FELIZ AÑO 2022

Uno ya duda de todo. ¿Seré racista si felicito el año nuevo en estas fechas?  Porque claro, las fuerzas políticamente correctas están mirando con lupa todo lo que hacemos, decimos y quien sabe si incluso lo que pensamos.

Si para unos la Navidad no existe y para otros no es inclusivo felicitarla, es de suponer que, con el cambio de año y teniendo en cuenta que otras culturas lo celebrarán en fechas dispares, pasará un tanto de lo mismo.  Bueno, al menos no creo que nadie niegue que en algún momento la Tierra habrá completado la traslación al Sol.  O tal vez sí, vaya uno a saber.

¿Tendré que esperar a que El País diga lo suyo para saber si me he comportado políticamente incorrecto o si por el contrario he sido buen chico y no he incumplido ningún código de la decencia inclusiva?  Pues va a ser que no.   Diga lo que diga El País, seguiré pensando que cada vez son más poderosos quienes intentan convertirnos en unos auténticos gilipollas andantes.  E intentaré, con todos los medios habidos y por haber, que este virus, el de la ignorancia racional e intelectual, no me infecte. Y para este nuevo viejo virus no hay vacuna.  Ni está ni se la espera. Ni interesa, tampoco.

¿Qué nos deparará este 2022?  ¿Nos invadirán los extraterrestres? ¿Qué nos dice Nostradamus? ¿Son buenos los augurios para el nuevo año? ¿Ganaremos la batalla al Covid-19?  Sin duda, deberemos esperar al 2023 para contestar a todas estas preguntas con seguridad y no hacer un Fernando Simón.  Pero una cosa es intentar predecir el futuro y otra muy distinta es desear que este futuro sea mejor.  Y ahí estamos.

¿Habrá unidad y diálogo frente a la división y el enfrentamiento, tal como deseaba el monarca en su mensaje navideño?  Pues no.  Eso lo sabemos todos -y sin necesidad de ningún master- que mientras los políticos -tanto en el gobierno como en la oposición- estén capitaneados por los actuales cabezas de lista, nada de nada.  Ni por segundas ni terceras divisiones.  Todos están contaminados del ego enfermizo.  Hay demasiados ególatras e intereses partidistas y personales dentro de las instituciones, al frente de las administraciones y, sobre todo, al mando de una nave que ni es nave, ni se siente como tal.

Faltará mucha limpieza y depuración y, sobre todo, ilusión.  Crear de nuevo la ilusión.  La del niño.  La del adulto niño, por supuesto.

Pero mientras el pueblo llano, el votante, no se libere de tanto odio y rencor que nos inyectó Zapatero, los jerarcas seguirán haciendo de las suyas.

Bon Any a tothom.


PUBLICADO EL 30 DE DICIEMBRE DE 2021, EN EL DIARIO MENORCA 

FELIZ NAVIDAD

Cada año por estas fechas suelo terminar el escrito de marras con la salutación de Bon Nadal y me quedo tan pancho.  Ni que decir que los escritos a los que me refiero son de lo más variopinto, vamos, que tanto me da criticar al payaso de turno como alabar al que da las horas con martillo incluido.

Este año va a ser diferente.  Sí o sí voy a felicitar la Navidad, pero no a todos eso también lo tengo claro. No me gustaría que nadie se ofendiera por felicitarle la Navidad a quien no cree en ella, o sencillamente a quien no quiera celebrarla.  Vamos que, de inclusivo, nada de nada, pero de provocador, menos aún.

Y ya pueden decir misa -vaya uno a saber en qué rito la harían- los de la Comisión Europea que a un servidor no le cambian el chip por decreto ni mucho menos con coacciones de políticamente incorrecto, porque si una de las cosas a las que me he adaptado a los nuevos tiempos es precisamente que “me la suda” lo que piensen y digan de mí.

Tampoco soy de los que para defender sus posiciones sacan a colación la paga extraordinaria ni los regalos de Reyes.  Y no lo hago sencillamente porque no tengo por qué defender ninguna posición, será mí posición, libre e independientemente elegida a cada instante.  Y el día que quiera cambiarla, quiero ser libre para hacerlo. ¡Faltaría más!

No tengo por qué convencer a nadie y al mismo tiempo estoy abierto a escuchar los argumentos de los otros si así me parece oportuno.  Y si los argumentos ajenos me convencen y mis intereses me lo recomiendan, los aceptaré como propios. Y me adaptaré a ellos. O me los adaptaré a mí. Y sino, pues tan panchos de nuevo.

Todo tiene un mismo denominador común, que no es otro que ir contra la religión católica. De tapadillo, eso sí. Lo vivimos cada año en las fiestas patronales de Mahón.  De un plumazo dejaron de ser las fiestas de Nuestra Señora de Gracia -o de la Mare de Déu de Gràcia- y pasaron a ser las fiestas de Gràcia, un “copia y pega” de las que se celebran en el distrito barcelonés del mismo nombre.  ¿Tomaron esta decisión para no ofender a quienes les gusta la fiesta, pero no los actos religiosos? Aunque bien pensado, en aquellos años aún no habían inventado el término “inclusivo” en el lenguaje.

¿Y quienes van a Sant Joan, son católicos?  Sant Joan es otra historia.  Es otro solsticio.  Otra decisión salomónica entre primos.  ¿Dónde está el chulo que le quita el santo al nombre de la fiesta, si no son capaces de solucionar el tema de las mujeres?

Y se me acaba el espacio. Bon Nadal.


PUBLICADO EL 23 DE DICIEMBRE DE 2021, EN EL DIARIO MENORCA. 

CATALIBANES

Si algo hemos aprendido en las últimas décadas es que las leyes están para cumplirse siempre que sean de nuestro agrado.  Los españoles -y asimilados- nos diferenciamos del resto de humanos en que somos más chulos que un ocho, aunque eso sí, dependiendo de quien sea el sujeto y el tema del incumplimiento, la respuesta será distinta.

No será lo mismo defraudar a Hacienda que “okupar” una vivienda.  Tampoco será lo mismo el tirar adoquines a un cordón policial que el pasearse delante de un chalet en Galapagar, como tampoco lo será el criticar e incumplir las normas que fomenten al castellano o que sea el catalán el fomentado, pongamos por caso.

Sin ir más lejos, la semana pasada se vivió en Canet de Mar otro episodio de odio hacia la democracia. Incluso hubo la presencia de un representante de la Generalitat apoyando las muestras públicas contrarias a la normativa.  O lo que es lo mismo, practicando una especie de escrache para presuntamente coaccionar a quienes pretendan exigir que se cumpla la norma democráticamente establecida.

Vamos que, si el incumplimiento de la norma se hubiera realizado por el gobierno de Ayuso, ésta no se libraría de ser calificada como fascista tanto en los medios de comunicación como en el arco parlamentario, mientras que cuando el incumplimiento lo realiza la Generalitat de Cataluña, los fascistas son los otros. ¿Qué diferencia hay entre un nacionalismo y otro? ¿Acaso los nacionalismos no tienden al fascismo y al odio hacia el diferente? ¿Pueden ser calificados los nacionalistas catalanes como fascistas?

Pompeu Fabra dictó las normas del catalán moderno y lo que es la vida, sin hacer un referéndum entre los habitantes de habla “catalana”.  Lo dictado -de ahí viene dictadura- por Pompeu Fabra se institucionalizó como la biblia del catalán y asimilados.  Vamos, que lo que acuerde una institución catalana es de obligado cumplimiento en Baleares.  ¡Y un carajo!, faltaría añadir.

Y nosotros, los baleares, que acarreamos con nuestra mochila de traumas lingüísticos a cuestas por la vida, apostamos por lo fácil o lo que es lo mismo, subirnos a la teoría de los otros. ¿Por qué renunciamos de lo propio, o sea de Antoni María Alcover? ¿Por qué no aupamos la figura de Alcover en vez de seguir los dictados de los peninsulares?

Sencillamente porque Alcover hablaba de lengua mientras Pompeu Fabra de política.  Vamos que, si llega a decir que la “h” se transforma en “m”, ahora viviríamos en Mamón.  ¡Toma ya!  ¿Seríamos unos mamones o unos “mamoneses”?


PUBLICADO EL 16 DE DICIEMBRE DE 2021, EN EL DIARIO MENORCA. 

EL GOBIERNO Y EL PRINCIPIO DE PETER

 Aunque el título pueda llevar a error y a confundir a alguien pensando que el “Peter” del principio se refiere al todopoderoso Sánchez, decir que el susodicho Sánchez no es el sujeto del mismo, ni el principio activo de la cosa.  El principio de Peter o de incompetencia, se denomina al hecho de que, en una jerarquía todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia.  Vamos, lo que otros lo explicarían como que “la nata sube hasta cortarse”.

¿Cuántas veces no se recompensa a un buen empleado ascendiéndolo a encargado y después no rinde adecuadamente en su nueva función y se queda como un mal encargado? ¿O el caso de un buen estudiante que no sirve para profesor, porque asimila, pero no transmite?  Podría ser irónico y comentar el caso de una cajera de supermercado ascendida a ministra, pero no, prefiero no meterme en cuestiones domésticas -vamos, por aquello de ser “señora de” o “ex -señora de”.

¿Se podrá dar el caso de que un buen encargado sea un mal empleado? ¿Será por eso que algunos sólo sirven para mandar y en cambio poco o nada para trabajar? ¿Acaso el mandar no es un trabajo?  Eso ya será otra cuestión.

Estos últimos días, la futura presidenta del Gobierno de España doña Yolanda Díaz ha venido a decir que mucho antes de que el salva-patrias Peter Sánchez alertara a la población del peligro del coronavirus, ella ya lo sabía.  Y que lo dijo.  Y que no le hicieron caso. Y que la tacharon de alarmista.  Vamos, que cuando el sabio Simón en un lapsus dijo que en enero ya se conocía, en aquella ocasión sí que dijo la verdad.

Y no va sobre verdades el escrito de hoy, sino de competencias –e incompetencias-.  ¿Se imaginan al sabio Fernando Simón de ministro de alguna cosa y Yolanda Díaz como directora del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias? ¿Hubiera el gobierno de Peter Sánchez ganado en credibilidad en el caso de que Yolanda Díaz hubiera dirigido el Centro de Alertas y Emergencias? ¿Se hubieran evitado tantos contagios y muertes?

Es difícil asegurarlo. Imposible más bien.  Y siendo políticos, nada fiables. Seguramente las cosas no hubieran cambiado. ¿Acaso no ha tardado casi dos años en confesarlo? ¿No será una campaña de imagen, acoso y derribo de los comunistas hacia los socialistas en busca del sorpasso?

Pero al final de la película, la crítica barajará algunos posibles titulares: que la culpa fue del PP por ir a misa; de Franco por volar sobre Madrid; y quien sabe si del emérito con tanto presunto trajinar de comisiones. 

PUBLICADO EL 9 DE DICIEMBRE DE 2021, EN EL DIARIO MENORCA.

DICTADURA DEL PROLETARIADO

 Los disturbios de Cádiz han destapado de nuevo la parte más autoritaria del Gobierno de Sánchez.  Y digo autoritaria como podría haberla calificado de antidemocrática, dictatorial, absolutista…, porque en nada se aleja de la realidad.

Si a esto le añadimos el proyecto del Gobierno de Pedro Sánchez de desarmar -tanto con medios como con leyes- a las FCSE para impedir que éstas puedan ejercer con seguridad -y dignidad- su trabajo de dar protección a los ciudadanos, sólo faltará despenalizar todo lo que atente contra la seguridad y el orden constitucionalmente establecido.  Vamos, que empezaron con los sediciosos y no acabará aquí, no.

Ya hay quien, desde el Gobierno de Sánchez, ha hablado -y justificado- la “dictadura del proletariado”. Vamos, que alguno de éstos a quienes pagamos sus millonarios sueldos hablan de proletariado y, peor aún, defienden su dictadura.  Dictadura, sí. ¿Cómo se atreven a llamarse demócratas si lo único que quieren es una dictadura? Eso sí, a imagen y semejanza de su exdiputado pateador de policías.  Al menos, aquel sí es un proletariado.

¿Llegaremos al centenario de la Segunda República con un Frente Popular y sus hordas marxistas cerrando iglesias y quemando santos? Pues, camino vamos.

Según la definición de Marx -y no el de los camarotes-: “el proletariado instaurará su propio -y diferente- modelo de Estado.  Se llamará “dictadura del proletariado” a este periodo transitorio en que la clase obrera toma el poder y socializa los principales medios de producción, expropiando a la antigua clase burguesa”.  Y continúa: “Pero la dictadura del proletariado -o socialismo- sólo es una fase hasta la definitiva desaparición de la opresión del hombre por el hombre: el comunismo.”

Nada decía Marx de los millones de muertos que provocaría el comunismo.  Pero ¿qué podíamos esperar de quien fue capaz de engañar a su mujer con la sirvienta? Sí, Marx, el del “Capital”, tenía sirvienta y todo. Y la dejó embarazada.  Y no tan sólo eso, sino que no reconoció a su hijo. Y ahora va la nueva clase política, y nos lo ponen de ejemplo de socialismo.  ¿A eso se le llama dignificar a la mujer? 

Y eso sin ahondar en los problemas “domésticos” -por no llamarlos de otra forma- de este ejemplar de caballero. Vamos, que la novela “El señor Marx no está en casa” de Ibsen Martínez, también pasará a ser proscrita en España, en cuanto algún miembro de los partidos gobernantes la lean -y entiendan, claro-. 

Que, del incesto y la pedofilia, tampoco se librarían algunos.


PUBLICADO EL 2 DE DICIEMBRE DE 2021, EN EL DIARIO MENORCA.

LA PENSIÓN DE VIUDEDAD

Nadie se atreve a hablar del tema, pero ahí está.  Lamentablemente estamos mandados por una clase política que no nos merecemos.  Son, cuando menos, mentirosos o ignorantes. E incluso algunos/as/es ambas cosas a la vez.

Que hay algunas pensiones de viudedad que son una miseria, pues sí.  Que la mayoría de las personas que cobran estas míseras pensiones son mujeres y ancianas, pues también.  Pero al parecer en este punto, la ministra de la cosa igualitaria no ha creado aún su asesora amiga o niñera correspondiente. Ni el ministro Escrivá un presupuesto para aumentarlas.

Pero hoy no voy a hablar de estas míseras pensiones de viudedad que inventó aquel “terrorífico” dictador, anexas a aquellas jubilaciones también inventadas por su régimen aprovechando los descansos entre tanta inauguración de pantanos y centrales hidroeléctricas.

Hoy voy a hablar -o a escribir mejor- de las pensiones de viudedad que cobra el conyugue, pareja o asimilado; macho, hembra o no binario; que por haber trabajado y cotizado cobra su pensión, o incluso aun cobrando un salario al ser trabajador/a/o en activo.

Sin duda, aquella protección que el machismo franquista blindaba a la mujer del trabajador o pensionista fallecido, se ha desvirtuado con el tiempo.  Y me parece bien -e igualitariamente justo- que si quien aportaba el sueldo al hogar era la mujer y el hombre se encargaba de “sus labores” que, a la muerte de la primera, éste no se quedara en una posición económicamente desamparada.  Pero las cosas cambian que es una barbaridad…

¿De verdad creemos que, en un entorno familiar, en el cual ambos integrantes del mismo son asalariados -o pensionistas- a la muerte de uno de ellos, el superviviente debe tener derecho a cobrar una pensión de viudedad a la muerte del otro? ¿Es una discriminación entre solteros y emparejados?

¿Acaso no sería una medida de ahorro para la mal llamada “hucha de las pensiones”? ¿Acaso el ahorro de las mismas no serviría para aumentar la cuantía de las, esas sí, míseras pensiones de quienes no tienen otro sustento?

¿Acaso no se han dado cuenta los responsables de la cosa pública de la diferencia entre la pensión de viudedad que pueda cobrar una mujer anciana, quien por los cánones de su tiempo se vio obligada a dedicarse a aupar una familia y trabajar sin derecho alguno, a la que pueda cobrar una persona asalariada de alto standing, profesionalmente activa o jubilada, tras la muerte de su pareja?

Por ahí, también se puede igualar, hacer justicia y, sobre todo, ahorrar. 


PUBLICADO EL 25 DE NOVIEMBRE DE 2021, EN EL DIARIO MENORCA

PROPAGANDA Y MITINES

Nunca he entendido qué ganancias -en votos- pueden sacar los políticos realizando un mitin.  Las otras -las monetarias- está claro que existen y son cuantiosas.  Es una de las formas para justificar gastos electorales y mamar del dinero del contribuyente. Y la propaganda, otro tanto de lo mismo.  ¿Acaso porque un partido se anuncie o grite más, va a conseguir que alguien quien no esté de acuerdo con ellos, los vote?  Dirán los expertos que moverán al indeciso, puede; pero supongo que de indecisos debe haber por todos los lados.  ¿No sería más económico prescindir de ellos -de mítines, claro-?

Cuando necesito comprar un electrodoméstico son varios los factores que influirán en mí para la toma de decisión.  La marca, las características, la experiencia con la marca, el servicio técnico, pero la decisión final la tomaré cuando el comercial de confianza -vamos, el responsable de la tienda- me aconseje y me aclare las dudas que puedan plantearse.  Y siempre, al final existe el compromiso del contrato -propaganda- y la garantía del producto.

Con el político no hay compromiso ni garantía de que lo que se diga en la propaganda, lo cumplan. Con el político el producto no tiene retorno ni canje alguno. Tampoco puedes malvenderlo o retirarlo y comprar otro de nuevo.  En el mundo político el compromiso lo adquieres tú, y te adhieres a él por un tiempo definido de antemano sin cláusula de ruptura, salvo que sea el político quien decida lo contrario.

Estos días, los medios de comunicación nos invaden con congresos de partidos, encuentros de “otras políticas”, de tiranteces entre jerarcas de una misma formación, y todo para ser el centro del espectáculo.  ¿Qué le importará a un votante del PSOE que Ayuso quiera hacer sombra a Casado? ¿Qué le importará a un votante del PP que Sánchez siga con la mentira de que España va bien? Si, al fin y al cabo, siempre tendrán una justificación para votar al partido “suyo”. Como mínimo, para que no ganen “los otros”.  Vamos, que no se vota al mejor, sino al menos malo.

Lo que sí nos debería importar a quienes no comemos ni bebemos de la política es que quien escojamos para patronear el barco sea honrado, cabal, competente y, sobre todo, sincero.  Y eso, si lo compramos por Internet o lo vemos por televisión, no tiene demasiada garantía.  Vamos, que el tendero de la esquina ni está, ni se le espera.

Aunque también sería bueno conocer qué comisión gana el tendero, no sea que se decante por una u otra, según la diferente comisión de la marca. 


PUBLICADO EL 18 DE NOVIEMBRE DE 2021, EN EL DIARIO MENORCA.

EL APAGÓN QUE NOS VIENE

Austria ya ha avisado.  España, lo desmiente.  Ahora solo falta que salga Fernando Simón y nos diga que serán cuatro chispazos de nada.  Y lo bueno del caso es que la excusa que da la ministra Ribera es que el suministro de la electricidad está asegurado -y eso que dependemos de otros países- y que, tras el reciente acuerdo con Argelia, también tenemos el gas garantizado -le hubiera faltado añadir “atado y bien atado”-.

Lo cierto es que cuando el gobierno actual desmiente algo, suele ocurrir todo lo contrario. Y en el caso del apagón que “presuntamente” nos viene, hay muchas posibilidades de que acabe llegando. Y luego, pues lo conocido: Lloros, estados de alarmas inconstitucionales, merma de derechos, represión y, sobre todo, pobreza.

Nos pasó lo mismo con la pandemia.  Austria ya avisó en el año 2017 de una posible pandemia.  Y no fue tan sólo Austria la que avisó, no.  Sin ir más lejos, en 2019 el Ministerio de Defensa de España publicó el Cuaderno de Estrategia 203 del Instituto Español de Estudios Estratégicos, con el título “Emergencias pandémicas en un mundo globalizado: amenazas a la seguridad”.  Y aun así nos cogen en pelotas y sin mascarillas.

No serán mascarillas las que faltarán no.  Lo que faltará en esta futurible crisis globalizada serán: generadores de electricidad, alimentos no perecederos, radio a pilas, agua potable, electrodomésticos a gas, linternas, cerillas y, sobre todo, dinero en efectivo. Y mucha tinta.

Sí, mucha tinta, porque el homólogo energético de Simón no podrá aparecer en el plasma de nuestros hogares.  Ni el triunvirato de cabecera.  ¿Quién y cómo alertará a la población de las normas establecidas por el gobierno de turno?  ¿Cómo nos advertirán del racionamiento de los víveres, de las subvenciones y ayudas por el cierre de comercios?  ¿Saben los señores del Gobierno que si no hay información -aunque ésta sea engañosa- la reacción del pueblo puede ser peligrosa? ¿Volverán las octavillas, los periódicos en papel, los teléfonos por línea, el correveidile mediante estafetas…?

Y volverán viejos fantasmas como la compra usurera en mercados exteriores.  ¿Facilitará el gobierno de turno mediante intermediarios afines, la compra de maquinaria generadora de electricidad a desorbitados precios y comisiones? ¿Sabremos reaccionar ante el hipotético aumento de precio de las demás fuentes de energía?

¿Habrá emprendedores que empiecen a acumular productos? ¿Y las autonomías?

Y lo más importante ¿sabrán reconocer esta vez, su falta de previsión?

PUBLICADO EL 11 DE NOVIEMBRE DE 2021, EN EL DIARIO MENORCA.

UN GOBIERNO ANTICONSTITUCIONAL

 Anticonstitucional, sí. Inconstitucional, no. Que quede claro. Que una cosa es que el gobierno social-comunista de Sánchez sea totalmente legítimo, y otra muy distinta es que todos sus actos sean constitucionales. La legitimidad del parlamento no le da patente de corso. Ni mucho menos. Y así se viene demostrando en las últimas fechas.

Está probado que el actual gobierno de España ha actuado en ocasiones vulnerando los derechos constitucionales de sus administrados. Y aún así, en sus declaraciones posteriores a cada varapalo judicial, les faltaría añadir que “se les trae floja”, porque siguen justificando cada acción de la que reciben la rectificación.

No obstante, la reprimenda podría -debería- también ser repartida entre varios actores. A la oposición que -salvo VOX, que fue quien recurrió al TC- en su día apoyaron las decisiones que últimamente vienen demostrándose contrarias a la Constitución. A los asesores -estos cientos, por no llamarles miles de chupatintas y algunos lameculos- que no fueron capaces de vislumbrar un atisbo de ilegalidad. A los juristas -con la Fiscalía y la Abogacía del Estado a la cabeza- que no mueven pieza a no ser que alguien denuncie, vamos que aquello de denunciar de oficio cuando es el Gobierno que actúa, nada de nada. Y como no, al mismísimo TC que tardó lo indecible para valorar la constitucionalidad o no de unas decisiones gubernamentales -de las que éramos muchos quienes lo teníamos claro-.

Y ya que nombramos al TC, da la sensación que cada sentencia la sirven en bandeja de algodón. Como ejemplo, el caso de las plusvalías. Aunque la forma de aplicarla sea ilegal, pues bien, los tontos -la mayoría- que pagamos en su momento, pues a llorar y a secarnos el llanto. No hay vuelta atrás. Lo pasado, pasado está. Bueno, no siempre.

Y no hay día en que las mentiras del Gobierno no tengan un hueco en el anecdotario de algunos medios de comunicación. La última que se ha destapado ha sido que el Ministerio de Justicia mintió deliberadamente a la Audiencia Nacional por el caso de Hugo Carvajal y su extradición. Vamos que, si así se forja el respeto entre las Instituciones del Estado, ¿qué derecho tienen a exigir que no se pite al presidente de los mentirosos?

Llegado a este punto, a uno le cuesta ser respetuosos con el poder instituido. ¿Qué respeto merecen unos señores que golpean a policías; que mienten a los jueces; que retardan -o aceleran- la toma de decisiones para agravar o atenuar las consecuencias?

Ustedes mismos.


PUBLICADO EL 4 DE NOVIEMBRE 2021, EN EL DIARIO MENORCA.

DE LA PATADA A LA PATALETA

Fue en tiempos de ZP cuando los ataques a los funcionarios se institucionalizaron. Qué mejor defensa que un buen ataque, debió pensar el ahora presunto negociador de la dictadura minada de Venezuela.  Más que ataque, desvió la crítica ciudadana por su mala gestión hacia los supuestos beneficios que tenían los funcionarios. ¿Negociador viene de negocio?

Han pasado los años y en el PSOE –al menos en el de Pedro Sánchez- no han cambiado el chip.  Lo vienen demostrando cuando hablan de  sacrificio y demás.  Y ya no digamos cuando estos funcionarios ejercen autoridad.  Jueces y policías son diana fácil para las públicas críticas que se retroalimentan en los medios de comunicación afines  al PSOE de UP.

El caso del diputado de UP condenado por patalear a un policía, es prueba de ello.  Defender a un delincuente por la simple razón de ser un diputado de la extrema izquierda, es algo vergonzoso.  ¿Qué hubieran hecho si el diputado hubiera sido de VOX? ¿Lo habrían “fusilado” al amanecer?  Lo que sí no hubieran hecho sería aplaudirlo. ¿Desde cuándo se aplaude  a quién patea a un policía?

Y de pataletas, muchas.  Y mentiras.  Tantas que el “maldito bulo” se ha muerto de éxito.  El PSOE ha intentado dar patada al viraje que en su momento hizo hacia la izquierda extrema y pretende situarse más encorado hacia la socialdemocracia, pero no se puede cambiar de chaqueta como de bragas y calzoncillos en un telediario, aunque ésta sea de la Sexta.  Llevará tiempo.

Igual le ocurre a Pablo Casado que tampoco puede aglutinar el centro derecha cuando antes tiene que posicionarse en las aguas revueltas de su partido.  Está claro que Ayuso no tiene capacidad para gobernar un país, y menos a España, pero su mérito en Madrid -además de a los madrileños-  se le tiene que reconocer de alguna forma.  Y con pataletas, nada de nada.

Otros que deben estar con las pataletas deben ser  los socialistas de Armengol, que se niegan a apoyar una REB en condiciones. Vamos, que primero anteponen sus intereses partidistas personales antes que las de sus lacayos.  Y eso puede llamarse servilismo a Madrid cuando no traición a sus votantes.

De momento ya tenemos propuestas para renovación de cargos, eso sí, priman más las tendencias de los juristas que sus competencias profesionales. Otra dependencia de la independencia. Otra patada a la Constitución.

Y a nosotros sólo nos queda la pataleta.  La luz, el agua mitad nitrada,  la gasolina, son ejemplos de los pisotones que nos dan. Y que recibimos con sumisión.


PUBLICADO EL 28 DE OCTUBRE DE 2021, EN EL DIARIO MENORCA.

EL NEGOCIO DE LAS PATERAS

 

Y de la inmigración ilegal, faltaría añadir.  Nadie puede negar que haya negocio tras la tragedia que viven anualmente cientos de miles de personas que tratan de llegar a Europa.  Y no tan sólo hay que poner la vista en África, sino que también la tragedia viene desde el Este.  Por un lado tenemos a quienes se arriesgan la vida viniendo en patera, y por el otro a quienes se ven obligadas a vender su cuerpo viniendo desde el Este.

Y el negocio existe.  Estos traficantes de seres humanos en pleno siglo XXI, sean del Sur o del Este, parece que tienen bula gubernamental porque campan a sus anchas.  ¿Tan preocupados están los gobiernos en controlar el alquiler vacacional que no son capaces de controlar a quien entra en su territorio?  También es verdad que visto lo ocurrido con el intento de visita de Delcy Rodríguez a Zapatero en Madrid, y la entrada escondida de Brahim Ghali, las fronteras ya no son lo que eran.

En el caso de la inmigración ilegal, no tan sólo se produce el negocio de los traficantes y sus mafias, sino que además hay dos actores que, sin ser responsables del entramado, se ven “obligados” a participar desde distintos vértices de la partitura.  Por un lado tenemos a las ONGs que subvencionadas por particulares y gobiernos, -y algunos “sospechosos” ayuntamientos-, salen al rescate y ayuda de estos seres traficados.  Por el otro, tenemos al entramado gubernamental que debe velar por su subsistencia.  Vamos, que el negocio positivo se lo llevan los traficantes, el neutro los rescatadores intermedios de las ONGs y el negativo, el resto de actuantes, quienes deben destinar dineros propios para la ayuda y acompañamiento de estos seres en peligro.

Y uno, en su ya conocida ignorancia, se pregunta: ¿Por qué no promover una inmigración legal, teniendo en cuenta que una vez en territorio nacional difícilmente son retornados?

Y ya que estamos, porqué no proponer que alguna agencia de viajes con alguna aerolínea o naviera, programara viajes a España desde África o desde el Este.  ¿Acaso no sería un negocio rentable, seguro y económico?  A saber: los inmigrantes podrían venir de turismo –y una vez aquí, quedarse-; los billetes serían más económicos; no arriesgarían la vida; desaparecerían las mafias; y no sería necesario que las ONGs se dedicaran al rescate.

Vamos, negocio positivo para los inmigrantes y las compañías turísticas,  y menos negocio negativo para los gobiernos.  Y nula participación de las ONGs en los rescates.  ¡Ah! Y ahorro en las subvenciones.

 

PUBLICADO EL 21 DE OCTUBRE DE 2021, EN EL DIARIO MENORCA.

BROTES MADUROS

Quienes en su día pensábamos que encontrar a un político que lo hiciera peor que Zapatero era tarea harto difícil, por no decir imposible, íbamos muy equivocados. Al menos Zapatero no demostraba tanto ego enfermizo como el actual.  O  lo disimulaba mejor.

El actual presidente no disimula nada.  Deben ser muchos los súbditos suyos que lo creen un ser superior, un dios menor vamos, y otros muchos que necesitan mantenerle para subsistir ellos mismos.  Y no es tan solo que hayan llegado los brotes verdes, sino que éstos con Sánchez  han madurado incluso.

Si hace un año, su asesor pandémico decía, juraba y perjuraba que el virus se inició el nueve de marzo, ahora, va y suelta tan pancho que en el mes de enero ya tenían conocimiento de ella.  Y ni la Sexta ni ninguna otra cadena subvencionada por el Gobierno dice nada.

Cuando fue la electricidad la que empezó a amargar los bolsillos de los ciudadanos, allá en tiempos de la Filomena, el Gobierno echaba la culpa a Rajoy por los tratos con las eléctricas y se conjuraba para rebajar el coste de la energía. Ahora, cuando ya ha subido más de un doscientos por ciento, la culpa además del gallego, es de Europa.

Pero España va bien.  Y como muestra un botón.  El Gobierno premiará a quienes alcancen la mayoría de edad con cuatrocientos euros para gastar en cultura -seleccionada, claro-.  Y ya que estamos, premiará además con doscientos cincuenta euros a quienes alquilen viviendas a jóvenes que se independicen… de sus padres.  Bueno, en teoría no subvencionan a los caseros, pero en la práctica todo queda en casa del casero, quien gracias a Sánchez, no se verá en la tesitura de rebajar los precios si quiere cobrar a final de mes. O a principio.  Vamos, que el voto joven ya tiene destinatario.

Y vamos a noticia por telediario. Y a subvención a toque de talonario. Aunque, eso sí, las pensiones peligran y el ministro de la S.S. ya amenaza con alargar la jubilación hasta los setenta y cinco años.  Pero  Sánchez sigue eufórico.  Incluso hay quien dice que está decidido a prohibir la Vetlla des Be y quién sabe si incluso los jaleos.  ¿Se beneficiarán con la Ley de Protección Animal,  los mal llamados perros-flautas? Silencio sepulcral.

Quien no calla es el Papa Francisco, pidiendo perdón a los mexicanos. Ahora, solo faltará saber qué se inventa nuestro dios menor Sánchez Castejón para contentarlos.

De momento, el único que le para  tanto abuso es el Tribunal Constitucional, pero llega tarde.

Y lo maduro, ya se sabe…se seca, pudre, cae…


PUBLICADO EL 14 DE OCTUBRE 2021, EN EL DIARIO MENORCA.

CAMPOAMOR Y KENT: LA CLARA Y LA YEMA

 

De una forma casi desapercibida se ha celebrado el noventa aniversario de la aprobación del voto femenino en España.  Y uno se asombra de la poca “propaganda” que desde el poder -y más estando  comunistas y socialistas al mando de la nave matria- se ha dado a la efeméride.  Un Gobierno capaz de movilizar a miles de ciudadanos en plena pandemia por banalidades, y es incapaz de celebrar un reconocimiento de “dalt de tot” a una luchadora íntegra, feminista y republicana.

La contestación a ello la encontraremos sin duda en la historia del momento.  Tres fueron las diputadas que entraron a formar parte de las Cortes republicanas del 31.  Clara Campoamor, Victoria Kent y Margarita Nelken (esta última lo hizo un poco más tarde que las otras dos).  Y aunque parezca increíble, sólo Clara Campoamor, del Partido Radical, estuvo a favor de aprobar el sufragio femenino. Y no tan sólo a favor, sino que fue la defensora a ultranza de dicha proposición,  y frente a sus propios jefes.

Victoria Kent del Partido Republicano Radical Socialista y Margarita Nelken del PSOE, estuvieron en contra. Y con ellas parte de sus formaciones a las que representaban.

Y es gracias a la historia –la que aún no ha sido censurada ni prohibida- que conocemos que el sufragio femenino aprobado en la Constitución del 31 fue gracias a que una parte de los socialistas, buena parte de la derecha y la ERC, votaron a favor.  Y lo más curioso, es que votaron en contra parte del mismo PSOE, de la Acción Republicana, del P. R. R. Socialista y del Partido Radical.

Y lo más triste y grave del caso, es que los argumentos más extendidos entre la izquierda parlamentaria del momento para votar negativamente al voto femenino, era que “la mujer española no estaba aún preparada para esta responsabilidad”; “el inculto voto femenino estaría muy influenciado por el clero, y por tanto votaría a la derecha”; “la histeria y debilidad psicológica son cualidades innatas a las mujeres y las impide ejercer de forma racional su derecho al voto”.

Vergonzoso, aberrante y machistas deberían de haber sido calificadas tales argumentos.

Y de las tres mujeres diputadas, sólo Clara Campoamor del Partido Radical defendió y votó afirmativamente la aprobación del voto femenino.

Al menos, la historia -la que no ha sido censurada ni prohibida- nos dirá que en la II República, la lucha por la igualdad de la mujer no fue patrimonio de la izquierda. Sino incluso lo contrario.

Ahora entiendo el porqué del apagón propagandístico de la efeméride.

 

PUBLICADO EL 7 DE OCTUBRE DE 2021, EN EL DIARIO MENORCA.

ECOLOGISMO Y PODER

El título de hoy nos conduce a varias interpretaciones. ¿Existe un poder ecologista? ¿Ejercen los ecologistas poder sobre los Gobiernos? ¿Son grupo de presión? Y de ser así ¿se ciñen sólo a temas ecológicos o también condicionan la decisión sobre el sexo de los ángeles? 
 
Igual ocurre con otros grupos de presión, como pueden ser las ONGs, grupos feministas, religiosos, lingüistas, etc. ¿Qué tendrá que ver un grupo de filólogos en lengua catalana, con la independencia, pongamos por caso, de las Illes Balears? 
 
Son grupos que suelen tener un mismo denominador común: subsisten principalmente de subvenciones públicas y su masa social suele estar interrelacionada. Vamos, que en un supuesto que fueran cuatro grupos distintos a treinta socios por grupo, entre todos no llegaban a cincuenta socios diferenciados. 
 
Y puestos a especular, no es lo mismo estar representados en unos grupos de trabajo (un representante por grupo de presión) que ejercer el voto ciudadano en las urnas. Vamos, que les conviene más estar presentes en comisiones de expertos y demás, creadas por sus Gobiernos afines, que someter sus propuestas a votación ciudadana. 
 
Y estos grupos mandan mucho, al menos en Menorca. Lo vimos cuando en su momento se paralizó alguna instalación de placas solares, se limitó el número de aerogeneradores, la ampliación de la carretera general… Prohibir, siempre prohibir, parece ser el lema. Y ya no digamos cuando se proponía eliminar hoteles. 
 
Ahora, han dejado atrás la eliminación de hoteles -el todo incluido favorece la no masificación- y nada se habla de las placas solares – ¿será por el aumento de la tarifa eléctrica?-. ¿Será que la economía y la ecología van ahora unidas por la cartera? 
 
Renovarse o morir, dirá el dicho popular. Ahora, los expertos han descubierto que lo mejor para no masificar las playas es reducir las plazas de aparcamiento en éstas. Vamos, que lo siguiente será cerrar la carretera. Y lo siguiente quitar la arena. Y el turista sencillamente se dirigirá a otras playas más accesibles. Y al año siguiente, lo mismo. Reducimos aparcamiento en más playas. Y al siguiente, cerramos más carreteras. Y al otro, quitamos más arena. Vamos, un exitazo monumental. 
 
O eso, o la solución eco-soberanista: que todos los coches que entren, paguen una ecotasa. Como si pagando dos euros diarios den a uno bula para masificar territorio. 
 
¿Tan difícil es tener visión de futuro, finiquitar el pasado reciente y prever nuevos horizontes para la Menorca del 2050? 
 
PUBLICADO EL 30 DE SEPTIEMBRE DE 2021, EN EL DIARIO MENORCA.

¿Y SI FUERAN OKUPAS?

Estos días ha sido noticia la orden de derribo de una vivienda en Es Plans de Alaior.  De las informaciones publicadas se desprende que entran en juego varios condicionantes, algunos como que al adquirirla ya no era legal, que está sobre un torrente, ampliaciones también ilegales, que lleva construida  decenas de años, etc… Unas jugarán a su favor y otras en su contra.  Está claro que no entraré a valorar la casuística de los hechos al desconocer el expediente  y sobre todo, carecer de conocimientos para opinar sobre ello.

Otra cosa será la de posicionarme en otras cuestiones.  Leo el comentario que hace un lector de Es Diari a la noticia publicada en su día, y este lector venía a preguntarse qué ocurriría si alguien “okupara” la vivienda. Sin duda, la pregunta se las trae.  Lo vemos continuamente en los medios de comunicación.  Es más, vivimos en un país en el que la osadía es un mérito y  la honradez un despropósito.

Son noticia las negociaciones entre las fiscalías y los delincuentes para llegar a unos acuerdos a fin de evitar tener que llegar a juicio, Y en todas estas negociaciones, los únicos que salen ganando son los delincuentes que ven rebajadas considerablemente la petición de condenas, librándose de la cárcel en la mayoría de los casos.

También son noticia la entrada irregular de personas extranjeras, y no por ser irregular su entrada terminan siendo expulsados.  Y ya no digamos de las “okupaciones” de viviendas… Y qué decir de los sediciosos catalanes…  Y de los etarras libres y  homenajeados...  Vamos, que habremos pasado de ser el país de la pandereta, al de la carcajada  sin fin.

Y el problema no viene de ahora, sino de años, décadas atrás.  El caso de los Hortals de Ciudadela es un algo parecido.  Y uno, cuando ve a asesinos y a sediciosos sentados en las instituciones,  no puede más que preguntarse: ¿Tan grave es construir una vivienda “sin licencia” en un suelo de tu propiedad?

Está claro que la ley tiene que ser igual para todos, y no seré yo quien diga ni defienda lo contrario.  Y la mejor ley, sin duda, es la de que quien la haga que la pague.  Lo que pasa es que últimamente en España, lo que estamos viendo es que ni todos los que la hacen la pagan, ni la ley es igual para todos.

Vamos, que en el caso que nos ocupa, si en vez de ser en Alayor  llega a ser en Cataluña, y los afectados lucieran unos lazos amarillos, seguro que algún político menorquín ya estaría pidiendo la amnistía para que no se procediera al derribo de la vivienda. 


PUBLICADO EL 23 DE SEPTIEMBRE DE 2021, EN EL DIARIO MENORCA

EL ODIO ¿UN MAL EN AUGE?

Que el odio esté en aumento, lo desconozco. La sensación es que aumenta a marchas forzadas. Pero claro, todo se basará en el concepto que cada uno tenga de dicha palabreja. Y sobre todo, en la magnitud con la que nos la presenten los medios de comunicación y ya no digamos en los de manipulación.
 
Creo que no me equivocaría si dijera que no se había hablado tanto del término de marras hasta que llegó Pedro Sánchez al poder. Vamos, que según los suyos, éste lo destapó, mientras que los otros dirán que lo provocó. Lo cierto es que ahí está. O no está. Veamos.
 
Supongo incluso que el negar el odio ya será delito, y cualquiera lo niega a estas alturas, so pena de ser llamado fascista –supongo que la RAE pronto cambiará la definición de fascista como alguien quien no está de acuerdo con la política de Pedro Sánchez-.
 
Lo que no tuvieron en cuenta los presuntos “inventores” del odio fue que todos éramos iguales. Vamos, que tanto es punitivo el hecho de que yo odie, como que me odien a mí, digo yo. En su momento y según una circular de la Fiscalía General del Estado –ahora tal vez las instrucciones serían otras- :“Una agresión o una vejación se configuran como delito de odio si se dirigen contra un determinado grupo o individuo, precisamente por formar parte del mismo”. Y este abanico abarca mucho espacio. Vamos, casi todo.
 
Vamos, que el comentario que en su día hizo la actual titular de la FGE sobre el ministro Marlaska, ahora sería un delito. ¡Vaya por Dios! Y posiblemente también sería un presunto delito el que se acuse a los dirigentes de VOX de fascistas. O que éstos siempre hablen de la inmigración ilegal. O a los franquistas de asesinos. O a los catalanes –en general- de sediciosos. O a los españoles de invasores. O el ataque sistemático a nuestras lenguas. O las burlas a quienes llevan pulseritas con la bandera española. O llamar perro-flautas a los de Podemos. Todos contra todos.
 
¿Y qué ocurre con quienes queman banderas españolas o retratos del Jefe del Estado? ¿Acaso no se dirigen hacia un grupo o individuo? ¿O es que en este caso no hay un claro odio hacia un Estado, una Institución, una persona? Al parecer estos casos sólo son un libre ejercicio de la libertad de expresión. ¡Faltaría más! ¿Y qué ocurre con la quema de las Fallas? ¿Podemos quemar una Cruz y no una Media Luna? 
 
Lo que sí estoy convencido es del aumento de la incitación, la provocación, la manipulación… 
 
Y tan culpable es quien derrama la gasolina como quien tira la colilla. 
 
PUBLICADO EL 16 DE SEPTIEMBRE DE 2021, EN EL DIARIO MENORCA.