tiempo de recortes, sobre todo si estos recortes afectan a la labor social.

También es verdad que los actuales gobernantes no tienen culpa de cómo hemos llegado a este punto, o no toda, pero sí, la del actual reparto. O de la lentitud y de la prioridad del mismo. Si hay dinero para Kenia o para el Congo, pongamos por caso, antes, tiene que haber dinero para los que vivimos en Baleares. Si hay dinero para el futbol, baloncesto o cualquier otro deporte, antes tiene que haber dinero para la Sanidad y la Educación y todo lo relacionado con ella. Si hay dinero para amigos de tal o cual asociación, antes tiene que haberlo para, por ejemplo, ASPANOB.

Y guste o no guste, esta es una causa solidaria. Y nadie, ningún político, ninguna asociación subvencionada o en vías de serlo, será capaz –públicamente, al menos- de negarlo. Y si lo fueran, ellos mismos se calificarían –y descalificarían-….

Y si necesitan dineros, pues sólo falta informarse un poco. El ministerio de Luis de Guindos ha adquirido dieciséis bonsáis japoneses para el Jardín Botánico de Madrid por valor de doscientos mil euros. La Mesa del Congreso de los Diputados ha autorizado un gasto de ochenta y dos mil euros destinados al retrato de José Bono. Y podríamos seguir preguntándonos muchas cosas más. Por ejemplo, cuanto costó el viaje del rey a la última cacería…etc, etc… Y eso que estamos en crisis.


La crisis, no es económica. La crisis es de valores.


Suerte ASPANOB. Seguro que entre todos, lo conseguiréis.

Y gracias.


PUBLICADO EL 23 ABRIL 2012, EN EL DIARIO MENORCA.